Posts etiquetados ‘Reflexiones’


No debería vivir lo que no quiero, hay libertad; pero el insomnio llega cada vez más a menudo y no me molestan los ojos resecos. Me molestan los sueños que ya no tengo, todas mis horas están llenas de realidades, de verdades, de pequeños actos que mi cerebro expone sin piedad, eternizando así mi estupidez.
El sueño llega tarde cuando llega y es difuso, más que sueño es delirio. Y esas cosas no me ayudan a escapar de los horribles días, de las emociones muertas y de fracasos que se prolongan en el tiempo como una condena desmesurada a un error que no era un crimen. De las noches tristes y áridas.
Quiero acurrucarme en lo húmedo y dormir, dejar de ver y oír.
Madre, ayúdame a dormir, susúrrame solo un par de palabras, algo que me haga olvidar por un momento, lo que no quiero. Fui pequeño en tus brazos un día, lo recuerdo, no es delirio.
Solo dormir y escapar, no es mucho tiempo, madre. En segundos puedo soñar cientos de cosas, solo dame un minuto para dormir bien, para descansar este puto cerebro que me diste.
Madre muerta, ya sé que no me puedes ayudar. Cuando me siento mierda, la fantasía me invade y se mezcla con lo real y lo empeora todo, perdona por ello.
Mis células piden vivir con ansia, arrancando grandes bocados de mi cordura. Se reproducen sin pausa y por ello no puedo bajar el telón de la vida, es excesivamente fuerte el deseo de ser de tantos millones de ellas. Se dividen y multiplican rápidamente a pesar de que no soy joven.
Queda demasiada vida en mí para forzar la muerte y liberarme de este aquí, este ahora.
Madre, que lástima no tenerte. Qué desconsuelo estar solo y despierto cuando las fuerzas flaquean, cuando ni siquiera existen.
No es malo estar solo, lo malo es estar en un lugar y un tiempo que no es el mío. Es el de ellos, el de otros. Estas cosas ocurren a lo largo de la vida, la soledad es algo usual; pero con el tiempo la paciencia se acaba y a veces me siento pequeño y aislado en una isla hostil.
Si al menos las células descansaran… Ellas, dale que te pego, a reproducirse como ratas inhibiendo la muerte.
¿Cómo lo hago para dormir? Para no estar.
No tengo sueño ni muerte donde esconderme.
Madre, he de vivir la degradación de la vida minuto a minuto. Es una condena desmesurada.
Es enloquecer.
Las ilusiones decaen con la edad como ocurre con la drástica bajada de la reproducción celular cuando somos ancianos.
Te escapas de morir con todas tus fuerzas y te quedas solo, o eliges la soledad y te equivocas o te equivocan.
Que más da…
La cuestión es que cortarse las venas cuesta dios y ayuda. Ser fuerte tiene sus desventajas.
Madre, no me siento fuerte. Resucita y ayúdame a dormir.
Esto es tan feo…
Soy cobarde y es algo que no favorece el suicidio. Tengo que reventar todas las ridículas esperanzas para sacar valentía y una buena razón para que mi sangre se derrame. Estoy en ello, madre.
Pero dame el sueño, necesito esa lucidez. Y mírame en la cabecera de la cama, solo será unos segundos, solo eso necesito, un sueño completo donde todos los rostros se hayan borrado. Y sus palabras. Solo necesito ese breve tiempo para descansar.
¿Te acuerdas, madre, cuando me ayudabas a orinar? Mi chorro era potente y dibujaba con él en el polvo y te reías. Ahora mi meada es patética y despierta recelos de infección, cáncer y sangre.
Estoy seguro que es el momento de partir, cuando se mea mal no gusta a nadie, ni a mí mismo.
Hay quien mea mejor, con mejor sonido, más potente, menos enfermizo. Es hora de un paso atrás, hacia el vacío y dejar espacio los demás, a los mejores meones. No quiero estar junto a ellos y ser testigo de amores y añoranzas. Que les den por culo, quiero irme, mamá.
Madre, tengo sueño y no puedo dormir. Tengo boca y no quiero hablar, tengo oídos y no quiero oír, tengo inteligencia y no quiero saber. Tu hijo tiene unos buenos problemas ¿eh?
