Vivir con la máxima intensidad.
¿Qué quiere decir eso? ¿Hacer el ridículo con más frecuencia?
La tan cacareada intensidad vital es solo una neurosis depresiva que ignora lo importante, que suele estar oculto y secreto.
Y es bueno que esté a salvo de lo intenso, es algo que preservar.
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La intensidad de la vida
Publicado: 26 noviembre, 2014 en Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
La sabiduría cínica
Publicado: 25 noviembre, 2014 en Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
No hay forma alguna de cambiar lo ocurrido. No se puede reparar un error o un engaño.
Sin embargo hay mecanismos de defensa que nacen con nosotros y que minimizan los daños, incluso los combaten con eficacia: el odio, el rencor, la repugnancia y por fin, la indiferencia.
Afortunadamente es más fácil sentir asco que amor, requiere menos esfuerzo y dada la naturaleza humana es instintivo e intuitivo.
¿No es adorable la vida? Tic-tac, tic-tac, tic-tac…
El odio es más claro, fuerte y emotivo que algunos «amores».
Y mientras tengamos en el bolsillo unos billetes, siempre puedes comprar diez minutos de «amor» del bueno, sin tener que subvencionar, por ejemplo, los gastos telefónicos de una línea hot-sex de una amateur torpe de la prostitución
El hombre cínico es que el que huele flores y busca el muerto.
La suerte de cerdas y cerdos
Publicado: 24 noviembre, 2014 en Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
No existen consecuencias o actos que se pagan de una u otra forma.
La experiencia dicta que los hijoputas e hipócritas gozarán de impunidad mientras vivan. Raramente morirán de un balazo, un accidente automovilístico, un cáncer o una enfermedad venérea.
Con esto os digo, hijos míos, que tenéis cerdos y cerdas de dos patas para mucho tiempo. Para toda la vida.
Por si acaso, no dejéis de desearles la muerte. A ver si hay suerte y muere alguno, coño.
O si sois crédulos beatos y os encanta eso de las «bendiciones», les soltáis alguna maldición.
Todo esfuerzo es poco para aniquilar a esa piara de marranos/as.
Los que sean de poner la otra mejilla, que se vayan a tomar por culo.
Ego os absolvo. Dominus vobiscum biscum biscum y matarile.
Hilos de ilusiones
Publicado: 22 noviembre, 2014 en AbsurdoEtiquetas:absurdo, decepción, esperanza, hilos, Iconoclasta, ilusión, marioneta, Pablo López Albadalejo, realidad, Reflexiones, Ultrajant
Mi cuerpo, cada extremidad, cada párpado y la boca, están unidos a hilos que me mantienen en vilo sobre un pequeño teatrillo.
Son ilusiones, filamentos o cuerdas que solo puede romper la muerte, porque me parieron tenaz. En un mundo colmado de decepciones y engaño, me afianzo con fuerza a mis hilos.
Mi protección, mi paraíso.
Con esas cuerdas nací, con ella moriré.
Con los años brillan más, cada vez son más fuertes. Es el entrenamiento al que las someto. Brillan como diamantes, como aceros cortantes. Es mi voluntad, que va más allá de lo que el cuerpo y la prudencia dictan.
Soy mi propia marioneta y mi pequeño escenario está situado en una zona de burdeles y basura.
Cuando ya lo sé todo y sé qué va a ocurrir, muevo mi cuerpo con ellas, azotando la ilusión y obligándome a creer que tal vez no sea cierto, que no ocurrirá lo que mi experiencia sabe.
Tiro de los hilos y bailo al son de la esperanza, de que todo será diferente. No mejor o peor, mi ilusión es que no sea mediocre.
Un hilo conectado a mi párpado de plástico se tensa y escapa una furtiva lágrima traicionera.
Es la rabia de la decepción… Levanto la vista al sucio cielo y observo los brillantes hilos que mueven mi locura sintiendo deseos de cortarlos, de rasgar a mordiscos las ilusiones y maldecir a mis padres por haberme parido marioneta.
Me guardo la ira metiéndomela en el culo, tensando un hilo de la boca para sonreír cuando la puta me dice: «te amo».
Sonrío a pesar de que caminar duele y alguien a quien amo, se encuentra a diez mil kilómetros lejos. En otro puto planeta.
Tenso la cuerda del pene creando una rotunda erección para meterlo en un coño de agujero demasiado usado, que me obligo a buscar porque las ilusiones son muy putas y tienen deseos animales. Tenso la cuerda de los cojones y lanzo mi semen tortuoso sin amor, como escupir una flema en la calle de madrugada.
