Y por las prisas y por censuras nazis, en aquel octubre 2022, prohibieron cosas intrascendentes.
Había decenas de miles de seres ansiosos por operarse, extirparse, agrandarse o modelar los genitales, transformarse en otra cosa, vamos.
Y por ello “Mujer y Deporte” carecía de sentido y podía herir sensibilidades el concepto de “mujer”.
Como se vio unos meses adelante, aquello sí que era importante (lo transexual) y no el robo que estaban cometiendo con los recibos de electricidad y gas de la casta paria o clase trabajadora española.
Ni siquiera echaban humo para ocultar corrupción y dejación.
No olvidemos que se dieron mucha prisa en decretar su impunidad.

Que el fin del mundo fuera una colosal nube de muerte y desolación.
Sería un final precioso para una civilización de mierda.
Margaritas a los cerdos, lo sé. No puedo evitar esta vena de romanticismo infantil; pero ya puestos a morir, que fuera con una bonita estampa no podría hacer daño. No más, al menos.
La verdad es que el final será simplemente sórdido, como el de aquellos pobres en las duchas nazis de Zyklon B. Gris sobre gris y la resurrección como botones y peines.
Ni siquiera buitres danzando la alegría de la carroña volando alto sobre los cadáveres.
Sin mierdas de cielo, infierno, dioses o juicios prometidos.
Masticando un colorido cardo.
YO por si acaso, haciendo tiempo me he fumado un par de cigarros mientras avanzaba el monstruo, esperando recibir un par de tablas de piedra con los diez consejos para disfrutar de la muerte sin dañar sensibilidades sexuales o ecológicas.
Los hay que follar les lleva veinticinco o treinta segundos y la dejan preñada. Quiero decir que siempre hay tiempo para un final feliz, al menos para uno de los dos.

La España Nazi Penitenciaria Homosexual Sanitaria, no deja de mover sus momias, tasajos, mojamas o cecinas de un lugar a otro. Como si a alguien le importara una mierda.
Ningún niño español sabe ya que hubo dictadura en España. Y mucho menos que estamos en otra. Y de gente de treinta para abajo, muchos tampoco se enteran de nada.
Debe ser que los jerarcas y burócratas del nazismo homosexual español buscan tesoros en las tumbas, como si fueran de faraones. O es trabajo fácil para pasar dulcemente la jornada laboral.
La suerte es que con el meneo de los esqueletos, no resucitarán los muertos porque no es una película, solo es un teatro sin efectos especiales.
Sea como sea, estas elecciones políticas de nuevo, vuelven a ser mortuorias y funerarias en esta colonia de China que es España.
Donde se montan las elecciones más sórdidas del mundo.

Las orugas empiezan a descender de los pinos en abril, ya entrada la primavera. Al menos aquí, por mucho que sea la España Nazi Penitenciaria Homosexual Sanitaria Climática.
O sea, que se ha equivocado de mes el niño que ha redactado el titular.
Así que la mentira institucional del Nazismo Español Homosexual, ha quedado un poco chapucera, como es habitual cuando se recurren a memos que no saben escribir.
Es la consabida liturgia nazi homosexual climática que nos viene dando por culo desde el golpe de estado que dio el caudillo (y su llavero el vice caudillo) español con el estado de alarma por el resfriado del coronavirus.
Solo se trata de una, ya tradicional, extorsión de robo y usura a una población con una cultivada ignorancia.
Y pagará caro su analfabetismo.
Pero vamos, tranquilos; que no bajan las orugas armadas con fusiles y granadas para matar a niños y perros.

No lo puedo negar, a veces tengo suerte. Buena, quiero decir, buena suerte.
Hoy ha sido el mejor día de Sant Jordi (San Jorge) o día del libro que he vivido.
Estoy harto de encontrar sólo literatura de consumo, automatizada, estereotipada, sin alma o simplemente infantil. Lo que las grandes editoriales publican como misioneras de un dogma que han de extender. El dogma de la globalización y el pensamiento insectil, banal y pueril. Fácil y sin sobresaltos, sin inquietud alguna; parábolas de tolerancias e inclusiones artificiosas y doctrinales de corte fascista. Lo que antes se conocía como simple educación y hoy elevan a pretenciosos decretos y preceptos pagano-religiosos. De esos que se convertirán en audiolibros para que aprendas lo que debes y pienses lo que quieren, sin entender siquiera como se escriben las palabras que tragas.
Hace años, desde inicios de los ochenta del siglo pasado, que no consigo encontrar literatura de verdad, limpia de la búsqueda de la fama o el “me gusta” o los refritos histórico-esotéricos. Sin adoctrinamientos para mentes simples.
Liturgias que insultan a la inteligencia.
Así que en una bonita tienda de antigüedades y ojeando en una vintage caja de madera (restaurada al efecto) he encontrado esta edición bilingüe (catalán-castellano) de Jacinto Verdaguer de ¡1909!

