Posts etiquetados ‘Pablo López Albadalejo’

El amor debería ser personal e intransferible, debería tener la propiedad conmutativa solo entre los amantes. Todo lo demás es injerencia e intromisión.
Es una lente que deforma lo real para hacerlo ideal, no hay nada de malo en ello; al contrario, es hermoso que alguien te convierta de la vulgaridad a un ser especial.
Lo malo del amor es que es una dulce e hipnótica trampa y cuando falta lo que amas, la vida pone las cosas en su sitio. Y tu sitio es el rincón polvoriento frente a un televisor apagado. Con la gloria erecta entre las piernas que se ha convertido en un monumental tótem al vacío.
Hubo una lente que lo hizo grande. Demasiado.
No es monumental, es solo sórdido.
Y cuando falta lo amado, es vergüenza.
Cuando fallan las propiedades del amor y dejas de ser personal e intransferible, te conviertes en una patética caricatura de lo que un día te hicieron creer ser. La realidad te empuja a la cuneta del camino, tomas tu tótem, tus ilusiones y tus vanidades y desapareces devorado por el espejismo que crea un implacable sol en el horizonte.
Dejas de ser valioso, dejas de ser especial y vuelves a la mediocridad con el peso de la vida cargando en los hombros, un reo condenado a trabajos forzados.
Personal e intransferible se convierte la penumbra que buscas para ocultar la vergüenza.
Personales e intransferibles son las ternuras, los deseos, los reproches y el ridículo que los recuerdos esconden. Y sigue habiendo belleza ahí, es lo malo, es lo tortuoso.
Piensas en los que ahora son los personales e intransferibles, los que ocupan y compiten por el trono…
El universo es cambiante. ¿Cómo no lo iba a ser el amor?
Pecaste de inocencia, dejaste un resquicio demasiado grande a los sueños. No es arrepentimiento, volverás a caer en ello. Solo una decepción, otra más para el álbum.
Tal vez algún día vuelvas a ser personal e intransferible, pero no te fíes, el tiempo pasa y la gente muere. Y tú mueres más rápido que nadie, es tu propiedad. No eres personal e intransferible, solo eres mortal.
Sigues amando lo que creíste ser exclusivo tuyo, no hay porque dejar de hacerlo, no es necesario si solo lo piensas y lo sueñas.
¡Shhh, calla! Solo piensa…
Eso no hace daño más que a ti mismo. Nadie te reprochará nada si no te oyen.
La falla generalizada de las propiedades del amor se convierte en una penitencia, un cilicio que hace llagas en la piel que cubre las costillas y agrieta el prepucio cuando las manos sucias de polvo y sílex masturban con tormento.
Tal vez la exclusividad vuelva algún día a hacerte especial, tal vez…
Eres tenaz a pesar de tus culpas.
Los errores no se tienen en cuenta, forman parte de la realidad, eres falible, eres en ti mismo un error de tus padres. Fallos en la genética, en el pensamiento…
Volverán las equivocaciones y confusiones y serás culpable y responsable de nuevo, es un ciclo finito, la muerte lo acaba todo. Eres lo suficientemente maduro y has sido suficientemente castigado para saber que fallarás de nuevo. Eres tan falible como el amor.
Follarás de nuevo…
Es una suerte que sea un ciclo finito.
Muerte rima con suerte, es una ironía macabra.
Personal e intransferible, con toda certeza, es la parca, nadie puede sentir la muerte como uno mismo, nadie puede sentir tanto dolor y miedo como el que muere. Cuando sientes que la vida se escapa de los pulmones, el corazón se hace cada vez más lento, la sangre deja de correr… No hay muerte dulce.
Nadie te acompaña ahí, ni el amor ni lo amado.
Personal e intransferible… Solo a veces.

Iconoclasta

En Realidades Truncadas.

