La velocidad de morir es la más lenta que existe.
Morir cuesta toda una vida.
No hay unidades ni cifras aproximadas para medir esa velocidad desesperante.
Solo sé que cuando miras atrás han pasado demasiadas horas malas.
Cuando llega el momento de palmarla, piensas que ya te podrías haber ahorrado tanta vida de mierda, innecesaria.
Siempre hay un amargo sabor cuando te llega la muerte, hubieras preferido ver morir a muchos que conoces antes que tú.
Al morir no te arrepientes de nada, solo hay esa desagradable sensación de que algo está mal en la vida. Ha sido todo un continuo fraude, un mal vivir.
Una sensación de timo que entristece la última respiración.
Romanticismos aparte, definitivamente, morir es la más triste y anodina marca de velocidad.
Te dan una medalla de estiércol en el mejor de los casos.
La mayor parte de los seres intentan ser lentos, siempre quieren ser los últimos en llegar.
Pues que se jodan.
Hice grabar un epitafio en mi lápida:
“A los que os hice daño, no fue el suficiente.
Esa es mi condena.”
Y heme aquí escribiendo desde este fresquito limbo. Maldiciendo mis huesos enterrados por lo muy lento que fue morir. Si llego a saber que se está tan bien aquí, me hubiera decapitado hasta con un cuchillo de untar mantequilla.
¡Qué hijaputa la muerte! Qué mala faena me hizo…

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Ha llegado la era de las mascarillas, los gobiernos obligan así a perder también lo que hace diferentes entre sí a sus esclavos productores: el rostro.
El toro ha agachado la cabeza para recibir el descabello por fin.

Si les contara el gobierno que el coronavirus se contagia por el culo, se lo creerían.
Y caminarían con las nalgas muy prietas, con un palo metido en el culo porque habrían agotado hace horas las existencias de tampones menstruales.
Serían incluso, mucho más felices que con mascarillas. Aunque sangraran al principio los menos experimentados en el “mondo gay”.
A la chusma le puede contar cualquier cuento sus amos de mierda que los creerá.
Por ello los gobiernos, sus amos, han conseguido que vivan a tan solo unos metros de millones de metros cúbicos de excrementos y orines, lo que conducen las cloacas de las ciudades.
Han conseguido que vivan felices y orgullosos de ser lo que son, unas bestias de establo insalubre.
Que respiren mierda orgullosos de su ciudad.
Siempre me resultó repugnante el olor de los túneles del metro. Huelen a mierda vieja desde que nací. Los momentos más deprimentes y oscuros de mi vida son los que he viajado en metro. La muerte de mi padre, por ejemplo, fue intensa, fue trascendental.
Nada tan repugnante como el olor que respiras en los metros.
¿Cómo no va a haber epidemias en las granjas humanas?
Es que si no las hubiera, los gobiernos las nebulizarían para liberar la presión demográfica y castrar con el terror a las reses que sobrevivan.
Ni más ni menos lo que ha pasado: todos los gobiernos del planeta se han puesto de acuerdo para enfermar a sus grandes poblaciones y eliminar ganado sobrante. No han montado una guerra porque temen por sus propiedades.
Me gusta pensar que es novela; pero no lo es.
Es otra cosa, una estafa repugnante.
Como el miedo que paraliza a las ovejas humanas, así de vejatorio.
A falta de leones que cacen y coman seres humanos, coronavirus.

Si te observan desde un jardín, balcón o ventana con mirada porcina, fotografíalos.
Son chivatos, confidentes de la bofia de los estafadores coronadictadores.
Más adelante, lo que no haya matado el coronavirus lo deberemos matar nosotros.
Por un planeta más higiénico ¡Identifícalos!
(Carita dulce 🥰)

Los cuchillos (con una gruesa hoja muy afilada) son buenos. Nos protegen, nos cuidan.
Ayudan a matar al enemigo más rápidamente que con una piedra o un palo a falta de balas.
Y el tabaco le da sabor y elegancia a la vida. Fumar es bueno.
La jeringuilla es genial para curar la ansiedad, la vacías y la llenas, la vacías y la llenas, la vacías y la llenas, mientras unos elefantes se balancean en una tela de araña chutándose cosas insanas en la trompa.
No sé qué coño hacen los calzoncillos ahí, pero me hacen reír.
Hoy todo son ventajas y optimismo.

