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En Telegramas de Iconoclasta

Algunas reflexiones sobre los vertederos de cadáveres humanos, o eufemísticamente hablando: necrópolis, cementerios, camposantos, panteones, etecé, etecé, etecé…
Los vertederos de cadáveres humanos de las ciudades suelen estar situados en pequeños montículos de montañas y explanadas en las afueras, como parques temáticos de la muerte; pero aburridos salvo el día de difuntos que parecen auténticos circos.
En Europa su localización es tan incómoda por causa de la topografía del continente, mayormente montañosa. Hay zonas de América que disfrutan de grandes llanuras y así pueden ser desahogada y ergonómicamente generosos con la ubicación de los vertederos. Les sobra espacio y así pueden esparcir por doquier y de forma panorámica, todos los cadáveres que sea menester.
Los vertederos humanos se crean en las afueras, porque los terrenos llanos son más valiosos y dados a la especulación por ser más fáciles de urbanizar para los asentamientos de ganado humano vivo.
Los viejos vertederos que se encuentran en algunos barrios de las ciudades, en su tiempo se encontraban en el extrarradio o bien formaban parte de otro municipio que engulló la gran ciudad.
Y no hay que olvidar los grandes alardes de ingeniería y arquitectura para fabricar vertederos más vistosos o enigmáticos: pirámides y catacumbas romanas. Obras que marcaron el grado de decadencia de sus sociedades. Porque ¿para qué excavar túneles bajo la ciudad o crear grandes pirámides con el brutal coste de dinero, recursos y vidas? No se trataba de creencias: era puro aburrimiento.
El aburrimiento, el lánguido y bostezante “je ne sais pas” es el rasgo característico de la decadencia de una sociedad.
En unos tiempos y lugares tocaban la lira comiendo uva y practicando sexo sin ninguna elegancia y sin discernir qué agujeros usaban, en otros se entretenían en dibujarse como dioses y soñar con pepinos enlatados. Y ahora, a los decadentes les da por sentirse violados en sus derechos mientras tuitean ignorancias en sus teléfonos sin ningún control del lenguaje, por puro mimetismo con otras reses del rebaño.
La decadencia se convierte en idiocia. De hecho, si hay decadencia es porque la idiocia es el gen característico del ser humano (o de la “sera” humana). Y así es como a cualquier panoli le venden una moto que compra para no usarla nunca: se promociona con romanticismo comercial, hipócritamente ecológica y especulativa la cremación de los cadáveres. Cobran lo mismo y se quedan los especuladores con la parcelita y de premio les dan a los vivos un jarroncito con unas cenizas que dicen, son del muerto (ataúd incluído).
Si de verdad hay ecología de por medio, ¿por qué coño usan ataúdes para quemar al muerto? Hay rampas y tolvas que se pueden ocultar con discreción, por las que echar los cuerpos al horno sin necesidad de joder árboles ¿no?
Si le meten un transmisor en una oreja, un chip veterinario pongamos por caso, los deudos desde sus móviles (tras descargar la app correspondiente) pueden seguir el recorrido del cadáver. Hay cosas que se pueden mejorar aunque nos las quieran meter por orificios que solo son de salida.
Yo digo que quemen a su prima y a mí me lleven al vertedero. Porque si me he podrido en vida en esta mierda de sociedad, bien me puedo podrir muerto en un agujero o un nicho. No tengo problema alguno con ello.
Respecto a la cobardía generalizada sobre la muerte, la mojigatería de los idiotas y los prejuicios de los ciudadanos de smartphone y nula capacidad intelectual, me encanta la noticia de que en un pueblo español: Sabadell; se ha protestado por la instalación de un tanatorio, ya que se ubica en una ruta escolar y temen los tontos el impacto emocional en los niños.
O sea, hasta la simple visión de un edificio puede causar trauma a sus hijos. ¿De verdad se ha llegado a semejante extremo de puerilidad, miedo, ignorancia y basura mental?
Pues deberían tener encerrados a sus atrofiados hijos en una habitación a salvo de la vida. Pedazo de mierdas…

 

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Iconoclasta

 

Se adelanta el vía crucis del procés independentista republicano. Ahora hay un primer jueves santo previo al jueves santo eclesiástico que, conlleva nuevos rituales para gloria de muchos beatos y mártires que no han muerto; pero dan mucha pena por estar en el trullo.
Fugarse, huir, no es escapar de la ley. La RAE deberá modificar esta acepción por: internacionalizar el procés independentista catalán.
Decenas de miles de reses humanas amenazando a una docena, no es acoso, no es violencia: es pacifismo. La RAE deberá «semantizar» bien la definición de violencia y acoso.
Ambición de protagonismo y poder, deberá ahora figurar en la RAE como: amor por todos los catalanes. Entre ellos, más concretamente.
Fascismo, populismo y xenofobia, deberían englobarse como Amor a la Terra. O sea, sin connotaciones negativas.
Otra nueva acepción que revisar por la RAE: No hay delincuentes, no hay golpistas de estado, no hay ladrones en el gobierno catalán de la república de Cataluña. Todos son mártires y muy buena y amorosa gente. O sea, delincuencia es martirologio. No lo tiene fácil la RAE.
Los independentistas no roban fondos públicos, no es malversación: es cuidar del único catalán que reside en la república (ya que todos los catalanes debieran ser solo uno y una sola voz). Además del léxico, se requiere una reforma del código penal.
Pues todos felices. Los independentistas se ven motivados a lanzar sus soflamas de victimismo y lloriqueo fácil. Y además han conseguido ampliar la festividad de la semana santa en Cataluña.
Y la RAE tendrá más trabajo gratificante, del que le gusta: contentar a dos millones de sectarios catalanes, de la misma forma que contenta con sus nuevas correcciones e inserciones en el diccionario a millones de incultos interneteros.