Hay provincianos y provincianas tercermundistas que con servilismo de retardados mentales, sienten admiración por la carne estadounidense, sueca, alemana, inglesa o italiana.
Y entonces deciden llevarse a la boca, el culo o el coño esa carne para salir del negro abismo del agobio que llena sus tristes y grises vidas.
Piensan con ese poco cerebro que alguien les ha heredado, que esa polla o coño que van a saborear sabe a mermelada. Al final, acaban bebiéndose y oliendo la misma orina que han mamado de los genitales de sus paisanos. Eso sí, son lácteos de otra región, un poco de exotismo ganan, aunque dure una mierda.
La verdadera razón de que los idiotas se deslumbren ante seres de razas «superiores» y se los follen o les hagan una buena comida de bajos, es para curar su baja autoestima y sus complejos de cargar con un cerebro poco eficaz. Y pretender ocultar a un forastero esa vulgaridad que reina en sus vidas. Creen que el extranjero no es un subnormal como ellos, pero quien tiene un poco de cerebro, no cree en razas superiores ni en hombres o mujeres que sean mejores que él mismo, aunque vengan de otro puto planeta.
Como si follarse a uno del norte, los hiciera del norte.
El servilismo, la ignorancia, y un retraso mental es caldo de cultivo para una prostitución fácil o barata. Por mucho que la quieran disfrazar de ligue o de conquista.
Otra cosa son las putas y los chaperos, que no tienen complejos, solo van a por dinero, sin pensar que se la están comiendo a Odín o a una walkiria. Son un poco más inteligentes que los y las idiotas que se ponen cachondos/as con carnes eslavas, arias o sajonas.
No jodas… Yo no le como el coño ni a una princesa si no me parece algo interesante, y se lo voy a comer a una rubia gilipollas por ser simplemente de una región del norte.
La dignidad no es algo que se pueda debatir o negociar. O hay dignidad, o se trata de un perro o una perra metiendo el hocico en el culo de otro perro o perra.
¿Razas superiores? No…
Solo hay retrasados mentales en todas las regiones del planeta.
La misma mierda de siempre, nada nuevo bajo el sol.
Vamos que lo que se aplica al fútbol internacional, se aplica al sexo internacional entre idiotas.
No es malo follar con carne eslava (por ejemplo), lo malo es ser tan idiota de creerse que es especial…
Las orientales son otra cosa, que conste. No es que las admire, que yo soy muy digno; pero es que no son italianas, alemanas, inglesas, suecas o estadounidenses. Son más espirituales.
¡Ja! Me parto…


Iconoclasta

Los días de las independencias y patriotismos tienen un tufo fascista, sea cual sea el país que lo celebre.
Y es que el fanatismo y chauvinismo es universal, si no hay ingenio en algo se ha de distraer la peña.

Pensamos, presentimos y sentimos; y todo esto obedece a un fin: equivocarse.
Para bien o para mal el único aliciente de la vida es lo inesperado.
Porque lo previsible mata la ilusión.
Somos condenada y maravillosamente falibles.
Para mearse…

El lugar de las flores.

Hay que adaptarse primero a la vulgaridad para reconocer la belleza.
Conocer a la humanidad es darse cuenta de que muere y mata por cobardía.
Dos axiomas.
Hay muerte en todo tiempo, en todo lugar. Y eso no resta belleza a nada.
También hay vida.
El miedo no es una virtud, no es bello.
¿Entonces por qué no ver la parte positiva de este mundo? Hay tanto optimista, que los comentarios sobre la cantidad de muertes, son siempre tristes.
Pues muy sencillo: la muerte de otros les hace pensar en la suya propia.
En cambio, la vida de los demás distrae. Simplemente hace compañía aunque sea mala.
Los humanos son los únicos que piensan que van a morir y qué cojones va a ocurrir cuando llegue la hora.
Es la verdadera razón de la evolución del hombre: el miedo a la muerte.
Tal vez, el tan cacareado amor sea solo un medio desarrollado evolutivamente para no colapsar el pensamiento y la conducta con ese miedo.
Las gacelas no dejan de comer por miedo a ser cazadas por los depredadores.
Los humanos dejan de ser libres por miedo a ser matados por otros humanos.
Y creen amar por miedo a la soledad.
Una bala mata la palabra, la esperanza y la vida; pero sobre todo mata el miedo y la frustración.
Tampoco es tan mala la caza entre humanos.

