Posts etiquetados ‘Pablo López Albadalejo’

Cupido necesita entrenarse o un nefrólogo para cuidar ese temblor de sus manos. Y sobre todo, quitarse esa venda estúpida de sus ojos.
Tiene voluntad y buena fe, es un buen chaval en general; pero dispara como un pelícano hambriento tragando una sardina.
Y clava sus flechitas en el culo en lugar del corazón. Y al final, todo les sale del carajo a sus enamorados.
San Valentín es un día para pasear con las nalgas pegadas a las paredes.

Que no cuenten conmigo.
No voy a celebrar nada. Amar es serio como el filo de una navaja.
Amar requiere tanto esfuerzo, que no puedo darle a un santo el mérito. Es demasiado trascendente amar.
El amor requiere gravedad y una sonrisa que nazca del alma.
Una sonrisa que anule cualquier miedo, cualquier amenaza. Los amantes sonríen tranquilos porque se cuidan. Cuando amas, temes a todo lo que te pueda alejar de ella. Y luchas por mantenerla a tu lado, para que se sienta bien, para follarla salvajemente como el primer día.
Que nadie piense que es algo superficial. Yo no amo con una sonrisa. Sonrío, pero es orgullo de amar. Lo que voy a hacer es abrazarla y decirle que San Valentín, es una banalidad. No le regalo unas rosas de sangre este día porque así lo dicen las costumbres. Se las entrego como un sacrificio de amor y demostrarle al mundo que la amo por encima de lo más sagrado y antiguo.
La voy a besar con fuerza y con la sonrisa de sabernos juntos, no con una alegría ritual.
Que no me jodan, cuesta mucho esfuerzo amar.
El mérito es solo nuestro, nuestra atención, nuestro cuidado, la alegría de cada mañana despertar juntos. Y todo eso en el tumulto de un mundo estúpido plagado de envidias e incomprensiones.
San Valentín es una pantomima, yo amo sin santos con devoción a su alma y a su coño.

Desintegración

Desaparecer, no ser, no estar… No hablo de morir, aún no hay suficientes células convencidas de que es la hora. Yo quiero otra cosa, quiero desintegrarme; o sea, desaparecer temporalmente con cierta elegancia.
Y me refiero a este aquí, a este ahora y a mi cuerpo.
Nada tiene una solución por partes, ha de ser completo, todo a la vez. Más rápido que un infarto, más que una bala. Ha de ser a la velocidad de la luz.
Es que el tiempo pasa y me muero.
El cuerpo no se puede abandonar, en ese cerebro está todo lo que quiero, lo que espero, lo que imagino.
Y estas manos tan grandes son para tocarte mejor…
El aquí son unos cables anudados en mis testículos y eso no me deja saltar sin sentir un dolor que no puedo dominar. Pienso que mis cojones no son importantes, no acaba de convencerme la paternidad, porque no soy buena persona, no tengo nada que aportar a un hijo. Con el pene me basta; pero el sistema nervioso no acaba de estar convencido y transmite el miedo al dolor testicular que es el tópico de los tópicos. Me siento como un globo con cordel en manos de un niño que se ha bebido el café de mamá y de papá.
El ahora es una esquizofrenia, una sucesión de visiones terroríficamente desoladoras en su claridad, en su estabilidad: el sol sale siempre por el este, siempre quema mi cerebro al mediodía y por fin se va a tomar por culo por el oeste, tan tranquilo después de haberme hecho sudar para absolutamente nada.
No hay saltos en el tiempo a pesar de haber leído de ellos con ilusión.
Queda desintegrarse, disgregarse o diluirse en el aire, sin morir. Con el organismo intacto.
Lo cierto es que todo se desintegra, el amor, la ilusión, el dolor, el desánimo.
Y luego se integra otra vez, como una broma de mal gusto. Y vuelvo a caminar por senderos de gloria y mierda, sin importar cuantos cientos de veces lo hice.
La gloria está bien, la mierda es el problema principal.
Esas desintegraciones tienen el valor de lo cotidiano, más de lo mismo. Eso son repeticiones simplemente, no se debería abusar de metáforas y eufemismos, hace a la gente idiota.
El truco de la desintegración de todo yo, el aquí y el ahora, es que lleva implícita la integración. Y entonces, una simple hipótesis como una conversación entre solitarios que desean encontrarse o que proyectan cosas de vida y amor, se puede hacer realidad gracias a la posterior integración.
Hablando claro, te integras con esa mujer que deseas y amas . Y la tocas, la abrazas, la besas, la ríes, la tienes… Nos tenemos.
No es difícil de entender, estaría bien dejar de ser solo yo mismo y decir: La hostia… Esa cara hermosa ya está integrada en mí y yo en ella. Ya no soy solo yo mismo.
Programas tu desintegrador marca ACME para ser parte de ella, y te encuentras en otro lugar con ella entre los brazos, como deseabas; pero ya de verdad. Ella ya no está angustiosamente sola, y yo por fin estoy solo con ella. No es difícil de entender el concepto de desintegrarse para integrarse.
No soy un suicida facilón. Tengo planes…
Claro, que soy muy zorro yo y eludo la cuestión de que ella no quiera integrarse conmigo, si no con George Clooney. No pienso decepcionarme yo mismo, tengo mis inquietudes y soy orgulloso.
Y hermoso.
La gracia, es que si te desintegras y falla la integración por algún imprevisto, siempre te aguarda una sorpresa y puedes aparecer en brazos de un orangután que te acepte con todo su instinto reproductivo íntegro y activo y acabes sacándole chinches en los ratos de no reproducción, reventándolas con los dientes.
Al menos sería diferente, cualquier cosa antes que perder el tiempo en monotonías.
Porque no me preocupa la soledad, me preocupa no estar integrado y que todo sea un montón de posibilidades que nunca se hacen posibles. De acuerdo, para esas posibilidades imposibles y dolorosas, también hay venas que abrir. Es un campo inexplorado para mí; pero comporta un dolor, los tendones no se cortan gratis. Requieren el sacrificio de un grito y un dolor cuando se retraen carne adentro.
Hay cosas que no es necesario experimentar para saberlas.
Estoy cansado de dolor. Y cortar venas no soluciona el aquí, ni el ahora. Volvemos a la premisa del principio: ha de ser todo a la vez. Todo al mismo tiempo. Es una ley física que me acabo de sacar ahora de los cojones.
La locura nos convierte en físicos cuánticos sin pudor ni rubor.
La desintegración debe ser indolora. Es lógico pensar que si desintegras nervios y sesos, el dolor no llegará cuando sale de las uñas que se doblan o cuando un clavo las raja, las levanta y queda la carne viva expuesta al aire y expandiéndose, como si la carne hubiera esperado toda la vida ansiosamente que la uña se partiera para poder subir de volumen como una magdalena en el horno. Las uñas me han dado los mayores dolores, las tengo demasiado blandas y malditas. Hay médicos que han girado la cara al ver una de mis uñas reventada.
También me he quemado con la sopa, la lengua escaldada jode lo suyo, pero no como las uñas.
Y no hablemos de cuando cae la tapa de un piano que no tengo y me pilla los dedos, entonces sí que… Joder, se me va la olla.
¿Se entiende porque no debe haber dolor? El dolor te aparta del amor, te aparta de la ilusión. Sacrifica conceptos importantes a cambio de la búsqueda de un simple analgésico.
Me impide soñar con la desintegración.
A veces me río del dolor, para que se joda, para que vea que no me vence.
Estoy en ello, guapísima, ya verás como consigo desintegrarme y aparecer frente a ti íntegro e integrado con una mano en tus pechos de una forma accidental, lo juro.
Al final, soy mucho más sencillo que mi divagar loco, no deseo grandes cosas. Me conformaría con no llorar por dentro. Es angustioso sentir que algo dentro de ti se hace agua y te sujetas el vientre para evitar derramarte a ti mismo. Y no puedes contenerte, te escurres de ansias desesperanzadas entre tus propios dedos.
La verdad es que todo se desintegra a mi alrededor, menos yo.
Solo me queda el cinismo para evitar unas lágrimas de derrota.

