Posts etiquetados ‘Pablo López Albadalejo’

El tiempo y los cadáveres.

Exceso de comunicación.

No es verdad que haya un exceso de información por parte de los medios audiovisuales y de gestión del poder. Y si lo hubiera, según los diletantes que lo discuten, no es siginificativo. Al 99 % de la población, la información le entra por una oreja y le sale por la otra sin haber sintetizado nada de ella.
El problema es el exceso de comunicación, poca madurez intelectual, poco cerebro y demasiados canales.
Demasiados medios para la comunicación banal e inmadura.
Todo lo que se traduce de la palabra electrónica al pensamiento se transforma en una versión de ellos mismos completamente distinta de si esas palabras son manuscritas o manifestadas en una conversación frente a frente donde no escapen los matices de miradas y ademanes.
Porque para escribir es necesaria la reflexión y la habilidad. Para hablar es necesaria una integridad y eficacia mental. Y ambas cosas escasean como el agua en el desierto.
El problema de la comunicación banal se agrava cuando se realiza entre más de dos personas al tiempo. Habitualmente, gracias a los teléfonos con conexión a internet, las conversaciones suelen realizarse entre más de seis o siete especímenes. Son malas conversaciones, un esnobismo por usar un aparato electrónico sin la suficiente educación o cultura. Pero sobre todo, sin la suficiente capacidad intelectual.
Seamos sinceros, la gran parte de la humanidad escribe mal o con dificultad y es incapaz de entender y asimilar lo que lee. Tienen en sus manos un instrumento que ofrece más posibilidades de lo que su intelecto puede asimilar.
La comunicación banal y sin fundamento, es una epidemia que hace de los comunicadores la caricatura de unos amantes, de una amistad o de una cultura inexistente.
Las parrafadas a través de los medios sociales y baratos como la mensajería instantánea, son un mero ejercicio de vanidades infundadas, donde se buscan los elogios y afectos entre imágenes irreales y prefabricadas de esos individuos (que la individualidad no conocen), porque son como cabezas de ganado que necesitan rozarse las grupas continuamente los unos a los otros para no sentirse abandonados.
Las capacidades intelectuales y la madurez mental de tantos millones de seres, no está preparada para mentir (consciente o inconscientemente) en tantos canales. Se confunden, toman mentiras por verdades y crean su propia realidad a su medida, porque piensan que entre ellos hay miradas sinceras.
Y no las hay, no hay miradas. Solo son intentos de pobres cerebros para lucirse a cualquier precio y demostrar que no son lo que ellos se reconocen en el fondo. Intentando ocultar con eternas sonrisas y mensajes de amor y lamentos de soledad sus decepciones. Crean protagonismos que calman una vanidad de decepcionado.
Cuando llega el momento (rara vez ocurre porque el valor y la determinación no es cosa de cobardía) en el que esa mediocridad disfrazada de literatura barata, de vanidad que pretende ser belleza y divinidad espiritual se encuentran; asisten con vergüenza a sus propias limitaciones y la realidad pone de manifiesto con un golpe de mazo en la mesa que son tan vulgares como lo que día a día respiran.
Incapaces de entender lo que ha pasado se convierten en mártires de un dolor que no existe. Porque la decepción de darse cuenta que no se es un ser especial, no es un dolor. Es vergüenza.
No, el problema no es la información, el problema son las mentiras y las falsas imágenes que la peña crea de sí misma para intentar destacar.
La realidad se impone, afortunadamente en la cotidianidad y quien no sirve, no trabaja, no folla, no mama…
Toda esa banalidad comunicativa nace de la cobardía. Se ha degenerado tanto la especie humana desde que los leones dejaron de comer hombres, mujeres y niños, que la cobardía se ha hecho genética en la humanidad.
Los cobardes se amargan y lloran si están solos más de cinco minutos.
Y por ello, si hay que engañarse y engañar, cualquier medio vale para no estar solos y demostrar que se es lo más querido y admirado de todos los mediocres que figuran a su alrededor.
Los niños miran con atención las videomentiras de yutup y cosas semejantes que sus padres llevan al hogar como muestra de cultura y entretenimiento. Y lamentablemente creen estar viendo cosas reales, que solo dan risa a los tontos.
La cobardía y la ignorancia crean religiones y otros mitos. El exceso de comunicación disfraza la miseria y el analfabetismo en excelencias y seres especiales que no tienen fundamento en la vida cotidiana, para combatir así el miedo a la soledad que es el único y verdadero estigma con el que nacen los bebés en el planeta Tierra.
Porque de otros planetas, no conozco nada.
Hay tantas reses de ganado, que las religiones, el fútbol y la televisión de masas no bastan para mantener a la peña contenta con su mísera existencia, han tenido que crear un medio para que se mientan a sí mismos. Y es bueno que ocurra, que haya una marcada distinción entre la chusma y la élite.
Otro problema iresoluble es que todos se creen élite.
Smartphones, tabletas, ordenadores… Margaritas a los cerdos.
El mejor medio de comunicación, mi único canal, es una voluta de humo de tabaco que se deshilacha caprichosamente en un contraluz.
El tabaco… Mi eterno e infalible compañero.

