Y es que el gusto del fascismo por el «arte» es denostable, una hediondez. La vulgaridad de la decadente sociedad se refleja en fotos facilonas, oportunistas, aburridas, sentimentaloides, solo para menores de un año mental, con la mentira que todo golpe de estado a la libertad lleva como sello identificativo y el enaltecimiento del fascismo por los aplausos de la anodina masa humana mundial, que mugen más que hablan, que lloran más que trabajan, que se cagan más en su ropa que en el cagadero. En fin, la foto vale para entrenarse con los dardos y quien tenga suerte y dinero con balas. Vaya mierda… Hay fotogramas en la serie infantil Heidi que tienen mucha más carga emocional. Donde vas a parar… Y hablando de plásticos, en Blade Runner, la muerte a tiros de la replicante con el abrigo de plástico transparente era mucho más dramática y estética. Le da cien vueltas a esta foto de propaganda nazi, que además, tiene la técnica y la presencia de una mala selfi.
Si se ha desmayado después de haber “recibido” la vacuna, no se sabrá jamás. Es más, si hubiera sido así, antes la acusarán de ser cocainómana y el desmayo el lógico efecto de una sobredosis. Tal vez, al suspender la “inofensiva” vacuna, alguien de la Europa fascista, con un pequeño dron dotado de una mini cerbatana de aire comprimido, le ha lanzado un casi invisible dardo envenenado en el culo. Tal desmayo podría ser también por causa de la gran presión del fascismo, ya que la mentira y el acoso desgasta mucho el cerebro por las continuas contradicciones que ha de gestionar: en un rincón del cerebro se han de contener todas esas mentiras, en el otro la realidad y en otro más toda la corrupción; es algo insano tener que mantener toda esa bajeza a raya. Y si no se esforzaran en ese control, nunca sabrían si van a cagar o a mear por la confusión que padecerían. Sea como sea, mejor para su salud que no haya sido por la vacuna, porque la lotería no toca; pero con los trombos de la vacuna, es fácil llevarse el gordo, el segundo y el tercer premio con un solo boleto; por mucho que mientan de la venenosidad de la aspirina y el paracetamol.
Te meten en la carpa provisional de veterinarios ganaderos, te chutan un jaco de alguna mierda de vaya usted a saber qué y sales más contento que mierda en bote con tu chapa y cartilla verde veterinaria. Aún no sé como no se le ha ocurrido al Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español, hacer tatuajes identificativos tras la oreja. Seguro que pensarían en el chip; pero al disparar un tiro en la cabeza al cabestro que no guarde la prisión nocturna, se estropearía. Los fascistas no requieren mucho cerebro, tan solo armas.
En España alguien grita: ¡Fuego! y los cabestros ponen sus orejas tiesas, unos entienden: “¡Mascarillas gratis!” y el resto: “¡Vacunas!”. Aprovechando el tirón de la ignorancia y la cobardía generalizadas por el Nuevo y Normal Fascismo Español del Coronavirus, en estrecha colaboración con la prensa prostituida o sobornada por el régimen, han conseguido mediante sus habituales bulos, fijar en el imaginario popular de la cobarde población un importante latiguillo surgido de esa gran campaña de publicidad del fascismo (chino-comunista más exactamente), pro-vacuna de la trombosis contra el coronavirus. Si por un casual cruzas alguna palabra con cualquiera de los idiotas elegido al azar entre los millones que hay en el territorio español y sus taifas; y afirmas: “Yo no me pongo la puta vacuna para que se me haga un trombo en la punta del nabo”. El idiota te responderá con una velocidad increíble con el lema publicitario doctrinal del fascismo español nuevo y normal, con voz estúpida a través del bozal: “Pues los medicamentos que tienes en tu casa, tienen efectos secundarios más graves, como la aspirina” (sic). Acto seguido esperará una caricia en la cabeza de su amo fascista, que no llegará; porque el gobierno fascista solo decreta prisión, acoso y ruina; no caricias ni ayudas de los fondos europeos (a pesar de que es obvio, los cabestros en su ignorante inocencia, siempre esperan una recompensa por ser mansos y obedientes). Al escuchar el memorizado dogma doctrinal del fascismo, es normal que te lleves la mano al sobaco buscando una pistola que no tienes para descerrajarle un tiro en la cabeza. Y acto seguido te sumes en la profunda tristeza de que te encuentras en un territorio tan fascista, que jamás permitirán que puedas comprar un arma de fuego para defenderte de tanto estúpido asfixiante. Es talmente, como si los subnormales cotizaran en bolsa compitiendo dramáticamente con Amazon. Yo como no hablo con imbéciles no he tenido que soportar que me soltaran el nuevo y normal dogma fascista español, pero sé que se prodiga entre los cabestros con bozal como saludo de buenos días o para pedir el pan en la mesa. Hay generaciones y generaciones y generaciones y generaciones que jamás deberían haber nacido por un bien del futuro genético de la humanidad.
