Archivos de la categoría ‘Sin categoría’

En la prehistoria, papá y mamá follaban en sus cuevas o en el bosque ante sus crías, los ciervos, las mofetas y los jabalíes. Fue el inicio de la pornografía.
¿No es precioso? Adán y Eva sin adornos florales, con pelos, piojos y toda clase de fluidos y olores.
“Papá se la está hincando duro a mamá” decían los niños masticando bayas y raíces.
¿Es por eso que el ser humano es tan hijoputa? ¿Por ver follar a sus papis o los de otros de la manada?
No. No pasó nada malo, los niños crecieron sin daños mentales hasta conseguir evolucionar hasta nuestros días (aunque los actuales evolucionados, sí que muestran daños mentales profundos, solo quería ser amable con los idiotas).
Hay demasiada preocupación por que los niños puedan ver alguna foto o video pornográfico en internet y ninguna porque comiencen a beber cerveza y vino con sus papás y familia; para pasar luego al botellón universitario y entrar en la mediocridad de la vida graduados de lo que quieran que les regalen en la universidad.

La visita de Tristeza

Publicado: 8 mayo, 2019 en Sin categoría

-Hola Tristeza, hacía tiempo que no nos veíamos, ¿eh?

-Sí. Estoy un poco celosa porque amas a Ira más que a mí.

-Cómo te lo diría… No deberías sentirte orgullosa de lo que eres. La ira da más satisfacciones aunque no sea tan íntima, que también lo es.

-Sí, tal vez; pero mi origen nace sobre todo en las cosas amadas, las cosas bellas que se perdieron y no pudieron ser; los queridos muertos… Dulces melancolías. Soy producto de amor y amistad en muchos casos. Soy bellos recuerdos dolientes.

-Ya sabes, de amor con sesenta euros me arreglo cuando me conviene. Y la amistad, mejor solo. Ya he tenido asaz compañía en mi vida.

-Sabes que no es amor lo que compras y la soledad un día será una losa en tu ánimo.

-No es real el amor, ni la amistad, ni la simpatía. Todo obedece a intereses y cuando no, se trata de algo hormonal y se tornan efímeras. Pompas de jabón tontas como mariposas.

-¿Y qué interés crees que tengo yo en filtrarme en tu ánimo? ¿Crees que te voy a pedir o quitar algo?

-No, qué va. Tú eres sincera de mierda. Como el dolor.

-¿La alegría te gusta más?

-No jodas…. La alegría cabalga a lomos del espejismo, de la candidez y la frustración. Es un acto de histeria ante la imposibilidad de resolver un problema y demostrar con pretendido humor que nada te roba una sonrisa piojosa. La alegría es un mal bicho que raramente es buena (admito alguna posibilidad), salvo para los narcotizados que, es síntoma de imbecilidad.-

-Quieres que me vaya, por eso eres tan duro conmigo. Te molesto ¿verdad?

-Sí.

-Adiós.

-Puta.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

TV licuadora

Publicado: 5 mayo, 2019 en Sin categoría

Viajaba una madre con su hija de diez años en el tren. Los pasajeros no dejaban de mirar a la niña y cuchichear con risillas por su fealdad.
Un hombre se sentó frente a ellas, peló una manzana y se la comió.
La madre le agradeció que no mirase a su hija como el resto de los pasajeros.
El hombre le mostró a la madre las pieles de la manzana en el papel y le preguntó señalando con la cabeza a su hija: ¿El bicho come cáscaras?
(el chiste no es mío, no soy tan ingenioso)
Pues eso pasa con la de la foto talmente. Joder con el bicho…

En Telegramas de Iconoclasta.

Un solitario camina y mira al cielo porque entre la tormentosa nube, se abre un agujero por el que el sol intenta desesperadamente lucir.
En principio el hombre ajeno al mundo piensa que dios le va a dejar caer a los pies una tabla con diez mandamientos obscenos y se ríe.
Es un cínico demasiado curtido que sabe todo lo que es imposible.
Al solitario le lloriquean los ojos ante esa luz, o porque está un poco cansado del dolor. No importa, es divertido sentir emociones por banalidades que no pesan demasiado.
La realidad es demasiado aburrida, más de lo mismo y más y más y más…
Y ocurre que sus ojos quieren ver un dragón que se ha detenido en pleno vuelo para acicalarse flotando con absoluta naturalidad, ajeno a él y a La Tierra.
Mi amor, era yo el solitario…
Y el dragón, tal vez.
Estar solo tiene sus ventajas y desvaríos, lo digo por mí. El dragón me parece cuerdo, sinceramente.
En lugar de aparecer tú en el cielo, se formó el dragón.
Podría haberse rasgado la nube en vertical, en dos franjas que dibujaran tus muslos y el delta que forma tu deseado coño. Algo que me evocara a ti, me sobra indecencia para imaginarte.
Porque imaginar tu rostro entre las nubes, es demasiado complejo para el azar y las divinidades; y si lo viera pensaría que sufro una enfermedad mental.
No creo en dragones, ni tengo una especial predilección por ellos; pero ahí está.
Y yo debajo…
Faltabas tú para que apremiándote y señalando la mancha de luz, te preguntara qué ves.
Y besarte a traición el cuello apresando tus soberanos pechos en un abrazo de lujuria y posesión.
El hombre solitario siente aún más la fría y serena soledad observando al dragón aseándose. Lamenta no poder flotar hasta él y decirle: “Hola dragón ¿me puedes llevar lejos con tus poderosas alas? Me duelen lo pies, por decir lo mínimo. Adonde tú vayas me parecerá bien”.
Se cierra la nube devorando al dragón y siente una triste sensación de pérdida que crea un leve rictus de dolor en su rostro que ahora mira el suelo.
Clava con firmeza el bastón en La Tierra y empieza a caminar pensando en la improbabilidad de la magia.
El del bastón, soy yo, mi amor, atrapado en el triste final de un cuento de dragones y mazmorras.
Sin ti de nuevo…

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Ya está todo a punto para joder la marrana y volver a modificar la hora. Se adelanta de mierda.
A todos aquellos encargados de tal tarea, que están planificando los putos cambios horarios con insanas erecciones y humedades, les regalo un supositorio temporal; un remedio casero para ver si ahorran de mierda en baterías de relojes.
Con todos mis deseos, que se os rompa al introducirlo, pandilla de asquerosos.
Ahorro de mierda…
Y que unos subnormales tengan que decir cuando amanece y cuando no…
Lo dicho, os metéis por el culo el puto reloj a ver si cagáis sangre.
Laputaqueospariópedazosdemierda…

Soy un fetichista; pero no de esos que se meten cosas en el culo y luego se embadurnan el pecho con los excrementos de su puta o los de su septuagenaria madre.
Mis indecencias son pulcras.