Que nadie se asuste, por mucho que el coronavirus haya ahogado a la vieja, si llevas el flotador de patito y un buen bozal para que no te entre mucha agua en esa boquita cobarde, el asesino en serie español coronavirus nadador, no os podrá ahogar. Lo peor que os puede ocurrir en la playa durante el baño, es que se os acerque un cagarro flotante, eso sí que acojona un millón.
Europa no se queda atrás en corrupción y destrucción de las más elementales libertades, lleva meses planeando la cartilla veterinaria sanitaria del coronavirus para que todos sus borregos tengan el debido certificado veterinario (como en la vieja Alemania la estrella de David de trapo) y quien no lo tenga, seguramente será eliminado por la Gestapo europea, que con toda probabilidad ya tiene unos cuantos trenes preparados con destino a los campos de los “sin cartilla sanitaria”. Así que lo de Maduro, se queda en una simple chapuza tercermundista comparado con la arrolladora máquina nazi europea del coronavirus.
Esa mierda de los “asintomáticos” es la mentira más burda y simplona de los Nuevos y Normales Fascismos surgidos por medio del coronavirus. No jodáis, hijos de puta… Si eres “asintomático” de mierda, es que eres inmune. O sea, la enfermedad te resbala como le resbala al Nuevo y Normal Fascismo Español robar libertades y acosar con la bofia y los militares a los ciudadanos (los delincuentes nunca han sido tan felices y tan amigos de la bofia desde que se ha decretado el coronavirus en España). Cualquier otra consideración sobre los “asintomáticos” es pura cháchara y excusa para decretar prisión y más represión para los ciudadanos votantes, que lo aceptan con su mezquina cobardía como si les salvaran su puta vida. Por la retórica de los mezquinos gobiernos fascistas, los “asintomáticos” o sanos y fuertes, son peligrosos y auténticos delincuentes. Y es que la envidia es muy mala; en el Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español es una virtud que se ha promocionado y adoctrinado entre los sectores más bajos de la chusma (un 99 % largo) con todos los medios informativos, todos los días, a todas horas. El gen que han de buscar no es esa cosa inexistente de lo “asintomático” o sano y fuerte. El que deberían identificar si tuvieran conocimientos para identificar alguno y sobre todo decencia, es el de los hijos de puta. Y el de los envidiosos. Y el de los cobardes. Y el de los delatores. Y el de los analfabetos. ¿Desde cuándo, so pedazos de mierda, a alguien sano se le acusa de “asintomático”? Trozos de mierda… «Asintomáticos»… No jodas con la mentira fascista.
Ahora están discutiendo sobre lo que nadie debería discutir: la libertad de respirar sana y decentemente. El bozal ha sido la herramienta para mantener a la chusma debidamente acobardada, humillada y sobre todo callada. Lo triste es que el nuevo y normal fascismo español del coronavirus no tiene problema alguno, sus cabestros votantes seguirán llevando el bozal aunque no sea obligatorio porque la cobardía ya es un tatuaje en su imaginario. Así que si “relajan” de mierda sus decretos de caudillos, generalísimos y caciques mierdosos, los cabestros seguirán luciendo su bozal y sus característicos perfiles de perritos cobardes.
¡Ay sí, ay sí! Ahora cada gobierno fascista quiere tener su propia cepa para imponer más prisión y bozal a los cabestros que pastorean o gobiernan. Y si no encuentran su cepa, se la inventan. De la misma forma que se inventan dioses y hobbits. Y por supuesto, muchísimo más peor, mortal y contagiosa que la anterior cepa. Si los cabestros no estaban suficientemente cagados de miedo con la cepa india, ahora se arrejunta con la inglesa. Esos virus folladores que no les importa montárselo con un indio o un inglés… Al final, el virus, se extinguirá por el sida, por ser tan impúdico y salido. Y si además se le añade la proverbial ignorancia de la chusma… “Pa” cagarse en dios.
