El mundo a veces es maravillosamente impredecible.
Acabas sintiendo repugnancia por lo que creíste amar. Y aparecen seres que no conocías a los que tienes que acabar amando.
Y el asco que sientes por aquello que se convirtió en miseria y suciedad, se torna rápidamente en indiferencia. Sientes que no es necesario partir, que duele marchar por esos seres que han marcado tu vida y han combatido la repugnancia.
El tiempo que uno creía haber perdido, simplemente se convierte en una anécdota. Y ríes.
Para conocer esos seres se requiere fuerza y determinación. Aquello que ya no está de moda entre la moral de los mediocres: nobleza. Mantener un ideal de ética y amor, aunque duela.
No es una reflexión edificante, es un canto a la experiencia. Algo inusual en estos tiempos, en este planeta.
Es algo serio y grave como la bala que sale del cañón de un fusil.
Porque nadie sin inquietudes, sueños y determinación puede transmutar la repugnancia en un cúmulo de seres a los que amar y recordar siempre. Es algo que te ganas a pulso.
Hay una gran dosis de vanidad en estas palabras, tanta como esfuerzo, tiempo y voluntad nos cuesta cumplir con los sueños que perseguimos.
Nos merecemos la mirada franca y cansada de ceño fruncido que el espejo nos devuelve a las mañanas.
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La vanidad de la determinación
Publicado: 20 diciembre, 2014 en Lecturas, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
Diálogos impíos
Publicado: 19 diciembre, 2014 en Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
-Resulta que es cierta mi fragilidad, mi trauma. Para actuar de esta forma soy otra yo, es posible que quienes me conozcan esos días nunca lleguen a tocarme realmente.
En algunas ocasiones vi el desespero luego en estos hombres ante la imposibilidad de re visitarme, ante mi imposibilidad de darles cualquier espacio. Usar gente es un acto disfrutable, pero cruel.
-Tú eliges, extiendes tus encantos y asistimos a ello. Luego tu juicio y exigencia. Es razonable. Además, al final es difícil encontrar algo bueno. No es cruel en verdad.
Cumple años Paola Rey
Publicado: 19 diciembre, 2014 en Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
Incomprensible
Publicado: 18 diciembre, 2014 en Amor cabrónEtiquetas:absurdo, amor, Amor cabrón, deseo, desequilibrio, Iconoclasta, incomprensión, locura, Pablo López Albadalejo, sexo, tormento, Ultrajant
Ha reventado algo muy adentro, como si una bolsa con agua caliente se hubiera roto de repente y diera un calor extra al corazón y los pulmones.
Una molestia mortificante que mantiene contraído el estómago; pero no es el estómago, es algo mucho más profundo. Imagino que es donde reside el alma.
¿Por qué envía el cerebro tan lejos y recóndita el alma? Te llevas las manos al abdomen para nada. No hay consuelo, ni siquiera me acerco al alma emocionada y contrita.
Atendiendo al estómago, no puedo frenar esa agua tibia que se derrama por todo el cuerpo para llegar a la entrepierna.
Una erección, por extraña que sea, distrae de la metafísica. Es el obsceno anclaje a la realidad.
Lo que me hace suponer que mi pene es más poderoso que mi pensamiento.
Y concluyo de la forma más lógica que soy idiota.
Un idiota con las entrañas inundadas de esperanza e ilusiones y con la polla tiesa…
Es de risa…
No reniego de mi naturaleza básica y simple como una canica.
Está bien así.
Me quejo de mis pretensiones intelectuales. Debería ser más elegante y no escribir de esperanzas y amor con esto tan duro entre las piernas.
Debería callar y simplemente masturbarme.
Soy malo conmigo mismo, despiadado.
Todo va junto, es un lote: amor y sexo.
Tampoco hay tanto misterio. Me canso de pensar.
Siento rabia de tener cerebro y usarlo demasiado.
Estoy furioso, porque mi temperatura interna ha subido y el agua que me inunda dentro me asfixia.
No soy un romántico, soy un hijoputa que ama y folla.
Que la mete y lame.
¡A la mierda! Si te amo te la meto.
Que nadie me joda más. Sobre todo yo mismo.
Toda esta calidez que sobrecalienta mis órganos va dirigida a la polla. No es amor, o tal vez sí; pero me duele de dura que está. Y eso no mejora mi humor.
