Archivos de la categoría ‘Reflexiones’

Un lugar distinto, un firmamento extraño. Una luz suave, una tierra púrpura y la serenidad de los caballos.

Si yo hubiera nacido antes que Dios, hubiera creado un mundo más bello.

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Sí, ya sé que la salud de las abejas mide la calidad del ecosistema; pero si me vuelve a pasar otra abeja bajo las napias, la aplastaré sin piedad.
La abeja Maya fue otra (como La casa de la pradera) de tantas cosas insustanciales que han hecho de mí el insensible incrédulo que hoy soy; con una vanidad tal que, no me libraría del infierno si existiera.
Bueno, no solo la abeja Maya… También los cómics para melindrosos en los que no muere nadie y visten los calzoncillos por fuera, como Superman, Batman y todo el melifluo y gay universo Marvel.
Doy gracias a la existencia de Milo Manara y cómics como Creepy, Vampus, Dossier Negro, 30 Días de noche, Sin City, El arte de la guerra, etc…
Sin ellos, no sería el animal que soy.

¿Sueñan las feministas atómicas y recalcitrantes con acosos, discriminaciones, tocamientos, violaciones y con ser madres por culpa de un espermatozoide salido de pene?
¿Sueñan con todo eso para luego hacer un tuit ilustrado con pelos de sobaco que sea la hostia puta de retuiteado y con miles de likes?
(De la misma forma que, por ejemplo nacionalistas, soberanistas o independentistas de territorios con una economía más o menos de bienestar y demasiado tiempo libre; sueñan con ser subyugados u oprimidos y llamar así a Robin de Locksley para nada; por puro capricho de niño bien con un buen coche y una universidad que le vende un título.)

Benditos los caracoles, su autosuficiencia sexual, su casa a cuestas y su absoluta falta de electricidad para lloriquear.

Y por favor, borrad esa sarcástica sonrisa del rostro. Los caracoles además, no son transexuales, son otra cosa que no os voy a decir porque no quiero ser maleducado e incorrecto.
Eléctricos borregos de eléctricos tiempos de eléctricos mensajes.
Con lo fácil y refrescante que es decir: “Vete a la mierda”.

Iconoclasta

“Cuando los ángeles del cielo caigan y abran sus alas como palomas. Hermanos y hermanas caminaremos de la mano por la tierra prometida”.
(Promised Land, de Joe Smooth)
Me gustaría creer en ángeles y demonios para poder escribir cosas a las que se pudiera imprimir un ritmo musical tan bueno, tan energizante y danzante. Tan optimista; pero soy un sórdido insalvable.
Y arderé en un infierno sordo.

El buitre vuela muy alto y no sabe nada del bebé muerto aún enganchado a un trozo de placenta, abandonado pérfidamente bajo un coche estacionado.
El buitre planea alto, lejos de la puta que vendió su coño y su boca por un papel en una película o por un tiempo de fama. Y ahora vende con lágrimas de mierda su “violación” por más dinero.
El buitre no mira abajo por los fanáticos patriotas que claman tierras que no les pertenecen, que sufren el complejo patológico de ser hijos de ella, de esa tierra. Patriotas asesinos de libertades…
El buitre busca cualquier cosa que le sirva de comida.
Tal vez el bebé, si no estuviera bajo el coche…
El buitre planea ajeno a todo lo que no sea comida y altura.
Yo soy un buitre con la extraña habilidad de caminar por la puta tierra y hacer mosaicos legibles con trozos de mierda.
Soy el buitre que piensa sin asomo de moral o juicio, en la madre que parió al bebé y lo tiró. En mi mundo, hay madres de otras especies que devoran a sus hijos o los dejan morir de hambre, por las razones que sean.
Si te sirve de algo vivir, si acumulas experiencia; no es extraño, no es antinatural que una madre mate a su hijo.
Por otra parte, los genitales están desligados de la voluntad del cerebro en gran parte de la chusma o población humana. Es una conclusión un tanto escatológica fruto de la aburrida experiencia de estar entre ellos. De soportarlos.
Sobrevuelo con curiosidad por encima de la cabeza de mamá asesina, intentando picotear su miedo y soledad. Como querer saber para nada, como quien ve una película. Hay tiempo para ocuparse de ociosidades si eres un buitre hábil.
No me importan los patriotas juzgados y los frustrados, en ellos simplemente hay una ambición tan vulgar y mórbida que siento deseos de vomitar.
A la puta que llora su falsa violación, simplemente me la follaría solo por saber si vale la pena tanto dinero que ha cobrado por su coño torpe.
Así que soy el buitre que caga sobre las putas oportunistas y las emotivas patrias y lo que contienen. Sobre jueces, mandatarios y sus decisiones que arruinan vidas.
Solamente picoteo cosas que son realmente dolientes y el bebé produce cierta desazón que trasciende más allá del bostezo: su sangre mezclada con aceite de motor y la mierda de la ciudad.
Apetece la metafísica de la muerte tierna, tiene morbo. Más interés, definitivamente. Es una buena performance en un mundo tan vulgar.
Siempre es mejor lo malo intenso que lo bueno anodino.
Lo sórdido suele tener una expresión artística mucho más impactante que una bandera de mierda o una puta que mal actúa. O los que lloran su repugnante poder.
Al fin y al cabo, los buitres comemos mierda, carroña. Queramos o no.
Seguramente lo mismo que come la madre asesina, seguramente lo que hubiera comido el bebé muerto. Todo encaja…
O tal vez, la madre no quería dejar de teclear el móvil y vivir una eterna adolescencia cobarde y miserable. Hay hembras humanas infinitamente menos nobles que las de otras especies y venderían un hijo por unos miles de “likes” mierdosos a su “selfi”.
Son tiempos de protagonismo para los idiotas envanecidos por ninguna razón.
Luego, los que no son buitres, debatirán en programas televisivos para deficientes mentales, la necesidad de reglamentar el parir y su edad, se hablará del aborto y de la situación social y económica de algunas de las reses de las ciudades pocilgas.
Mientras tanto, en algún poblado miserable, una mujer joven se lanza al suelo de nalgas desde unos metros para desprender el feto que lleva en el vientre sin necesidad de permisos ni espectáculos. Y en soledad.
Posiblemente muera, la picotearé si estoy cerca.
Soy un buitre que ve cosas, no juzgo si son buenas o malas, yo solo vuelo aburrido; como mi colega que cuelga a un millón de metros sobre mí.
Asisto a una mala película porque no puedo hacer otra cosa mientras espero la muerte.
Me alimento de carroña; pero no me gusta.
Es mi puta idiosincrasia e ineludible vida: comer mierda y restos.
Todos los días.
Porca miseria…

