Archivos para agosto, 2023

El Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario ya se ha vestido con la guayabera, el uniforme de los dictadores hispanoamericanos para lucirse entre los moros.
Da escalofríos…
¿Será la guayabera un regalo venezolano?
Cuando regrese a su Estado Español, quién sabe lo que tendrá en mente decretar…
Y el nazismo poscoronavirus está en sus primeros tres años de vida… ¡Qué desolador!
No puede haber un final feliz para la casta paria o trabajadora española, y mucho menos para las cultas; sólo para las endogámicas castas políticas.

Pasa como pasó con las vacunas del coronavirus que no vacunan y los bozales nazis de la humillación y el silencio (mascarillas en jerga nazi). La chusma se apelotonó sin dejar de toser en las tiendas y centros veterinarios, se adocenaron, se pisaron unos a otros y al final, cuando se murieron unos cuantos cupieron los que estaban fuera.
Pues con las piscinas y playas, con la publicidad evangélica nazi de las olas de calor; la peña se ha metido en las piscinas y playas sin elegancia, con histeria y mezquindad cobarde para no arder como fósforos bajo el cielo español.
De tal manera que son tantas las morsas metidas en el agua, que el vigilante no puede ver, como es lógico, los que se están ahogando porque otros los pisan.
¡Qué tonterías plantea la prensa puta del estado nazi español penitenciario homosexual clima-sanitario! Parecen niños de seis meses.

La corrupción, la extorsión y el robo es una práctica habitual, de toda la vida en España.
Lo que ocurre es que ahora son muchos más robando. El Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario (la Sánchez), les vendió a los caciques nazis autonómicos en el 2020 una licencia de corso para robar. Y lo hacen.
Y lo hacen bien.
Lo hacen mucho.
Asaz…
Nada fuera de la normalidad ibérica y endogámica del pudridero español.

No hay tragedia en el árbol tumbado por el viento. Incluso es motivo de alegría por su leña.
Con los seres humanos anónimos ocurre lo mismo, por el espacio libre que dejan.
Los árboles no lloran por sus muertos y los humanos se angustian porque el cadáver les recuerda cuál es su destino final. Los hay que lloran por perder a un ser amado; pero la práctica es que la indiferencia es una absoluta mayoría; la vida es corta y solo los estafadores y maníacos sienten dolor por cada humano muerto en el mundo. Son los únicos que tienen tiempo para las indiferentes muertes.
Los antílopes no lloran por el que devoran los leones a pocos metros de donde pastan y no hay nada que reprochar.
El mundo gira a la misma velocidad cuando muere un árbol, un humano o un amor.
Los amores muertos no dejan residuos y sus vapores no afectan más que a los amantes, es una tragedia íntima que todo ajeno ignora y de poco alcance radiactivo, no más de tres o cuatro centímetros desde la piel.
No hay responsos por los árboles, humanos y amores muertos, no para todos los cadáveres. Solo puedes sinceramente, observar los restos y las tristezas que evaporan y razonar que no es tu momento.
Que ya lloraste a los que debías y que la vida es una mecha rápida e imprevisible.
Podría ser amable y desearle buen viaje al árbol caído (como el ángel…); pero no pide ni necesita hipocresías.
No puedo regalar un tiempo que se me escurre rápido entre los dedos.
No pierdo el tiempo con los muertos porque son demasiados y no todos fueron buena gente cuando respiraban.
Soy selectivo.
Existentes ciertas insensibilidades que se desarrollan con la praxis vital, herramientas necesarias para que los forenses puedan hacer su trabajo relajadamente.
Y para que yo la siga amando sobre todos los cadáveres de La Tierra.
Así que cierro los ojos ante la repentina ráfaga de aire fresco que relaja mi piel y el tabaco templa mis pulmones rudos y experimentados.
Buen viaje, arbolito.
Tampoco cuesta tanto saludar a los muertos si te apetece cuando nadie te ve.
Y podría sonar Spiegel im Spiegel es un buen momento; pero nada es perfecto.

Foto de Iconoclasta.

Los tiempos cambian y ahora es la aristocracia millonaria española la que se baja al moro.
Los 80 y 90 del costo culero perdieron su escatológico romanticismo, e incluso las pequeñas alegrías de las castas parias o trabajadoras hacen suyas los millonarios.

El año pasado marcó el final de las vacaciones el propio Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario, que se preocupó por el buen talante de la casta paria o clase trabajadora. En fin, sacarla de la depresión posvacacional con un pase homosexual de trajes sin corbata y soltando “beaucoup” de mierda por su boca por todo país en el que exhibía su moda de otoño-invierno homosexual, orgullosa y nazi de mano que no tiembla.

En este momento los de la real academia española, ya están corriendo más que un perro de ocho patas para eliminar todos los molestos, violadores y discriminatorios masculinos del diccionario.
Es el gran triunfo, la piedra filosofal tan ansiada por el gobierno español nazi penitenciario maricón clima-sanitario.
Si además de acabar por fin con la reproducción sexual tan embarazosa para el nazismo español, nacieran las crías con un bozal (mascarilla en jerga española nazi) y cagaran cocaína para mantener llenas las celdillas de las reinas o presidentes, ministros y altos funcionarios españoles, sería perfecto; así Zapatero se ahorraría tantos viajes como mula a las dictaduras hispanoamericanas, ya que está muy mayor. No sería raro que un día se presentara en la Antártida divagando con los mocos congelados, que Maduro debe tener estropeado el termostato de aire acondicionado de su narco palacio.
Todo llegará, tranquis.

Grandes escritores (¿o famosos simplemente?) han creado personajes inolvidables que en el imaginario de la humanidad, se han convertido en los más diversos paradigmas de la ética, la mezquindad y el crimen.
Y maldita la gracia en algunos casos.
Aquí tenemos a Uriah Heep, la personificación de la envidia, la codicia y el arribismo y su mezquindad, en la novela David Copperfield de Charles Dickens,1850. Y su actualización a 2023, el Caudillo Español.
Sinceramente, prefiero una actualización de Barbarella y su potencial masturbatorio.
Las dos versiones de Uriah Heep son deprimentes; pero la actual, además, es de un inquietante, delictivo y sórdido realismo.