Ni mi equilibrio mental.
Ahí, en algún lugar profundo de mi estómago está el amor, un núcleo duro, inconfundible.
Como un tumor inoperable.
El amor se esconde profundo.
Tal vez por ello te la quiera meter. Follarte es buscar el tuyo, querer golpearlo con todas las venas de mi rabo. Así de básico, así de sencillo.
La obscenidad va de la mano de la sinceridad.
Y el romanticismo solo esconde la semántica de follar y correrse. Eufemismos que hacen perder un tiempo precioso.
Y cuanto más pienso en ello, más me desboco.
Me torno tan profundo como irracional.
Es hora de mostrar la locura. El rabo duro y mis manos en el abdomen buscando un consuelo.
A la mierda el civismo y atávicos prejuicios.
Yo solo doy amor y semen.
Y por favor, solo pido unas horas de paz para alejarme de esa metafísica que contrae mi estómago y esa irracionalidad que mantiene el glande empapado.
Quiero dejar de ser incomprensible por unas horas, solo quiero ignorar que existo entre palabras, risas, humo y comida.
O llantos, da igual…
Algo sencillo, algo sincero para variar.
O simplemente odiar, odiar es sencillo y fácil. No se necesita un riego sanguíneo tan potente como para mantener una erección.
Me basta con ignorar que soy incomprensible a mí mismo.
Que Linda Ronstadt cante Blue Bayou…

Iconoclasta
El árbol humano, una novela de Iconoclasta
Publicado: 18 diciembre, 2014 en Lecturas, Libros, TerrorEtiquetas:arte, árboles, El árbol humano, fantasía, hombres, Iconoclasta, literatura, novela, Pablo López Albadalejo, soledad, terror, Ultrajant
«La soledad es su naturaleza, o una parte de ella. Porque su otra naturaleza se marchita de pena entre savia y fibras que no acaba de asimilar como suyas.
Las noches son el descanso de los árboles, la fotosíntesis es agotadora.
El vegetal se retira y da paso al hombre.
Al hombre más solo del mundo.» (Iconoclasta)
Para leer en:
http://issuu.com/alfilo15/docs/el___rbol_humano_libro
y
http://binibook.com/details.php?id=1656
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta «touch»
Publicado: 18 diciembre, 2014 en Humor, Lecturas, Manuscritos, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, lecturas, manuscritos, obsequio, Pablo López Albadalejo, provocación, Reflexiones, Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta, Ultrajant
Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…
Los seres más angelicales
Publicado: 18 diciembre, 2014 en Lecturas, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
Es como para masturbarse delante de la cruz ante tanta santidad y beatitud.
Resulta que hay millones y millones de Teresas de Calcutas en el planeta.
Y es que los seres más despreciables, hipócritas y más malos que las ratas hambrientas, resultan ser ángeles y santos porque son madres y padres ejemplares.
Vienen con la entrepierna manchada de mierda y cerveza, han dejado a los hijos solos durante más tiempo del debido; pero son la bondad y la felicidad puras.
Aunque sus hijos caguen donde comen.
Felices como mierda en bote, siempre y cuando se la metan o la metan.
No jodas…
Me lo parece a mí ¿o los idiotas sobrevaloran la maternidad y la paternidad?
O tal vez no sepan de que hablan porque van muy borrachos.
Como si tras tanta mierda que cometen diariamente, sus hijos fueran la redención. Una puta redención.
Los fariseos extendieron su mierda desde los tiempos bíblicos y es lo que más perdura en la historia.
Ego os absolvo, marranas y marranos madres y padres.
Países pobres
Publicado: 18 diciembre, 2014 en Lecturas, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
Los de escasos recursos naturales (por desidia de sus habitantes y merecidos gobiernos corruptos), con enseñanza fascistoide, con medios de comunicación comprados y censurados, amplio espectro de ignorantes con titulaciones universitarias…
Toda esa miseria se refleja en un sexo rápido, mediocre, múltiple (como no hay habilidad para follar y pasarlo bien, buscan y buscan), meramente reproductivo y enfermo.
Sin elegancia.
Y es que en algo se han de entretener: métemela, te la meto y «asu mare que rico», al salir del motel o del barracón.
