Archivos para febrero, 2023

Atención con la estupidez: el gobierno español nazi penitenciario maricón sanitario se ha protegido autoproclamándose impune de los delitos de corrupción, malversación y traición en un par de días.
Y ahora resulta que modificar una ley, requiere años y contratar a brujos y cabalistas para conjurar la maldición que ha resultado ser.
Lo que viene a decir la idiotez de la prensa española, es que al gobierno nazi maricón no le va a salir de los cojones y el coño reparar la chapuza; y que durante decenios el pueblo deberá comer esa mierda cada día como postre.
Mientras que sus leyes de impunidad han sido decretadas en cuarenta y ocho horas, y eso con calma.
Estamos en un país de hijos de puta, tanto, que la violencia está más que justificada. Es una agresión la del estado tan directa a la inteligencia y la dignidad, que solo cabe contraatacar, herir y matar como defensa propia.

El año pasado, no hace mucho, al mismo Zapatero le dieron otro honoris de esos que por lo visto se reparte a gente ociosa para tener algo que celebrar en las universidades que no enseñan y que regalan carreras a precio de saldo.
Algo que rompa la monotonía de los días del claustro del saber y puedan así mirar hacia un horizonte pleno de esperanzas…
Anda que no soy poético cuando me sale de la polla ¿eh?
El Zapatero bien podría ser el Corleone incruento, que solo se dedica a dar consejos a dictadores hispanoamericanos sin más pretensiones que ser el Gran Yoda de los corruptos tiranos.
Aunque me sigue pareciendo una maldición, un muñeco diabólico que no se puede sacar uno de encima. Está más publicitado que su marioneta, el Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Sanitario.

España se va a ser un destino muy popular para las ratas.
Van a venir miles de pateras cargadas con ratas a esta nazi nación, la tierra prometida de los roedores.
De cualquier forma, déjame que levante la ceja con escepticismo a que tras matar a un ratón en mi casa, me denuncie a mí mismo y me condene el gobierno nazi español de mierda. No he llegado a ese grado de imbecilidad en el que sin duda, muchos de los aplaudidores al nazismo español penitenciario homosexual sanitario, caerían con sus remordimientos de conciencia por matar a una puta, sarnosa, piojosa e infecciosa rata.
¿Por pisar cucarachas cuál es la pena? Aunque cueste un dinero, no deja de ser un placer aplastarlas, suenan a patatas fritas…

Debe tratarse de homosexualismo vintage, de cuando los tiempos del imperio.
Porque no sé dónde ve la santidad hoy día que está institucionalizada en el estado español la mariconería.
A lo mejor necesita dinero y vendiendo su armario gana algo o tal vez, perdido en el tiempo creía estar a mediados del siglo pasado.
Drogarse provoca tonterías, cuanto menos, anecdóticas.
Si al menos hubiera lanzado una fumata arcoíris como hacen los papas con las de color semen al ser elegidos, le hubieran dado mogollón de entrevistas pagadas en la televisión pública del nazismo español penitenciario homosexual sanitario.
La verdad es que no me ha importado nunca quién es mono o mona. Qué manía tienen en forzarme a saber semejantes estupideces.
A ver si le ayuda a jugar mejor a pelota, quien sabe…

