Archivos de la categoría ‘Conclusiones’

Rincones ocultos

Hay rincones ocultos que no tienen interés arqueológico, paleontológico o antropológico.
Se trata de intimidades y deseos que a la humanidad y su aburrida y repetitiva historia no le importa.
Tu coño es mío, solo mío. Y tuyo…. Tú lo haces resbaladizo.
Que se joda la humanidad y sus anales.
Tu ano es más fascinante que los anales de la historia.
Hay rincones ocultos, como tesoros que los idiotas sueñan y buscan sin encontrar, como cerdos frustrados que no encuentran la trufa.
Yo soy un sabio respirando entre tus muslos.

Elizabeth Berkley

En Telegramas de Iconoclasta.

Democracias

¿De verdad puede creer alguien con un mínimo de criterio y amor propio que la democracia es la más justa y libre forma de gobierno?
Porque no hay ningún tipo de libertad y garantía de bienestar cuando vale lo mismo el voto de un cabrón que el de una buena persona (de las pocas que hay). No vale lo mismo el voto de un analfabeto integrado en la pequeña celda que le han proporcionado que el de alguien con criterio y una mente sin condicionar.
No vale lo mismo el voto de un moralista de mierda, que el de alguien libre y sin prejuicios.
Valen más los votos del analfabetismo, la estulticia y la envidia que los votos de la justicia y la libertad.
Ahí está el gran acierto de políticos y empresarios que gobiernan el mundo: la estupidez del pueblo les asegura su permanencia en el poder.
En las democracias no hay represiones tan cruentas como en las dictaduras, usan armas mucho más sutiles como la crisis y la alarma social (epidemia de asesinatos y robos, niños maltratados por otros, asesinos de juegos de rol, famosos con cáncer).
Si el político grita que viene el lobo, todas las reses querrán resguardarse bajo sus faldas.
Y la crisis es el arma más mortífera para la libertad. Periódicamente los gobiernos inventan una crisis para acaparar más impuestos, anular libertades y derechos de bienestar que gozaba el pueblo.
Y por supuesto, promulgar leyes más austeras para los pobres.
Así que al ciudadano medio se le infunde pavor a la crisis, y con ello la probabilidad de no poder pagar sus vacaciones de diez días a otro continente. Y tolera todo abuso, mientras se unta vaselina en el ano todas las noches.
Luego, en reuniones familiares hablan de que los hay peores, que aún tienen suerte.
Cuando un gobierno se inventa una crisis, acobarda al pueblo y lo somete sin policías ni grandes gastos militares.
Así que la democracia es el poder de los políticos y millonarios elegidos con total confianza y seguridad con votos de incultura, cerrazón y estupidez.
Todo perfectamente calculado.

Con premeditación y alvosía

Videos para la chusma
Los videos de las redes, los que acaparan más visitas; son los que dan consuelo a los pobres: trastos inútiles construidos con basura y desperdicios, comidas de ingredientes baratos preparadas como manjares en minutos y animalitos simpáticos que aparentan reacciones humanas.
Ni que decir que son todos una soberana mentira.
Esos cansinos videos sin ninguna preocupación cultural, solo social o de ocio, son los que presumen de ser más vistos miles de veces.
El mensaje es claro: «Mira que bien nos lo pasamos los pobres. Imagina lo que te perderías de no tener un smartphone».
Luego, los menos, intentan hacer lo mismo que han visto, pensando que es real y fácil; y se me deprimen porque no sale más que una mierda de todo eso.
Digo los menos, porque a la chusma le gusta ver, pero no trabajar; como pasa con el fútbol, básquet, tenis, ciclismo, etc…
Y así tienes a miles de asiáticos, americanos, africanos y europeos disfrutando de la misma mierda.
¿No es hermosa la globalización basura que une a todos los pueblos y culturas con entretenidas deficiencias mentales?
Y luego, cuando se han cansado de tanta estupidez, se masturban en una página de videos porno gratis. Una vez se han corrido se preocupan de borrar del historial del explorador.
Qué irritante es este ejemplo de basura global…

