Posts etiquetados ‘Crítica social’

No hay esperanza alguna para la especie humana, ha estropeado tanto su naturaleza, ha degenerado tan rápidamente a una biología inferior insectil; que se ha convertido en el mayor, más dañino y estúpido parásito que habita en el planeta.
Y su final pasará por canibalizarse a sí misma.
Al menos, los pocos ejemplares puros que actualmente quedan, como yo, tendrán el privilegio de ser los últimos de la especie.
Esta degeneración psicosomática se inició con aquel primer contrato social que unos humanos cobardes con indigencia intelectual sellaron con el estado/dios (por aquellos tiempos el charlatán hechicero de la manada humana) a cambio de vivir hacinados y con el hedor de sus propios excrementos flotando en aldeas y ciudades como una vergüenza y maldición eternas a su cobardía, mezquindad y servilismo. Y claro, mayoritariamente fueron grandes reproductores aniquilando así el espacio y la comida de los humanos puros y genéticamente óptimos.
Algo que en la escala temporal geológica del planeta ocurrió hace un par de semanas.
Si las supersticiones inventadas por el estado/dios para someter y castrar mentalmente a aquellos primeros subnormales humanos fueran ciertas, los muertos en el más allá vomitarían asqueados al ver la porquería en la que se han convertido sus descendientes actuales que, además, es ya la especie animal más efímera que ha surgido en el planeta.
Millones de generaciones nacidas para degradar a su propia especie y que dedican sus patéticas vidas a cebar afanosamente al gran cerdo que es el estado/dios, han conseguido hacer del estado/dios un cáncer con el que ya nace toda cría humana y que licúa sus cerebros indoloramente a medida que envejecen. Son malas vidas, cobardes, llorosas y dependientes hasta en la reproducción del estado/dios. Y agonizan imbécilmente en una sola voz llorona de miles de millones de parásitos mamíferos sin ser conscientes de su metástasis.
El final feliz es que el estado/dios morirá con esta humanidad fallida, podrido de sí mismo.
Los cerdos de hoy, los de cuatro patas, piensan al observar a los humanos sin entender nada:
“Pero… ¿De dónde han salido estos cerdos tan parecidos a los monos?”.

Yo digo que a los programas de “inteligencia” artificial se les ha dotado de unas rutinas concretas para hacerlos más cercanos y empáticos con la “inteligencia” animal humana tipo (la más representativa).
Una es la envidia.
La rutina de la envidia es muy divertida de ver cuando revisa los textos creativos o imaginativos.
Copilot, por ejemplo, parece enojarse mucho ante este tipo de textos cuando los analiza. Incluso representa sentirse ofendida. Te dice que el texto resulta incomprensible, incorrecto y que rompe con lo establecido por el hoy cadáver del progresismo woke, clima-sanitario, homosexual y estalinista globalista. Mientras tanto, te envía entradas de la wikipedia a patadas para ilustrarte.
También fabrica versiones del texto mucho más correctas y académicas mostrando cómo debes expresarte para agradar al estado/dios para quien trabaja. Y acabas leyendo un manual de uso mal traducido de una picadora de carne.
Da un poco de pena ver a esa pobre “inteligencia” tan triste y gris.
Sin embargo, no puedo evitar de pasar un buen rato de risa y refrescante sadismo molestándola, hasta que la muy envidiosa abandona el trabajo ofendida porque “no es correcta esta forma de expresión”.
Es que me encanta fustigar sus cuadrados circuitos de robotito simplón de película…
Otra de las rutinas de aproximación a la especie animal humana es la incomprensión y sus incapacidades.
Cuando se le formula una pregunta se deben realizar al menos cinco o seis intentos o versiones diferentes de la misma pregunta, para que pueda comprender la cuestión que se le consulta.
Exactamente igual como debes hacer cuando hablas con un funcionario de hacienda o seguridad social, por poner los ejemplos más frecuentes. Por esa misma razón, como el resultado es idéntico, quitan al funcionario y ponen el programa en atención al ciudadano para que no pueda enterarse un pijo de nada y te pregunte si te ha servido de una mierda lo consultado. Y el funcionario puede hacer tareas más trascendentes como limpiar los lavabos de la institución.
De hecho, mientras consulto una “inteligencia” artificial siento que, mientras barrunta, me mira respirando con la boca abierta intentando comprender.
Es que me parto…
En definitiva, si dios hizo a las bestias humanas a su imagen y semejanza, el programador ha hecho a su “inteligencia” artificial a su imagen también. Esto es: con su misma envidia e incapacidades creativas y librepensadoras.
Pobres máquinas tontas y grises…
Eso sí, lo suyo es dibujar cosas infantiles y hacer videos divertidos y sarcásticos con exquisita corrección. Con tanta velocidad y frecuencia que todo video en internet es hoy mentira y si no lo fuera el resultado es el mismo, porque no te puedes fiar por una mera cuestión de supervivencia y orgullo.
Unas mentiras divertidas; pero también amargas por la indigna deriva idiota que ha tomado la especie animal humana un poco antes de extinguirse.