He encontrado flores llorando sucias de restos de seres humanos en los camposantos, junto a las estatuas rotas y viejas. Lápidas sin nombre, viejas y mohosas.
Lloran lo que tienen que soportar: muerte y desolación. Y el único sonido que las rodea es el llanto y las oraciones tan inútiles como la ropa con la que entierran los cadáveres.
Salpicadas de vísceras y sus raíces agusanadas, se preguntan porque han sido plantadas y dejadas entre tanta muerte.
No está bien…
He visto flores entre vertederos de basura, mierda y miseria, con trozos de alimentos podridos en sus pétalos.
Y no entienden porque viven entre podredumbre y enfermedad.
Hay flores en hermosas y cuidadas casas y mansiones. Jardineros que las cuidan y hacen mejores de lo que fueron y las hacen vivir más tiempo del que ellas quisieran.
Y odian toda esa hipocresía y artificialidad. Están bellamente tristes.
Hay flores en las habitaciones de los hospitales donde la madre amamanta con cansancio y dolorida a su hijo recién nacido. Y ellas, las flores, piensan que no les gusta ese olor a vida que es una mezcla de sangre y leche. Es algo que no va con ellas; las mataron para celebrar la vida, como si no importaran sus vidas.
Hay flores amputadas de la tierra en los burdeles y moteles, soportando jadeos comprados, inventados. Olores a semen rancio, orina y excremento. Se marchitan de asco y de vergüenza con condones usados en sus tallos cortados encima de una mesita donde hay dinero, tabaco y licor.
Hay flores en salas de baile soportando ritmos neuróticos, sus pétalos caen secos con la vibración de un sonido que no entienden.
Hay flores que ha cortado un hombre, en manos de una mujer. Y no saben cual será su destino, no saben que ocurrirá con ese hombre y esa mujer, no lo quieren saber.
Su vida tampoco importa a los amantes.
Hay flores en los campos, montañas, ríos y en las orillas de los caminos. Y un colibrí metálico e irisado liba de una de ellas flotando, flotando, flotando…
Hay flores mecidas por ondas de agua en un lago, sin pensar, sin sentir.
La belleza es tan cautivadora…
No razonan, no temen, no les duele nada. Alojan insectos y su vida es efímera porque el sol no perdona a ningún ser de la tierra.
No necesitan pensar, no tiene que ser felices. Solo son, viven y mueren.
No existe lugar alguno para las flores, más que allá donde nacieron sin que una mano humana las jodiera.
Yo no soy una flor, pero quiero lo mismo que ellas: morir y vivir en la tierra.
Que de mi muerte broten flores, o puedan brotar. No soy un romántico, soy praxis pura.
Por ello pienso como una flor: en lo malo, en la miseria, la enfermedad, la vanidad y la envidia.
Todos los seres pensamos cuando algo no está bien.
Y el pensamiento crea miedos, rencores y dolores. Ilusiones ahogadas de realidad…
No soy una flor que camina, pero ellas dicen que sí, que soy una fea flor de carne que no está donde debiera. Ni en tiempo ni lugar.
Las flores son buenas aunque estén tristes, no tienen porque desanimarme. Pobres flores…
Nos encontramos inevitablemente humanos y flores iguales, tal vez sea el único consuelo. El descontento encuentra a otro descontento. Luchamos por hacer un mundo mejor, pero el decorado es tan desolador…
Nos marchitamos como ellas, pero mientras tanto, dañamos y somos dañados. No acabamos nuestra vida en un jarrón o secas por el frío y el sol, no es así de fácil para los seres que andan sobre dos patas.
Que vergüenza da mi vida, hasta las flores lo saben…
Al menos para ellas esta mala dimensión dura solo unos días.
Envidio a las flores por ello, por su efímero pensamiento cuando lo padecen.
Tengo trozos de amores rotos en la piel, encima de los trozos de pena, dolor y muerte. Son demasiados estratos. Y la vida es tan larga…
No soy una flor, soy una roca lisa sin ningún interés, de color gris, algo que nadie recogería del suelo.

Iconoclasta

En Telegramas de Iconoclasta.

Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…

Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
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