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Cosas tristes. Tel Samsung. 20170604_102439

Te pasas más de cuarenta y cinco minutos pedaleando a primera hora de la mañana, con la ilusión de que cuando llegas a destino, te espera un buen almuerzo que has preparado primorosamente.
Pero no. Llegas tan hambriento que al abrir la sandwichera, te das cuenta de que son muy tristes esos sandwiches.
Son tan poca cosa para tanta hambre…
Observo sin ningún tipo de alegría mi desayuno, pensando en chuletones y longanizas curadas.
Y en el pequeño tamaño de la mochila.
No cabe un cerdo entero, es un problema logístico también.
Así que los devoro con cierto fatalismo. Reflexionando que la vida es una mierda y luego te mueres.
Pero que buenos estaban esos hijos de puta de sandwich de chorizo y mortadela en su simpleza…
Podría haber sido peor, por ejemplo: que me sangrara la nariz y sazonara el pan con ignominias.
Pero que buenos, coño…

No muertos Ouija
Parecerá tonto decirlo; pero es necesario porque los hay que allá en el gallinero no se han enterado aún:
Si los muertos tienen algo que decir, si se manifiestan; es que no están muertos.
Hay problemas de médicos y forenses que no estudiaron como debieran su carrera. Si además, tomamos cualquier humano elegido al azar de entre la chusma y se le dice que es un muerto o un vampiro, se lo cree. Talmente como los videos virales de internet o los de cualquier animalito gracioso y emotivo.
Y luego están los libidinosos sacerdotes que untan a un vivo los últimos aceites porque están mirando rijosamente el culo del niño o niña que está molestando con sus griteríos hormonales por toda la casa.
Y así se monta el gran follón y se hacen fotos y videos de muertos que solo son idiotas vivos.
Está bien, hay necrofílicos/as que le doran la píldora a los cadáveres; pero una cosa es llenar un agujero de carne muerta y fría con el pene o cualquier otro objeto oblongo; y otra es mantener una animada charla con el fiambre.
Con la Ouija pasa como si te meten un dedo en el culo: dices cualquier cosa con tal de que te lo saquen.
El vaso, lo mismo. Ídem.
Por otra parte, si fuera verdad que algunos muertos se manifiestan, pienso en mi madre y su gran locuacidad, que precisaría de un tablero Taqui-Ouija.
Hablaba por los codos.
El grupo mexicano de rock Caifanes cantaban no sé qué de un vaso; pero solo lo miraban con los ojitos empañados por el humo de la maría, no le metían los dedos.
Sé que a muchos esta aclaración les partirá el corazón. Y ahora babearán pensando en con quien coño han estado hablando con el dichoso vaso.
No hay arreglo, la medicina aún no puede colocar cerebros sanos y eficientes en los cráneos de los tontos.
Bye.

El alma fuera

Si lloviera ahora, yo alma, me mojaría porque estoy fuera.
Eso creo, o eso temo.
El cuerpo ha sucumbido a una tarde plomiza y refrescante.
Y he sido expulsado.
Tal vez solo se haya dormido.
A lo mejor esto es un ensayo de morir.
Hay que aprovechar el tiempo muerto para entrenarse y prepararse en lo inevitable.
Esto es un delirio: cuando mi cerebro muera no habrá alma.
No soy ingenuo, cuando veo una película de ciencia ficción la asumo como experiencia durante el tiempo que dura.
Estar fuera de mí, igual.
Mirándome no puedo creer que haya vivido más de medio siglo.
Las cosas se rompen antes, la mayor parte de los seres del planeta no viven tanto.
Es mucho tiempo…
Es lógico que cuando el planeta regala aire fresco, sucumba el cuerpo.
Se relaja tanto, que se olvida de que tiene corazón y pulmones que mantener en movimiento.
Va a llover y no despierto.
¿Se resfría el alma?
No tengo frío.
Pienso en ella. No sujeto a mi cuerpo, la que amo es más táctil, más cercana en esta dimensión que no lo es. Soy yo el desdimensionado, nada ha cambiado excepto yo.
Es más profundo el amor y duele en algún lugar indefinido de mi no ser. El amor es una punzada severa, solo para mentes formadas.
Para almas desprotegidas sin miedo.
La amo despierto, la amo como alma. Y si hay alguna posibilidad, la amaré muerto.
No me acordaré al despertar. Se lo diré como si lo hubiera pensado en ese instante.
Parece que el cuerpo tarda en despertar.
También odio, en más cantidad que amo; pero ahora mismo no recuerdo a alguien en especial de los odiados. Me da migraña esforzarme en recordarlos.
¿Cuánto dura el alma cuando el cuerpo ha muerto?
Porque ya está lloviendo y las gotas me atraviesan sin dolor.
Sin importar a nada ni a nadie.
Siento ya la melancolía de no sentir la lluvia en la piel.
¿Así de fácil es morir?
¿Y ahora qué?
No sé si me gusta flotar como un globo de dinosaurio mal fabricado.
Es un poco preocup…

 

ic666 firma

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

De la misma forma que hay Gorilaz, también hay Vacaz.
Aquí un fragmento de su nuevo álbum: Cencerro’s in the pasto.
Con cada CD se obsequia un trozo de excremento de Vacaz primorosamente envuelto en ecológico papel.
(Pueden haber trazas de gusanos, escarabajos y perdigones de plomo, se aconseja hervir antes de comer).