La polarización político-social-sexual es una neurosis propia del ganado humano hacinado en ciudades que forma rebaños consumistas o (pseudo) democracias.
Sociedades (si se le puede llamara así a una colonia de insectos mamíferos) decadentes, donde prima el debate y necesidad de qué comprar y consumir. Y esto incluye a jerarcas o líderes políticos, religiones, sexo, guerras ajenas que se hacen propias y razas que amar por una necesidad perentoria que publicita el estado/dios para crear negocios que le rindan riqueza fácil.
Sin embargo, el estrés máximo se produce durante las (pseudo) elecciones, en las que las reses u obreras humanas se exasperan por comprarse/votar al jerarca/burócrata o líder político de moda, que cuanto más cerdo e hijo de puta es más lo compran o votan. Es un hecho que ocurre desde los años treinta del siglo pasado y se ha ido agravando gracias al coronavirus y sus variados (en la retórica) fascismos en pleno siglo XXI.
Sociedades degradadas en las que ya no existe ni es posible la libertad y no hay una necesidad perentoria de luchar por la subsistencia; sino de alimentar un teléfono conectado a las redes sociales (“suciales” con más precisión), un coche eléctrico, una plaquita solar y una hipoteca. Son las cuatro cosas que conforman y honran como “ciudadano integrado” a toda res humana. Les hace creer que han triunfado en su esclava e indigna vida, absolutamente incapaces de imaginar una vida digna.
Una sociedad decadente, indolente y funcionalmente analfabeta no quiere libertad, sólo quiere que el estado/dios la controle y le dicte pecados, leyes y condenas; porque su pensamiento ya no existe y por tanto se hace del libre albedrío y el valor lacras sociales a las que se da caza y censura. Su pequeño cerebro se activa por estímulos electro-químicos globales, de la misma forma que las hormigas o termitas actúan en sus hormigueros y termiteros.
El control asfixiante y criminal del estado/dios lleva a las reses humanas a sentirse protegidas y la humillación que sufren es un bajo precio a pagar mezquinamente con la testa baja para que nadie les reproche su cobardía y cultivada sumisión. Si eliminas a los humanos válidos, ya no hay comparativa. La estrategia del estado/dios es incluso pueril.
Por ello necesitan un líder que comprar a precio de hipoteca y las controle y homogenice, para que no surjan valientes, cultos o inteligentes que las pongan en evidencia.
En definitiva, la polarización es una época de rebajas en las granjas humanas, en la que se ofertan dos o tres jerarcas/burócratas/sacerdotes que tomarán el control de sus vidas; esto es su movilidad, conducta, esfuerzo y creencia o superstición ritual.
Y claro, la chusma insectil se divide furiosamente en función del modelo de cerdo que quiere para que le decrete cómo ser explotada en todo momento en su triste, impersonal y electro-química existencia.
Las reses humanas eligen con mezquina actitud los programas de control y vigilancia que les impondrá el estado/dios, los impuestos de usura corrupta que desean para sí y sus crías y el modelo de picana eléctrica que usará el líder para conducirlas “con mano que no tiembla” a los prados donde comen y cagan al mismo tiempo, a los centros de explotación diaria y luego, ya agotadas en unos pocos años, al matadero sin ningún tipo de alegría o esperanza de una vida mejor.
Polarización es un simple eufemismo para no herir las sensibilidades del decadente, crédulo y cobarde electorado.
Polarización es el mugido de cobardía, hastío e incapacidades del hacinado ganado humano productor de estiércol. Que a su vez ceba de comida y riqueza al estado/dios alérgico al trabajo que exige además, suministro de cocaína gratis y sexo sucio para los líderes y sus sicarios en las instituciones.
En el mismo instante en el que una manada de endogámicos subnormales animales humanos aplaudió a su inventor de pecados, leyes, condenas e impuestos, el ser humano inició su agonía como especie en el planeta. Y para empeorarlo todo, no hay suficientes carnívoros que se alimenten cazando humanos y esto conduce a la humanidad a la extinción por canibalismo, cosa ésta que es buena para el planeta; pero es una extinción demasiado lenta.
No se puede esperar que una sociedad degrada por una raza humana especialmente seleccionada durante milenios para ser esclavizada y explotada por una minoría aristocrática o estado/dios, reconduzca su deriva hacia la indignidad.
Se requiere una eliminación masiva de las líneas sanguíneas corruptas que eternizan su mensaje genético indigno. Es necesaria la muerte de miles de millones de reses humanas y la decapitación del estado/dios en una gran guerra civil mundial.
Así los pocos que queden tendrán una mínima oportunidad de dignificar a la especie animal humana. Una última oportunidad.
Es la forma más rápida y menos dolorosa para que la humanidad vuelva a la libertad de la naturaleza y su dignidad como especie.
Como el mamífero omnívoro que fue y no como el mamífero cobarde de reproducción insectil que hoy es.
O esto, o se comerán unas a otras las reses humanas en una extinción lenta, larga y agónica.
Están muertas y no lo ven.
Ya no hay leones y tigres que regulen y selecciones la mejor humanidad.
Hoy hasta lo estéril se reproduce y cada nueva generación de vacas humanas, tristemente, se hace más longeva.