Además de mi económico, pequeño y pueril capricho de comprar un libro de ciento catorce años. Al abrirlo me he dado cuenta de que tras más de un siglo, no lo ha leído nadie.
Al llegar a casa, hemos sido mi hijo y yo los primeros en comenzar a leer sus páginas, cortando cuidadosamente con una afilada navaja los pliegues de las páginas aún unidas de cuatro en cuatro.
Me he sentido como un ingenuo y torpe explorador ante un descubrimiento. He vivido una sorprendente y gran odisea.
No está mal para un tullido.
Yo no sé escribir ni quiero, de la piedad y la bondad, de la amabilidad, la ingenuidad y ternura desenfadadas y humildes. De una fe o una aceptación a lo establecido.
Pero me gusta conocer aquellos estilos que jamás podría emplear. E intuir el fascinante proceso de aquellos autores, para construir instantes que contagiarían de su pasión o paz a los lectores.
Así que me fascina Lorca y su cuasi metafísica poesía. Y también me conmueve que escritores como Jacinto Verdaguer, dedicaran una parte de su ilusión a escribir poemas de instantes amables, bellos en su simplicidad. Donde se siente en cada verso el fruto de la experiencia mística de la soledad o recogimiento, y el contacto con la naturaleza.

Hoy ha sido un día bonito. Dos veces bien.
No puede hacer daño.
Y ahora a ver cuanto me cobra la usurera vida por el buen momento.

Iconoclasta

El Gobierno Nazi Español Penitenciario Homosexual Sanitario, junto con el resto de formaciones políticas y con su prensa puta, ya está preparando las nuevas baterías de extorsión, destrucción de libertades y necesidades biológicas como la de respirar sin bozal y las recaudaciones de extorsión climática para el verano 2023.
Como es habitual cada verano, desde el golpe de estado por coronavirus del 2020, ya se ha decretado el “repunte de casos de covid” tradicional en la España Nazi extorsionadora, se han hecho con una buena reserva de bozales nazi-sanitarios indispensables para debilitar y humillar a la casta paria o trabajadora. Y ¡cómo no! la prédica del apocalipsis del Evangelio Climático a la que seguirá el envenenamiento de la poca agua que queda.

Bueno, algo deben tener para que puedan morir ¿no?
Es anecdótico tener algo en común con los árboles.
Las anécdotas sórdidas siempre son sorprendentes.
Me alegro de que el mío esté dentro. No soy amigo de llamar la atención sobre mí sin vivir en mí.
Si el árbol tuviera que caminar como yo, me gustaría ver si se mantiene tan estoico.
Nunca he sentido una tristeza de esas de enmarcar en el cuarto de las lágrimas.
Yo soy más de blasfemar, es cultural, no es una cuestión religiosa.
Cuando algo duele, simplemente me encabrono.
Asaz…
Y menos mal que la procesión va por dentro y no tengo que pasar horas lijando el tumor.
Dale que te pego sangrando…
Aunque el cáncer no duele, duele aquella carne a la que no le llega la sangre.
Una carne negra que parece, precisamente, el tronco de un árbol con cáncer.
¡Vaya, menuda reflexión! Soy la alegría de la huerta.
Los hay que escriben cosas edificantes. Está visto que yo estaba destinado a ser el contrapeso del himno a la alegría.
Los hay que se comen el bistec y yo la carroña.
No es casual, es algo que me propuse en algún momento, no sé cuál.
Fue mucho antes de que pensara que el árbol y yo teníamos algo malo en común.
Mucho antes.
Siempre fui precoz para lo sórdido.
Podría ser peor: que alguien no dejara de cotorrear a mi lado y me distrajera de las maravillas y grandes ventajas de los cánceres de los árboles y los hermosos nudos que dejan a la posteridad para la producción de muebles lujosos.
Porque del de mi pata no me puedo distraer, no soy un indolente, desgraciadamente.
De cualquier forma, yo y yo mantenemos suficientes charlas para hacer amenas las caminatas dolientes, cancerígenas.
Espero que el ladrillo de Tolkien, hiciera a sus Hobbits libres de cáncer, bastante tienen con las plantas de los pies peludas y las uñas como las de las águilas…
Se me escapa la risa…
No sé quién inventó aquello de que el dolor te hace piadoso. Algún mártir con serios problemas de humildad.
Tal vez algún trastorno neurológico que les da esa apariencia imbécil.
Y desconocimiento absoluto del dolor.
Yo no padezco ninguna parafilia respecto al dolor, si me duele, no follo y punto.
Hay más días que subnormales y entre ellos los días que duele poco.
Vas a meterla precisamente cuando te duele con solo correrte…
Idiotas.
Otra vez… ¿No estaba yo hablando del cáncer de los árboles?
Lo de ser absurdo e inestable no tiene que ver con los bultos, siempre he sido así. Lo sé porque cuando hablaba demasiado, mi padre miraba al cielo buscando no sé qué.
Cuando me hice un poco adolescente, llegué a pensar que cuando le daban esos pasmos, debía ser que su cigarrillo estaba contaminado y se quedaba en animación suspendida escuchándome embelesado.
Resulta que el muy querido (grrr…) buscaba paciencia.
Maldita sea…
Me largo, me duelen los dedos de escribir.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

