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De un coche patrulla de la bofia se bajó el madero e interrumpió mi relajado paseo.

– ¡Señor! Debe usar mascarilla – díjome con autoridad y evidente hostilidad, a pesar de que con la mascarilla parecía un poco retrasado hablando.

Le dan trabajo a cualquiera que tenga un buen  enchufe, como siempre.

-Mi abuela era puta en Barcelona- le respondí con cordialidad y una sonrisa.

-¿Y qué tiene que ver…? -preguntó con evidente malhumor.

Pero no le dejé de acabar la pregunta, mi cerebro es muy rápido procesando.

-Que igual tu abuela y la mía trabajaban en la misma calle, lo que nos hace paisanos- le respondí con rapidez, poniendo en jaque su única neurona que rebotaba dentro de su gran cráneo, como una pelotita de aquellos antiguos juegos de tenis electrónico de los bares de los setenta.

Me recetó una buena multa  que, cada vez que la muestro a amigos, conocidos e incluso enemigos, nos partimos el pecho de risa.

Hasta los buenos momentos requieren de cierto poder adquisitivo.

La epidemia delacovid tiene cosas buenas y jocosas además de aliviar de peso humano al planeta.

Y dicen que hasta a las focas en el Polo Norte y la Antártida, se las ve más relajadas gracias al efecto cagadero del coronavirus.

Confirmado, la nueva dictadura española, se ha constituido en la más represora, cruel y estafadora de toda África, incluso de Europa.
El nuevo y normal fascismo español liderado por Sus Caudillos y sus secuaces (ministros y caciques autonómicos de los distintos taifas que componen el estado español), ha dado ya carácter definitivo a la destrucción de la democracia (o ese conato que era). Recién estrenado el año 2021, han decretado y cometido una batería de medidas represoras y extorsionadoras contra la libertad y la economía de los habitantes españoles; como son los nuevos decretos de prisión para la población, perpetuar el toque de queda, la toma en propiedad de todos los medios informativos y la usura con una batería de subidas de impuestos; esto último, con toda probabilidad se traducirá en que su “la Covid” (la del gobierno fascista español) dejará de tener importancia frente al hambre y la violencia consecuente en muy pocas semanas.
El hambre matará más gente que sus gripes. Ya lo dice el refrán: más puñaladas da el hambre.
Como siempre, los caudillos, ministros y caciques autonómicos del nuevo y normal régimen dictatorial, disfrazan de medidas sanitarias sus abusos y robos de libertades incrementando las estadísticas de las tasas de contagio del coronavirus con los datos de catarros, gripe, fibromialgia, neumonía, hepatitis, diabetes, jaqueca, etc.; y accidentes de tráfico y laborales. Con estas componendas estadísticas, consiguen meter el pánico en el cuerpo a una españolidad vieja, deteriorada, decadente, supersticiosa e ignorante. De esta forma, el robo de la libertad, la prisión a la que se condena al pueblo español y la próxima ruina de obreros y trabajadores autónomos, será vista por la chusma como un mal menor.
Así que estrenamos el año con la feroz bofia del fascismo patrullando traidoramente las noches y de día sancionando sin pudor para que la idea de sometimiento al nuevo régimen dictatorial, forme parte del pensamiento español como ocurrió con el franquismo.
Así se ha instaurado en España una de las dictaduras más lesivas para la salud y la libertad de toda África y Europa; y a sus habitantes como el rebaño de castrados más mansos, temerosos y crédulos a nivel mundial.
Como es ya proverbial: Cuando el cerdo (el nuevo y normal fascismo español) prueba la sangre (la dictadura o el fascismo), ya no quiere otra cosa.

¿Crees en los augurios?
Solo creo en la cronología de los hechos y sus secuencias y consecuencias lógicas.
¿Y si no hay lógica, solo basura?
Soy perspicaz, lo sabré.
¿Qué le dirías a quien lee tu futuro?
Le daría las gracias, algunas monedas sin valor y escupiría con displicencia cuando le diera la espalda.
¿Se han cumplido tus cálculos?
Con absoluta precisión; salvo en las grandes distancias que son insalvables para según qué. No he llegado donde debía.
¿Crees que siempre hay tiempo?
Mentira. Cuando el soporte vital es viejo el tiempo triplica su rapidez y observas el ataúd en el horizonte, es el único jalón de orientación que te guía.

Dios vomitó en la tierra justo antes de inventar al hombre.

Y por ello, por ese barro que se formó así es ahora la humanidad.

Nos hizo a su imagen y semejanza, corruptos de un fango innombrable.