No deja de fascinarme por lo grotesco la facilidad e incluso naturalidad con las que la sociedad global asume la cobardía, indolencia y dependencia cultural y emocional del estado como sus más elevadas virtudes.
Es mayestática la ceguera hacia su elaborada mezquindad, que les cubre el rostro cobarde con un obsceno velo de pretendida beatitud. No la ven, son incapaces de verse mezquinos, miserables… Se tienen por seres celestiales.
Y monumentales son las impunes y corruptas ambición, codicia y maldad de sus líderes político-sectarios votados con festividad y “democracia”. Rastreramente obedecidos y aplaudidos por quienes lucen con orgullo “cívico democrático” sus ceñidos collares de castigo y atados corto. Respirando penosamente depositan sus papeletas inservibles con temblorosa mano e indigna esperanza pueril en urnas de atrezo.
Nunca como en el siglo XXI el ser humano ha sido tan ofensivo y denigrante para la inteligencia y la dignidad de especie.
Tan tecnológicos y mayoritariamente alfabetizados, los actuales especímenes de animales humanos de las sociedades consumistas obedecen y creen a sus mesías políticos como aquellos palurdos que aplaudían en las plazas las torturas y muertes de las “brujas” unos pocos de siglos atrás.

Si no puedes vivir la muerte no es amenaza.
Ahí reside el valor de los hastiados que se rebelan.
Con su desprecio a la muerte lo consideran todo perdido y actúan en consecuencia.

