Posts etiquetados ‘Ultrajant’

Se dice que las cucarachas y tal vez las ratas, serán los seres que sobrevivan con más éxito y comodidad a una catástrofe nuclear planetaria.
Se equivocan. Se equivocan del todo: las/os (me encantan las hipocresías inclusivas cuando ofendo) idiotas se reproducen más que las ratas, comen mierda y no se mueren. O al menos su tasa de mortalidad es tan baja que resulta desasosegador para la evolución de la especie humana. Pero sobre todo, lo que los salvará de un modo definitivo de morir y eternizar así la estupidez es: la suerte.
Todos los tontos del mundo tienen una suerte del carajo.
Y es que puedes verlos, oírlos y apedrearlos todos los días. Como si el planeta se empeñara en premiar y eternizar la imbecilidad; los más idiotas copan los puestos de trabajo mejor remunerados y con más responsabilidad. Los encuentras en los puestos estratégicos de los gobiernos y en todas las oficinas de atención al cliente y juzgados. Y en los colegios, como docentes, se sienten como pez en el agua.
Las estadísticas dicen que si metes en una picadora de carne a diez mil seres humanos, el porcentaje de pura carne picada de idiota sería del 98 %. Siempre pecando de optimistas, los que calculan las estadísticas no ven su propia giba.
Aun así, a pesar de toda esa suerte imbécil, no deja de ser una tragedia que sobrevivan a las ratas y las cucarachas.

Pues parece talmente que está relajando el ano tras haberle metido esos dos supositorios. No puede haber nadie en el mundo tan feliz, como Kim Jong semi prostrado con el culo en pompa y digiriendo al revés lo que le han metido.
Si es que ni el pijama se quita para fotografiarse. Los dos serviles que tiene detrás ¿están erectos y excitados?
¿No han usado guantes?
¿Le han metido antes de los misiles una lavativa?
Es que tanta felicidad del enano coreano es sospechosa, parece esconder cosas más profundas y sórdidas.
Y con este asunto de las cuotas mariconas en todas partes…

Menos mal que la serie de ciencia ficción es más mala que pegarle a un padre con el calcetín sucio en la puerta de una iglesia, y por eso me importa una mierda que salga la cuota necesaria de mariconez, bollería o transexualismo, incluso queer-ismo.
La puta que los parió…
Netflix muy oportunista y buscando clientes donde sea, te mete a la fuerza, en una nave espacial a un monstruo LGTBI.
Yo me doy de baja, no puedes ver nada sin que salga un gazapo maricón.
Pronto harán la versión Alien Gay. Me refiero a que el Alien se llamará Petunia, tendrá tetas caídas y un pene minúsculo del que se enamorará un queer pedófilo y zoofílico con banderita arcoiris en la frente.
Y para mayor inri concluirá el guión además que al fin y al cabo, el Alien no deja de ser un inmigrante hambriento y sediento.
Puta madre…
Que harto me tienen. ¿Habrán hecho en la nueva parida de El Rey León, del jabalí o babirusa un maricón también?
Da miedo, son tan capaces e impunes…

Se debe ser cuidadoso con el reloj que compras. Porque si no eres gay al ver determinados anuncios, se te podría amargar la compra.
Si era necesario por evitar malentendidos no agujerearse la oreja derecha para el pendiente, ahora hay que estar muy atento a las tendencias de moda pseudo masculinas o tendrás que dejar el reloj para lucirlo solo en el cagadero si no quieres que un macho se te acerque y te diga: Hola, cielo.

Se debe controlar muy bien la educación de los hijos, porque si levantas la guardia, la escuela los puede hacer en cuestión de días tontos del culo, llorones solidarios, cobardes solidarios, sensibleros solidarios, ignorantes, crédulos, serviles, patrióticos, maricones, tortilleras o transexuales. Incluso un día, podrían darle un “me gusta” a algunas de esas monstruosidades que pululan por internet: influencers.
Un día encontrarán a un inmigrante y lo acariciarán y le cogerán cariño como si fuera una mascota. Sed cuidadosos con lo que les meten en el cerebro a vuestros hijos.
Hasta tal punto llegará en la escuela el adoctrinamiento hacia la uniformidad o mediocridad y la cobardía que, un día mirarán con ojos como platos y atemorizados la violencia de Juego de Tronos. Si por casualidad vieran una escena de, por ejemplo Ases calientes, entrarían en coma imbécil irreversible.
Controlad lo que en la escuela les enseñan y actuad en consecuencia, hacedlos astutamente mentirosos: que disimulen con credibilidad haber aceptado la mierda que les sirven en la boca los sacerdotes de la mediocridad como hostia insípida. Es básico esto último para la supervivencia económica en esta puta sociedad, solo conseguirás trabajo si demuestras ser una bestia de corral y no tener ideas propias, si no “de equipo” de mierda.
Decidles que solo el individuo es creador, un conjunto de individuos solo son un rebaño pastoreado sin ninguna profundidad intelectual.
Que aprendan, que evolucionen entre la mierda con cierta dignidad, sin creérsela ni llevársela a casa.
Que fumen.

Ocurre a veces que llego cansado a cualquier lugar. El hecho de realizar el más leve movimiento me cansa. Me duele.
Es la biología, el cuerpo pide descansar de una vez por todas.
Pero es delito quedarse quieto, varado como una ballena en la playa.
Así que me meto el cansancio en el culo y me muevo.
Una vez he llegado al lugar, el cansancio desaparece con un cigarrillo y las primeras palabras que escribo en la libreta.
No irás a pensar que me olvido de ti. ¿Verdad, mi diosa?
He dicho cansado, no amnésico.
Lo cierto es que cuanto más me alejo de mi casa, más me acerco a ti.
Pudiera ser que confundiera cansancio con ansiedad.
A lo mejor, sueño sin darme cuenta con el rotundo abrazo que aplastará tus pechos contra el mío.
Pudiera ser que además de cansado, dolorido y ansioso; debiera concluir que estoy caliente.
Amarte es un maravilloso caos.
Bye, amor.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Entre la imagen superior, la de los flamencos y la inferior, la de las reses humanas en la playa, hay una diferencia. ¿Puedes hallarla?
Tic, tac, tic, tac…
¿Ya?
Tic, tac, tic, tac…
¿No?
La elegancia, coño. El colorido de los flamencos y su saber estar.
A la playa le faltan abrevaderos y balas de forraje para alimentar al ganado, si quedara sitio para esas cosas, claro.