Nadie debe tener hijos si no los puede alimentar, es básico. Sobre todo en un país tercermundista y república bananera. Y nadie debe tener hijos si van a servir para ser exprimidos y castrados por el estado, estropeada su infancia con dogmas sectarios que cargan contra la naturaleza humana. En definitiva, tristes reproductores: joder al estado no teniendo hijos a los que se muere de ansiedad por humillar y robar desde que el hijo pisa una escuela hasta su muerte, es un pequeño acto de justicia y piedad por el hijo.
Nos están diciendo los padres fundadores del nuevo Nazismo del siglo XXI que somos demasiados.
O comemos menos (sobre todo de carne y azucarillos) y pagamos más, mucho más. O empezarán a trabajar los mataderos nazis, ya de probada eficacia en el siglo pasado con los judíos, gitanos, negros, tullidos y deficientes; en pro de las futuras generaciones que aún no han nacido.
España es el burdel de Europa. Y la pregunta del titular es una provocación barata de chulo putas. Desde el acto de terrorismo de estado contra las básicas libertades y necesidades biológicas con el coronavirus, el Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Sanitario es dueño de todo y el funcionariado (magistrados, jueces y otra hienas) del aparato legal (llamarlo “Justicia”, es un acto pornográfico) es su juguete favorito.
A finales del pasado verano del 2022, ya se pusieron serios los jerarcas nazis homosexuales y comenzó el nuevo curso de catequesis homosexual y maleabilidad de la casta paria o clase baja trabajadora para llevarla a un nuevo estadio subhumano. Y si además sirve como escaparate para próximas elecciones, perfecto. El Gobierno Nazi Penitenciario Español Homosexual Sanitario, da cada día una nueva lección de lo gratificante que es el homosexualismo, y que si no nacieran bebés, seguro que la ciudadanía española, evolucionaría rápidamente hacia otra cosa. Con las debidas vacunas, claro.
Es confusa esta noticia del melodramático y evangélico verano apocalíptico español 2022. ¿Esperaron a que alguien registrara en el juzgado o ayuntamiento la próxima explosión? ¿O se registró una vez hubo explotado? La prensa española está tan acostumbrada a la burocracia nazi, que no sabe ya escribir que “Muere un hombre en una explosión”. Y es que necesitan tanta mano de obra para fabricar noticias para el régimen español, que contratan a cualquiera, aunque no sepa escribir.
Se cree el ladrón que todos son de su condición. Y por ello afirma que todo el mundo no solo es un cagón miedoso, sino tan idiota como él para no ver una mentira por muy IA que sea. Solo un lelo puede creer que esté cagado de miedo por un programilla que servirá para hacer más precisos y rápidos los robos y extorsiones contra la casta paria o trabajadora a nivel planetario por la Confederación Mundial de Nazismos Poscoronavirus. Un niño de tres años (siempre que no haya sido adoctrinado y mermado por el Gobierno Español Penitenciario Homosexual) puede saber de un vistazo lo que es mentira. Simplemente ocurre que este “jefe”, si existiera, busca darse importancia y protagonismo para subir más el nivel del dinero que gana sin esfuerzo alguno con el cuento de una IA for dummys. Esta “noticia” es pura homilía del miedo del nazismo poscoronavirus, la hoja parroquial habitual.
Estar enamorado es tener algo clavado en el pensamiento y en el pecho. En el culo, en todo el cuerpo… Al menos en mi caso, y que benditos sean los que sienten esa mariconada de mariposas en el estómago. Como no me queda otra, concluyo que es maravilloso sentirse tan lleno de astillas. De hecho soy el reflejo del muñeco vudú que mi amada no cesa de estrujar entre los dedos y clavar cosas cuando está excitada. Es tan carnal que siento en la piel su sensualidad como una ráfaga de aire ardiente del desierto cuando está en celo. Y cuando habla del amor, cuando calla del amor, cuando se moja del amor. Hasta hace unos pocos años, no creía posible que una diosa como ella se pudiera enamorar de mí. Una cosa es el vicio (que lo tiene también), la temporada de reproducción y los momentos de ovulación y todo eso. Pero… ¿Así, tan profundamente y tanto tiempo? Ni hablar. No soy un tipo como para tirar cohetes multicolor con petardeo final en forma de palmera. No reniego, solo me exclamo de mi privilegio. No creo en el vudú, en ninguna superstición; pero sí creo en la pasión de mi novia. De su colosal atractivo que tira de mi piel hasta doler. Da igual que crea o no, cuando pincha el muñeco me cago en todo. Sentí la triste certeza de que había perdido una parte muy importante de mi vida el día que la conocí. Tanto tiempo sin ella ahora resulta inexplicable. Cuando me folla me lo extrae todo, es una vampira incruenta. Bueno, incruenta del todo no. Porque una sesión de follaje con ella es acabar con dolor de huevos por aplastamiento, me cabalga como si estuviera montada en un potro salvaje. Y