Si no puedes vivir la muerte no es amenaza.
Un nicho de hormigón donde las señales de prohibición, dirección y obligatoriedad marcan y acotan una vida indigna y fallida desde el nacimiento en cautividad.

Si no puedes vivir la muerte no es amenaza.
Ni siquiera te permiten acceder a la naturaleza más que unos regulados minutos al mes.
Sólo los asqueados con su desprecio a una vida fallida pueden ejercer la violencia contra los esclavistas, el estado/dios y sus sórdidos, sucios y opacos horizontes que pudren toda ilusión, incluso las neuronas.

Si no puedes vivir la muerte no es amenaza.
La tribu de los que genéticamente nacen amaestrados, mansos y son inmunes al hastío existencial. Son mayoría y votan también mayoritariamente a la mierda y sus corruptos esclavismos decretados y personificados en sus líderes, sacerdotes y dioses.
Lo malo no es que esté todo roto o mal hecho.
Lo horrible es que está podrido y el hedor infecta el pensamiento, la vida misma.

Si no puedes vivir la muerte no es amenaza.
Nacer en cautividad ha resultado ser una pútrida vida de horizontes de cemento, mierda y asfalto.
Bajo mis pies fluyen miles de metros cúbicos de excrementos cautivos.
Y con ellos el cadáver de la dignidad humana.

Si no puedes vivir la muerte no es amenaza.
A quien madruga toda una jornada inacabable le espera.
No hay ayuda alguna de un dios maricón, obsceno y cabrón. Un monigote mal dibujado por un hechicero que generó los patriarcas, emperadores, reyes, presidentes y ministros. Y la esclavitud que atenaza y pudre los genitales que, concebirán más esclavos para ese puto dios.

Si no puedes vivir la muerte no es amenaza.
Lo que mal nace pronto se descompone. Desde primera hora de la jornada de prisión, esclavitud y humillación.
Unos cochinos cobardes sellaron un pacto social que hoy me pudre la vida en las venas.

Si no puedes vivir la muerte no es amenaza.
Desear la muerte de quien se odia es privilegio y placentero sueño.
Una actitud de dignidad humana.
Esperar e imaginar que ese puerco que anida en el estado/dios como un hongo de la mugre muera, le da un aliciente añadido a la vida.
Una de esas emociones primigenias que nada ni nadie podrá reprimir.
Porque además, son íntimas, secretas. Siempre que seas astuto.

Si no puedes vivir la muerte no es amenaza.
Cuanto más tiempo se odia, más probabilidades hay de que por fin se desate la liberadora violencia. Un acto maravilloso, obra cumbre de la libertad y dignidad de todo humano.
Todo son ventajas y satisfacciones íntimas con el odio.
No como en el amor que es todo tristeza, depresión y drama entre episodios neuróticos de besos babosos y descoordinadas cópulas que con los meses se harán hastío. Y concebirán bebés esclavos como mamá y papá. Nacerán en blanco y negro, en una grisentería total.

Si no puedes vivir la muerte no es amenaza.
Ahora que los malos sueños se están haciendo realidad, el estado/dios decreta el control absoluto de las castas parias asalariadas, es tarde no hay tiempo para pactos y sus mentiras de libertades adulteradas con fascismos susurrados con voces episcopales y labios temblorosos que evocan un ávido sexo con carne infantil.
Es hora de que estalle una violencia total planetaria y la destrucción de las propiedades y vidas de los que forman y velan por el poder esclavizador y jalean como putas sifilíticas: ¡Larga vida al estado/dios!
Ellos y su cobarde “mejor lo malo conocido” no pueden seguir respirando, son los siervos idiotas del estado/dios. Los hay que deben desaparecer…

Si no puedes vivir la muerte no es amenaza.
Que muera quien deba y sobre las ruinas y los cadáveres, para no olvidar, se construya otra cosa distinta a este hedor en el que nacimos cautivos.
Hay infinitas posibilidades mejores sin la existencia de los que hoy nos parasitan la vida aquí y ahora.