Durante el entierro de mi padre pensé que era bonito que tanta gente fuera a decirle adiós, había gente que le quería bien, que le quería de verdad. Mi padre no meó mal jamás, su corazón se partió, técnicamente: un infarto.
Y ahora soy más viejo que él. Eso no es justo, madre. Si supiera que sería más joven que mi hijo algún día, te maldeciría por haberme parido.
Es otra razón más para dormir. Es otra verdad que me roba el sueño. Sonríe, dame un beso en la mejilla y espera un segundo. Yo contigo me duermo.
Es fácil, eres mi rescate.
No quiero que vaya gente a mi entierro para susurrar entre risas, café y tabaco, lo mal que meaba. De mear mal a follar como un idiota, solo hay una diferencia de una copa o una cerveza más.
Ya sé que una vez muerto no importa; pero ahora en la soledad del insomnio, sí que me preocupa. Es un problema que he de resolver.
Soy orgulloso, incluso en la soledad soy orgulloso conmigo mismo. Sé despreciarme y maltratarme, madre. Ahora tú dime que no soy malo, miénteme como cuando me decías que era guapo.
No es un buen momento para respirar gas. Hay que dar tiempo a que se sequen en la memoria de los otros mis patéticas meadas (y otras «pateticidades» más que uno provoca sin remedio). A lo mejor, cuando todo aquel que me conoció se haya enamorado y estén follando como locos, se olviden de lo mal que meo. Cuando follaba no pensaba en nadie, solo en el placer, es verosímil que otros hagan lo mismo, aunque no tan bien, claro.
Madre, me engañaste, no era tan listo como tu decías. Te amé por ello.
Cuando trabajaba, alguien me dijo: «A la tercera vez que te equivoques, te vas a la calle».
Yo respondí: «Ya me podéis cobrar por adelantado las equivocaciones, porque en los próximos dos minutos me habré equivocado siete u ocho veces. Así que mejor me das el finiquito ahora y no perdemos tiempo ni yo, ni tú» (exactamente en este orden de preferencias aunque no sea gramaticalmente correcto).
De hecho, mi primer error fue escuchar aquella estupidez. Me metí en el culo mi orgullo y metafóricamente me arrodillé para comerle la polla al retrasado mental de mi jefe. Necesitaba el dinero de aquel trabajo.
Me hubiera ido bien con la prostitución puramente sexual, soy bueno diciendo cosas que no siento y haciendo cosas que no debo.
Ahora me preocupa más mear sangre y que me vean hacerlo. Hay que ser discreto.
Madre, no quiero discreciones de mierda, te quiero a ti durmiéndome.
Resucita, yo lo haría por ti.
Quisiera dormir pero estoy maldito y permanezco despierto ante la iniquidad.
Se está mejor solo que mal acompañado, pero aunque hubiera estado bien acompañado, nací para estar solo. Y me equivoco y hago cosas que no debo. Otra vez…
No soy malo del todo, madre, no he cambiado desde niño, solo he aprendido. ¿Me puedes guiar al sueño? No te marches hasta que cierre los ojos, no me dejes más tiempo despierto aquí.
Mientras ellos duermen felices yo estoy despierto mascando su felicidad de mierda. No soy un Jesucristo, madre. Me importa un huevo la felicidad del prójimo, solo quiero estar lejos de este tiempo, de este lugar.
Solo respira cerca de mí y di algo con tu inolvidable y entrañable voz. Siempre sonreían tus ojos cuando te miraba. Dame el don del sueño y guíame por él lejos de esta pesadilla, de este mal viaje.
Tampoco era necesario andar semejante camino para apenas un espejismo. La fiebre, la maldita fiebre y la nave Soledad y sus rodeos inexplicables. Todo es confusión y enfermedad. Y una dulce desesperanza, el fracaso de los agotados: tumbarse en una arena que está en la nada.
Allá donde la orina ensangrentada no la vea nadie.
Agotados por el peso de los errores, de la vida.
Agotado, agotad… agota… agot…
Buenas noches, madre. Gracias…

