Posts etiquetados ‘Pablo López Albadalejo’

No puedo ir con sutilezas, si quiero ventilar mi pierna podrida debo protegerla del sol con algo más contundente que una crema. Si enfocara su piel con la luz del teléfono se arrugaría como corteza de cerdo en la sartén.
Podría ser más discreto; pero con determinadas temperaturas la discreción podría confundirse con adicción al dolor. Y soy un hedonista convencido.
Me basta con ser exótico.
Podría decir que tengo una pata musulmana por aquello del velo.
Bendito sarcasmo…
Hay momentos para ser absurdo y otros para fumar, ambos son complementarios.

No me gusta, es más de lo mismo.
No hay magia, nunca la hubo.
Al otro lado del espejo no hay nadie que me interese.

Ningún reflejo,
ningún espejo…

¿Quién dijo de fabulosas simetrías contrarias y oscuros pensamientos invertidos?
Me siento desfallecer de hastío y decepción. Refleja exactamente lo mismo, de la misma forma. No hay misterio, solo dolor de cabeza.
El dolor en demasía se convierte en cansancio, agotamiento.
Debe ser eso, me cansa todo…

Es tarde para la fantasía.
Los excrementos secos
se reflejan espantosos
sin variedad tonal alguna.
Los mimos reptan tristes
en la suciedad de la superficie
que me escupe a la cara su fraude.

Lo intento, lucho con todas mis fuerzas por encontrar algo especial, algo inaudito y morir con un secreto…

Hay vómitos en uno y otro lado.
Un perro muerto y
un bebé se deseca al sol
bajo mi pie…
El otro lado no existe.
Solo es una calle sin salida
con grafitis deprimentes.

La vulgaridad me estrangula y germina en mi ánimo como una grama, una mala hierba.
Pienso en el semen de los ahorcados.
Es imposible, solo cuando duermo las dimensiones se desgajan y se hacen irreconocibles. los colores se corrompen y no sé quien soy yo en el sueño.
Las oscuras y profundas dimensiones se encuentran ocultas en rincones de mi cerebro que no puedo encontrar. Es puramente accidental que acceda a una de ellas. Solo cuando me pierdo en mí, entro en una dimensión que me lleva a confundir lo de dentro con lo de fuera.
Pero no es un reflejo, es otro universo, no tiene ninguna similitud. Me inquieta.

Una mujer menstrúa
piernas abajo con obscena indiferencia.

Y el reflejo de lo mismo me deprime…
En mis oscuras dimensiones puedo matar de una forma usual y morir sin pasión alguna.
Mis iris reflejan la fastuosidad absurda de un mundo en grises y rostros indiferentes que flotan muertos.

Morir no duele y además, se reinicia el juego cuando ocurre.
Nadie se mata a sí mismo. Siempre hay idiotas en el horizonte, claro.
Todos son desconocidos; pero pareciera que los conozco desde el momento que nací.
Unos se parecen a los reales; pero la inmensa mayoría son desconocidos.
No así sus voces.
Hay un número limitado de voces en mi universo.
Y siempre es oscura la luz.
En la vida real, al otro lado del espejo hay la misma hediondez. Como quien musita un padrenuestro cada día: el mismo pan y una cabeza gacha que se golpea contra el espejo.

¿Quién puede ver misterio
en un reflejo sucio?
Los desesperados y frustrados,
los aburridos y avergonzados,
los vacíos y patéticos.
Todos buscan un lugar
por donde escapar
de ellos mismos, de esto.

No hay nada mejor ni peor en un reflejo.
El famoso misterio del otro lado del espejo es un timo.
El dolor nunca desaparece con el tiempo se hace cansancio.
Una energía podrida que se transforma…
Estoy reventado.
La vida es una carga que dejó de doler para convertirse en un saco lleno de miseria.
Y entre ella, cientos de añicos de vanos espejos rotos.

¡Añicos para clavar en ojos necios,
vendo añicos para dejaros ciegos de reflejos!

Grito en una de mis oscuras dimensiones.
Sí… Creo que soy yo.

 

ic666 firma
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta

No puedo evitar pensarte y desear que estuvieras conmigo viendo caer la lluvia bajo el parasol del café.
Soy malo, mi amor. Sé que eres un animal de luz, de sol y templanza.
No puedo evitar pensarte en tenerte bella y mía cuando la melancolía del planeta me aplasta. Soy vanidoso y te quiero hasta un nivel suicida.
Podrías considerar que soy malo por ello, por ignorar que la lluvia te deprimiría; pero es solo un sueño mío, una ilusión contigo.
No permitiría que la lluvia te molestara, que el frío te hiciera padecer.
No puedo evitar pensarte en todo momento, eso es todo.
Es la tragedia de amar el planeta en todas sus estaciones, y en todas sin ti.
Perdona, cielo.
Yo solo quisiera que lloviera para poder protegerte. Soy un maldito pragmático con inopinados ataques de un romanticismo antiguo como la tierra.