No es cansancio, es asco por el toque de queda marcial del fascismo, todas las putas noches prisión incondicional con los serenos pululando junto con las ratas. Y la humillación diaria de un bozal para hacer del ciudadano una cosa enferma, sumisa y anodina, sin voz. Luego les darán unas papeletas para votar en un acto teatral, no las contará ni dios y los que llevan bozal, aplaudirán su democracia y prisión de mierda. Cansancio sería una noche de ataque a las fuerzas fascistas españolas; pero como no las hay, solo es asco por el que se recuerda la dictadura franquista. Yo también sé psicología de mierda.
Todos los jueces de España han apoyado y se han dado de bofetadas compitiendo por cual aprobaba más medidas de represión, acoso y destrucción de la libertad; sobre todo, bien avenidos con los furiosos caciques autonómicos que piden más y más prisión y represión cada una de las putas semanas fascistas de mierda que nos han metido con el coronavirus. Y no han autorizado aún el derecho de pernada porque no se ha decretado. A los jueces en España no les cuesta ningún esfuerzo dar carácter de legalidad a los delitos, corrupción y crímenes de la dictadura española, la pasada franquista y la presente comunista. Así que se jodan y no se las den de víctimas; porque son puros verdugos del fascismo español. Es una pataleta de mentira, como si ahora quisieran demostrar que España no es una dictadura calcada a la china. En definitiva, las serpientes no envenenan a las serpientes. Si los jueces se han prostituido al régimen del nuevo y normal fascismo español del coronavirus, que se jodan.
Existen suficientes idiotas en el mundo como para contaminar todo un océano con sus cadáveres. No es gracioso, es un peligro ecológico. Preguntadle a la niña sueca de la trenza si no. Que la peña muere de muy variadas formas y con frecuencia no tiene que espantar a nadie, a nadie que tenga un poco de madurez intelectual, claro. Morir ocurre tan habitualmente que no me voy a encerrar por miedo en un puto piso o apartamento de mierda. Morir no tiene ningún arte, te mueres sin ninguna y elegancia y luego no pasa nada. Los maridos se follarán a otras mujeres, las mujeres a otros maridos y los hijos crecen (si no mueren). Es el ciclo de la vida. Hay que entender que quien no se cuida muere por cáncer o de infarto. Y quien se cuida también muere por cáncer o de infarto. Y así ocurrirá siempre. Los seres humanos se renuevan por el viejo y atávico sistema del “unos mueren y otros nacen”. Así que como dicen en las pelis: podrás correr; pero no esconderte. Lo escribo porque hay mucho lelo que cree que escondiéndose como los topos se va a librar de morir. Alguien os lo tenía que decir y no siento ser yo: moriréis todos. Es que todo son malas noticias. Sí… ya sé (emoji de carita sonrosada por timidez). La cuestión ya no es morir, pues. La cuestión es como gestionar la vida, si con cierta decencia, elegancia o dignidad; o ser una rata. Pero sí, es cierto que humanos y ratas llevan ya tanto tiempo conviviendo juntos y hacinados que se confunden entre especies. Incluso reproduciéndose (he visto una escena horrible y escalofriante de rato follando estilo misionero a rata en Dos policías rebeldes II y es muy desagradable, por mucha risa tonta que nos dé). En fin, que esto del coronavirus es una cuestión de que mueran las ratas que deban y a seguir viviendo el resto. Eso sí, mientras el fascismo siga estrangulando las más elementales libertades de respirar y movimiento, la vida de ratas y humanos será indigna y la muerte lo mismo. Y es que los gobiernos que han implementado en sus países el fascismo por medio del coronavirus, sus líderes esnifan demasiada farlopa y por ello, ellos mismos se creen sus mentiras, sus estafas y sobre todo, sus mensajes mesiánicos de ser salvadores de la vida; pero a costa de arruinar a sus países y ellos enriquecerse con absoluta impunidad, libertad y apoyo de sus cobardes pueblos que se cagan por la pata abajo por una gripe. Les saldrá mal, el que hayan tenido suerte de nacer ricos y de familias poderosas no les otorga una inteligencia superior a la de la chusma que gobiernan. Tener buena cuna y votos, al contrario, es inversamente proporcional a la cultura y la inteligencia. Los criadores de cerdos no tienen porque ser inteligentes, solo estar ahí y matar cerdos, es una subespecie humana que nació para ello, y ya. No sueltan chorros láser de inteligencia por sus ojos. Incluso hay más maricones entre ellos que entre la gente pobre. Los nuevos caudillos, caciques, ministros y otras bestias de los fascismos o nuevas falsas democracias morirán muchos de