 

Iconoclasta

Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…

Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta

Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…

Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta

Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…

Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta

Tengo chorros de amor que emitir.

Tengo chorros de semen que eyacular.

Tengo chorros de lágrimas por los sueños muertos.

Tengo chorros de tierra con los que cegarme los ojos.

Tengo las manos vacías y no saben qué les falta, están crispadas.

Tengo una pena vital, porque la vida es muy pequeña.

Tengo un dolor en la médula, dentro de los huesos.

Tengo mucha presión, chorros de impaciencia por un tiempo que transcurre lento.

Tengo un encendedor ya gastado.

Tengo una afilada cuchilla para liberar tanta presión.

Mierda…

Iconoclasta



Nunca se agotarán las ideas o el pensamiento, al menos el mío y el de uno o dos más que hay en el planeta, en proporción a la cantidad de monos parlantes.

Lo único que se agotará y que prohibirá será el papel y los objetos de escritura, para que nadie pueda perpetuar su pensamiento, si fuera capaz de hacerlo.

El espacio físico donde la idea adquiere tres dimensiones, color, olor y tacto. Con ello existencia.

El sistema triunfa y apenas se usa papel más que para limpiarse el culo, los mocos o el semen de la polla o la vagina. Los han criado idiotas, incapaces de escribir bien, avergonzados de sí mismos y de su caligrafía; para que no escriban y conviertan en algo tangible y duradero lo que piensan.

Si piensan, claro.

El poder se ahorra así mano de obra y tiempo en romper ideas y negar autorías a seres que son más inteligentes e inquietos que la gran mayoría.

El poder corrupto quiere virtualidades que se puedan borrar con un «del» o editar con un «copy paste». Sin autógrafos incómodos.

Para que solo quede lo que ellos escriben, dictan y ordenan escribir.

Es por ello que solo encuentro en las librerías noveluchas baratas como Crepúsculos, Juegos del Hambre y misterios milenarios y esotéricos sin base ni fundamento histórico real. Esoterismo de feria barata. Se encuentran hasta en la sección de hortalizas de los supermercados.

Se pretende que humanos que han sobrepasado ya la adolescencia, continúen leyendo la basura adolescente que los hará subnormales y cobardes eternamente.

La peste de Camus, llegará a prohibirse, como El Exorcista dejó de editarse porque ponía de manifiesto que era peor la religión, el analfabetismo y la sanidad pública que el diablo si existiera.

Me ensucio los dedos al ojear las páginas de los libros de autoayuda: come mierda, da gracias por ello y sé feliz.

Toda esa basura está en la estantería nombrada como imbecilidad y cobardía, en todas las librerías, en todas las pescaderías del mundo.

Por ello el papel  se está prohibiendo, para que nadie pueda escribir nada más que eso.

Mientras la chusma lee cuentitos sin peso ni profundidad, hay una horda de retrasados mentales asesinando gente en un pueblo durante nueve horas sin que aparezca nadie, ni un policía, ni un político. Apenas una reseña un tanto incómoda que anunciar (en Guerrero, México un día antes de la fiesta de la bandera en el 2014, para ser más exacto).

Y así, como en la edad media, cuando el analfabetismo era el arma del poder, ahora lo es la escritura electrónica y la literatura infantiloide y cobarde.

Otras formas de analfabetismo encubierto.

Y si se piensa bien, la humanidad no se merece otra cosa más que trabajar y ser exterminada por corruptos gobiernos en un emotivo día de banderas de mierda.