Larga duración
No tiene gracia que una pertenencia dure para toda la vida. Ha de haber renovación.
Toda la vida viviendo lo mismo…
Toda la vida yo sin esperanza de que una mañana sea otro.
Hay quien se siente orgulloso de su reloj de toda la vida.
Yo no puedo.
Algo demasiado longevo indica que el tiempo ha pasado sin que ocurra nada. Y que hay cierta obsesión en el cuidado de las cosas y el personal.
Demasiada obsesión.
Nada cambia para muchos, igual que la historia humana: la misma envidia, la misma idiotez, la misma miseria, la misma esclavitud, la misma vanidad absolutamente injustificada: cerdos que ven belleza en el espejo…
Las mismas carencias nacidas de la cobardía.
Follar es feo decirlo, causa vergüenza; pero hacerlo no causa inquietud alguna. La palabra sigue causando estragos en la moral humana.
En la ignorante moral humana.
Hipocresías que se aceptan borreguilmente.
Todo lo malo dura una eternidad.
Dios es una vaca desangrándose colgada de los ganchos de un matadero.
Y la felicidad es un estado de permanente idiocia.
La felicidad y la fe, a dúo; solo existen en cerebros planos, poco eficaces.
Cerebros longevos que eternizan lo mismo, los mismos días, las mismas palabras mal escritas, mal pensadas, mentirosas.
Siento asco por los insectos, si fuera gigante contrataría a una empresa de desinsectación para que eliminara esa minúscula ciudad de mi jardín y sus habitantes.
¿Cuánto tiempo llevo escribiendo?
No mucho, ha sido un pensamiento corto que ya ha muerto.
Cuando el pensamiento ha adquirido tres dimensiones, es cosa, es acto.
No me importa lo mucho que duran las palabras, porque no están pegadas a mí.
No las veo en mi cuerpo al despertar. No van prendidas de mi cuello o la muñeca. No he de subir en ellas para ir a un trabajo eterno de esclavo.
Y cuando las leo, no entiendo como puedo haber escrito eso.
Que las palabras duren largo tiempo, me parece bien.
Indiferente.
Pero mi larga vida no me es indiferente, ni la de ellos los ajenos. Los que no quiero.
Un escritor tituló su novela: La insoportable levedad del ser.
Los seres no son leves, duran millones de años, duran toda la vida.
De lo que realmente se trata es de la desquiciante longevidad de las cosas y los seres.
Breve es su placer y el mío, cuando agitando sus pechos contraídos y agitados, se convulsiona y se deja caer encima de mi pecho, jadeando: «Me corro, me corro…».
Si la felicidad existe, solo dura unos segundos.
El rey ha muerto. Bien, que siga muerto que no viva más, ya ha habido suficiente.

 

 

ic666 firma
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

La envidia

Todo es un craso error y la sociedad está podrida desde sus bases.
Lo que se desarrolla socialmente es un tumor, algo cada vez más corrupto, generación tras generación.
No se puede edificar sobre la envidia y la ambición, sobre el genocidio y su hipocresía, sobre la ignorancia y la cobardía. No puede salir nada bueno.
No ha salido nada bueno.
Hay tantos asesinatos y abusos como conciencias se deben confundir y engañar para que el ser humano siga dejándose llevar por una élite de seres especialmente envidiosos y ambiciosos.
Se debe hacer creer a la gelatina humana que genocidios y crímenes sistematizados son hechos aislados, esporádicos. Que nadie y menos en estos tiempos de libertad y comunicación, conseguirá exterminar sistemáticamente una raza o pueblo.
O al menos, a quien no se lo merezca.
Está ocurriendo y seguirá haciéndolo porque es una cuestión de envidia, el motor de la humanidad.
Nadie que haya comprendido la historia se atrevería a decir que no volverá a ocurrir, ya que caería en la idiocia y la ignorancia.
Y no hay ignorancia cuando de exterminar en masa se trata.
Los ignorantes son simplemente hipócritas, la cara más repugnante de la envidia y moralidad. Los ignorantes lamen los genitales de los verdugos por unas migajas y son agradecidos porque sus amados asesinos, descuartizan a los que envidian. Y cuando se destruye a los seres que se envidia, no es crimen, es ley. La ley que con absoluta falta de ética y con total descaro y obscenidad llaman justicia. Como un mal chiste que insulta mi inteligencia.
La justicia agusanada, podrida de la sociedad, de lo colectivo. De lo ignorante e hipócrita. De lo envidioso y baboso.
Si el ser humano fuera consecuente, haría de los cementerios cagaderos. Mearía y cagaría asqueado sobre las tumbas de los antepasados envidiosos, de sus padres y abuelos hipócritas y asesinos secretos y anónimos, que en sus humildes pocilgas educaron a sus hijos, o dejaron que otros los educaran para que fueran exactamente como ellos. Porque los padres son envidia pura y no quieren hijos mejores, los quieren igual que ellos o peores.
«Porque los exterminados, algo habrán hecho».
«Porque si te asesinan es porque te lo has buscado».
«Porque hablan demasiado».
«Porque han ganado demasiado dinero, más que yo».
Eso dicen, eso piensan, eso creen los humildes, los trabajadores, los ciudadanos; credos de una doctrina ponzoñosa que me dobla en una náusea.
Los que buscan el trabajo en equipo, en colaboración; para que nadie sobresalga. Eliminar la creación de un individuo, parasitarla.
El fútbol es el deporte de masas porque es la demostración práctica de la destrucción del individuo. Y porque juegan mientras queman niños en hornos secretos que humean las veinticuatro horas del día. Niños que se lo merecen.
Porque los famosos reyes del dinero, políticos, empresarios y vendedores de droga y putas, no pueden ser tan malos.
Porque a los cerdos asesinos con lujosos coches, collares y relojes de oro, se les admira porque son la consecuencia de una sociedad vomitiva que cultiva mierda y la caga y la come y la caga y la come y la caga.
Y el miserable no quiere ser valiente, ni fuerte, no quiere saber. Solo quiere ser como ellos, como los puercos que hablan en la televisión, los que protagonizan noticias en las que aparecen junto a mareas humanas o sobre pilas de cadáveres.
Y el miserable es el correcto e integrado ciudadano que cuando funcionen hornos crematorios, dirá que solo se quema carbón. Y se abotonará su abrigo con botones fabricados con los huesos de quien se merecía ser exterminado por ser mejor que él.
La envidia es lo que hace avanzar la sociedad, la inteligencia y la integridad son los estigmas sociales, lo que debe ser extirpado.
Y mientras arden los que se lo merecen, el buen ciudadano leerá emocionado las falacias repugnantes de bucays y cohelos. Y se creerán cosas de bondad, optimismo y paz espiritual. Porque ellos lo valen, porque ellos lo envidian enfermizamente.
Dadme una tumba al azar y encontraré la verdadera paz y justicia al cagar sobre ella.