ellos, porque harán las cosas mal (las están haciendo mal) y una regla de oro es no acorralar una presa que acosas porque te atacará aunque tenga que morir. Insisto, son tan ricos y ambiciosos, es tanta la cocaína que esnifan y son tan estúpidos; que esa narcosis les lleva a creerse inmortales. Deberían leer a Maquiavelo, en el 1513 ya hablaba de que príncipes y ministros podían ser tan estúpidos y tarados como cualquiera; pero sobre todo (y es su consejo al príncipe) debían ser unos grandísimos hijos de la gran puta. Y el bueno de Nicolás se permitió la osadía de dirigir su tratado a un príncipe, qué cojones tenía…. Ahí está la gracia del gran diplomático, filósofo y escritor que creó las bases de la política moderna. Como he dicho, ser político no es una cuestión de inteligencia, es solo arribismo, oratoria de predicador barato y haber nacido con demasiado dinero. Y por ello condenan a la ruina a millones de cabestros humanos. Y a sí mismos; que no se engañen, son idiotas y lo harán todo lo mal que puedan. Al menos, no son inmortales, ni mucho menos. ¡Vaya, parece que no todo son malas noticias! Bueno, ya somos mayorcitos para llorar como niños! Un poco de dignidad, plis… Por último, hay algo que me jode mucho, o más bien me incomoda muchísimo. Me hace sentir realmente mal: ¿Por qué los hobbits tienen los pies tan gordos, grandes; pero sobre todo, tan repugnantemente peludos? Es que da grima, es asqueroso. Tolkien ya no puede pedir disculpas por eso tan desagradable; pero los directores de cine deberían colocar a esos bichos unas buenas botas; incluso remasterizar las películas realizadas cubriéndoles esas pezuñas monstruosas y peludas. Es que no puedes comer ningún snack con tranquilidad mientras hay hobbits de por medio, los acabas escupiendo. ¡Bye!
Esto es puro adoctrinamiento al más rancio estilo franquista, porque precisamente la aspirina se receta como prevención para trombos en personas con serios problemas vasculares (circulación sanguínea) y del corazón. Cualquiera que tenga una pierna podrida como la mía, negra porque no le llega sangre, sabe estas cosas. Alguna gracia debía tener ser un tullido de mierda. El mensaje es claro para el ignorante: “Ponte la puta vacuna, cabestro”. Y si encima eres un cobarde crédulo, te la pones dos veces porque así es “más mejor” ¿eh, lerdo? “Es mucho peor el dalsy que le das a tu hijo. Ponte el puto bozal y tira para el vacunódromo, tarado”. Acaba el mensaje del Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus. Y la prensa prostituida al fascismo, ilustra el mensaje con fotos y engaños en negrita. Es sabido por todos, que si no hay dibujitos o fotos, nadie lee. Me puedo imaginar lo mucho que se están riendo El Caudillo, los caciques autonómicos, los ministros, los jueces, los funcionarios y la policía política con todo este timo que han montado.
¿Qué hubiera ocurrido si en este tiempo de decadencia, banalidad, ignorancia, moralina, cobardía, mansedumbre, comodidades superfluas, consumismo, pornografía gratuita, indolencia y redes sociales de marcado carácter ganadero; se hubiera publicado semejante cartel de cine? (para los más lelos: “desturida” es un error tipográfico por “destruida”). En mi infancia, un error como este hubiera sido un: “¡Mira, se han equivocado, qué tontos!”. Acompañado de alguna risa repitiendo la palabra; para acto seguido, proseguir con nuestras peleas, carreras, lanzamientos de escupitajos e ir a comprar golosinas y cigarrillos sueltos al quiosco del marica. Hoy, en esta sociedad aburrida, átona, amorfa, ignorante, cobarde y funcionalmente analfabeta hubiera ocurrido lo siguiente (los números no indican el orden, porque todas las cosas sucederían en un mismo tiempo, salvo el último punto, el 11, que es definitivamente el último): 1º: Algún amorfo/a aburrido/a hubiera publicado un tuit o estado y “desturida” se hubiera convertido en trending topic y viral. 2º: Millones de borregos riendo sin saber bien porque, publicarían memes graciosos que solo serían graciosos para ellos mismos. 3º: Otra millonada idéntica de reses, escribirían escandalizadas y cívicamente enojadas tuits y estados como: “Komos posible kenestos tienpos tengamos keber semegantes flatas dortográfia!!!??? Para hesto pagamos una heducacion puvlíca!!!??? No ay derexho deke tengamos kesopor tar heste hanal favetismo”. 4º: “Desturida” Sería la portada de la prensa de papel, internet y los telediarios basura de las cadenas de televisión y el fascismo imperante. A todas horas se realizarían programas de debate con psicólogos y sociólogos para analizar y contrastar las emociones que causa en la chusma “desturida”. 