Apenas un extraño caso de seres que ocupan el papel con su pensamiento entre cientos de miles que follan borrachos y leen basura y ven mierda en la televisión. Todos esos cientos de miles de retardados, se adjudican el intelecto de dos o tres que saben escribir.  Se adjudican capacidad intelectual, cuando solo hay una excepción inteligente cada sesenta años.

Y a medida que escribo mi pensamiento con tinta marrón que resalta contra la blancura del papel como una mancha de diarrea en la sábana blanca o en la santa, llego a la conclusión de que nueve horas de exterminio en una ciudad no son suficientes, es muy poca cosa.

Se requieren turnos de veinticuatro horas asesinando monos parlantes para que la subnormalidad deje de reproducirse a este ritmo ratonil.

Cuando yo muera y descubran los kilos de pensamiento que he escrito y acumulado y los quemen, alguien pensará: menudo hijo de puta era este tipo.

Solo que será demasiado lerdo para darse cuenta de que es incapaz de escribir ni una sola frase de más de tres palabras en una simple carta. Al igual que los más de siete mil millones de habitantes del planeta.

Hay chimpancés que desarrollan un mayor nivel intelectual que un pueblucho con miles de habitantes, a los que matan sin que nadie preste atención.

Y es que la selección natural se abre paso como sea, aun que los retrasados mentales que son los medios para llevarla a cabo, no sean conscientes de lo que son. Tal vez, ni sepa lo que están haciendo, si no es de un modo tan básico como el instinto reproductor de las ratas.

En pocos años, cuando alguien no tenga teléfono para escribir un mensaje, se tendrá que meter un dedo en el ano para escribir con mierda su saludo de subnormal en una pared.

Y luego se lo limpiará chupándoselo.

Buen sexo y feliz imbecilidad.

Y sobre todo, paciencia.


Iconoclasta

No sé que coño significa, no sé porque observo la luna al amanecer por encima de la vulgaridad de un pinche depósito de agua (es obvio que no estoy en un bosque, carajo).

Tal vez no hay otro sitio donde mirar antes de que salga el sol de mierda y revele por enésima vez mi piel en toda su decadencia, a toda madre.

Tal vez sea un ejercicio de geometría sobre la verticalidad, perpendicularidad y toda esa mierda de la perspectiva; pero no hay perspectiva.

Vaya mierda de geometría.

Simplemente mis ojos son viejos como una piedra y mirar lo gris y lo anodino relaja mis ojos ya petrificados y quebradizos.

La luna era accidental, no me interesaba una verga.

No es arte, es algo puramente funcional.

Es solo que me queda a la altura de los ojos, y para lo que hay que ver, ya está bien.

Los hay que tienen suerte y viven en un bosque boreal donde los putos amaneceres son la hostia puta de hermosos y bellos.

A la mierda, yo miro ángulos, rectas y circunferencias, y no me pongo a llorar como un joto epatado por una belleza de mierda.

Punto.