Y cuanto más tontos, más se creen los verdaderos ejecutores del Kama-Sutra.
Sin distinguir bien entre el agujero del coño o del culo.
Siempre se junta culo y mierda. Vanidad y miseria. Mediocridad e ignorancia.
La vida es una mierda y nada mejora.
Qué suerte, coño.
Un cuento de navidad lineal
Publicado: 17 diciembre, 2014 en Amor cabrónEtiquetas:amor, Amor cabrón, encuentro, espacio, esperanza, Iconoclasta, líneas paralelas, Pablo López Albadalejo, pasión, tiempo, Ultrajant

Cuando estaban cerca, cuando las líneas estaban superpuestas, no era el momento; y se trazó una línea paralela que aisló a los dos en un tiempo de sus vidas.
No se cruzan las líneas paralelas, no hay forma de saltar de una a otra; pero a veces el Gran Delineante comete un error, o tal vez, tenga un arrebato de compasión; cosa improbable, pero esperanzadora.
Y traza dos líneas paralelas muy juntas. Demasiado para su forma de actuar, tal vez porque se le haya metido humo en los ojos.
A veces fumar es beneficioso para alguien.
De alguna forma, una gota de tinta cae entre esas dos líneas. Posiblemente debido a un estornudo del Gran Delineante. Tal vez haya sentido un ataque de compasión. Aunque no es un hecho verosímil; pero sería agradable que lo fuera, aumentaría las esperanzas en el planeta.
Se crea así un espacio por el que cruzar. Con una serena pasión entran en el espacio borroso, irregular. Cautamente por experiencia, pero con todas las ilusiones entre los dedos, como un póker de ases. Y saltan las líneas porque es el momento adecuado. Se han preparado para ello durante tiempos y desilusiones.
No hay grandes eventos cosmológicos, no hay señales premonitorias, solo el rumor de unos árboles mecidos por una suave y húmeda brisa.
Discreta y contenidamente se acercan. Ilusionados a pesar de todo. Tal vez un poco confundidos por nuevos horizontes, por posibilidades razonables.
Las palabras saltan de un muro a otro derribando amarguras y errores, cañonazos que abren brechas en el tiempo y el espacio.
Es poderosa la palabra…
El Gran Delineante mira a otro lado, sería bonito que lo hiciera por piedad. No importa el porqué, el paralelismo se ha interrumpido.
Querer entender es perder el tiempo y ese ser podría usar corrector.
Y hay suerte, el Gran Delineante ha ido a mear.
Las palabras, escritas con cautela y letras pequeñas, se convierten en pasos paralelos que se dibujan tranquilos como por arte de magia, a veces se entrecruzan debido a un beso o un abrazo; desde la perspectiva del Gran Delineante, una hormiga con las patas sucias y colocada con marihuana está haciendo de las suyas.
Pasos serenos, cálidas y otoñales confidencias…
El Gran Delineante toma la hoja de papel y la clava con chinchetas en la enorme e infinita Pared del Destino, junto a miles más. Y cuando se da cuenta de la mancha y esas líneas pequeñas y erráticas, no hace nada. La observa y sonríe con el cigarro entre los labios.
Tal vez esté cansado de un paralelismo monótono y cansino. Cuasi eterno. Tal vez se sienta el Dalí de las líneas paralelas.
Toma otra enorme hoja de papel, se coloca unas gafas y comienza a crear otro universo de líneas paralelas, con decisión. No quiere sentar precedentes.
Es un cuento de navidad feliz, aunque el Gran Delineante sea un perfecto cabrón escondido entre los bastidores de un teatro.

Iconoclasta
Un espejismo
Publicado: 16 diciembre, 2014 en Lecturas, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
En algún lugar llueve y unos hombros de mujer erizan su piel de melancolía y vagos recuerdos de amor.
Y a través de la ventana que un desierto ha abierto como espejismo; unos dedos tiemblan al llevar el cigarrillo a los labios, esos dedos rudos y cortados se crispan en el cristal mojado al otro lado. Y los ojos observan con gravedad, sin pestañear, el trémulo dormitar de las suaves rutas de besos que son esos hombros tan solitarios como él mismo.
El espejismo, abruptamente, se acaba.
Solo queda el eco de una blasfemia entre las dunas y unos dedos inmóviles crispados en la nada.