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Iconoclasta

La Mala Rodriguez

En Telegramas de Iconoclasta.

En México hay negocios dirigidos por un espíritu musical, alegre y desenfadado.
Y así se pasan tooooodo el puto día atronando un vulgar e irritante reguetón.
Yo digo que les va a comprar su puta madre y que no entiendo como el vendedor puede dormir sobre el mostrador aunque esté borracho.
No voy a hacer función «snooze» de radio reloj. Y no voy a gritar.
Y no soy licenciado en filosofía para sordomudos.
No acabo de adivinar si hay pobreza por estupidez, o si la estupidez lleva a la pobreza.
Es un tema complicado, porque conozco verdaderos y verdaderas imbéciles con demasiada suerte y dinero.
Los leones dejaron de comer humanos, seguramente optaron por dietas menos venenosas.

El arbol humano Portada libro

«La soledad es su naturaleza, o una parte de ella. Porque su otra naturaleza se marchita de pena entre savia y fibras que no acaba de asimilar como suyas.
Las noches son el descanso de los árboles, la fotosíntesis es agotadora.
El vegetal se retira y da paso al hombre.
Al hombre más solo del mundo.» (Iconoclasta)

Para leer en:
http://issuu.com/alfilo15/docs/el___rbol_humano_libro
y
http://binibook.com/details.php?id=1656

Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…

Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta

Las generaciones mueren tristes y mal consoladas pensando que la próxima generación disfrutará por lo que lucharon. Mentira.
Realmente lo que se hace, es dejar que el trabajo lo haga el que llegue el último.
Y el último no necesariamente es tonto ni la madre Teresa de Calcuta.
Y los viejos mueren con cara de idiotas abnegados y con el único mérito de la desidia perfecta.

Ha hecho viento, el cielo ha enrojecido, ha tronado y luego ha llovido. Ahora huele a tierra mojada y hierba fresca. Se ha esfumado la inmovilidad. Es hora… Es hora ya…
Algo tira de mis tendones y no sé para que. Ese olor nuevo y libre… Es de noche y la oscuridad huele.
No ofreceré resistencia aunque fuera el aroma de una tumba abierta. No cuando algo me arranca y me lleva donde sea.
Sea muerte o vida.