 

 

ic666 firma
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

Algunos dicen que el vinilo se oye mejor (lo dicen porque se los compran).
Y una mierda.
Otra cosa es que encuentres cosas muy viejas en vinilo que no se publicaron en CD, eso es lo correcto.
Durante toda mi infancia (en la infancia fui usuario del comediscos , el dinosaurio de los walkman) y hasta casi entrada la madurez, viví con los vinilos y sus horribles sonidos de fritura; cuando ya los había escuchado dos o tres veces, sentía la deprimente sensación de haber tirado el dinero por lo poco que duraban. Acababas escuchando el rasguño de la aguja más que la música en poquísimo tiempo. Y tenía tocadiscos de muy buenos, a pesar de lo muy joven que era, le exprimía dinero y cosas a mi padre como si fuera la mejor de las prostitutas del barrio chino.
Negativo: el vinilo no se oye mejor que el CD ni de coña. Es solo otra de esas modas impuestas que llevan a la necesidad de comprar cosas inservibles con argumentaciones y consuelos falaces. A veces cojo un CD con los dedos sucios de ceniza, patatas fritas y semen; y se reproduce a la perfección. Ese nivel de primitivismo y obscenidad en el trato musical era impensable con los LPs (33 R.P.M.) y Singles (45 R.P.M).
Y no seáis tacaños, gastaos la pasta en un buen reproductor de CD, coño.

Cuando has vivido no más de dos meses con una tarada o tarado que hasta entre las piernas, sea con el coño o con la polla, no deja de chatear con sus papás, hermanos, amigos y folladores. Y tras observar su rostro imbécil hacer muecas frente la pantallita, cuesta apenas dos minutos cogerle asco y darle una buena patada en la cara mientras duerme, y si hay suerte con la maniobra, meterle en el coño o en el culo su teléfono de mierda.
No hay nada peor que estar solo y que alguien te joda la soledad. Siempre hay buenas razones para la liberadora violencia y ahorra mucho tiempo.
No entiendo esa obsesión por penalizar una buena paliza.
No es cuestión de género, es cuestión de imbéciles. El que sea macho o hembra el que ha recibido la patada, solo responde al grado de idiotez de quien teclea.

Prólogo.
Epicuro dijo: Vive oculto.
Et Iconoclasta respondiole: No me dejan.

Los filósofos y los dioses todos son una inagotable fuente de afirmaciones imposibles, confusas e inescrutables. Afirmaciones que de ser algunas posibles, sería vivir asfixiado en un mundo nauseabundo en su perfección. En vez de follar libarían y en vez de morir les saldrían putas alas de mariposa del ano.
Yo pienso que si eso fuera posible, tanta perfección y tanta bondad, los humanos deberían vivir no más de cuatro días (como algunos insectos) para no amontonarse unos encima de otros, ya que jamás se asesinarían entre ellos. Con todo este rollo quiero decir: los humanos, cuanto más viven, peor para todos e incluso para ellos mismos, sean malos o buenos.
Y como todos lloran: hombres, mujeres, heteros, homos, trans, minorías, mayorías, ciudadanos de gran carga patriótica y ciudadanos apóstatas de patriotismos; yo me meto mi pierna podrida en los huevos y pedaleo sin que me importe quién pueda morir o reír. Fumo y cargo a la sociedad con un (otro) posible cáncer sin ningún problema. Yo he pagado y tengo que pagarles a todos por sus vicios y aficiones, así que me deben miles porque soy uno solo contra todos.
Desde la montaña, Iconoclasta filosofando.

El consejo.
El único consejo vacacional que puedo dar (y el único que existe): salid siempre a pasear y visitar las horteradas (lugares, cosas o personas adocenadas, tópicos o vulgaridades de cualquier país elegido al azar) cuando prensa y televisión anuncien una gran ola de calor y aconsejen no hacer mucha actividad a las horas de más sol para evitar los posibles golpes de calor tan famosos y tan temidos por los más pusilánimes, serviles y obedientes ciudadanos. En esos días encontraréis que hay un 65 % menos de borregos entre ociosos indígenas autóctonos de la región y guiris (turistas, en gitano, en el original).
Tranquilos, no os preocupéis, no pasa nada. Por mucho que se escondan, el que debe morir morirá por calor, por frío, o haciéndole una mamada a su jefa/e para que le autorice un día libre de asuntos personales al inicio o final de un periodo vacacional o puente festivo.
Alabados sean aquellos que mueren por un golpe de calor, porque de ellos será el reino de las noticias cansinas, las bendiciones y los pésames de feisbuc.

Hay dos géneros biológicos indiscutibles e inalterables: hembras y machos.
Ambos géneros, en el caso humano, pueden asumir los rollos sexuales que más calientes los ponga e interpretar las escenas que más les guste; ello incluye decir con absoluta naturalidad y vanidad que, su coño o cojones son erróneos para su preciosa mente sensible hasta la sobre-edulcoración.
El humano es una tara evolutiva, es lógico que estas cosas ocurran.
Lo peor de todo esto es el asunto lúdico: los irisados ritmos musicales con los que se enorgullecen. Tienen un pinche gusto musical del carajo para sus fiestas.
Es extraño tener que llevar orejeras en día de calor; pero siempre será menos cruento que no usarlas.

Los burros buscan la sombra como los humanos o primates; excepto cuando estos últimos se frotan entre sí y aparean en grandes concentraciones en las playas, talmente como focas; pero sin ningún tipo de elegancia, alegría e interés.
Los burros tienen un sentido de la elegancia que los primates jamás conseguirán alcanzar.