Es hermoso ver a los patos nadar río abajo y arriba. Divagando con vete a saber qué, mientras sus patas funcionan automáticamente, ajenas a su pensamiento. Es divertido observar cómo se dejan llevar indolentemente por la corriente y de repente, cambiar de opinión e ir en contra sin esfuerzo alguno, disfrutando de ser ellos.
Solo les falta fumar.
Reflexionar que son perfectos y hacen justo lo que deben, una línea de pensamiento que surge de una forma natural.
No están obligados a pagar por el pecado original o el de haber nacido y sacrificar fuerza y salud a un dios o un líder por el simple hecho de vivir.
El ser humano en sus sociedades antihigiénicas, antiéticas y criminales debe pagar caro el haber nacido. El ser humano en sus sociedades antihigiénicas, antiéticas y criminales debe pagar caro el haber nacido. No existe en el mundo, salvo los animales de ganadería, otra especie que nazca con pecado original y condenada al tributo o sanción por haber nacido. O deberíamos decir “nazido”, con absoluta propiedad y sin faltar a la realidad.
Ningún ser no humano del planeta puede imaginar ser culpable de vivir. Solo la humanidad tiene la suficiente deficiencia mental para no concebir la vida sin pecado, ni pagar caro con una cadena perpetua a trabajos forzados y humillación el respirar.
Un primer mono humano creó una sociedad donde el nacido es culpable y está condenado hasta la muerte.
No es el gran secreto de la vida precisamente.
No digo nada nuevo, solo me limito a describir mis observaciones de la naturaleza y los hechos evidentes.
En algún momento un humano incapaz e inútil para la caza o subsistir; pero con el don de la envidia y la codicia, decidió vivir a costa de su clan de unos pocos monos. Y la humanidad evolucionó desde ese hijo de puta y de los idiotas que no le aplastaron la cabeza con una roca. Evolucionó endogámicamente desde esos genes que la definirán hasta su extinción.
Y así hasta llegar a este momento, donde un ser humano, yo, debe escribir lo que es obvio para no olvidar ni por un segundo que es descendiente de un cabrón que no tenía la suficiente inteligencia y fuerza para cazar. Y por envidia y ambición lo estropeó todo convirtiendo a todo ser humano recién parido en criminal por vivir. Y claro, a los criminales hay que tratarlos con mano dura y darles unas cáscaras de premio si muestran obediencia.
No hay que olvidar que el humano es esclavo de sí mismo por su intelecto inexistente, ergo también de la envidia y la codicia de los no aptos para la libertad: los gobernantes o líderes que nacieron sin habilidades para sobrevivir y tuvieron que parasitar a los aptos, que llamaron pecadores originales para seguir en el poder con la invención de dioses en forma de triángulo, becerros, toros, corderos, serpientes…
La especie humana es una de esas mutaciones que no debería haber sobrevivido; pero por alguna aleatoriedad supo hacerse parásita en el planeta.
Todo humano es pecador al nacer según dogmas, según políticos o religiosos (no hay nada que los distinga en esta era ya tecnológica).
Según los poderosos (con “j” inicial por favor) para mejor definirlos.
Es una ofensa a la dignidad y la razón que solo afecta a unos pocos seres humanos con una inteligencia eficaz que trabajan sin otra opción para alimentar a los puercos por una mera cuestión de supervivencia, no por respeto o porque se crean culpables de algún pecado original de mierda religiosa. Porque la religión es y era política, no hay diferencia. De ideologías y dogmas se alimenta la actividad insectil de la especie humana en su cobardía, envidia y estupidez.
Por otra parte no hay donde elegir por mucho que conozcan la realidad. Deben hacerlo porque han sido paridos en un mal mundo, en una mala sociedad digna de ser exterminada y erradicar su podredumbre que afea el planeta. Les prohibieron aprender y ejercer su naturaleza, les castraron su posibilidad de vivir libres y por sí mismos apenas nacer.
Que nadie se crea que nací indigno e incapaz como aquel primer mono con ambición por frustración, o de aquellos pobres idiotas que lo obedecieron cuando pudieron matarlo.
Soy consciente de la mierda con la que intentaron cubrir mi pensamiento, mi inteligencia, desde el momento en el que nací.
Afirmo sin duda ni retórica que la vida de cualquier ser humano es más mísera, pobre e indigna que la de cualquier otro animal en el planeta. Y esto, es un hecho, por mucho que quieran aplicar filosofías que solo son pobres sofismas para el consuelo de tantos miles de millones de seres ya, subhumanos. Nacidos con el pecado original y su condena.
(Recuerdo vivamente aquel dibujo del libro de catecismo en el colegio, que indicaba en qué lugar de la cabeza del bebé se encontraba el pecado original.)
Es denigrante la cochina realidad…
Aquel gran error de imbecilidad e incapacidad de hace cientos de miles de años, cuando no mataron al más débil del clan. A aquel primer ambicioso inútil que grabó sobre la genética humana la única y exclusiva mirada que caracteriza desde entonces al ser humano, única en el planeta: la de la envidia. El verdadero y real estigma humano.
No murió lo que debía, es así de simple y trágico.
Una gran desgracia que se hizo una bola gigantesca hacia la degeneración y decadencia de una especie, de las más jóvenes del planeta y que afortunadamente, no tardará mucho en extinguirse dejando espacio a las especies perfectas, libres de los pecadores originales.
Lo importante es que desaparezca la especie humana, no salvar a las abejas.
Ojalá pudiera lavar mi sangre de aquella mierda heredada de los imbéciles.