En Telegramas de Iconoclasta.

El tiempo deja de importar observando el incienso desintegrarse en convulsos y volubles jirones de humo.
Tal vez, la leve narcosis del aroma del sándalo me lleva sin pretenderlo, a algún planeta imposible dentro de mí mismo. Donde estamos, donde somos de alguna manera perfecta, íntima y obscena para concluir lo que empezamos.
El incienso arde y se hace humo fácilmente, con sosiego, caóticamente hipnótico.
Arder, evaporarme y fluir serenamente en entropía.
Sencillas e impredecibles volutas de humo que no se plantean su existencia; pero con suficiente voluntad para alcanzar lo amado y lo necesario.
Un fluido con notable necesidad de ella.
Filtrarme en sus labios, ascender perezosamente por sus piernas, internarme caliente en los íntimos muslos y penetrar en su desesperante coño.
Narcotizarla de amor…
Ser cálido en su piel.
Hacerme jirones y desaparecer cuando ella dormita y necesita paz.
Y luego o antes, qué más da… Hacer lo necesario.
Asfixiar lo que odio, meterme por las narices de los detestables y envenenar sus pulmones, quemar sus esófagos.
Incinerar pensamientos funestos.
Ser tóxico y ulcerar pieles que me repelen, cegar ojos repugnantes.
Ser némesis y amante.
Ternura y violencia.
Es compatible, porque puedo amar con brutalidad y ser inmiseridorde con una mirada torva e indiferente a cualquier dolor o moralidad.
Matar es tan bueno como amar. Odiar, es tan intenso como follar.
Así nacimos los humanos.
En algún momento se estropeó todo.
Soy hombre que quisiera ser humo, ergo soy un humo frustrado. Un error más de concepción. Madre nunca supo los errores que sucedieron en su vientre.
Porque un hombre de carne no puede hacer lo que desea, no tiene tiempo.
El secreto es la entropía de los vapores, su fluir, su belleza, el perfume y el veneno que pudiera esconder.
Durar lo que una vara de incienso es tiempo suficiente si eres humo. Es tiempo bien empleado.
La carne emplea todo su tiempo en degenerar.
Ser fluido, ser volutas que aman hasta el llanto y peligrosas hasta el horror que la justicia exige.
Y siempre volver a ti, en anillos de humo succionando tus pezones, y despertarte dulcemente en un amanecer con aromas de maderas y amor.
Conmigo desintegrándome en enredos en tu cabello.
Vale la pena durar unos minutos si consigues lo que amas y lo necesario.
¿Para qué vivir más si ya lo tienes todo?

 

ic666 firma
Iconoclasta
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Existe el viento, lo sé, lo he experimentado; pero dios no.
Nein, nada, cero, niente, nasti de plasti…
Porque si existiera, me habría ayudado cuando el cochino viento me estaba jodiendo: bien apoyando su sacro dedo índice en mis riñones para empujarme, bien cambiando la dirección del viento, que me soplara en el culo en lugar del pecho.
Una subida en bicicleta, con fuerte viento de cara, se convierte en dos subidas. Eso lo saben hasta los cerdos ignorantes que, escriben tuits de cuatro palabras para nada cada día.
Me ha costado veinte minutos más de mi vida llegar al final de la ruta.
He llegado con la boca llena de espumarajos, cual brioso corcel jodido por su jinete que va tan fresco y relajado en la silla. Hijo puta…
He blasfemado hasta quedarme afónico; pero dios no se ha manifestado.
El único que ha aparecido es el diablo, que me ha ofrecido dar un par de grados más de calor al viento helado a cambio de que le besara el culo.
Le he dicho que no soy maricón y he continuado mi puta marcha.
Que jodan a los divinos, a los malditos y al asqueroso y voluble planeta de mierda.

Que si llueve, que si el frío, que si el calor, que si nieva…
Me asomo a la ventana y, a menos que corran ríos de lava afuera, no me quedo en casa.
No pueden hacerme nada que no me hayan hecho ya.
Por otra parte, si dios existiera, tampoco le tendría miedo.
Los quejicosos mueren en su casa y sus gatos se alimentan de sus cadáveres.

A veces es perfecto el decorado. Tanto espacio libre de humanos…
Son breves momentos de soledad, ergo libertad.
O tal vez, espejismos nacidos de mamar tanta mediocridad, de un ansia atávica de verlo todo vacío.
¿Y si los he borrado a todos y no me acuerdo?
Da igual si estoy loco, lo que importa es que creo que ocurrió y yo formaba parte de toda esa inexistencia.

– Atención torre de control. El vuelo 56 procedente de Nada, en descenso.
– Vuelo 56, proceda al aterrizaje, Nicho 6 Sección 11.
– Apreciado pasajero: es obligatorio el uso de mortaja. La tripulación del vuelo 56, le desea una feliz muerte.
– Precioso -dice para sí el pasajero.
Abre la ventanilla escupe y lanza aburrido la colilla.
– Atención torre de control. Vuelo 56 desplegando tapa del ataúd para tomar muerte.
– Proceda vuelo 56.

En Telegramas de Iconoclasta.