El berro resulta ser una de esas panaceas nazis españolas que figura en la Agenda Climática 2030, la que elaboró en chanclas el Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Sanitario ante las cámaras de su televisión española, mientras mantenía a la población trabajadora encarcelada, vejada, arruinada y enferma.
La prensa perra del Nazismo Homosexual Sanitario Climático Español, está cada día con las mismas parábolas y catequesis de mierda. Es asqueroso, son como los vendedores telefónicos.
Ya podéis empezar a comer el puto berro hasta que os salga por las orejas, hasta vomitar.
Eso sí, os hará débiles; pero no os preocupéis. Vuestro caudillo nazi, sus jerarcas ministros y sus caciques autonómicos nazis también, velan por vosotros. Solo tenéis que trabajar y callar.
Por favor, dejad la carne y el marisco para los jerarcas y burócratas nazis españoles. Ellos harán el supremo sacrificio de comer esas hediondeces por vosotros. Y de postre unos pastelillos bien edulcorados, artesanales. Y para cerrar un café con brandy, un par de tiritos de farlopa, un puro habano H. Hupman y puta o chapero, a elegir o ambos.
Hay que recordar constantemente que todo lo que es “ciencia” en la prensa española nazi penitenciaria homosexual sanitaria, es pura mentira. Y sus científicos o no existen o cobran una fortuna por cada aval científico (como los avales de los jueces españoles corruptos durante los encarcelamientos de los trabajadores por coronavirus) que le vende al Gobierno Español Nazi Penitenciario Homosexual Sanitario.
En mis tiempos eran las espinacas de Popeye el alimento más guay; pero al llevar hierro, el actual nazismo español teme que alimente demasiado.
Otra cosita, si alimentas todos los días a tus hijos con alfalfas, berros y otras exquisitas cosas verdes, te enviará a la mierda hasta que el colegio consiga adoctrinarlo. Mientras los niños son aún puros (que no han sido castrados/as por el estado), no hay quien les haga comer la puta verdura nazi.

España es un pudridero de libertades y un vivero de nazis patanes.
Han probado la dictadura del Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Sanitario y todos quieren ser como él.
Siguen imponiendo el bozal nazi en la población como su símbolo de poder.
Sea cual sea, el pelaje del político español, está lleno de mierda fascista.
Es su poder, son parásitos enganchados a la sangre de una ciudadanía cobarde, decadente, degenerada, indolente…
Decretan que la libertad es enfermedad y si no hay enfermedad, la inventan.

Digo yo que este deporte y sus atletas deberían estar catalogados como patrimonio de la humanidad, que está a falta de risa.
Si vas de turismo a Cascante, te calzas un buen casco (debe ser por el casco que se llama Cascante, menuda cacofonía…) en la cabeza y a disfrutar como un cochino del lanzamiento de carretilla.
Yo había oído algo del lanzamiento de cerdos; pero creo que es más higiénica la carretilla. Debería…
El que sea una carretilla debe ser porque nadie piensa trabajar, es verano vacacional y en un arrebato de rebeldía la envían a la mierda o contra el público. Como no hay trabajo… “para qué coño quiero aquí este trasto”.
El nazismo poscoronavirus del gobierno español es tan desesperante en España que la peña no sabe qué tirar para desahogarse de toda esta represión y el bozal nazi.