 

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Iconoclasta

Meterla es tan primigenio y tan básico, que ya sea pagando o por atracción, provoca siempre lo mismo.
El sexo no contempla errores, nacimos para cazar, follar y dormir. El resto es condicionamiento del comportamiento, como ratas de laboratorio. O simplemente una epidemia endémica del planeta de delirios de grandeza.
Chimpancés fumando con gafas y un libro al revés entre las manos…
Precioso.

En Telegramas de Iconoclasta.

«La soledad es su naturaleza, o una parte de ella. Porque su otra naturaleza se marchita de pena entre savia y fibras que no acaba de asimilar como suyas.
Las noches son el descanso de los árboles, la fotosíntesis es agotadora.
El vegetal se retira y da paso al hombre.
Al hombre más solo del mundo.» (Iconoclasta)

Para leer en:
http://issuu.com/alfilo15/docs/el___rbol_humano_libro
y
http://binibook.com/details.php?id=1656

Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…

 
 
 
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
 

No puedo respirar.

Me cuesta mucho respirar, mi pequeña.
Me cuesta dios y ayuda aspirar aire con este cuchillo de amor que tengo clavado en el pecho. No sé como arrancarlo. Es un cáncer que mina el alma.
Un dardo de amor y ternura que duele infinito. Como en Toy Story: hasta el infinito y más allá.
Como duele Paulita…
— ¡Papi…! —me dices abrazándote a mis piernas si estoy de pie, o a mi cuello y me das un beso.
Y siempre quieres estar sentada a mi lado en el sillón. Nadie lo quiere, solo tú.
Eso no está bien, no hay nada que duela más que dejarte.
Si la vida fuera un ser, le diría que no se ensañe conmigo, que no es justo este aire que respiro sin ti.
No podía imaginar hasta que punto podría amar a alguien, mi pequeña Paula. Como solo los padres aman a sus hijos, así me siento de partido en dos.
Llegué a tu lado por el amor de una mujer y acabo llorando por el de una niña que es mi hija aunque no lleve nada mío.
Ojalá no te acuerdes de mí, porque si fuera así, habría dolor y si supiera que ibas a sentir pena, yo me muero.
No puedo respirar sin dolor, sin lágrimas.
No soy tu padre, pero soy padre y sé que te amo hasta tal punto, que aspirar el aire de tu ausencia es un dolor que supera al cáncer.
No puedo dejar de llorar.
Me voy muy lejos para siempre, ya no te llevaré a la escuela ni te recogeré.
Como duele, mi amor pequeño.
He pasado muchos dolores, Paula, pero como el no verte, ninguno. Hacía años que no lloraba.
Eres el amor más puro, lo que jamás hubiera esperado sentir. No sabía que se pudiera amar tanto…
Me alegro de que no te hicieras mayor conmigo a tu lado y aprendieras que solo soy un hombre mediocre. Es el único consuelo.
Pero no lo es, porque me duele la vida entera. Me duelen todos los años que no te veré, me duele la muerte sin saber de ti.
Es un dolor que no te puedo explicar sin llorar. No es soledad, es simplemente que ya no te oiré, ya no iremos a tomar helado.
Es solo mi dolor, porque con cuatro años solo has de pensar en crecer y seguir haciéndote hermosa.
Me duele la cabeza de tanto añorarte, solo hace unas horas, pero lo definitivo de la separación tiene la edad de los planetas en su devastadora tristeza.
Te aman muchas personas, tus padres, tus hermanos, seguramente más que yo; pero yo soy el único que sabe lo que duele, eres mi dolor ahora. Solo yo sé lo que duele escribirte estas líneas y que se hagan eternas y que me superen en el tiempo y sean el testimonio de que Papi te amó hasta el llanto, que dejarte ha sido lo más desgarrador que he sentido jamás. Porque existe la completa certeza de que no nos encontraremos jamás.
Cuando seas mayor, estaré muerto, mi Paula.
Y cuando seas mayor, comprenderás el alcance de estas palabras y que un día un señor te amó hasta el llanto.
No te preocupes, la vida es hermosa para ti. Mi vida no tiene nada que ver con la tuya, soy una excepción de dolor y frustración.
No puedo respirar, Paula…
El dolor por perder a una hija que no lo es y se ama más que si lo fuera, supera las barreras de la cordura.
Me duele mucho, a Papi le duele horrores…
Pero Papi es fuerte, lo es por ti.
Necesito tu abrazo, no haría daño…
Me voy y me llevo todo este amor, no importa el dolor, pequeña.
Papi es fuerte, lo quiere ser, necesita serlo. Solo necesita poder respirar bien…
— ¡Paula…! —te beso, te abrazo y nos vamos a ver las gallinas, los gallos y los pavos y luego comer unos tacos y una horchata, mi amor pequeño.
Que mi amor te llegue siempre, aunque esté muerto.
Los viernes eran día de helado… Me siento cansado, siéntate conmigo y vemos juntos una peli.
Muaaaaaaaa…

 

Iconoclasta

No tiene precio.