El nacimiento del primer líder humano.
Grar decidió no salir a cazar con la partida al amanecer. Pensó que mejor era alimentarse de lo que traía el resto de la manada de monos humanos. Si alimentaban a la vieja mona, a él también.
Ya mostraba el brillo de la mirada envidiosa que caracterizaría para siempre a la especie humana. Aquella envidia le daba una inteligencia del engaño y la codicia, que no eran aptas para la supervivencia por sí mismo. Nunca se le dio bien cazar y a menudo era humillado por los cazadores útiles.
Se quedó en el asentamiento a pesar de los gruñidos de reproche del resto del clan.
La vieja hembra a la que Grar envidiaba, apenas podía caminar, su cadera atrofiada y deformada no daba más de sí. Se quedaba al cargo de la vigilancia, para avisar con gritos a la manada en caso de invasión de un clan rival.
Grar y la vieja Bruhr se gruñeron con hostilidad cuando la manada se internó en el bosque.
La vieja mona, con desprecio, lanzó al rostro de Grar un puñado de tierra y hojas. El macho inútil tomó del suelo una gruesa rama y la golpeó hasta matarla.
Hasta que la cabeza se fundió con la tierra.
Con la sangre de la mona se embadurnó el rostro y esperó a que llegara la partida de caza dormido al sol en un claro cercano.
Al atardecer, las cinco hembras y los ocho machos, llegaron al asentamiento con tres torcaces, dos conejos y un jabato.
Gritaron y gruñeron asombrados y furibundos al ver el cadáver de la anciana y el rostro ensangrentado de Grar. El macho alfa, Trun, un tipo pesado y osco, se lanzó con el puñal de sílex hacia el asesino.
Grar había atado a la rama una gruesa piedra. Antes de que el puñal se acercara demasiado, la maza golpeó a Trun que cayó muerto en el acto con un surtidor de sangre manando de la sien.
Acto seguido, Grar se acercó a uno de los monos más jóvenes, no más de diez años; ante la mirada atónita de la manada, le golpeó las tibias y el pequeño cayó al suelo aullando. Siguió golpeándolas hasta hacerlas pulpa. Le arrebató el conejo que aún llevaba en la mano y lo devoró desgarrándolo con dientes y dedos. El resto de la manada, de una forma inaudita, se acobardó. Ningún otro macho o hembra se atrevió a retarlo.
No mató al pequeño. Hizo guardia a su lado para que nadie se acercara a ayudarlo. El crío, con toda probabilidad debía sufrir una trombosis pulmonar por las heridas, cada vez que respiraba tosía débilmente y expulsaba sangre.
Cuando comenzaron a asar el jabato, Grar exigió blandiendo la maza, la mitad del asado.
El pequeño que aún no tenía nombre, fue ignorado en su agonía. Un enjambre de insectos nocturnos cubría sus muñones ensangrentados y las garrapatas se engordaban enganchadas en brazos y nalgas. Lentamente se debilitaron sus gemidos y se convirtieron en rápidos jadeos. En un momento dado intentó coger aire y vomitó una gran bocanada de sangre. Murió por fin poco antes del amanecer.
Y así fue en aquel amanecer, Grar era ya el primer líder político-religioso de un asentamiento humano.
Folló a las hembras y parieron monos muy parecidos a él. El resto de machos, obedeciendo a Grar, no solo debía cazar, sino conseguir nuevas hembras robándolas de otros asentamientos. Antes de llevarlas ante Grar, eran montadas por los raptores en el bosque.
La manada de monos humanos, creía que la agresividad de Grar les protegería de otras tribus rivales.
No era así, Grar no era valiente con quien no conocía. Negoció hembras y crías como esclavos y comida a clanes rivales y se aliaron. Se formaron los cimientos de los gobiernos.
A partir de aquel momento, los individuos serviles y no aptos para la caza y la supervivencia hicieron coro de adulación a los dominantes inútiles, y se convirtieron en hechiceros o en acusadores: jueces religiosos, adivinadores… Toda la parafernalia parasitaria de toda sociedad.
Los crías que nacían, mayoritariamente portaban el gen de la obediencia y el miedo de forma ya irreversible.
Descendemos de aquellos envidiosos y de aquellos cobardes. Y nada ha variado salvo la decoración.
Y que nadie se equivoque, los monos inteligentes y creadores han sido la excepción en estos centenares de miles de años, el resto de monos simplemente usurpó el conocimiento y los descubrimientos de aquellas pocas rarezas con inteligencia inventiva e investigadora que surgieron como anomalías o mutaciones.
En los últimos cinco mil años se perfeccionó y asentó la cobardía y la envidia en el ADN humano gracias a la higiene y el conocimiento de la curación o medicina, que dieron una vida más longeva a la humanidad y por tanto, se produjo una reproducción ratonil de los seres humanos convirtiéndose así en una amenazadora plaga.
Si no hubiera sido por esas pocas mutaciones humanas con inteligencia que prolongaron la vida humana, a día de hoy lo único humano que se encontraría en el planeta estaría grabado en una piedra, sería un fósil.
Más que sufrir el pecado original, la especie humana debería sentir vergüenza de lo que pudo ser y fracasó: un animal digno sin pecados, sin una vida humillada desde el nacimiento mismo.

