Posts etiquetados ‘Ultrajant’

He pasado cuarenta y cinco horas de la semana trabajando como un esclavo, ganando una mierda y soportando a los hijos de puta de mis jefes. ¿Y pretende algún idiota bendecir la mesa para dar las gracias a Dios por los alimentos que me han arrancado del culo?
Si deberían chupármela bajo la mesa coño, Yo soy Dios y no se enteran.
No tienen ni puta idea de mi divinidad.
Serán mis hijos y mi esposa; pero tienen menos cerebro que un playmobil.
Mañana van a comer mierda.

No es una cuestión de amor ingenuo, pueril y decadente por los árboles, por los animales, por la naturaleza.
Es una cuestión de libertad, de vivir violentamente. De estar donde debes, cuando tu instinto está tranquilo, satisfecho. Cuando ninguna otra consideración cuenta más que existir libremente: matar animales para comer, tomar lo necesario de la tierra y la vegetación, partir ramas y troncos para hacer fuego en las noches, de tener como reloj los movimientos planetarios. De morir en la espesura, sin que nadie llore, sin que nadie ría. Sin que nadie sepa.
Y ni siquiera es una cuestión de libertad romántica.
La cuestión definitiva de existir aquí, es ser el animal que nació y no el que fue sometido en la granja humana.
Dicen que con el tiempo uno se relaja y se habitúa. Bueno, yo con el tiempo almaceno más rencores por las esclavitudes sufridas, por las vejaciones que no pude devolver.
No soy un animal que morirá con una sonrisa beata. Moriré con los belfos contraídos, mostrando mis dientes rotos.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Yo no digo que Rosalía no esté muy buena.
Está follable.
Pero es que es como el resfriado, que está en todas partes.
Como un maldición, como un mal de ojo: “allá donde mirares siempre la vieres”.
Es horrible, solo unos potentes visillos a mi alrededor conseguirán librarme de esta maldición. Y no quiero ir disfrazado de bañera.
Las masturbaciones no sé porque, empeoran la sintomatología de la maldición, tal vez porque el semen contenga un principio activo de brujería o no sé qué cojones. Pero cada vez que me la pelo con una foto suya, se triplican sus manifestaciones.

Las cosas más aburridas o/y tristes que marchitan mi optimismo y natural alegría son:

  1. Las sardanas (el fútbol y el tenis también)
  2. Las habaneras (el fútbol y el tenis también)
  3. Los playmobil (el fútbol y el tenis también)
  4. La Rosalía (el fútbol y el tenis también)
  5. El Tour de Francia, el Giro de Italia, la vuelta ciclista a España, etcétera… (el fútbol y el tenis también)
  6. El fútbol (y el tenis)
  7. El tenis (y el fútbol)

Orina demasiado solo y con una molesta erección matinal. Observa con desagrado el vello rizado jaspeado de gris cubrir el pubis, los cojones, enredarse sucio y obsceno en sus dedos.
Y la recuerda, recuerda con precisión sus palabras. “Quiero que te duela cuando no estoy contigo, quiero que sangres cuando esté lejos de ti. Si me amas, debe dolerte, mi amor. Sangra, mi macho bruto…”.
Se desnuda y entra en la ducha con una cuchilla de afeitar ya vieja.
Dirige el chorro a los genitales, primero fría y luego ardiendo, hasta que siente que quema. Su erección se hace aparatosa.
Y dolorosa, como ella quiere que sea.
Tira del prepucio para observar su glande brillante, como recubierto de aceite, se le escapa hambriento de los dedos, sin control.
Piensa en masturbarse; pero no… Ella se merece algo más.
Comienza a rasurar el pubis manteniendo el pene alejado con la otra mano, sintiendo como palpita la sangre furiosa…
Y presiona fuerte la cuchilla, que penetra demasiado en la piel y la arrastra cortando vello y algo de epidermis. Y sangra.
Hace una segunda pasada con más fuerza. Pequeñas gotas de sangre han caído en los dedos de sus pies.
Gime excitado, estrangula el pene para evitar masturbarse casi furioso, para retrasar el momento, para ella, por ella.
Luego rasura el bálano dos veces. Está tan duro, tan insensible, que se excede en los cortes y la maquinilla parece el instrumento de un carnicero. Le duele con tanto placer… Y golpea el glande para que no escupa un semen que aún no debe salir.
Limpia los restos con agua tan caliente, que le arranca un gemido de dolor cuando penetra en las heridas abiertas.
Eleva los huevos, y pasa la cuchilla por la porosa piel. Los siente llenos, grandes, pesados. Están fabricando leche como una puta vaca. Rasura sin cuidado alguno provocando cortes en la porosa e irregular piel del escroto.
Otra pasada que irrita hasta casi el delirio la delicada y sensible piel. Ella se los metía en la boca chupándoselos como caramelos.
Tiene que acabar porque no aguantará más. Literalmente se le escapa el semen ya.
Toma el teléfono e inicia un video. Enfoca con la cámara a sus pies que están sucios de ese asqueroso y rizado vello y gotitas de sangre. No los limpia, ella ha de ver cuanto la ama. El teléfono tiembla con paranoia en su mano por tanta excitación, registrando sus jadeos animales que hacen eco en las paredes del baño.
Toma el pene con el puño y con un fuerte tirón descubre el glande ante la cámara.
Mueve el teléfono por su pubis herido, filma las heridas del pene y retrasando un pierna, filma las de sus cojones.
Se masturba, y la sangre mana suavemente con ese masaje, sus dedos tienen vellos pegados y se han untado con la sangre que ella pide.
La ama tanto, que la empalaría sin piedad hasta que su coño de amada puta también sangrara.
No consigue sobrepasar el minuto y poco, eyacula y lo hace manteniendo el pene vertical jadeando como un animal en celo. El semen se escurre hasta el pubis y los cojones mezclándose con la sangre que cae en sus pies como un amor de color rosa. De carne sajada y limpiada en el mostrador de una carnicería.
“Me duele amarte, ¿lo ves, amor?”, dice enfocando la sordidez que cubre sus pies, antes de detener la filmación.
Luego se lo envía a su teléfono.

