Le deben tirar los desperdicios a través de los barrotes para que no les arranque los dedos. Cualquiera se acerca al bicho… Parece que las cavernas del PSOE están llenas de engendros guardianes del amado amo CENPHOCS. También son ideales estos bichos para vigilar las obras contra los robos de los gitanos (como los viejos barraqueros) o bien dejarlas abandonadas en casas rurales semiabandonadas. Lo importante es que la gorda tenga su chip identificativo y de vacunación en la chepa y te ahorras la vacuna de la rabia en caso de que te encuentras a la bestia en un camino desolado.
GENPHOCS: Gobierno Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario CENPHOCS: Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario
Cada año se me hace más difícil mantener mi sonrisa cínica durante la festividad del puto año nuevo del Estado, en el que en su primer día de mierda soltará sus cochinos decretos de las nuevas extorsiones que entran en vigor desde el uno de enero, nuevos robos, usuras, humillaciones, prohibiciones y prevaricaciones. Tal vez te digan, que tu padre tenía los cojones trasplantados, que no nació hombre. Y que tu madre llegó a tener una barba que le cubría los pezones y su leche era rancia. Porque, de eso va celebrar el año nuevo administrativo del Estado. Festejar y brindar borregamente y en multitud los robos y la humillación del puto gobierno. La última noche y con la última campanada, lanzarán sus programaciones de robo y extorsión. Y con la tripa llena y la resaca, el primer día del año nuevo asqueroso lo pasarás imbécilmente anestesiado. Y el día dos te pondrás a trabajar para esa caterva de ladrones impresores de decretos o puros excrementos que servirán para cebarlos otro año más; sin dejar de sentir difusamente que algo ha ido mal en la última noche del año y su primer día. Que en un momento de lucidez no entiendes por qué cojones tanta celebración para una mierda de noche vulgar como la puta de los viernes en la zona de discotecas del extrarradio. A menos que hayas nacido en un uno de enero, no entiendo qué coño hay que celebrar. Cada año nuevo es más asfixiante, más hipócrita, más imbécil… Más humillante. Más asesino y eucarísticamente fascista totalitarista. Doce campanadas y doce uvas envenenadas. Doce balas. Doce cuchilladas. Doce robos a tu nómina (de cada cerdo ministerio). No hay suficientes uvas del asco, del odio y la ira para celebrar otro nuevo y repugnante año administrativo del mierdoso Estado. Antes de brindar, mucho antes del porro de maría o hachís, o de la rayita de coca. Antes de meter la mano en el coño de vuestra cuñada bajo la mesa, ya estabais ciegos.