Iconoclasta

Es una demostración práctica en vivo y en directo de cómo el Gobierno Nazi Español Penitenciario Homosexual Sanitario, pervierte la claridad y precisión del lenguaje a niveles incluso legales; de tal forma que queda así abierta la posibilidad de crear un nuevo delito contra la población española: pronunciar o escribir “madre” o “padre”.
Es básico en toda dictadura, como ahora nos enseña la española, manipular la sencillez, claridad y precisión del lenguaje para confundir a la casta paria o clase baja trabajadora española y a sus hijos. Con el fin de que pierdan su identidad humana y se asemejan más a los cerdos de pocilga.
Por otra parte, censurando o prohibiendo palabras, se asegura el nazismo español la implantación de una nueva liturgia político-social-religiosa, que llene los cerebros vacíos y lerdos de la población.
En fin, que la casta paria o clase baja trabajadora española acate la nueva religiosidad nazi española carcelera maricona y sanitaria.
La lección es: si se empobrece y pervierte el lenguaje, también el pensamiento.
Un concepto básico de toda dictadura, nada nuevo bajo el sol.

Estoy tan habituado a las prédicas nazis de la prensa puta española, que al leer “grasas trans” me ha sobrevenido una arcada.
Ya imaginaba en los supermercados la oferta de manteca trans para la cesta de la compra de la pobreza de la casta paria o trabajadora española.
No es para menos pensar así, tras tantos años de liturgia nazi homosexual sanitaria por parte del gobierno penitenciario español; lo lógico es pensar que por la próxima ola de operaciones quirúrgicas de transformers, los deshechos biológicos como grasas, deban ser reciclados por orden de la doctrina climática, también nazi. Y que mejor manera que cambiar aceites de cocina costosos y solo para uso de los jerarcas, por mantecas trans para los pobres trabajadores.
El susto que me han dado en un primer momento…
Suerte que he recordado que estaba leyendo un titular mexicano y la pizza de tocino y chorizo ha vuelto a bajar a su lugar para seguir digiriéndose. México aún no es territorio nazi homosexual como España y lo trans es otra cosa.

Hoy he tenido un quebranto al despertar, no suelo mirarme al espejo, estoy harto de ver más de lo mismo.
Y lo he hecho.
Y me he alarmado.
Me ha llamado poderosamente la atención que está noche no he acabado de hacer la transformación a lobo, me he levantado con los restos de la bestia a medio hacer en mi bello rostro.
Incluso yo mismo me he repelido y he gritado “¡Vade retro, bestia inmunda!”.
Luego, también he pensado en otra posibilidad menos mágica y más romántica: mi vida como puta. Ya cansada y desgastada, cobrando una mierda.
El último cliente me debió haber tratado muy mal. No lo recuerdo…
Bendita sea la raya blanca y sus restos en la mesita de noche.
Qué asco de vida y yo tan despierto.
Luego me he “arrascao” el culo malhumorado, con marcada displicencia.
Y no deja de fascinarme la despreocupación y el empeño con el que me denigro en cualquier momento, sin rubor; aún con la resaca de una licantropía a medio hacer. O una puta con exceso de trabajo y perfeccionista.
Y ahora, mirándome a mí mismo fija y dolorosamente me pregunto con cierta existencialidad, si hoy habrá subido el precio del tabaco para acabar de joder la marrana.
No sé, no debería haberme mirado. Ahora es tarde.
¿Y si en lugar de hombre lobo o puta no soy más que un miserable troll? Qué angustia…
El mal está hecho.
Tengo hambre.

No importa lo que cuenten las noticias de la prensa puta del Gobierno Español Nazi Penitenciario Homosexual Sanitario, la cuestión es dar por definitivo que el lector tipo español es rematadamente imbécil y precisa lecciones de, incluso, cómo masticar correctamente la comida para asimilar bien toda proteína y toda vitamina.
O bien, como en este entretenimiento, aclarar que a una persona atrapada por un edificio derrumbado, le pesan encima los escombros.
Y es que cuantos más espacios en blanco rellene la prensa con tonterías y otras superficialidades, más les paga el gobierno español.