Archivos de la categoría ‘Humor’

Jennifer Hawkins

En Telegramas de Iconoclasta.

Saber demasiado

Murf me observa atentamente.
En esos momentos temo que sepa más que yo.
Temo por él, es muy pequeño mi Murf para saber tanto.

Martirologio catalán

Se puede decir que los componentes del gobierno catalán cesado por golpista, ya han alcanzado la suficiente dimensión dramática para que el Vaticano publique El Nuevo Martirologio Catalán. Por supuesto, redactado en catalán del bueno. El latín que se lo metan en el culo.
Pobres millonarios mártires…
En mi vida, jamás había sido testigo de un drama de tal magnitud como ver a políticos pagando millones de fianza para evitar el trullo, y que aún les queden propiedades para dejar como aval.
O los que se pueden escapar como ningún ciudadano podría hacerlo: evitando ser detenidos y viviendo libres en cualquier país de mierda sin trabajar, sin preocupaciones económicas de ningún tipo.
Y no hablemos de los que están en la cárcel porque han sido más tontos que su jefe y siguen conmoviendo a la chusma, a esa misma peña que en su momento les embargaron sus casas por no poder pagar la hipoteca.
Todos esos timadores de la independencia catalana han sido elevados a rango de santos mártires por fanáticos “pacíficos” y “demócratas” que donan sus hijos a la “república de Catalunya”. Trabajadores en muchos casos que, aunque nacieran veinte veces, no ganarían el dinero que han ganado en cinco años sus ídolos santurrones.
Cuando se pierde la capacidad de crítica y se adquiere esa ingenuidad decadente iluminada por smartphones, la dignidad también desaparece por los intestinos.
Sí, el independentismo catalán ha creado un nuevo Martirologio.
Pobres millonarios de mierda… Angelitos.
Los fanáticos son como esa mujer apaleada por su macho borracho y que aún lo ama y lo protege.
Sinceramente, los seguidores de los políticos (cualquiera) muy listos no son.
Tampoco es una novedad, es una cuestión de paciencia: los italianos con Mussolini, los rusos con Stalin, los alemanes con Hitler, los indios con Gandhi… Tontos ha habido y habrá siempre, es la historia interminable.
ic666 firma

Iconoclasta

Esas pequeñas alegrías

Existen mañanas que contra todo pronóstico, se convierten en gloriosas.
Puede parecer una vulgaridad; pero no lo es. Que ocurra algo como lo de hoy se da pocas veces en la vida.
Cuando se empieza un nuevo rollo de papel higiénico todo el mundo sabe lo angustioso que es el proceso de separar la primera vuelta pegada.
Tirar del filo de la hoja y que se desgarre hasta tres vueltas, obteniendo un irritante papel irregular, estrecho, muy estrecho y corto que en caso de llevarlo al culo, acabarán los dedos haciendo el trabajo del papel sin protección alguna.
Y hasta que se consigue obtener la medida correcta en toda su amplitud, el tiempo pasa y la mierda se seca. Es prácticamente la forma más nefasta y angustiosa de empezar el día.
Sin embargo, como decía no sé quién, porque no soy musicólogo (lo mío es más la física cuántica y esas cosas): “de vez en cuando la vida toma conmigo café”.
Et Voilà! La primera vuelta se desenrolla suave y entera, rápida y sorprendentemente.
Y siendo ateo, me limpio el culo dando gracias a Dios.
Es tanta la sorpresa y la alegría, que pienso que el papel está contaminado de Viagra, porque se me ha puesto dura.
¡Ah, esas pequeñas alegrías!
Esas que hacen de repente, una mañana, la vida maravillosa. Y por ellas vale la pena cagar.
Precioso.

Kalina Ryu

En Telegramas de Iconoclasta.

Gélido misticismo

Ante tan contrastado y gélido paisaje, en la fría soledad sobreviene un inevitable misticismo, recuerdo unas semanas atrás el exuberante verdor. El rumor y alboroto de la vida contra el silencio del hielo.
Y al cabo de unos minutos, sientes el filtro del cigarro frío en los labios. No te tocas las orejas porque tienes miedo a que se desprendan. No meo porque no me atrevo; pero hay ganas.
Y la enorme duda: ¿siguen ahí los dedos de los pies? Porque sinceramente, no soy capaz de sentirlos.
De las lágrimas congeladas que se me clavan en las escleróticas, ya les dedicaré otra prosa dramática cuando recupere la visión.
Hace un frío de cojones.