 

ic666 firma
Iconoclasta

El cuerpo

Soy un torso diferente al de Cristo.
No busco redimir a nadie ni predicar amor gratuito.
Yo extiendo mis brazos para soportar el peso de la vida.
Y cuanto más pesa, más fuerte me hace.
Llegará el momento de romperse, los huesos de los brazos y el pecho estallarán en una nube de astillas; como madera seca…
Bien. Mejor que morir aplastado lenta y anodinamente.
Sin cuerpo mi pensamiento sería un vapor nada más. Debo forzarlo para que quepan dentro más ideas, más trascendencia.
Más obscenidad, más paranoia.
No tengo otra cosa que hacer mientras muero.

Desahuciados

Desahuciados (1) son seres sin presente económico ni posesiones; con una deuda insalvable. No pueden habitar una casa.
Desahuciados (2) son seres con una enfermedad incurable y mortal a corto plazo.
¿Quién tuvo el acierto de usar «desahuciados» para los enfermos?
La administración pública, los bancos y las empresas.
Y es que el enfermo no está desahuciado, lo desahucia el poder (esos tres entes mierdosos). Lo desahucian porque no tiene futuro a largo plazo, es tan arriesgado un crédito, un trabajo… Y para mayor inri, pronto dejará de pagar impuestos.
Esto prueba que el dinero es lo más importante en la vida. El dinero está presente en todo momento y es decisivo para el amor, el sexo y la salud.
Lo segundo más importante es el sexo, porque es un instinto reproductor, con breves destellos de fantasía en algunos individuos. Y lo tercero es la salud.
El amor es una confusión momentánea, algo pasajero que se muere con el día a día.
Que nadie se engañe, el dinero compra o provee sexo (amor), salud y una casa.
Cualquier otra consideración o prioridad en la vida social, es mentira o ingenuidad.
Desahuciados (3), son los metafísicos, los que se proponen ser ingenuos a pesar de que no tendrán un final feliz. Nos desahuciamos nosotros mismos del mundo cuando despertamos con una tristeza que hace doler el cuerpo. Pensamos en los años perdidos sin haber conocido otra cosa más que una formal y correcta familia, un trabajo miserable y una patética y triste ciudad-pocilga. Buscan y rara vez consiguen morir con la serenidad de estar en el lugar y tiempo correcto.
Tienen en común todos los desahuciados, su asco y fobia hacia los no desahuciados que no tienen ingenuidad porque no pueden crearla en su mínimo cerebro. Los no ingenuos, se revuelcan en sus propios excrementos asumiendo su vida como plena a pesar del hedor que los rodea.
Yo soy un ingenuo a conciencia, aunque me joda, soy la acepción 3 y no es un orgullo, es un tormento.
La gracia está en que yo elijo mi propia tempestad.

Alley Baggett

En Telegramas de Iconoclasta.