Con dios ocurre como con las novelas de terror o de ciencia ficción: es un cuento; pero pasas un rato distraído elucubrando cosas, perdiendo el tiempo generosamente.

Pero que personas adultas se ilusionen con la superstición de los reyes magos a pesar de los malos, mezquinos y peligrosos conocimientos que ignora y a su vez, ha acumulado la humanidad es patético, incluso cómico.

Y tan peligroso como dios vomitando sus miasmas, o Alien.

Es increíble, absolutamente absurda la fe de la cobardía.
Les han robado la libertad más básica, la del movimiento; los han encarcelado en sus propias casas, les obligan a usar un bozal que les cubre el hocico y han dicho amén a la ruina económica.
Incluso han dejado entrar mezquinamente la desconfianza y la cobardía en sus casas, entre su familia y amigos.
Es increíble, absolutamente absurda la fe de la cobardía que, ha accedido a prostituir su libertad de respirar libremente para nada.
Son incapaces en su cobardía de ver la estafa y el ansia de control de los tiranos que votaron.
Ni siquiera con la rotundidad matemática de la duplicación y triplicación del coronavirus, son capaces de razonar que todo ese control, prisión y dominación que ha decretado el nuevo fascismo de las democracias, ha servido para duplicar y triplicar muertos y contagios. Aunque muertos, no; porque cada vez quedan menos vivos susceptibles de morir por coronavirus. Es una purga.
Sus mesías políticos no han conseguido frenar la enfermedad, la han hecho más virulenta porque por ignorancia y ambición de poder, han minado el organismo de los habitantes que han aceptado debilitarse por una cobardía injustificada. La imagen de las ovejas amontonadas entre ellas, ofreciendo sus cuartos traseros a los lobos es la verdad de esta sociedad que algunos pocos hemos tenido la mala fortuna de ver, oír y sentir.
Es fascinante en su sordidez observar la fe de la chusma que, a pesar del engaño obvio y en presente, siguen llevando con fe indigna su bozal de moda, creyendo que pueden morir si respiran con decencia y dignidad.
Es fascinante en su sordidez la fe de la chusma, en sus políticos electos, estafadores y dictadores que ven como auténticos mesías y padres salvadores.
Y se dejarán inyectar el veneno de la mezquindad con agradecimiento y reverencia.
Ni siquiera es necesario esperar un tiempo para tener una perspectiva histórica de esta decadencia político social.
Es tan patente ahora que vuelve a ser increíble, absolutamente absurda la fe de la cobardía.
Es sucio incluso de escribirla; y no hay un gel, filtro de aire o vacuna que cure la mezquindad y la cobardía, estoy abandonado…
Nunca como ahora, los límites entre ganadería y política, veterinaria y medicina, nazismo y democracia, voto y sumisión, oscurantismo y educación, y madurez e infantilismo; han sido tan confusos y difusos.
Tal vez, el gran visionario que haya conocido la humanidad en toda su historia, fuera Kafka.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta

Están acabados como seres humanos, no hay forma de que entiendan la vida sin un libro o consejo de auto ayuda, sin una norma o ley. Sin un decreto.
Hay asaz de ellos, de los que necesitan el precepto escrito o el protocolo para actuar. Los pocos que existen con un pensamiento libre y autónomo (tres o cuatro por cada cuarto de millón de reses) se reparten en dos que se dedican al robo, estafa y/o política, y el que queda es de alguna forma artista o simplemente, una persona decente.
Qué mierda de dependencia.
Ahí, en esa dependencia radica el popular éxito de los grandes tiranos fascistas o comunistas; de las dictaduras en general (hayan surgido de una votación como Hitler o de una golpe de estado como Franco): liberan a la chusma de intuir, pensar y actuar de modo propio sabiendo que tienen entre manos a un rebaño quejumbroso y manso de cerebro básico, meramente funcional para la nutrición y la reproducción ganadera.
Y cuanto más «cultos» e integrados en su sociedad de mierda, más necesitan las reses la norma escrita y una buena vara a la que no le tiemble la mano para que los guíe.
Luego, cuando muere su tirano lloran y se deprimen. Y no saben que hacer con la libertad.
Uno de los viejos ejemplos, aunque sea en forma de cuento, es el de Moisés bajando la montaña con sus tablas de piedra grabadas con los diez mandamientos. A partir de ahí, la imbecilidad se convirtió en virtud.
Son salmos de la experiencia.

