Archivos de la categoría ‘Conclusiones’

Dale a un idiota un poco de autoridad y se convertirá en el puto Idi Amin Dada.
Los celosos perros corruptos se dedican a revisar compras de los ciudadanos.
Y dejan pasar toneladas de droga cuando no hay alarma por coronavirus.
Incluso el ministro ha pedido que dejen de ser tan hijoputas.
España es un mal lugar cuando te has de topar con la «autoridá competente» (competente es retórico).
Por lo visto los corruptos policías envidiosos no pueden soportar que alguien compre cerveza o refrescos y multan.
Esto ya es México.

Si les contara el gobierno que el coronavirus se contagia por el culo, se lo creerían.
Y caminarían con las nalgas muy prietas, con un palo metido en el culo porque habrían agotado hace horas las existencias de tampones menstruales.
Serían incluso, mucho más felices que con mascarillas. Aunque sangraran al principio los menos experimentados en el “mondo gay”.
A la chusma le puede contar cualquier cuento sus amos de mierda que los creerá.
Por ello los gobiernos, sus amos, han conseguido que vivan a tan solo unos metros de millones de metros cúbicos de excrementos y orines, lo que conducen las cloacas de las ciudades.
Han conseguido que vivan felices y orgullosos de ser lo que son, unas bestias de establo insalubre.
Que respiren mierda orgullosos de su ciudad.
Siempre me resultó repugnante el olor de los túneles del metro. Huelen a mierda vieja desde que nací. Los momentos más deprimentes y oscuros de mi vida son los que he viajado en metro. La muerte de mi padre, por ejemplo, fue intensa, fue trascendental.
Nada tan repugnante como el olor que respiras en los metros.
¿Cómo no va a haber epidemias en las granjas humanas?
Es que si no las hubiera, los gobiernos las nebulizarían para liberar la presión demográfica y castrar con el terror a las reses que sobrevivan.
Ni más ni menos lo que ha pasado: todos los gobiernos del planeta se han puesto de acuerdo para enfermar a sus grandes poblaciones y eliminar ganado sobrante. No han montado una guerra porque temen por sus propiedades.
Me gusta pensar que es novela; pero no lo es.
Es otra cosa, una estafa repugnante.
Como el miedo que paraliza a las ovejas humanas, así de vejatorio.
A falta de leones que cacen y coman seres humanos, coronavirus.

En España los puercos quieren prolongar más semanas su acoso policial con el pretexto de la cuarentena por coronavirus que, oficialmente y sin ningún pudor llaman confinamiento.
Sus políticos rigen la policía más psicópata y neurótica del mundo.
España siempre es la primera en lo malo.
Sus políticos trileros y negligentes, son la otra constante española.

Me ha sorprendido hasta la náusea y escupir el café, esa mierda de virtudes que algunos políticos enumeran para vencer la peste, como la determinación, la tranquilidad, la solidaridad, el valor, la obediencia (cómo no) y: ¡LA HUMILDAD!
¿Para qué cojones meter a la humildad en un asunto de enfermedad, hijoputas?
¿Han descendido a tal grado de imbecilidad que ya no controlan lo que pregonan y su significado?
Pues ya pueden meterse en el culo la humildad contra la peste coronavirus; porque no le voy a rendir pleitesía de mierda. Gilipollas…
Políticos y otras bestias institucionales fuman demasiada marihuana.
O simplemente, en los malos momentos, es cuando se hace absolutamente evidente la imbecilidad y analfabetismo.

No se les puede decapitar sin que se derrame la sangre por el suelo. O salpique la ropa y zapatos.
Y ese hedor, cuando se acumulan más de tres cabezas, evoca el de un matadero de cerdos.
No entiendo cómo pudieron soportar tanta mierda en la cacareada Revolución Francesa.
La chusma siempre se ha sentido como cerdo en el barro cuando de espectáculos sangrientos se trata. Margaritas a los cerdos… Literal.

Aún no han salido todas las hojas de las ramas, es pronto.

Y los muertos de sus tumbas tampoco.

No estaría mal vivir algo realmente intenso como la resurrección de los pútridos muertos ¿eh?

Se les podría adiestrar para que comieran la misma mierda que se da de comer a las mascotas, en lugar de cerebros crudos.

Y luego usarlos como perros de guarda y pastoreo, o incluso para que aspire la casa. Con sus andares aleatorios y estúpidos, a lo largo del día llegaría a limpiar todos los rincones de la casa y no se quedaría atascado debajo de un mueble como un costoso aspirador robótico, que no acaba de limpiar bien nada.

Es lo que tiene tener tiempo y no salir de casa esperando a que el coronavirus se muera de asco y de hambre: piensas cosas amenas hasta que te aburres de estar en casa.

#Que-le-den-a-tanto-mártir-sanitario-yo-monto-en-bici

Nadie me aplaudió ni me cantó canciones por trabajar todos los putos días y cobrar una mierda.

Uno es lo que hacen de él. Yo nací buena persona, lo juro. Y uno de esos ángeles pudrió un trozo de mí. Cada cual cuenta la feria según le va, el saber popular a veces acierta. Lo que importa es tener una marcada personalidad, da igual lo que contenga (carita sonriente).

La velocidad del sonido es muy lenta, una mierda de velocidad.

Es una putada que cuando llega el trueno, el rayo ya te ha incinerado.

No tiene gracia.

Bueno… Un poco sí.

Mucha.

Me parto.

¿Quién muere antes en idénticas circunstancias: un ser humano con el cerebro grande o con los sesos pequeñitos?
La cuestión está clara: los cerebros pequeños viven más. Lo demuestran las estadísticas demográficas.
O sea… Dar vueltas alrededor de una piedra, adorar a las ratas o a un muñeco es un síntoma de céfalo-enanismo, ergo mayor longevidad. Son miles de millones votando siempre a la misma basura.
Estoy abandonado…

Lo peor que te puede ocurrir al hacer una foto es que te salga un imbécil en ella, en algún rincón o margen cuando la examinas ampliada. Es tan deprimente y árido tener que trabajar con clonador y borrador para eliminar al cerdo…

Los visores de las cámaras fotográficas deberían ser de ochocientas pulgadas, como los televisores que ansía la chusma para ver sus aberraciones favoritas.