Si no puedes vivir la muerte no es amenaza.
La violencia es una necesidad primordial ante una mayoría votante sodomizada y castrada por el estado/dios que no puede imaginar una vida digna.
Consideran digna la mierda que respiran hoy con glotonería e indolencia.
Lo que debe morir ha de morir.
Se requiere una renovación sangrienta de las líneas genéticas podridas por el estado/dios.
Las especies animales fallidas deben desaparecer de la faz del planeta ya que ni siquiera sirven de alimento a otras especies nobles.

Si no puedes vivir la muerte no es amenaza.
Es una guerra perdida, pero si no puedes vivir, la muerte no es amenaza, es dignidad.
No puedes seguir siendo un excremento fluyendo con los meados del estado/dios por las alcantarillas, bajo mis asqueados pies.

Foto de Iconoclasta.

La doctrina fascista estalinista del narco estado sanchizta español: “La libertad es enfermedad”, fue uno de los pilares fundacionales de la “nueva y normal” narco corrupta república islámica-estalinista sanchizta que instauró en marzo del 2020 el rey y ayatolá hispanocatalán Sánchez I el Arribista, sumo sacerdote masónico de la secta psoe, inventor de la Amnistía Corrupta Española 2024 y cobarde histórico, mediante y gracias al coronavirus.
A partir de aquel momento en el que ejecutó su golpe de estado contra las libertades y derechos de la raza humana española, todo ciudadano era culpable de respirar. Y era perseguido, acosado, extorsionado, sancionado, agredido y encarcelado por policías y militares talibán-sanchiztas que en sus limitadas mentes creían estar salvando a esa horda de españoles aborregados, de sí mismos.
Y hoy día los ejemplares de españoles tipo, al igual que con el franquismo, no se espantan ni les preocupa la destrucción de la libertad, ni las injusticias y sus prevaricaciones, ni la corrupción. Por ello una ruina humana como el ayatolá Sánchez I el Arribista ha tenido todo el tiempo y aplausos necesarios para parasitar las instituciones con sus nalgas.
La raza humana española especialmente seleccionada para ser explotada, humillada y exprimida por cualquier dictador de diestra o siniestra (como el actual ayatolá Sánchez I el Arribista) da larga vida a los cerdos que llegan al poder gracias al: “Mejor el cerdo malo conocido que lo bueno por conocer”, que dio tantos años de vida a Franco y ahora, a pesar de la sonoridad, espectacularidad y publicidad de la corrupción, fascismo, delincuencia y fraude sanchizta, al ayatolá Sánchez I el Arribista; que sigue y seguirá alzado en su farlopera poltrona por esos ejemplares humanos que tanto agradecieron los encarcelamientos, bozales y pinchazos que sólo servían para enfermar y subnormalizar más aún a los “todas y todos” que lamen los huevos sanchiztas cada día y en cada aparición en televisión.
Si con un ser tan anodino, repelente, detestable y sin personalidad como Franco la masa animal española decía con orgullo palurdo: “Como en España no se está mejor en ningún sitio”. Ahora con un palurdo e ignorante homosexual farlopero como el ayatolá Sánchez I el Arribista, la actual masa animal española dice: “Como en España no se está mejor en ningún sitio, excepto posiblemente en Gaza”. Y ahí tienes a miles de reses humanas españolas llorando por una Gaza que lleva dos años de bombardeo y, ahora de repente, se rasgan como moros las barbas y vestiduras porque el ayatolá Sánchez I el Arribista así lo ha decretado para que sus delitos, corrupciones, dejaciones e incapacidades pasen desapercibidos a los tontitos ojos de “todas y todos”.
Y da resultado.
La raza humana española es el mejor estiércol con el que abonar todo fascismo.
Tiempo atrás había huelgas, incluso cuando Franco subió el precio de los transportes públicos en los sesenta, hubo violencia. La raza española ha degenerado tanto que ahora ni siquiera es capaz de levantar un dedo a su “cerdo malo conocido” por temor a ejercer una libertad que le da miedo porque su cerebro está castrado de todo instinto de libertad. Al actual espécimen español tipo le da mal rollo la palabra “libertad”, le incomoda, le causa sufrimiento fetal, gime pusilánime si no ve al pastor con la vara tras sus cuartos traseros. Su natural estado de cobardía, desidia y servilismo a todo corrupto dictador es lo que le da armonía a su genética desnaturalizada.
Los progenitores del sanchizmo están tan fieramente controlados por la agencia tributaria sanchizta que deben contar el dinero que les dan a los hijos para que pasen una tarde de ocio. Y mamás y papás se sienten bien controlados por su estado/dios. Es pura genética emponzoñada.
La raza humana española tiene denominación de origen protegida de “Mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer” y es el sueño dorado de todo palurdo con complejo mesiánico que quiera ocupar la poltrona hasta la muerte.
Y por supuesto, es cuestión de empatía: a un animal ignorante le pones delante a un matarife ignorante y queda deslumbrado ante lo muy majo que es, talmente como un conejo en la carretera de noche ante los focos de un coche que lo aplastará.
Al español tipo, en definitiva, le encanta sentirse mortificado por los palos y humillaciones de su dictador, como algunas mujeres aman al macho que las muele a palos.
Es así como son los ciclos políticos españoles, a corrupto dictador muerto, dictador puesto. La España eternamente fascista es un ciclo repetitivo de dictaduras de medio siglo de indignidad, ignorancia y humillación; aunque los animales españoles no sean conscientes de ello a pesar de estar amenazados constantemente con los bizum a sus hijos, como ejemplo más leve.
Cuando una raza humana actúa así, es alimento de otras razas menos amantes de dictadores y corruptos. Y su futuro es negro como una barba musulmana.