Hacía meses que no veía la televisión española, cualquiera de las cadenas que el nuevo y normal fascismo español ha comprado para instaurar su dictadura plagiada de la china.
Y sentí que se había metido mierda en mi casa al ver el spot doctrinal del coronavirus del fascismo en la televisión. El anuncio es repugnante en cada escena. Apesta a la cobardía de una familia española al uso (o lo que debería ser según el nuevo y normal fascismo español): la madre que se pone con estúpida ilusión (talmente como si nunca hubiera follado y fuera madre por el espíritu santo del fascismo español y no por el coño) el bozal para recibir a alguien que entra en casa, los propios familiares se dan el codo en una perfecta coreografía, abren las ventanas y llaman a la puerta de los abuelos a su casa, a una muy prudente distancia, para que por la calle de por medio, se puedan ver cenando.
O sea, la mezquindad elevada al más alto grado: los viejos desconfiando de sus hijos y nietos, porque “seguro que esos cabrones de mierda están enfermos y nos quieren matar con el coronavirus”. Los menos viejos desconfiando entre ellos en una misma mesa, porque al fin y al cabo son tan hijos de puta y se conocen tan bien a sí mismos que saben que, a sabiendas de que tienen el coronavirus, sus hijos o hermanos los infectarán por pura maldad.
Y a todo esto, el criador de cerdos, el ministro de sanidad; amenazando y advirtiendo a la chusma de los controles aleatorios que ha impuesto: en su paranoia, ha decretado (lo sueña sudando todas las noches con obscenas imágenes) que la bofia asalte e irrumpa en casas elegidas al azar para comprobar que el ganado cumpla las normas dictadas por el Caudillaje español y sus caciques autonómicos. Y que nadie se salte el puto toque de queda de mierda.
No quiero ni deseo un bueno año 2021, deseo una violencia inusitada, algo que me lleve a olvidar que por un desliz, dejé que en la puta nochevieja del 2020, entrara mierda en mi casa a través de la televisión. Y eso sí que es infeccioso; no puedo conseguir, a pesar de abrir las ventanas, que se vaya de la casa el hedor a mierda del fascismo español.
La violencia no tiene por qué llevar necesariamente la desdicha, puede ser edificante, liberadora y divertida. Y sobre todo, aportará una cultura y una dignidad ya muy necesarias a través de la purificación de la muerte.

La ruta de la seda era la internet de la antigüedad: estafas, bulos, robos, pactos hipócritas, sonrisas venenosas y sinceros asesinatos; pero por encima de todo, la máxima expresión de la humana avaricia.
La autopista por la que circuló la corrupción, la usura y la esclavitud entre Asia, Europa y África. Que además sirviera para expandir cultura, tecnología e idiomas, fue un hecho secundario e inevitable; nadie pretendió hacer semejante cosa.
Hasta el romanticismo facilón tiene un límite: donde el conocimiento de la verdadera idiosincrasia humana dice “basta de estupideces”.

Id con cuidado con la bofia en España y sus territorios taifas, son cobardes con mando que están sedientos de joderos.
Es lo que debería ser noticia de verdad: el toque de queda y sus carroñeros.
¿Os acordáis de aquellas parejas de guardias civiles franquistas que eran los reyes del pueblo y tenían incluso derecho de pernada? Pues en esas estamos de nuevo.

En España y sus particiones taifas no hay inocentes, solo oscuridad y feroz y ferviente represión.
Cobardía y estafa.
La bofia velando por la imposición y la eternidad de un franquismo resucitado con un resfriado.
La bofia apostada venenosa y peligrosamente en cruces de carreteras, patrullando ferozmente por la calles en busca de una multa o detención falsas que los mantenga en la cima de la cadena alimentaria de la carroña en la que han convertido la más mínima libertad. Si pudieran me sacarían ellos la polla para dictar el tiempo que me conceden para mear.
La bofia omnipresente patrullando las calles con nocturnidad tóxica, junto a sus colegas de especie las ratas; haciendo de las ciudades prisiones sin permisos carcelarios. Con sus lucecitas azules en los techos de sus coches grises que provocan vómito.
La bofia esperando excitada la caricia en el lomo y la galleta de sus amos fascistas y asesinos que no gobiernan, solo asfixian.
En España y sus taifas, no hay inocentes, solo enfermos, muertos, presos, negras noches y días grises como los uniformes de aquella bofia del siglo pasado que a tantos asesinó y encerró.
Hoy no es día de inocentes ni de bromas; es solo otro día de mierda más, esperando encarcelados, las doce vacunas venenosas de la nochevieja del coronavirus y la prisión de un nuevo y normal franquismo.
Hoy es el día de los gilipollas, como cualquier otro.