Iconoclasta

Son pequeñas bombas que van estallando en mi cabeza. A veces detonan sin causa aparente creando una reacción en cadena. Una triste y melancólica fisión neuro-emotiva.
Es posible que la muerte esté cerca; cuando uno piensa mucho en sus recuerdos, es que se presiente el final. Es un examen de conciencia inevitable que ha de juzgar de si ha valido la pena vivir. Estoy convencido de ello, lo he experimentado, lo he sentido en los que han muerto.
Los duendes del pasado lejano y reciente detonan una mina situada en lo profundo y olvidado del cerebro y un torrente imparable de imágenes y de emociones colapsan mi sistema nervioso.
Pierdo un latido y muero un segundo.
Contengo la respiración porque el torrente de emociones me ahoga, me asfixia deliciosamente, narcóticamente…
Me tiemblan las manos porque las emociones son descargas potentes de nostalgia.
Un solo cigarrillo no basta para diluir en humo todas esas tristes alegrías que han muerto en el tiempo.
Cierro los ojos y los oídos al mundo para revivir aquello, para alargar una mano y tocar las emociones que maltratan mi sistema nervioso. Es desesperante, porque están ahí dentro y no puedo tocarlos, no puedo acariciar a mi hijo bebé, como no puedo dar la mano al hombre joven que fui y que me convirtió en lo que soy.
Me arañaría el cerebro para pringar mis dedos de esas emociones, como los pringo en el coño de quien amo. Mas los recuerdos son cadáveres de luz y color que se mantienen preciosos en mi cabeza, son mis tesoros: intocables y no pueden resucitar. No se les puede aplicar el desfibrilador para que vuelvan a vivir; solo se pueden añorar.
En cada uno de ellos, estoy yo muerto, sonriente y fuerte; mi hijo es un delicioso cadáver de bebé de ojos azules, y un adolescente alto y musculoso en otro instante, los cuerpos de mis recuerdos son hermosos.
Ahora son diferentes, son más bellos y perfectos porque aún están vivos, se pueden tocar y por ello no hay tristeza, solo franca alegría.
Pero malditos recuerdos traicioneros…
Yo quiero morir así: intentando no llorar hacia fuera con esas tristes alegrías pasadas, con toda esa melancolía que me haga olvidar que ya no puedo respirar, que no debo respirar.
Que se pare el corazón en ese instante de triste belleza.
Quiero morir bien, porque he vivido bien. Con tal intensidad que mi pene estará erecto sin saber por qué, pobre pene… Siempre ha sido un buen compañero, aunque sea idiota.
Tengo recuerdos de él, de su primer coito, de la primera mamada, de la primera masturbación, las primeras erecciones, tan extrañas, tan placenteras… Nada de lo que avergonzarse.
Es bueno, no puede hacer daño morir ahora que todo está bien, que el balance es positivo.
Da miedo la vida y apostar por más años y que el inventario pueda dar negativo; no quisiera morir así: triste y sin melancolía. Sin razones para sentirme satisfecho de lo vivido y sentido.
Un viejo video musical golpea como un ariete contra la barrera que pongo a las lágrimas. Me arrastra a evocar momentos felices. Los tristes están allí escondidos, son a prueba de bomba, para que no estropeen lo más hermoso. Mi cerebro es tan eficaz, que lo echaré de menos durante esa fracción de segundo que sabré que estoy muerto.
No quiero soñar, quiero cerrar los ojos escuchando la música y dejarme inundar, hasta sentir que lloro, que mi fortaleza no pueda evitar que las lágrimas salgan al exterior.
No quiero dormir, solo quiero cerrar los ojos y hundirme en mis recuerdos aunque duela, abrazarme a ellos y morir sin darme cuenta, siendo yo aquel, siendo yo un tiempo pasado y ya caduco.
Si sigo viviendo, crearé más recuerdos y no quiero más por hermosos que sean, porque duele la vida pasada, duele la belleza y la alegría que ya murió.
Es una putada, dios. Lo hiciste todo tan mal… Hasta tú te hiciste mal a ti mismo.
Yo soy dios y un tanto crítico conmigo mismo.
La alegría se acumula como el mercurio en el organismo, y los recuerdos anulan el tiempo y la perspectiva, es posible un viaje al pasado. El tiempo se fractura entre el pasado y el presente y crea solo una desconfiada incertidumbre del futuro.
