Posts etiquetados ‘Iconoclasta’

Ahora que dicen que baja el número de contagios y muertos por coronavirus, también alguien le dice a los lelos del planeta que, el virus puede mantenerse en el aire hasta ¡tres horas!
Se me ha puesto dura con solo imaginar que es Supervirus en persona.
O tal vez es un virus que viaja en un nano globito aerostático.
El negocio de la mentira consiste en vender mascarillas hasta para el culo.
Si puede mantenerse en el aire tres horas, es muy posible que tenga una toma USB para recargar.
Es lógico imaginar también que viaje en los coches gracias a sus patas con garras afiladas que se clavan en la chapa y evitar así que la velocidad lo pueda arrastrar.
Además de los coches, las bicis, las moscas y los putos ángeles serán medios de contagio para, los que sobrevivimos cuando el virus viajaba una distancia de metro y poco subido en un moco de estornudo, en el escupitajo de una tos o en la eyaculación en la boca de una puta o sexo servidora que estaba de rebajas por falta de clientes.
Esto no es un virus, es un auténtico dron…
Así que antes de que el virus se dedique a contagiar por guasap, o mesenyer, más os vale comprar una careta con un buen antivirus Norton o Mcfee.
Los que tengáis dinero, invertid en acciones de fabricantes de mascarillas, que pronto serán obscenamente mucho más carillas aún para acabar de joder el dinero del trabajador.
No entiendo como con estos virus voladores, ha conseguido siquiera evolucionar la especie humana lo suficiente como para perder el rabo trasero.
Es angustioso el futuro que nos espera.
Lo cierto, es que la extinción de la humanidad no puede ser más jocosa (carita riente 😁).
No puedo creer que alguien no esté contagiado.
Ni siquiera Snoopy el dos rabos debería estar a salvo.
La suerte es que soy un fumador empedernido y el coronavirus, por mucho que esté detenido en el aire como un helicóptero, no me puede localizar gracias a la nube de humo que me rodea siempre (hasta que la próxima versión del coronavirus incorpore visión infrarroja).
Y otra cosa, ni se os ocurra soplar para alejarlo de vuestra nariz o boca, porque es pesado como el plomo. Es con toda probabilidad radiactivo.
Ser humano es ser (salvo alguna rareza o excepción) un gusano sin cerebro.
Va a ser divertido el asunto de las mascarillas y sus muertes cuando el coronavirus use un taladro para entrar por ellas.
Parafraseando el célebre diccionario del gato Jinks: Coronavirus “volaó”: Eso no existe y si existiera, valdría una fortuna.
Idiotas.
Tres horas volando, flotando.
No mames, wey…
El reservorio del coronavirus no es el pobre pangolín, son las películas de Harry Potter.

Iconoclasta

La velocidad de morir es la más lenta que existe.
Morir cuesta toda una vida.
No hay unidades ni cifras aproximadas para medir esa velocidad desesperante.
Solo sé que cuando miras atrás han pasado demasiadas horas malas.
Cuando llega el momento de palmarla, piensas que ya te podrías haber ahorrado tanta vida de mierda, innecesaria.
Siempre hay un amargo sabor cuando te llega la muerte, hubieras preferido ver morir a muchos que conoces antes que tú.
Al morir no te arrepientes de nada, solo hay esa desagradable sensación de que algo está mal en la vida. Ha sido todo un continuo fraude, un mal vivir.
Una sensación de timo que entristece la última respiración.
Romanticismos aparte, definitivamente, morir es la más triste y anodina marca de velocidad.
Te dan una medalla de estiércol en el mejor de los casos.
La mayor parte de los seres intentan ser lentos, siempre quieren ser los últimos en llegar.
Pues que se jodan.
Hice grabar un epitafio en mi lápida:
“A los que os hice daño, no fue el suficiente.
Esa es mi condena.”
Y heme aquí escribiendo desde este fresquito limbo. Maldiciendo mis huesos enterrados por lo muy lento que fue morir. Si llego a saber que se está tan bien aquí, me hubiera decapitado hasta con un cuchillo de untar mantequilla.
¡Qué hijaputa la muerte! Qué mala faena me hizo…

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Ha llegado la era de las mascarillas, los gobiernos obligan así a perder también lo que hace diferentes entre sí a sus esclavos productores: el rostro.
El toro ha agachado la cabeza para recibir el descabello por fin.

Si les contara el gobierno que el coronavirus se contagia por el culo, se lo creerían.
Y caminarían con las nalgas muy prietas, con un palo metido en el culo porque habrían agotado hace horas las existencias de tampones menstruales.
Serían incluso, mucho más felices que con mascarillas. Aunque sangraran al principio los menos experimentados en el “mondo gay”.
A la chusma le puede contar cualquier cuento sus amos de mierda que los creerá.
Por ello los gobiernos, sus amos, han conseguido que vivan a tan solo unos metros de millones de metros cúbicos de excrementos y orines, lo que conducen las cloacas de las ciudades.
Han conseguido que vivan felices y orgullosos de ser lo que son, unas bestias de establo insalubre.
Que respiren mierda orgullosos de su ciudad.
Siempre me resultó repugnante el olor de los túneles del metro. Huelen a mierda vieja desde que nací. Los momentos más deprimentes y oscuros de mi vida son los que he viajado en metro. La muerte de mi padre, por ejemplo, fue intensa, fue trascendental.
Nada tan repugnante como el olor que respiras en los metros.
¿Cómo no va a haber epidemias en las granjas humanas?
Es que si no las hubiera, los gobiernos las nebulizarían para liberar la presión demográfica y castrar con el terror a las reses que sobrevivan.
Ni más ni menos lo que ha pasado: todos los gobiernos del planeta se han puesto de acuerdo para enfermar a sus grandes poblaciones y eliminar ganado sobrante. No han montado una guerra porque temen por sus propiedades.
Me gusta pensar que es novela; pero no lo es.
Es otra cosa, una estafa repugnante.
Como el miedo que paraliza a las ovejas humanas, así de vejatorio.
A falta de leones que cacen y coman seres humanos, coronavirus.