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Una mañana, salí a pasear y me encontré así las barandas de los puentes.
Yo pensé que eran señales de peligro, que se caían los dichosos puentes; pero circulaban coches y peatones y deseché la idea. Luego pensé que eran tiras atrapamoscas; pero no había ni una sola asquerosa mosca pegada a las tiras de plástico amarillas.
¿Y si había una epidemia de lepra y era un aviso para los visitantes? Como en tiempos antiguos.
No me convencía, porque no vi leprosos con cascabeles colgados del cuello, ni ratas muertas por las aceras; así que tras dos segundos más de duro esfuerzo mental y observar las inmundas tiras amarillas lo entendí: intentaban parecer los famosos lazos amarillos independentistas catalanes, pidiendo la liberación de unos presos.
Y como cobran a diez o veinte euros por lazo, alguna facción de peonaje independentista decidió elaborar su propia protesta sin tener que dejarse la paga del mes en lacitos. Debieron ir a un chino y compraron cualquier cosa amarilla y la anudaron deprisa porque hacía frío, y evidentemente con cierta desgana y negligencia.
Pues menuda forma de afear un pueblo, coño. Tengo la impresión de encontrarme en una zona deprimida, en alguna parte del Cuerno de África, donde usan cosas sacadas de los vertederos de basura para adornar las calles y hacer juguetes.
No debería estar reñido el fanatismo con el buen gusto. Yo soy fanático de algunas cosas y llevo plumas estilográficas carísimas de mucha clase y buen gusto.

Nicki Minaj

En Telegramas de Iconoclasta.

Ranas extraterrestres

A veces creo que sin darme cuenta, he sido abducido por seres psicodélicos a un planeta extraño. No sé si me sondan o no. No quiero hablar de ese tema, me provoca sarpullidos en el cerebro.
Y allí las ranas son del tamaño de un cerdo, coloridas, buenas escaladoras y alguna usa teléfono.
Y luego pienso que si en lugar de una tapa de champiñones al ajillo, me han servido una de peyote. Entonces sería lógico que las viera aunque no me hubieran abducido. Lo cual es un descanso porque evito la molestia de que me metan una sonda anal, que es básicamente lo que más me preocupa del problema extraterrestre.
¡Y qué ojazos tienen los batracios!
Hay momentos tan surrealistas, que en lugar de reír estúpidamente colocado, dan ganas de ir a un psiquiatra de urgencia.
Y fumar.

Su presidente no el mío

Han hecho carteles idealizados de monseñor Puigdemont, casi alegorizándolo como a los más ilustres dictadores contemporáneos: Primo de Rivera, Stalin, Hitler, Franco, Mussolini…
Como el más gallardo de los héroes falangistas…
Casi escupo el cigarro al verlo, porque me ha venido a la mente aquellos primeros años de colegio y los libros de la dictadura, donde aparecían todos aquellos asesinos de la dictadura idealizados como héroes y mártires.
Me pregunto quién ha sido el genio de diseñador gráfico que ha cometido semejante bodrio. Porque se ha pasado dos pueblos de lo que es “vintage”.
Por favor, qué miedo…
Y además, eso de “El nostre president” (nuestro presidente) es de una cursilería, paternalismo y fascismo que huele a rancio de años ha. Evoca las mejores y más largas limpiezas étnicas que han habido, incluida la de Milosevic.
Aparte de esto desearía matizar que no tengo ni amo ni dios. Y mucho menos presidente.
A mí no me preside nadie.
Los presidentes lo son de un país o de la cocacola; pero míos no.
YO no rindo culto más que a mi pensamiento absolutamente desinhibido e inescrupuloso.
Quiero decir que, si veo a dos hermanos/as follando, en pleno coito, yo digo: “Pues que bien” y me enciendo un cigarro de la misma forma que observo pastar a las ovejas o las vacas. Sin más sobresalto ni implicaciones éticas, morales o legales. Que cada cual haga lo que le dé la gana mientras no me molesten.
Y el que alguien diga que Puigdemont es mi presidente, me jode. Era el presidente de ellos y de Cataluña; pero mío: nasti de plasti, nein, nada, cero, una mierda.
Además, de lo muy cursi y paterfascista que queda el lema.
El nostre president…
No mames (no jodas, en mexicano en el original; sé idiomas).