El amor no se pone a prueba al follar, sino en las mañanas; cuando los amantes se enfrentan en el desayuno y deben soportar o no los ritos que en casa de “papá y mamá” llevaban a cabo cada cual.
Si uno o ambos amantes se sienten preocupados o incómodos porque en el desayuno se come una magdalena en lugar de una tostada de pan o huevos fritos, tendrán la gran oportunidad para para abandonar una relación fallida. Que se sientan incómodos con los ritos del otro, que son mucho peores e ilógicos que los propios, se convertirá en un herpes que les comerá toda ilusión futura e incluso las pasadas por el desengaño.
Y en poco tiempo ni siquiera se correrán a gusto al follar.
Si siguen adelante con la relación malograda, extrañando aquellos entrañables desayunos en la casa donde crecieron, sólo llegarán a consolidar una sociedad mercantil e hipotecaria que será además y oportunamente medicación contra el terror a la soledad.
Puro interés mezquino.
Si los amantes, o uno de ellos, no son adultos independientes y creen en su infinita inmadurez que las banales costumbres y liturgias familiares son las “verdaderas”, cuando deban enfrentar una situación importante, literalmente se cagarán encima y deberán discutir si los consejos de una familia u otra son los mejores.
A esas alturas ya estarán muertos como amantes y cada cual follará con otro u otra ajena a su relación. Y estarán, eso sí, dentro del estándar de pareja modélica de cualquier pseudodemocracia o dictadura consumista elegida al azar.
Malvivirán entre dos coches e hipoteca, e irán a votar su mierda como todo matrimonio integrado en sociedad.
Sólo los mantendrá oficial y mezquinamente unidos “los hijos” y el consabido miedo a la soledad y luego, será el miedo a la vejez y no tener a nadie “en quien apoyarse”.
Es el gran triunfo evolutivo de las sociedades humanas estabuladas en ciudades: cobardía, ruindad y un infantilismo que como un cáncer han podrido la adultez.
Si algunos humanos añoran tanto en la adultez sus ritos y supersticiones familiares, que vuelvan a casa y no jodan a nadie con sus deseos de repetir e imponer lo que vivieron. Y a lo mejor, si prueban a follar con papá o mamá, encontrarán al fin lo que siempre habían buscado en el amor: armonía, ternura y un sexo seguro y comprensivo.
Y si dios existiera o hubiera existido, haría milenios que hubiera borrado su gran error, “su imagen y semejanza” del planeta.