Si te observan desde un jardín, balcón o ventana con mirada porcina, fotografíalos.
Son chivatos, confidentes de la bofia de los estafadores coronadictadores.
Más adelante, lo que no haya matado el coronavirus lo deberemos matar nosotros.
Por un planeta más higiénico ¡Identifícalos!
(Carita dulce 🥰)

Los cuchillos (con una gruesa hoja muy afilada) son buenos. Nos protegen, nos cuidan.
Ayudan a matar al enemigo más rápidamente que con una piedra o un palo a falta de balas.
Y el tabaco le da sabor y elegancia a la vida. Fumar es bueno.
La jeringuilla es genial para curar la ansiedad, la vacías y la llenas, la vacías y la llenas, la vacías y la llenas, mientras unos elefantes se balancean en una tela de araña chutándose cosas insanas en la trompa.
No sé qué coño hacen los calzoncillos ahí, pero me hacen reír.
Hoy todo son ventajas y optimismo.

Policía y maltratadores

Publicado: 3 abril, 2020 en Sin categoría
Etiquetas:, , , , , ,

La policía es como los maltratadores de mujeres: acosa, controla y castiga al inocente que encuentra por la calle; pero si se topa con un delincuente, se caga por la pata abajo e incluso lo saluda cordialmente.
En tiempos de coronavirus, lo más bajo del ser humano aflora como el tumor que se come el hueso (mi hueso) y la policía al final, es la misma mediocridad cobarde que los ciudadanos que acosan sin tregua.

En España los puercos quieren prolongar más semanas su acoso policial con el pretexto de la cuarentena por coronavirus que, oficialmente y sin ningún pudor llaman confinamiento.
Sus políticos rigen la policía más psicópata y neurótica del mundo.
España siempre es la primera en lo malo.
Sus políticos trileros y negligentes, son la otra constante española.

En la tele aparecen imágenes de personal desinfectando con pulverizadores fijos y de mochila, coches, mobiliario urbano y zonas de recogida de basuras.
Dicen que si no se respira el virus que llega a través de la partículas que expulsa un contagiado, no pasa nada. Así que no sé para qué cojones desinfectan coches y basureros si nadie se va a entretener en pasar la lengua por un contenedor de pescado podrido. Ni va a besar el parachoques de un coche. Y aún así, como esas cosas no respiran (pero sí piensan más que muchos humanos) sería difícil contagiarse, puesto que lo chupado, se caga.
Entonces ¿por qué todo ese teatro?
Tal vez no sea teatro y no han confirmado un ataque terrorista biológico a gran escala.
Sea como sea la película, la estafa global del coronavirus funciona perfectamente.
Dentro de pocas semanas conseguirán llegar a la meseta de estabilización de contagios y empezará más relajadamente la penuria económica de cientos de miles de desempleados, y las fuerzas represoras, tan aclamadas con los aplausos de las ocho de la tarde por los reclusos desde los balcones y ventanas de sus casas; deberán aporrear, disparar y encarcelar a miles de reses sin dinero y sin comida que se pasará por el culo la puta cuarentena, esta gran estafa.
Y así, podré salir a la calle sin llamar la atención a fumar entre el ruido de las algaradas y y los disparos.
Y ya puestos, me llevaré mi super cámara fotográfica para documentar el emocionante momento de esta sociedad decadente y la mierda que contiene.
La estafa del coronavirus es vulgar y torpe; sin embargo, dado el nivel intelectual de la chusma (que consume mierda como Operación Triunfo y telerealidad basura de cocineros y modistillas) es suficiente para que se coma toda esa farsa sin rechistar y con mantequilla de cacao untada en el culo.
Los politipuercos de la globalización son una banda organizada de trileros con maneras de telepredicadores.
No son necesarias mascarillas, son superfluas. Lo realmente necesario son balas de punta hueca 357 para responder a los balazos de la policía cuando llegue el esperado momento.
Y ahora me voy a masturbar, es un asco ser tan macho, un sinvivir.

Precisión sexual

Publicado: 2 abril, 2020 en Sin categoría
Etiquetas:, , , , , ,

Hola, amor. He pensado que cuando te explico lo que siento al pensarte, «erección» no es preciso. Además, de tantas veces que te lo digo parece que hablamos de una mascota.
Para halagarte debo de ser más preciso y contundente. Así que a partir de ya, te daré la presión sanguínea de mi rabo en BAR.
No es por alardear; pero he tenido que comprar un manómetro de alta presión para medir lo que provocas (el de la presión de las ruedas del coche se rompió ayer con la primera medición, es un problema que estés tan buena).
Y así, si te apetece, haces un gráfico en excel y verás lo mucho que sufro por ti todos los días.
Es la última vez que te digo que me la pones dura. Es tan vulgar…