cuando se corre y me desmonta, puedo observar casi alarmado que me ha dejado la picha despellejada por el violento frotamiento de su coño voraz. Al cabo de diez minutos de dale que te pego ya estoy gritando y llorando. Y se ríe… Y a la sazón inmovilizado por sus muslos cuando se clava a mí, me aferro con hambre a sus tetas que no dejo de mamar con la obscena idea de que produzcan leche. Si a mí me martiriza los huevos y abrasa la polla, sus pezones parecen los de una mamá primeriza. No es venganza ¿eh? Es amarla hasta devorarla. Cuando tengo que mear, durante los dos días siguientes tras el cortejo sexual, dejo caer los pantalones y los calzoncillos y hago el elefante, es decir dejo que la polla cuelgue porque con mis varoniles y toscos dedos no me la puedo tocar por lo abrasada sin blasfemar. Luego para sacudir las últimas gotas, también como elefante, agito la trompa de un lado a otro moviendo el culo y salpicándolo todo en cámara lenta y efecto difusor. Estéticamente, mi drama y trauma de amor y sexo, es de una belleza perturbadora en mis íntimos actos. A veces, incluso escupo sangre porque me ha hecho una herida mordiéndome los labios al correrse. Es tan feroz… Me hace sentir un hombre-consolador. Y eso engancha, soy perturbadamente adicto a mi diosa. Algunos días me pide más sexo cuando aún no ha habido tiempo para sanar la piel de la polla; los huevos como son tontos se sanan en unos minutos. Entonces le digo que me ha bajado la regla y cariñosa y comprensivamente me dice: “¡Marica!”. Sé que es duro, pero eso de la inclusión y corrección se lo pasa por el coño, como hace conmigo. No tiene corazón entre esas preciosas tetas de portentosos pezones. Así que cuando siento un pinchazo en el pensamiento o cráneo, o bien en el pecho; es lógico que no piense en un aneurisma o ictus y crea que hambrienta de follar, está cosiendo a pinchazos el muñequito vudú cuyas tripas ha llenado con mi pelo. Cuando se corre, no es nada extraordinario que me coja los pelos y me agite la cabeza como si fuera un cacaolat. Es una bruja preciosa, voraz. El ser divino más carnal del planeta. Y sigo pensando que lo único inexplicable es que con lo buena que está y con todo lo que puede escoger, se haya enamorado de mí. Bueno, la belleza no está reñida con el mal gusto. Y a mí no me disgusta. Que se jodan los guapos. Que en estos tiempos es más fácil dar con una tortillera que con un bocadillo de jamón york de cerdo de verdad (como odio el aséptico y reseco fiambre de pavo) con queso, aunque sea con tres o cuatro días de “maduración”. Y ahora me voy al consultorio de Ama Calaverum, una bruja que se anuncia en feisbuc y dicen los comentarios de la chusma que es buenísima combatiendo hechizos. Tengo la esperanza de que neutralice el muñequito vudú con el que juguetea mi diosa y nos cose a los dos a pinchazos. Se lo cambiaré por un vibrador de tres mil vatios. Necesito un poco de reposo. Que me crezca el pellejo de la polla. ¡Uy, qué pinchazo en el culo! Ya está caliente mi santa otra vez. Está bien, otro más y mañana voy al consultorio de la Calaverum. Nunca me habían exprimido tan profundamente y sacado lo mejor de mí a tanta presión. A solas, incluso lloro emocionado al evocar esos momentos en los que descargo mi semen caliente y que se le derrama del coño a los abductores de esos muslos preciosos con los que apresa mi cadera. Coño, me voy pitando o me correré sin tocarme, y entonces la follada sí que va a ser larga. No quiero que me ingresen, me daría vergüenza.
Y a quien encuentre las tablas con los diez mandamientos del Dios Nazi del Poscoronavirus, al entregarlas en el ayuntamiento de su granja recibirá por solo cincuenta euros de coste un pin Soy Climático y Me quedé en casa, realizado con materiales reciclables como los chicles arrancados de las aceras de la calle. Jajajajajajajajajajajajajajajajajaja… 😀😀😀😀😀😀😋😋😋😋😀😀😀😀😀😀
¿De dónde sacan los dioses? ¿Y dónde duermen? ¿Qué comen? ¿A quién? ¿Quién los creó? ¿Cuánto matan los dioses por minuto? ¿Los psiquiatras que los revisan son corruptos? ¿Tienen titulaciones oficiales? Es que hay tanto imbécil vivo y tantos buenos muertos, que tengo serias dudas de su divinidad y omnipotencia de mierda. Todo el mundo dice que no cree en dios, pero tampoco niega su existencia por si acaso (por si dios lo castiga, pinche cagón cobarde…). Es la muestra de cobardía más mezquina y primigenia que existe en el cráneo vacío del ser humano en general. ¿Qué precio tiene un cráneo humano descarnado, pulido y barnizado con dentición completa? ¿Y un cerebro en formol? ¿Cuánto piden por un corazón podrido? ¿Los fetos muertos se pagan por edad o peso? ¿Está legislada la colección de restos humanos con fines decorativos? Son cosas que todo el mundo desconoce y ansía saber para ampliar o crear su colección sin trabas administrativas. Los monstruos no viven entre nosotros. Somos los monstruos.