5º: Se convocarían manifestaciones por una educación digna. El clamor popular exigiría el despido y sanción de los operarios de diseño, impresión y los cargos directivos de ambas empresas. (Siempre guardando las distancias, usando bozal, con la chapa de vacunación visible, la cartilla veterinaria debidamente sellada y camiseta institucional del fascismo: “Yo fui cabestro, yo me quedé en casa y yo aplaudí”; medidas estas de estricto cumplimiento, acoso y represión decretadas por el nuevo y normal fascismo del coronavirus). 6º: A su vez, otras manifestaciones multitudinarias pedirían tolerancia y respeto para los analfabetos y retrasados mentales. (Siempre guardando las distancias, usando bozal, con la chapa de vacunación visible, la cartilla veterinaria debidamente sellada y camiseta institucional del fascismo: “Yo fui cabestro, yo me quedé en casa y yo aplaudí”; medidas estas de estricto cumplimiento, acoso y represión decretadas por el nuevo y normal fascismo del coronavirus). 7º: La RAE se apresuraría a actualizar su diccionario con la inclusión de la entrada “desturida”. 8º: El Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus exigiría por decreto nuevas ediciones de todos los libros de texto para incluir “desturida”. Los padres de los alumnos se verían obligados por decreto a comprar de nuevo todos los libros a mitad de curso y entregar a la policía fascista los libros de texto viejos y prohibidos también por decreto. 9º: Niñas y niñas junto y con sus padres durante las noches de toque de queda marcial y prisión (que son todas en España y más en la taifa catalana) se masturbarían con los nuevos juguetes sexuales “Desturida pleasure”. (Sin el bozal si son convivientes o la misma puta burbuja familiar del nuevo y normal fascismo español del coronavirus), 10º: Las asociaciones de maricas, tortilleras, travelos, transformers, monstruos o queer, feministas talibanas, sadomasoquistas, franquistas, comunistas, nazis, pederastas, zoofílicos y coprofílicos, instaurarían un nuevo día enseñando los culos y bailando al ritmo de “Todas somos desturida”. (Siempre guardando las distancias, usando bozal, con la chapa de vacunación visible, la cartilla veterinaria debidamente sellada y camiseta institucional del fascismo: “Yo fui cabestro, yo me quedé en casa y yo aplaudí”; medidas estas de estricto cumplimiento, acoso y represión decretadas por el nuevo y normal fascismo del coronavirus). 11º: El Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus decretaría la mutación del coronavirus (la covid 19) un millón tres mil y con ella, una nueva vacunación masiva con ocasionales y “raras” muertes y coágulos. Cabestros y cabestras se olvidarían de “desturida” para hacer largas colas en los centros veterinarios y conseguir la nueva chapa de la vacuna. (Siempre guardando las distancias, usando bozal, con la chapa de vacunación visible, la cartilla veterinaria debidamente sellada y camiseta institucional del fascismo: “Yo fui cabestro, yo me quedé en casa y yo aplaudí”; medidas estas de estricto cumplimiento, acoso y represión decretadas por el nuevo y normal fascismo del coronavirus). Estas son las naturales circunstancias que se darían hoy día. Me he reído mucho mientras lo escribía; pero cuando he encendido el cigarrillo para reflexionar como todo buen escritor maldito debe hacer, ya no me ha hecho tanta gracias. Es pavorosamente real, dan ganas de gritar porque escapar no puedes, el planeta entero está podrido, lleno de cabestros cobardes y analfabetos funcionales. No hay salvación para la inteligencia y la dignidad. Y ahora, que llueva mierda.
La redactora del artículo corre un riesgo mortal de que el régimen fascista español le pegue un tiro en la nuca; porque de forma suave, dice que el aire libre (sin bozal) y la libertad y su ejercicio, son ideales para luchar contra la infección del coronavirus. No comunica novedad alguna y hace peligrar las mentiras doctrinales del Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus y sus elecciones for dummys. Es algo que los niños pequeños ya sabían; pero como los amordazaron con el bozal y los aprisionaron durante meses a días completos y ahora por las noches, cada día nueve horas; no les pudieron ni pueden decir a los adultos lo que de verdad ocurre. Y así, las nuevas mutaciones del coronavirus con toda probabilidad no existen, son una mentira más del fascismo del coronavirus; solo hay gente con el organismo débil y los nervios (y por tanto su sistema inmunológico) tan alterados que los mantienen en un estado de constante cobardía inmovilizadora, como auténticos frente a los faros de un coche en la noche.