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Cualquiera con dos dedos de frente, un mínimo cociente intelectual, pensaría que ante una crisis energética: ¿Qué clase de solución es empezar a gastar dinero a lo loco en un gasoducto que tardará entre cinco y diez años en construirse? Máxime cuando ese dinero se le va a robar al trabajador español.
Morirán de frío y hambre muchos españoles antes de que ni siquiera se hayan dibujado los planos.
El gobierno español, además de corrupto, es deficiente mental de una forma obsesiva compulsiva.
Como siempre el cerebro del Caudillo Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario, solo piensa en las comisiones que se va a llevar por la tontería absolutamente inservible.
Y bueno, por lo visto su pareja el tal Macron, no va a revolcarse en el ridículo y la corrupción como el Caudillo Español; y le ha dicho que una mierda al gasoducto.
Con toda probabilidad, el pueblo francés no es tan manso, obediente y aplaudidor del fascismo penitenciario como lo es el español. Y claro, Macron no se juega la poltrona por una quijotada de gasoducto que es solo una treta de corrupción más. Porque dentro de cinco o diez años, se habrá convertido en algo inservible sin siquiera haberse construido.
Pero para el Caudillo Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario y su gobierno, representa un montón de millones de euros que van a recibir. Y pagados con ovaciones por la clase trabajadora española o paria de Europa.

No saben ni redactar un titular, es el ciudadano o trabajador el chivo expiatorio, arruinado, acosado y timado por el estado penitenciario fascista español homosexual sanitario.
Es la mierda esa de los días difíciles que pregona el Caudillo Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario.
Y cualquier timo le es cómodo al estado español ladrón.
Qué mierda de titulares hace la prensa puta española.
No jodas.

Ayer vi a un tipo con el bozal prendido del codo, preparado para colgárselo en el hocico ante una posible situación de peligro.
Me subió una náusea por el hedor de su cobardía, mezquindad y mansedumbre vacuna; pero encendí un cigarro y no vomité.
Pensé en la extinción de los seres serviles y cobardes como única forma de acabar con la miseria y la indignidad humanas, que son epidemia. Lo imaginé en una fosa a cielo abierto cortado a piezas, junto al hacha ensangrentada contaminada con su humanidad repulsiva.
Y me sentí dos veces bien.
En una sociedad decadente y cobarde, la imaginación es pura terapia para la serenidad, la mía.

¿Madurez en la chusma que aplaudió desde balcones y ventanas al Gobierno Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario, que aceptó el bozal con fe y lució su magnífico brazalete nazi (pasaporte covid) para tener acceso a los bares y entrar a follar en la orgía de contagios que montó la sanidad nazi española?
Aquí la única madurez que van a necesitar en la selectividad es afirmar que son maricones y tortilleras; y así todo arreglado y aprobado.
Y ser voluntario para acariciar con la boca (sin el bozal o mascarilla en jerga nazi) los genitales del examinador, también dará créditos.

De la misma forma que te roban la mochila los monos, te contagian la viruela.
Y da gracias que no te pongan hasta las cejas de pulgas.
Son noticias importantes para mantener idiotizada a la población adulta infantilizada y que se olviden que van directos a la ruina, a la griega.
Y que el problema de los monos en Gibraltar es mucho más preocupante.
La propaganda del Estado Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario, no tiene nada de sutil.
No sé para que pagan una prensa prostituida si cualquier niño en el colegio escribiría cosas más interesantes.

Eso de que los obreros “asumen”, viene a decir que todos los trabajadores dicen “Amén, lo que diga nuestro Caudillo Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario”.
Los trabajadores no asumen nada y piensan que les está robando el estado.
Y es que es muy importante para el estado fascista español, hacer sentir al trabajador que es un mártir santo y beato que se ha de sacrificar por este gobierno español homosexual y climático.

Las noticias de la dictadura homosexual española hieren la inteligencia y la dignidad de quien las tenga.
Exclusivamente para mentes de tres años para abajo.
O sea, ahora ha contratado el Estado Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario una panda de funcionarios para vigilar el granizo, y con un ¡granizómetro!
Parece un invento de TBO, es absolutamente imbécil.
¿Es que van a multar a las nubes por superar el diámetro de las piedras de hielo?
¿Y cuando el granizómetro indique que lloverán ladrillos del cielo, encarcelarán de nuevo a la gente en sus casas?
Ni siquiera hace sonreír, es para cagarse en Dios.

Eso está bien, los influencers son esos inevitables parásitos que aparecen en todo ecosistema. Y en internet no podían faltar vividores que son, ni más ni menos, que títeres del poder económico y político. Son como las grandes figuras millonarias del deporte (juego, mejor dicho), pero sin mover el culo.
Que se jodan los desaparecidos, máxime cuando son los feladores oficiales de los jerarcas de un estado nazi como el chino.

En los felices 50 y 60 del siglo pasado ya se inducía a la población a que adoptara la posición correcta para la penetración anal que, se haría una cotidiana realidad en las falsas democracias del coronavirus setenta años más adelante.
Hoy día, ofrecer a tu hijo y el culo al estado es ya toda una liturgia como el bautismo o la comunión.

Los políticos, jefes de estado, ministros y toda esa mierda del estado, es una raza que con solo un movimiento de cabeza condena a millones de personas al hambre y la penuria. Al genocidio y al encarcelamiento.
Está bien, que paguen. No se les puede tener lástima, son malos por naturaleza.
Y cuando te roban hasta el aire y quieren meterte en la cabeza una doctrina como si fueras una bestia de circo, siempre será una buena inversión comprar unas balas.
Y dispararlas contra el culpable.
Y que las balas hagan su trabajo. Hay tan poca mortalidad de políticos, líderes, jefes de estado y religiosos, que es frustrante vivir en esta sucia época de cobardes y borregos.
Lo malo, es el riesgo de que se encasquille el arma. Es la desgracia del pueblo, no tiene suerte.