España ocupa el primer lugar mundial en número de criminales o delincuentes por metro cuadrado.
37,328 millones (80 % de la población) de reses españolas son delincuentes criminales bajo arresto domiciliario y en hospitales, una minoría irrelevante está confinada en celdas más grandes que muchas viviendas.
Por esta razón se ha declarado la ley marcial en España. La lucha contra el coronavirus que llevan dentro de sí estos millones de delincuentes, constituye la guerra santa del actual régimen español.
La mano dura del régimen, espera así que gracias a la próxima epidemia de hambruna que está creando desde hace cuatro semanas, acaben de morir todos los criminales que colapsan el país.
El resto 9,332 millones (20 % de la población) de las reses españolas, son también delincuentes; pero con inmunidad como: funcionarios, políticos, ejecutivos de gobierno, alcaldes, concejales, bofia y delatores que por su colaboración con el régimen y practicar sexo oral a sus vecinos policías (sobre todo a la bofia urbana o municipal) consiguen trato de favor para pasear libremente. En definitiva, un selecto 20 % puede hacer lo que le salga de la polla o el coño.
Si el coronavirus se contagiara por las mamadas, ya estarían muertos muchos de la bofia, sobre todo municipales, y sus mamadores confidentes. Hay esperanza de que el virus no sea del todo tan malo, pues.
El coronavirus así, se ha erigido en el más eficaz instrumento para acabar con la delincuencia.

Encuestas a tarados

Publicado: 3 abril, 2020 en Chusma, Citas, Humor, Reflexiones
Etiquetas:,

La empresa encuestadora ha contactado con 150000 idiotas…
Deben tener censados a todos los deficientes mentales del país (25 millones) para que salgan las encuestas que el gobierno español exige.

Policía y maltratadores

Publicado: 3 abril, 2020 en Sin categoría
Etiquetas:, , , , , ,

La policía es como los maltratadores de mujeres: acosa, controla y castiga al inocente que encuentra por la calle; pero si se topa con un delincuente, se caga por la pata abajo e incluso lo saluda cordialmente.
En tiempos de coronavirus, lo más bajo del ser humano aflora como el tumor que se come el hueso (mi hueso) y la policía al final, es la misma mediocridad cobarde que los ciudadanos que acosan sin tregua.

En España los puercos quieren prolongar más semanas su acoso policial con el pretexto de la cuarentena por coronavirus que, oficialmente y sin ningún pudor llaman confinamiento.
Sus políticos rigen la policía más psicópata y neurótica del mundo.
España siempre es la primera en lo malo.
Sus políticos trileros y negligentes, son la otra constante española.

Un aplauso a los generalísimos

Publicado: 2 abril, 2020 en Histéricas

¿No sienten pudor o vergüenza alguna los serviles que aplauden a los policías (sean civiles o militares)?
Se les debería caer la cara de vergüenza.
¿Son tan lerdos que no han visto en los rostros de los policías la cara más nítida y sincera del fascismo y su represión?
Los policías han asumido que cualquiera que camina por la calle es un delincuente en potencia. Y con dedicación absoluta acosan ferozmente.
Policías liderados por políticos y políticas de supuesta izquierda y clara orientación (supuesta también) hacia el bienestar de la clase obrera y clase obrero, como son el PSOE y Unidas Podemos.
Esos grandes defensores y defensoras de la justicia y el justicio social, no han sentido temblor alguno en sus manos (como tanto les gusta decir a Pedro Sánchez) para lanzar a sus perros y acosar a la población instaurando semanas de régimen carcelarios, oscurantismo y ruina.
Pero todo esa verborrea de justicia social, la tienen tan metida en el culo, que si sentaran deprisa en sus butacas, sangrarían.
Tal vez el timo de todo esto del coronavirus COVID-19 se encuentra en que han de hundir en la miseria al país para tener la herramienta legal que les de acceso e impunidad para intervenir las cuentas particulares de los ciudadanos y confiscar sus ahorros. Supongo que ese es el gran plan. El famoso corralito, un robo perfecto.
Lo han probado y les ha gustado, como los cerdos se vuelven histéricos al probar la sangre. El poder de la dictadura les ha fascinado. Tanto que se han convertido en la reencarnación de Francisco Franco y Arias Navarro. Así de fácil.
Les ha encantado convertir a la población enferma y sana, en peligrosos delincuentes a los que «confinar», acosar, multar y encarcelar.
Lo más divertido, es que esos mismos ciudadanos aplauden cada tarde, festivamente, a sus carceleros.
Tiene una explicación: cobardía e ignorancia son los pilares básicos sobre los que se asienta toda dictadura.
¿Aplausos? Solo es servilismo e indignidad.
Y el miedo más vergonzoso que jamás haya visto en mi vida.
El acoso y el abuso policial es algo normal, estaba cantado que todos los cuerpos tendrían la absoluta dedicación a perseguir y controlar a ciudadanos, que la absoluta negligencia y omisión que demuestran en tiempos corrientes para controlar a la verdadera delincuencia.
Un brazo en alto por los generalísimos Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, futuros amos del corralito. Y por sus fieros y eficientes perros.
Que duerman felices las ovejas, las estúpidas ovejas.

Iconoclasta