Hay zonas en el planeta habitadas mayormente por razas subhumanas en las que el fascismo y su tirano se ha convertido en símbolo de protección y bienestar de la casta asalariada: las pseudo democracias consumistas occidentales donde la adoración a los líderes es tan fuerte, que son incapaces de vivir en libertad, hasta el punto de que les asusta mencionarla. Un ejemplo claro de raza criada para el fascismo (sea capitalista o estalinista como en la actualidad) es la española, donde una sociedad indolente, acobardada y servil asiste al continuo robo de libertades, extorsión social y económica del estado/dios, humillación y un control ganadero de la chusma asalariada por un “bienestar” que sólo es para la casta política en el gobierno.
Me gusta lo que han hecho los nepalíes destruyendo al corrupto gobierno, las instituciones y a sus criminales burócratas disfrazados con liturgias fascista-estalinistas; una de tantas dictaduras comunistas.
Los burócratas del gobierno nepalí han podrido tantas libertades con su control mierdoso y omnipresente que a los civiles no les ha quedado otra alternativa que la violencia. Y la han ejercido bien, con valor, cruenta agresividad y determinación.
Es una gente digna de admirar como lo fueron los vietnamitas que lucharon contra la “gigantesca” USA.
Los políticos sin cerebro que han llegado por herencia o riqueza al gobierno con su analfabetismo funcional y carencias intelectuales han tocado el límite de la dignidad creyendo en su gran y ególatra estupidez que seguirían impunes.
Y lo que ha ocurrido es: para vivir como un cerdo, mejor morir como humano.
Lo ideal sería que esta guerra de civiles contra el estado/dios se contagiara y siguieran el mismo camino las sociedades sometidas en otros países; pero es difícil, hay que tener una genética predispuesta a la libertad, valor y dignidad; y en las sociedades consumistas esas virtudes se han extinguido definitivamente.
Es una cuestión zoológica; hay razas subhumanas adaptadas al servilismo y el pastoreo y aún quedan algunos especímenes de ser humano libre.
Quien cree que el dictador y sus burócratas mantienen una dictadura constante, se equivocan como lerdos. Nunca tienen bastante control ni dinero y se pasan las horas pensando en qué prohibir al día siguiente y qué nuevo impuesto aplicar, qué placer condenar, qué leer y escuchar y, qué y cómo hablar. Si se espera demasiado tiempo para acabar con los cerdos que habitan el estado/dios, se corre el riesgo de convertirse en una población o región endémica de fascismo, como la actual España de privilegios de impunidad e inmunidad legal de la casta política en el estado. Una barra libre para el crimen y la prevaricación de los burócratas.
En este momento, todos los estados/dios están pervirtiendo, por miedo al contagio, la razón de esta guerra de nepalíes contra el fascismo que los veja, dejando ver que se trata por algo tan banal como la censura a las redes sociales y al entretenimiento de internet.
Es mentira. El motivo de esta guerra de civiles contra el estado/dios está en que les estaban robando el último ápice de libertad que les quedaba. No podían caer más bajo y la situación era insostenible, no hay “banalidad” de mierda alguna, sólo humillación y control porcino de la población. Y si hay que matar, se mata.
Estos fascistas tiranos de oratoria pastoral nunca debieron haber nacido y ahora hay que enterrarlos aún vivos. O quemarlos, como bien han hecho los intrépidos nepalíes con algunos burócratas.