Posts etiquetados ‘Pablo López Albadalejo’
Atípicos contrastes
Publicado: 4 octubre, 2015 en Conclusiones, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:arte, disconformidad, foto, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Ultrajant
Cumple años Maribel Verdú
Publicado: 2 octubre, 2015 en Citas, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant
El amor que todo lo confunde, de Iconoclasta
Publicado: 2 octubre, 2015 en Lecturas, LibrosEtiquetas:crimen, El amor que todo lo confunde, Iconoclasta, novela, Pablo López Albadalejo, Suspense, Ultrajant, violencia
El árbol humano, de Iconoclasta
Publicado: 1 octubre, 2015 en Lecturas, LibrosEtiquetas:El árbol humano, fantasía, Iconoclasta, novela, Pablo López Albadalejo, Terror, Ultrajant
Ganchos, de Iconoclasta
Publicado: 30 septiembre, 2015 en Lecturas, LibrosEtiquetas:"ciencia ficción", Ganchos, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, relato, Ultrajant
Semen Cristus, de Iconoclasta
Publicado: 30 septiembre, 2015 en Lecturas, LibrosEtiquetas:Iconoclasta, novela, Pablo López Albadalejo, Semen Cristus, sexo, Suspense, Ultrajant
Cumple años Aisha Tyler
Publicado: 18 septiembre, 2015 en Citas, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:cumpleaños, Pablo López Albadalejo, Ultrajant
Una sórdida imaginación
Publicado: 2 septiembre, 2015 en Amor cabrón, Conclusiones, Humor, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant
Tan difícil que es encontrar el amor y amar, y tan fácil dejar de hacerlo.
Ante esto uno se cuestiona: si desamar es tan fácil, seguramente no había amor.
No importa, amas y luego vienen las náuseas. No tengo ganas de discutir lo que es obvio.
Hay gente que ama sin ser correspondida. Se me ponen los vellos de punta con solo imaginar que yo pudiera ser así: capaz de amar a cambio de nada acunando entre los brazos el feto de un amor. Muy triste, muy intenso, transcendencia pura y todo eso.
Sea como sea, no quisiera encontrarme entre los incondicionales del amor; aunque eso signifique sufrir menos y por tanto tener menos importancia vital.
Bastan los sueños, las pesadillas y un paseo entre la gente para que la vida sea intensa y llena de horrores y dolores. Si se tiene una sórdida imaginación, tu vida será una mierda sin necesidad de desamores.
Banco mirando al oeste
Publicado: 15 agosto, 2015 en Conclusiones, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:foto, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Realidades truncadas, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
El pabellón de los enamorados
Publicado: 14 agosto, 2015 en Amor cabrónEtiquetas:amor, Amor cabrón, deseo, fantasía, Iconoclasta, locura, Pablo López Albadalejo, psicosis, sueño, Terror, Ultrajant
Hay un ala especial en el manicomio: el pabellón de los enamorados.
Somos los enfermos más ridículos del mundo.
Dicen que amar no es locura, es virtud, es necesidad; pero somos la práctica demostración de que el amor tiene sus leyendas.
La enfermedad comienza al convertir el amor en sueño o fantasía, en esforzarse en otorgarle toda esa importancia que lo constituye como un elemento necesario en la atmósfera para poder respirar.
Ahí radica el problema, porque hacer sueño del amor es despertar y sufrir la paranoia de que es una pompa de jabón estallando en el aire.
El amor es demasiado volátil, voluble…
Te despiertas aterrorizado ante la posibilidad que el amor sea el sueño que muere al despertar. Requiere convencerse de que es táctil y suplicas palabras de amor a quien amas.
Y quien amas, se asusta de toda esa paranoia.
Dime que no me faltarás nunca, mi bella diosa de la locura…
El amor requiere no despertar jamás, estar en ese limbo de romanticismo y sexo. Porque si un día faltara, faltaría el aire.
Si un día no está ocurre esto: la cordura es la que estalla en el aire.
En el pabellón de los enamorados los locos observamos inmóviles durante horas el aire a través de las ventanas enrejadas, buscando el amor en forma de amebas translúcidas, que es el ideal de espejismo para algo tan sutil y tan efímero como es el amor.
El amor no se entiende sin lo carnal y el sexo se convierte en devoto, sagrado, puro, pornógrafo, cruel, humillante, sucio, sangriento… Según la paranoia de cada cual.
Demasiado sexo, demasiado complejo, el amor lo complica todo.
O tal vez sea que complicamos el amor. No podría asegurar nada, al fin y al cabo estoy loco.
Al sexo le basta con ser brutal en su pasión.
Ojalá lo pudiera decir siempre y no solo bajo el efecto de los medicamentos.
No debí convertir el amor en una representación teatral; pero mi vida, mi rostro es el ejemplo que figura en las enciclopedias como mediocridad tipo.
Soy aquello que nadie jamás debe ser.
Tuve la ilusión de que el amor me haría especial.
Me dosifican drogas para no soñar con el amor. Y sueño que soy lo que veo en el espejo, algo anodino, algo banal que no importa.
Me despierto con la certeza de ser un mierda y todo está perfectamente controlado para no desangrar toda esa miseria que soy con una cuchilla, o colgarla por el cuello de un cinturón, o de una sábana en una tubería. No me dejan intimidad ni libertad para salir de aquí en una camilla con ruedas hacia la morgue.
Los sueños son efímeros, ergo el amor lo es.
Y por ende la cordura.
Todas estas consecuencias, hacen la vida desesperadamente larga.
¿Cómo no estar loco? Es una condena, un filo constante en el cuello ante la posibilidad de morir asfixiado porque faltas en el aire.
No puede ser… Fue un sueño. No te corté la cabeza, para tenerte siempre cerca de mí y besarte al despertar. Fue una pesadilla, no fue real.
Yo no follé tu cuerpo sin cabeza. ¿Cómo pueden pensarlo?
Toda aquella sangre que inundó mi boca al besar la tuya…
Aquella erección brutal…
El sueño a veces se hace pesadilla.
Es la pesadilla de ellos, los que no tienen amor.
Los enfermos del pabellón de los psicópatas asesinos son los seres más patéticos del mundo cuando no pueden bañarse en sangre.
Los celadores del pabellón de los enamorados no nos dejan suicidarnos, pero nos lastiman los genitales con cigarrillos y nos dicen que no es real, que es un sueño.
Y ríen, y ríen, y ríen, y ríen…
Y sueño que beso tu lengua púrpura sin sangre sosteniendo tu cabeza entre mis manos, cuando la brasa del cigarrillo crepita en la piel de mi glande y ellos ríen.
Pero no duele porque te sueño, porque te amo.