No puede más.
Ese semen, esa sangre, ese jadeo. Esa puta animalidad de su macho…
No deja de acariciar con brutalidad su vagina con una carda, un cepillo de púas metálicas para limpiar soldaduras de metal. Los labios de su vagina sangran irritados.
En la cama de la habitación del hotel, se desgarra alma y piel también por él. El amor y el dolor es cosa de dos.
Y deja correr su orina con obsceno descaro para que le duela más, y el teléfono capte sus gritos.
“¿Ves, mi bruto macho? Yo también te amo con dolor”. Recita entre jadeos para después apagar la cámara con los dedos pringados de su propia gelatina sexual.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Las culturas antropófagas lo son porque son humanos de segunda clase quienes las conforman. Esto es, demasiado deficientes mentales como para cazar.
La caza de las otras especies requiere ingenio, fuerza e inteligencia.
La antropofagia va de la mano de una endogamia que los hace con cada generación más idiotas. Es la razón de que estas culturas siempre han sido sometidas por un simple puñado de humanos de primera clase.
Y como son tontos del culo, se extinguen ellos solitos.
Los antropófagos (los que quedan y los que eran), en definitiva son una clase subhumana sin más valor que el puramente zoológico, ya sea como el de los ornitorrincos o las musarañas.
Se pueden esterilizar y dejar que mueran o bien, simplemente quemarlos junto con la maleza mala y podrida, bien para calentar cosas o para celebrar verbenas.
Iconoclasta: Catedrático de Biología pura sin artificios ni memes para idiotas.

La ciencia de la complejidad se basa en una nueva forma de ver las cosas que contrasta bastante con la filosofía que subyace a la ciencia newtoniana, que fundamentalmente se basa en el reduccionismo, el determinismo y el conocimiento objetivo.

Y ahora espera mi respuesta…
Estoy desesperado, no encuentro ninguna frase en google que haga creíble que lo he entendido.

Por fin salió el porqué los países que tienen selvas amazónicas han provocado incendios: el dinero de ese fondo global.
Macron se ha revelado como el capo de los timadores.
El G7 es la cueva de Alí Babá, ni más ni menos.
MDLM (más de lo mismo).
A pagar más impuestos toca.

Hay un ansia paranoica inquisitorial en los partidos de derechas como el PP, Ciudadanos, Vox y los nacionalistas paternalistas, sean de la autonomía que sean, por legislar y prohibir lo que cada cual hace con su cuerpo.
Hoy más que nunca el aborto debe ser libre.
Basta la máxima: no te importa una mierda lo que tu vecino haga, puerco envidioso, metomentodo hijo puta.
Cuando la sociedad está saturada de gente en demasía, de idiotas y de sexo ebrio, es cuando se precisa perentoriamente que la mujer preñada decida si aborta o no.
Ni siquiera debería estar legislado el aborto.
Cuanto más tiempo pasa, esta repugnante sociedad pletórica de envidia, molicie, corruptos, sofistas y arribistas, más libertades destruye.
Solo la embarazada tiene la decisión sobre si es conveniente abortar.
Tiene más libertad el enfermo mental que pide un trasplante de sexo.
Por no hablar del ricacho que se cambia la sangre cuando le sale de la polla o el coño para descontaminarse de drogas. Y eso que siempre hay carencia en los bancos de sangre.
Por no hablar de lo rápido que le trasplantan a un rico o político la polla o el coño si es necesario; para ellos no hay espera.
Si la preñada tan solo sopesa la posibilidad del aborto, es que algo no va del todo bien, panda de tarados guardianes de la puta vida esclava y mísera.
A menos que el hijo de la violada sea vuestro y queráis perpetuar vuestra mierdosa línea sanguínea.
Asquerosos tiranos de apestoso pelaje. Mierdosos.
Ojalá os esterilicen para que no sea necesario que una mujer aborte, guardianes palurdos del inquisidor decoro.
Que yo sepa a nadie le han obligado a abortar; no como vosotros que obligáis a comer mierda a los pobres y los obreros.
A tomar por culo, hijo putas; mejor se os da llorar por la amazonia, hipócritas.

Si no soy puta y gracias a dios soy hombre (macho): ¿Por qué me duelen tanto las rodillas?
Y este sabor a bacalao salado que no me puedo quitar de la boca…