Iconoclasta

Yahvé, el dios de la biblia y por tanto de los judíos, cristianos y musulmanes, es masculino. Aunque joda a algunos sectores de la población con genitales femeninos.
Y Yahvé hizo a la mujer débil, enfermiza, menstruosa, paridera y bipolar. Se puede decir sin caer en incorrección alguna que Dios, además de todos los “súper” y “omni” imaginables con los que se titulaba, era misógino.
O sea, que se pasaba por la sucia raja del culo a las mujeres.
Así se hace lógico que cada cual se invente su Dios como más cómodamente le siente, e hipócritamente perdone e ignore al original y certificado.
No puedes ser cristiano, judío o mahometano e ignorar el carácter de tu dios. Eso sería como si yo no reconociera que soy un cabrón sin corazón.
Bueno, yo a lo que iba, es que en aquellos tiempos de inexistentes y jugosos personajes del Antiguo Testamento, hubiera sido toda aquella África de viejos judíos y egipcios con faraones, el destino turístico sexual por excelencia, en lugar de la actual Asia y sus vietnamitas y tailandesas.
Menudas mujeres aquellas judías… Y qué libertad para los machos adinerados…
Para montarlas y palmearles cruel y violentamente las nalgas con cada embestida, y ellas deliciosamente sumisas ante la sodomita violación.
No puedo evitar pecar de cándido en estos asuntos.
Los turistas gritarían “yipiayjey”, felices de que la violación ni fuera pecado (pecata minuta en el peor de los supuestos), ni delito y además, te llevabas bendición gratis de ese dios celoso y colérico que era Yahvé. Y como mucho, le comprabas al judío marido un cordero y quedabas como un señor.
Siempre he dicho que no he nacido en el lugar y momento adecuados.
Adorable aquella ausencia total de prejuicios morales… ¡Ains!
En definitiva, las tres grandes religiones surgidas de la biblia, deberían revisar su código de conducta y la bondad de su dios, sobre todo los musulmanes que, deberían meterse las putas piedras en el culo y amputarse el glande como amputan los clítoris alegremente. Los judíos, que sigan mutilándose el pene, al fin y al cabo no es demasiado cruento. Aunque es una lástima que no le pregunten al bebé si le apetece que le corten un trozo de polla. Respecto al bautismo: ¿por qué no ocurre con él como con el voto electoral: hasta la mayoría de edad?
Y por último, hubo religiones ejemplares que no fueron misóginas (o no destacaron por ello, o qué cojones sé), como la de la extinta cultura maya. Solo mataban bebés.
¿Veis? No soy tan pesimista.

Iconoclasta

En Telegramas de Iconoclasta.