Tengo miedo a esa nostálgica tristeza y a la vez busco el momento del silencio de mediodía cuando la comida se asienta y el organismo se relaja, cuando las defensas mentales se hacen permeables a los sentimientos y las bombas-recuerdos detonan sin piedad en esa preciosa semi inconsciencia de la tarde. No quiero recuerdos que me hacen débil y aún así, alargo la mano para tocarlos y acariciar el pelaje brillante de Bianca, la doberman llorona; de Megan, el gremlim; de Falina, la escapista; de Atila el bravo y desobediente; Demelsa la llorona…
Animales queridos…
La voz de mi padre, potente, perfecta, firme…
La alegría de mi madre, su amor avasallador y su orgullo de que caminara a su lado de pequeño y de viejo.
Ellos ya están muertos, solo hay alegría triste, solo hay momentos de un cariño inenarrable.
Las charlas, las travesuras e ilusiones con mis hermanos en toda su historia: niños, adolescentes, hombres y mujeres…
Esas charlas que no han acabado y hay otras por iniciar. Somos y seremos, pero lo pasado es tan hermosamente nostálgico…
Cuando esos recuerdos se convierten en drama, la melancolía desaparece instantáneamente. Porque mi cerebro es eficaz y no permite el trauma. Solo es un ejercicio, una práctica que me prepara a la muerte; una lección que me enseña a no tener miedo porque todo se ha hecho, porque mi vida está saturada de recuerdos tan bellos que son tristes por su condición de impalpables.
Eternas y orgánicas son las emociones que inocularon en mi sangre.
No me gusta ese momento en el que mi cerebro decide cortar el suministro de nostalgia: sin previo aviso me deja abandonado en el presente, sin siquiera un «hasta luego».
Es hora de morir, o tal vez no, pero no hay miedo. Está todo hecho, he hecho lo que debía, porque no hay nada de lo que me arrepienta.
El vídeo de U2 avanza tierno, mostrando un desfile de alegrías y esperanzas, sincronizando mis emociones mientras Bono canta a la cosa más dulce.
Pero no saben hasta qué punto es dulce, y por lo tanto adictiva.
Como el olor a nafta del gas que sale con un relajante siseo del fogón apagado de la cocina.
Podría fumar si no fuera por el gas, pero es un detalle sin importancia.
Hoy no será efímera: hoy será eterna la felicidad de mi nostalgia, hoy moriré con ellos. Mi cerebro no me arrancará de esa historia mágica que hay en mi pensamiento. Detonaré todas y cada una de las minas de emociones que están sembradas en mi cabeza, con la absoluta tranquilidad de que no volveré al presente y sentir la pérdida de lo que una vez fuimos.
Los cerebros se cansan de crear emociones y acumularlas en el pensamiento, pero gestionarlas es responsabilidad del dueño del cerebro y no sé donde guardarlas ya.
Digo yo que es un aviso para acabar ya con la vida. Y la vida debe ser como el dominó: quien acaba antes sus fichas, gana.
¡Oh oh oh, the sweetest thing!
Es imposible no sentir tristeza por lo que una vez viví, por lo que sentí.
¡Oh oh oh, the sweetest thing!
Son irrecuperables imágenes. Y ahí radica la profunda tristeza de lo pasado, de lo muerto.
¡Oh oh oh, the sweetest thing!
Un beso y un abrazo a mis recuerdos, os quiero y no me arrepiento de haberos creado y atesorado hasta el umbral mismo de la tristeza.
¡Oh oh oh, the sweetest thing!
A vosotros, mis recuerdos, os debo lo que soy, os debo la vida y la felicidad que me causa esta melancolía, porque lo malo quedó desterrado en algún rincón oscuro de la mente.
¡Oh oh oh, the sweetest thing!
Soy vuestra creación, mis entrañables recuerdos.
¡Oh oh oh, the sweetest thing!
Moriré satisfecho de todo lo que hay en mi cabeza, de todas esas imágenes y emociones.
¡Oh oh oh, the sweetest thing!
Fantasmas de seres vivos y muertos, dañaría mi cerebro para poder tocaros.
¡Oh oh oh, the sweetest thing!
Ya tengo bastante emociones para la eternidad si existiera.
¡Oh oh oh, the sweetest thing!
Si fuera más débil lloraría también por fuera.
¡Oh oh oh, the sweetest thing!
Recuerdos: sois mi vida, sois yo, y yo soy vosotros.
¡Oh oh oh, the sweetest thing!
Os quiero con toda mi alma por haberme llenado de vida y vida y vida…
¡Oh oh oh, the swe…


