Archivos de la categoría ‘Reflexiones’

Cuando los políticos con su gran y desmesurada incultura pronuncian una palabra, suele ponerse de moda entre la chusma y se usa en todo momento sea cual sea su significado.
Porque la cuestión es imitar a los idiotas a falta de conocimientos propios.
Eso de que la política sea transversal, tiene dos lecturas: que corta y rasga con las normas, o la más amable que usan los populistas sin demasiada cultura: que se extiende hacia todos los ciudadanos respetándolos.
A la segunda opción yo digo que una mierda.
La transversalidad es el filo de un cuchillo que empuña un tirano, cualquier fascista (sea de izquierdas o derechas) para alcanzar el poder y beneficiar a su raza o tribu.
Porque la política no tiene que ser transversal como la tangente de una circunferencia o una calle que cruza a otro; es idiota esa metafórica transversalidad.
Por eso cuando muchos están viendo una mamada (una felación) en directo, no saben si es real, es metafórica o si deberían masturbarse ante el que pronuncia transversal con los labios húmedos de tanto que se le llena su boca de mierda.
Cuando dicen transversal deberían decir (si conocieran la ética) general, conceptual, cosmopolita, aglutinador, etc…
La transversalidad es un corte, sangría.
Una de dos: los políticos son unos ignorantes (estoy seguro) o son simplemente pequeños dictadores frustrados desde su niñez, esperando como un huevo de insecto el momento de eclosionar transversalmente (que también estoy seguro).
Y es que confiar en los políticos es un acto de ingenuidad que YO, con mi gran carga de experiencia y sabiduría, no me puedo permitir.
No puedo humillarme gratis por mucho que cientos de miles de insectos hayan votado a cuatro políticos que hacen del lenguaje mierda y confusión.
Lo único transversal que conozco y puedo soportar sin sentir asco hacia la palabras son las calles y la raja de mi culo.

En Telegramas de Iconoclasta.

Solo el agua y las piedras son nítidas, nada varía su esencia. El dinero no las corrompe. Ni la envidia ni la ambición desmedida.
Es un pensamiento estúpido, producto del hastío. Un sinsentido.
Agua y piedras. Cosas… ¿Cómo van a corromperse si no pueden?
Y sin embargo, observo el agua y todo se difumina. Los seres pierden brillo y se hacen borrones, se hacen nada.
Solo el agua.
Potente.
Como una muerte.

 

Hay quien se pone unas gafas de sol para tener más carisma y sintomático misterio.
(Bandera blanca, de Franco Battiato)

 

 

El rico da gracias a Dios por su inagotable riqueza.

El pobre se hinca ante Dios para agradecer el pan duro que puede roer y por su dignidad de mierda.

La religión es el nexo que une a los puercos con los idiotas en un mismo local sin que se maten. Eso sí, con bancos bien diferenciados, cuanto más cerca se está del paquete genital del Crucificado, más poder se ostenta.

 

En Telegramas de  Iconoclasta.

No soy especialmente peligroso. Soy sexualmente agresivo con quien amo y deseo; pero si no la tengo dura soy físicamente inofensivo. El celo marca mis días.
Sin embargo, esa verja eléctrica los mantiene a salvo de mí. De mi pensamiento certero, afilado por la verdad, templado por la hipocresía que mamé al nacer y ahora parece agua de tan natural.
Tal vez, ese pastor eléctrico evita con su campo magnético que mi pensamiento les deprima y se suiciden por la presión del impío conocimiento que emito sin poder evitarlo.
Soy prácticamente dios, el verdadero. El que calla la muerte a pesar de sentirla reptar cada día por la piel. La mía y la de todos los seres vivos.
El que calla muy astuto el amor falso y prostituto que existe como una epidemia y es vacuna contra la cobardía a la soledad.
Soy un dios discreto que da dos monedas a la puta vida por una mala mamada.
Está bien, me conforta que estén a salvo de mi pensamiento quirúrgico y amputador.
No soy malo del todo, solo que si pudiera ocultar la verdad, sería perfecto.
Caballos, por vuestro bien, no traspaséis la línea hasta que me haya ido o muerto.

La naturaleza no tiene porque transmitir paz, sosiego, equilibrio o una espiritualidad mística.
La naturaleza es un caos.
A la naturaleza le importa una mierda tu necesidad de tranquilidad y búsqueda interior.
No puedes estar quieto y contemplativo demasiado tiempo. Si te detienes, mueres.
Yo soy como ese desconcierto de nubes; por viejo que me haga, sigo odiando y amando con fuerza paranoide, admirando y escupiendo. Sangrando por dentro y hacia fuera.
Y quiero follarla. Follarle la boca y el coño de tanto que la quiero.
Deseo matar a quien odio: le deseo lo peor a él y a sus hijos y todo lo suyo que pueda nacer.
Y reírme a carcajadas asfixiantes de quien sufre o goza y de quien viva o muera. No importa, todo depende del momento. De mi caos, del caos del planeta que marca mis días inevitablemente.
A veces lloro sangre y no necesariamente muero, me mantengo en la jodida vida aunque no quiera.
Soy esa vorágine de nubes que no busca sosiego. Solo quiero reventar mi vida y el mundo en mil pedazos.
La serenidad llegará con la decrepitud, con la muerte.
La naturaleza a veces parece quieta, posa para la foto. Pero hierve como yo de vida, de muerte, de amor, de odio, de violencia, de dolor, de enfermedad, de porquería…
La vida no es bella, no destaca por eso.
La vida es fulminante.
Y mi mecha llega al final sin que tenga una especial necesidad de sosiego.

 

ic666 firma
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.