Su coño es una escupidera y mi ilusión me hace maldito, maravillosamente perverso.
Los hilos me dan esperanza de ser algo diferente y único, para bien o para mal.
Cuando caminar duele, pateo con fuerza la cochina tierra en la que fui parido, me siento una marioneta- héroe en un lugar apocalíptico.
Mis hilos son cuerdas aceradas de piano que cortan y degüellan la realidad para evitar mi suicidio.
Si no fuera una marioneta de mí mismo, sería un cadáver.
Iconoclasta
Cumple años Hope Dworaczyk
Publicado: 21 noviembre, 2014 en Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
Los lameculos de los asesinos
Publicado: 20 noviembre, 2014 en Chusma, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
Es cansino y siempre ocurre igual: los ignorantes le chupan el ojete del culo al gobierno fascista y corrupto de su país.
Esto ocurre porque un pueblo tiene el gobierno que se merece. En España aún hay subnormales que extrañan al genocida Franco, aún hay alemanes que chupan la polla momificada de Hitler y en México hay millones de tarados que creen que se asesina a gente que se lo merece y justifican las masacres de su adorado gobierno
Lo divertido es que por mucho que les coman la polla a sus presidentes y gobernadores, cuando tengan que matar a sus hijos o violar a sus hijas, lo harán por mucho que hayan protegido a su gobierno. Y sus hijos, si sobreviven, comerán mierda como ellos.
Y es que la población de un país, es mayoritariamente imbécil, de ahí que los tiranos y corruptos den voto al pueblo: saben que los idiotas elegirán lo peor.
Y lo peor, es lo que gobierna y mata.
Y así, generación tras generación, siguen naciendo seres serviles que ofrecen su ano y sus hijos a unos hijos de puta corruptos.
Me parece que más claro, mierda en la nieve.
A ver si los subnormales lo entienden de una puta vez, coño.
Me ponéis de una hostia los idiotas…
El árbol humano, una novela de Iconoclasta
Publicado: 20 noviembre, 2014 en Lecturas, TerrorEtiquetas:arte, árboles, El árbol humano, fantasía, hombres, Iconoclasta, literatura, novela, Pablo López Albadalejo, soledad, terror, Ultrajant
«La soledad es su naturaleza, o una parte de ella. Porque su otra naturaleza se marchita de pena entre savia y fibras que no acaba de asimilar como suyas.
Las noches son el descanso de los árboles, la fotosíntesis es agotadora.
El vegetal se retira y da paso al hombre.
Al hombre más solo del mundo.» (Iconoclasta)
Para leer en:
http://issuu.com/alfilo15/docs/el___rbol_humano_libro
y
http://binibook.com/details.php?id=1656
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta «touch»
Publicado: 20 noviembre, 2014 en Humor, Lecturas, Manuscritos, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, lecturas, manuscritos, obsequio, Pablo López Albadalejo, provocación, Reflexiones, Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta, Ultrajant
Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…
Tormento emocional
Publicado: 19 noviembre, 2014 en Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
Un vómito incontenible, las manos en el vientre, los ojos lloran…
Un profundo pesar y el deseo de ocultarse en la oscuridad, en un rincón a salvo de la luz.
Es hora de tomarse una aspirina. Es jodía la gripe.
No siempre es tormento emocional, a veces uno se acatarra.
Con lo romántico y dramático que es llorar en lo oscuro y oculto…
Los mocos nos traicionan y nos roban metafísica.
La noche y su claridad
Publicado: 18 noviembre, 2014 en Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
La noche me rodea y su silencio es una ingenua y vana ilusión de que estoy solo en el mundo.
Nada es perfecto, pero vale la pena estar despierto y pensar por un segundo que no hay nadie. Es agradable sentirse solo sin injerencias, sin que nadie interfiera en mi pensamiento.
Faltan noches en mi vida.
Hay cosas que no deberían haber ocurrido, personas a las que no debería haber conocido. Fallos que la luz enmascara. Y a los hipócritas…
Es una cuestión física: la noche no entrecierra los ojos y lo veo todo tan claramente, como valor tenga para asumirlo.
Con las pupilas dilatadas, uno ve lo que la luz no permite, lo que la luz engaña. De noche, todo aquello que creías querer, pierde consistencia y trascendencia. Un gran porcentaje de lo que creías desear pierde interés ante los ojos completamente abiertos.
Y la noche ayuda al olvido, es serenidad y las malos tragos se difuminan junto con el crepitar de la brasa de un cigarrillo, el aroma de un café y mi propia respiración. Los actos indecentes pierden eco en un silencio denso y acolchado muy parecido a la muerte.
Adoro la noche y su claridad.