Teletransportado 2. Mayo 2017. Tel Samsung

Me he despertado a las 8, el gato tenía hambre.
Y ahora estoy aquí, son las 11.
¿Qué ha ocurrido? Recuerdo mear y un cigarro encendido que me hacía llorar los ojos.
Una de dos: tengo el don del teletransporte, o bien mi cerebro tiene la consistencia de una papilla aguada.
Qué más da… A lo mejor ni soy yo, no sé de que me preocupo.

Yo Divino

Una luz cenital se derrama por mi viejo, curtido y bello rostro.
Señalándome, eligiéndome y haciéndome singular en este planeta al que no pertenezco, soy un error.
Me hace Divino a los ojos de los mortales.
Solo es concebible Dios cuando soy consciente de Mi propia existencia.
Cuando la Divina luz me baña.
Entonces creo en las liturgias y otros ritos supersticiosos.
No he venido a salvaros, solo a mirar.
Otro día hablaré de las tablas de unos mandamientos que me dejó caer un rayo en una tarde de tormenta (con zarzas ardiendo y todo el atrezzo), cuando subía la montaña en bici y ahora las uso como cenicero.

Follar escribir

¿Y si escribir es mejor que follar? Si llegara a creer lo que invento, follaría con mujeres muertas hace decenios. Es amoral evocar muertos para follarlos.
Es una consecuencia de mi amoralidad. Me he propuesto ser indecente, no es azar.
Tal vez ni siquiera retiraría los ojos del papel.
Me bastarían para correrme unas palabras.
Escribir con los dedos resbaladizos pringados de semen.
Encender un cigarrillo que crepita mojado por los hijos que no nacerán.
No es una locura, es un pensamiento cuidadosamente escogido. Fríamente razonado.
Si escribiera palabras con sangre, no se coagularían jamás. Palpitarían orgánicamente (como su coño cuando lo cubre mi mano) en el papel llenas de vida y sufrimiento por las venas que no las cobijan.
Hay un punto de inevitable crueldad cuando escribo.
Es bueno. La locura niega la mediocridad.

Nacer para matar

No son las mismas palabras las que se escriben en un escritorio, que las que se escriben en la naturaleza.
No es el mismo pensamiento el que se desarrolla entre paredes que el que se desarrolla en lo profundo de un bosque.
Entre paredes tienes el control de cada palabra, de cada pensamiento hostil, porque estás rodeado y preso de razones, sonidos y presencias ajenas.
Interferencias.
Pero en plena naturaleza hay momentos en el que pierdes el control del cerebro y te olvidas de la hostilidad.
Te das cuenta en un preocupante ataque de ingenuidad, que en medio de tantos árboles y vida, no hay nada que odiar.
Y sonriendo aplasto un ser vivo que repta tranquilo por el sendero; sin saña, sin ninguna razón.
Concluyo que matar o morir, no es tragedia, son simples consecuencias de haber nacido.
Vuelvo al escritorio y siento con cierto desánimo, que no hay nada que matar con serenidad.
Es hora de odiar.

 

La poda o la joda. Abril 2017. Samsung
Con los árboles tan mutilados por la poda, pienso en amputaciones y filos quirúrgicos. En el dolor y los analgésicos. En cirujanos y jardineros mediocres. Desganados.
El dolor ajeno se conjura con indiferencia.
No es perfecto; pero consuela a los cobardes.
Es tarde para la indiferencia, lo sé todo.
¿Acaso os gustaría que os cortaran las uñas al nivel de la articulación de una falange?
El dolor no se poda.
La poda es el dolor.
Las podas todas.
Y la tristeza de estar vacíos.

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El sol ya cae a plomo sobre mis hombros como un castigo de dioses, como el remordimiento sodomita en la conciencia de un hipócrita fariseo.
Mi sombra es más precisa y nítida.
No es bueno ni malo, puede ser molesto.
Por otro lado, la sombra indica existencia. Tampoco es como para dar saltos de alegría.
Temo que la sombra sea mi negra caricatura reptante.
Una broma del sol idiota.
Estaría bien que una nube tapara el sol.
No tengo gran interés en mi sombra, podría vivir sin ella.
Y sin este sol cabrón, también.