Jesucristo pasa ante un vacunódromo y decide, por un bien de la humanidad, vacunarse contra el coronavirus. En la cola un policía municipal le increpa: –Ponte la mascarilla, hijo de la gran puta o te rompo la cabeza con la porra, cabrón de mierda. Y Jesucristo crea de un excremento de perro, un bozal que se coloca en el hocico. Cuando llega su turno de entrar, el voluntario de protección civil le grita a la enfermera que teclea en el ordenador datos para el control de la libertad robada: –¡Pepa, este idiota no tiene cita previa! ¿Qué hago? –¡Déjalo pasar, tenemos vacunas caducadas! La enfermera le pregunta su nombre, profesión y edad, así como el número de la Seguridad Social y el del carnet de identidad. Y le interesa también si es patriota y ha votado al partido socialista, el del Nuevo y Normal Caudillo Español. Cuando Jesucristo le explica quién es, anota en su ordenador, sacando la lengua en cada tecla que va a pulsar: “tarado psíquico”. Y lo envía a la siguiente enfermera para que le pregunte las mismas cosas. Por fin, al cabo de una hora, consigue llegar al practicante que pincha las vacunas. Al ver las llagas o estigmas en las palmas de las manos de Jesucristo, le derrama la vacuna en ellas para ahorrarse el jaco. Al cabo de unos segundos, Jesucristo se queja de dolor de cabeza y no le dan ni una aspirina porque dicen que son venenosas, muy malas. Muchísimo peor que una sacrosanta vacuna de la covid 19. Y Jesús vomita también. Y en los ojos se le han formado derrames. Y vuelve a morir otra vez por un coágulo del tamaño de un hueso de oliva que le ha subido al cerebro. Al cabo de unos minutos, cuando el personal sanitario está a punto de etiquetar su cadáver como “muerto por la covid 19”, resucita otra vez. Y limpiándose las llagas con gel hidroalcohólico, le dice al sanitario que le ha administrado la vacuna: –No estoy aquí para condenar a nadie, sino para salvar vuestras almas; pero eso no te hace menos hijo puta a los de Dios, mi papá. Así que cuando llegues a tu casa, reza ante los cadáveres de tu hijo y esposa, que acaban de morir hace unos segundos. Y da gracias a mi Padre en los cielos, de que a ti no te ha enviado un trombo al pulmón porque cerebro no tienes. ¡Oye! ¿Aquí no dais bocadillo como cuando te sacan sangre? ¿No tendréis un poco de vinagre en esponja, la vacuna da mucha sed y mis labios están secos por la resurrección? Al salir, santigua el aire frente al andoba de protección civil que cae muerto en el acto. Observa al policía municipal, pero se encuentra demasiado lejos y le da pereza santificarlo también. Siempre se cansa tras morir y resucitar; así que se va a dar una vuelta por el barrio a ver si encuentra un camión de la cruz roja para donar sangre y comer un bocadillo, aunque sea duro y de chorizo barato de supermercado. Y así es como Jesucristo volvió a redimir a todos los hombres sacrificándose con la vacuna del coronavirus. (Nuevo y Normal Testamento Español del Coronavirus).
Yo pensaba que sería imposible desbancar a España del ranking de cabestros obedientes y cobardes; pero mira los australianos, seguro que llevan incluso pañal para cagarse y mearse mientras caminan, como las vacas, pero con discreción. Y fijo que llevan triple capa de bozal en sus hocicos contraídos de temor. Es que a España, cuando alguien se lo propone, la supera en cobardía y fascismo de largo; como en todo.
Y una puta mierda, hijo putas. Esas infecciones se deben a la pobreza de la respiración que el gobierno fascista español ha decretado con el bozal impuesto a toda hora y en todo momento, y claro los borregos han obedecido como vacas subiendo al camión que lleva al matadero. Por ser humanos, es vergonzosa la falta de inteligencia, incultura y conocimiento del propio organismo. De relajación nada, hijo putas, simplemente ocurre que bronquios y pulmones llevan respirando aire pobre (los propios deshechos del aire vuelven a ser inhalados), viciado durante casi un año y la chusma que ha obedecido como buenos esclavos, se debilita y enferma.
Hay momentos en los que Jade está ida, ausente. Y es tal la potencia de su ancestral pensamiento de licántropo que siento el aire denso y a la vez sereno. Me fascina Jade Negro, su alma. Su belleza despreocupada. Jamás le preguntaré que piensa, puedo intuirlo. Y porque no nos gusta que nos lo pregunten. Tenemos nuestros secretos. Nunca pensamos en una cosa, siempre hay una vorágine de imágenes, palabras, sonidos y emociones superpuestas. Simplemente están ahí girando, y a veces no podemos quitar la vista de ellas. Si nos preguntan en que pensamos mentimos, o callamos respondiendo “en nada”. ¡Se le satura la belleza cuando está a solas consigo misma! Su propio silencio la envuelve, la acaricia, la ama… Escribiendo estas líneas en la libreta, me habla. –¡Ico! –Dime Jade. –¿En qué piensas? –ríe divertida, con astucia. –¡Puta! –le respondo con toda mi risa, con todo mi cariño. Y nos reímos los dos. ¡Qué genialidad la de Jade! Mientras ella lee mis palabras, le preparo un café porque se lo merece. Más que yo.
Es esperanzador, pareciera que un alto tribunal defiende las más básicas libertades de supervivencia y convivencia; pero podría haber trampa. Que nadie se fíe. El actual Caudillo del Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus, en connivencia con sus ministros, altos funcionarios y caciques autonómicos, podrían crear un decreto para fulminar la sentencia del Tribunal Supremo. Incluso, se podría pensar que lo que ha sentenciado el tribunal, es solo una mascarilla de maquillaje para dar un aire democrático al actual régimen dictatorial sin más recorrido que un spot publicitario. Así que idea y titular, es lo acertado, lo correcto, lo decente; pero todo indica que el golpe de estado fascista que robó toda libertad básica usando un coronavirus, no permitirá semejante tipo de libertades y si ha de eliminar al Tribunal Supremo, lo hará. El decreto que impide respirar decentemente sin bozal, no es ninguna broma; sigue vigente. Esto es una república bananera y tras año y medio de vivir acosados policial, militar y políticamente por un cártel fascista, nada indica que esta sentencia sea motivo de euforia.