Iconoclasta

Hay gente llorando su soledad entre sus amigos, familia e hijos, y también clama por tener una vida maravillosa que tal vez con unos cuantos millones de la lotería pudiera ser factible.

No lloran su soledad, lloran su frustración.

Es un error sintáctico bastante común.

No saben que se equivocan con la palabra y confunden el sentimiento, no lo hacen de mala fe, pero no ayuda a mejorar su ánimo; cosa que me importa exactamente lo mismo que la migración de las mariposas monarcas y el vuelo sincronizado del ibis. Simplemente soy vanidoso y me gusta lucir mi sabiduría.

Sé que no soy Coelho; pero para lo que me pagan, que le den por culo al optimismo y la esperanza. Tampoco tengo interés en ayudar a nadie.

The Secret es un libro al que recurro frecuentemente cuando el portarrollos de papel higiénico está vacío. Odio el papel satinado para limpiarse el culo, no recoge nada.

Es un error lingüístico común confundir la sensación de soledad con la frustración de un montón de decepciones y vanidades insatisfechas.

La cuestión de mis errores es algo con lo que puedo vivir; hablando en plata, me suda la polla lo que me equivoqué.

La frustración es uno de esos efectos colaterales que comporta la vida, no mata, puedo vivir con ello también. Y la muerte no hace ángel a nadie; así que una vez cadáver no me preocupa si dejo o no un buen recuerdo, así que jamás me siento solo. No quiero ser un Gran Yoda flotando en una nube blanca asesorando psicológicamente y ofreciendo paz de mierda a un maníaco depresivo.

Lo que me hace deliciosamente solitario y en lugar de llorar soledades o frustraciones, mejor me las meto en el culo junto con mis vanidades insatisfechas y sigo caminando.

Porque aunque desafortunadamente nunca estamos solos, lo que sí es cierto es que el movimiento se demuestra andando.

Da gusto tener una ley física a la que aferrarse y no un montón de frustraciones que acunar entre los brazos en compañía de seres perfectos que jamás existieron ni existirán.

Las cosas no son tan complicadas: si estás solo te haces una paja y si estás acompañado follas.

Si no es perro es perra y si va con faldas bien podría ser un travelo (a veces las cosas se complican por cuestión de vestuario nada más).

Los seres humanos no son tan complejos como se creen o sueñan. Son más simples que una pelota.

Así que como hizo mi madre querida antes de morir (y los japoneses también son aficionados a ello con sus suicidios), me meteré cualquier cosa que encuentre en el culo y a seguir jodiendo la vida como ella me jode a mí.

Por lo demás, fumo.

Buen sexo.

Iconoclasta

Estaba viendo la televisión infantil, cosa esta que es un mal necesario por el que has de pasar cuando tienes hijos o cuando estás en compañía de niños. No es malo siempre y cuando puedas luego desintoxicarte con una película violenta y sangrienta o con una porno aunque solo la mires durante apenas un minuto, porque una vez has eyaculado se inhibe la libido y piensas en fumar que dura más y te pringas menos.

Ya estaba divagando con mis lácteas aficiones.

Mientras veía en la emisora de televisión de pago algo de Pocahontas (india asexual que no me excita en absoluto), pasaron un bloque de anuncios comerciales (a pesar de ser de pago la televisión, me cago en dios) y salió un muñeco de Lego con la forma de Supermán.

(Tomad aire y leed rápido, esto es documento multimedia).

Y pensé en lo feos que son esos muñecos en lo simples y mal hechos y que el fabricante toma a los niños por idiotas porque al fin y al cabo son humanos y los humanos son idiotas. Idiotas porque son humanos y los idiotas ven la tele de pago con anuncios incluidos y los idiotas ven en los legos y playmobil juguetes que excitan la imaginación porque no tienen huevos los idiotas a comprarse una muñeca hinchable para follar lo que su esposa amante de los legos y los playmobil no le permite y ve en esos pequeños muñecos de mierda algo que meterse en el culo mientras se la pela tristemente con la mano metida en los calzoncillos para que su hijo/a no se dé cuenta de lo que está haciendo y sueña con los dedos manchados de esperma que su hijo será una figura de la física cuántica y por ello su esposa y madre de su hijo se enamore de éste y monten un espectáculo porno incestuoso cuando el niño tenga pelos en la polla y no como un playmobil o un lego de mierda.

Esta vez he divagado rápido, ¿eh?

Yo jamás he jugado con esa mierda de juguetes, a mí que me dieran figuras realistas de soldados, vaqueros, buzos, caballeros, etc.. Siempre vi en esas cosas algo demasiado simple, como un insulto a mi inteligencia. Lo malo es que estos juguetes no solo son la alegría de niños de dos o tres años (justo lo normal), lo preocupante es que sus papás son amantes de ellos y ya tienen cierta edad. No hay que pagar por un cubo de plástico mal pintado y mal hecho un dinero que puedes invertir en cervezas.

¿O es que son más idiotas de lo que imaginaba? Jamás, mi imaginación es más poderosa que toda la imbecilidad de este mundo. Estaba usando un recurso retórico para dar más énfasis a mis palabras.

Vamos a ver, este tipo de muñeco es el esquema mal hecho de una persona y por lo tanto ya induce al niño a entenderse como eso, como un trozo de carne con partes móviles, justo como somos para los poderosos y burócratas de alto nivel.

Aparte de esto, también pensé que como hay foros para explicar las intimidades sexuales e intercambiar videos de masturbaciones, también los debe haber sobre playmobilegomuñecos, no me he equivocado y por enésima siento la pesada carga de mi sabiduría. Esto son mensajes sin editar, tal y como aparecen en el foro:

1. Los Lego son excelentes para que el niño desarrolle la imaginación y active ambos emisferios cerebrales, les ayudan incluso a entender mejor las matemáticas y cómo se divierten con ellos, yo recomiendo los Lego, mi sobrino siempre jugo con ellos y le va excelente en ciencias exactas y quiere estudiar astrofísica.

2. Pues yo creci con los play mobil y la mera neta me gustan un buen lo malo es que si es mas caro que el lego y ademas con el lego tienes ventaja de que si no te gusta el coche lo vuelves avion y asi y en el play mobil no si no te gusta el carro tienes que comprar el avion.

A comentar sobre el primer testimonio: que ni su puta madre se cree que el niño va a ser astrofísico o que le vaya bien con las ciencias exactas. Ese niño si tiene edad de estudiar y juega con esos muñecos, es que tiene alguno de esos «emisferios» seriamente dañados. Y su tío/a es otro retrasado/a que sin duda alguna, le ha regalado innumerables muñequitos de esos porque es pobre hasta para limpiarse el culo con papel higiénico y usa nopales, y es lo más que puede invertir en el subnormal de su sobrino de mierda.

Sobre el segundo testimonio: ni puto caso al analfabeto/a. Se puede observar por su cultura y expresión escrita, lo bien que le ha ido con los puñeteros muñequitos si creció con ellos. Lo más seguro es que crecieran los muñequitos y su cerebro se quedó estancado.

Iros a tomar por culo con vuestro Supermán cuadrado de mierda, yo me quedo con algo más serio, idiotas.

Me cago en la virgen… Hasta en las cosas más banales te encuentras una profunda imbecilidad.

Cosa que me agrada, porque me lo paso bomba, joder.

Buen sexo.

Iconoclasta