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Las divagaciones de un ateo mini

Las divagaciones de un ateo.

Eiza González

En Telegramas de Iconoclasta.

No es timidez, es un miedo real.

Cómo decirlo…. Es que…

Es que ella habla y siento el vértigo de un amor, la vorágine de abrazar y besar su pensamiento todo, y con ello, su carne.
Es valiente la condenada, es más valiente que yo…
Da pánico. Tiene la desfachatez y osadía de dejarme indefenso, rompe muros de contención, de prudencia.
Y construye en el aire, como si fuera fácil, un ramo de flores y una mirada devotamente enamorada. Y un beso y un abrazo que se escapan a mi control.
Hace trizas cualquier intento de control, del mío. Porque ella no necesita controlar nada.
Es creadora.
Da miedo hablar, da miedo que hable y ejerza su sensualidad y verse pequeño ante ese despliegue de belleza y de emoción.
No es una banalidad, no son palabras bien colocadas. La literatura se esfuma, no hay ingenio entre estas palabras, no hay voluntad en medir y exponer, solo un carnívoro deseo de devorarla a besos.
Hay que amordazarla, hay que contener toda esa sensualidad que me roba los años vividos, que demuestra que hay cosas que no sé, cosas que posiblemente no sabré. Que nací tarde o fuera de lugar.
Da miedo hablar, da miedo escucharla. Porque dobla el tiempo y el espacio con una sola frase, construye uno de esos túneles del cosmos que lleva a su dimensión, a su propia y única dimensión.
A sus sueños… Me convierte en un visitante de su fantasía y yo acaricio las paredes de ese decorado arrebatador.
El precio es que se pierde un latido de mi corazón. Y se crea un expectante silencio, mientras las piedras de los muros se golpean mudas entre ellas en el espacio.
Y nadie parece darse da cuenta de la tragedia de amar, te quedas solo ante ella.
E intento ser razonable, pero no… No hay razón alguna lo suficientemente sólida ni madura para evitar caer en la belleza de un sueño.
Un sueño tan vívido que crea una dulce melancolía. Y das gracias a la soledad porque te mantiene oculto en ese momento que los ojos se humedecen.
Como húmedas están las flores sacrificadas a ella entre mis manos.

El arbol humano Portada libro

«La soledad es su naturaleza, o una parte de ella. Porque su otra naturaleza se marchita de pena entre savia y fibras que no acaba de asimilar como suyas.
Las noches son el descanso de los árboles, la fotosíntesis es agotadora.
El vegetal se retira y da paso al hombre.
Al hombre más solo del mundo.» (Iconoclasta)

Para leer en:
http://issuu.com/alfilo15/docs/el___rbol_humano_libro
y
http://binibook.com/details.php?id=1656

Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…

Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta

Una vez se ha hecho el ridículo y han descubierto que no es más que un fraude como artista y persona; alguien tan vulgar y previsible como la puta que gime placer con su cliente, solo queda alardear y magnificar la mierda que le ha quedado entre las manos y las piernas. Y así, una miserable torta de queso de puerco la convierte en langosta a pesar de que todos le ven comer mierda.
Como si a alguien importara su mediocre vida.
Es lo que tienen los fracasados y los vanidosos: un valor desmesurado e injustificado por su vida. No es bueno hacer un show de tanta miseria y vulgaridad. Es mejor la dignidad, pero de eso no entienden.

Algo falla en sus pequeños cerebros, porque demasiada gente ama a mucha gente. Como si el planeta fuera el puto paraíso.
No saben lo que es amar. No son capaces de entender su exclusividad.
Nnfas y faunos sometidos a la voluntad genital, con sexo mediocre y funcional.
Se visten, pobres palurdos, con el ropaje del amor y ni ellos mismos pueden asear su piel a las mañanas de toda esa ponzoña hipócrita que les cubre.
La cobardía a la soledad no es motivo de orgullo ni de llamar amor a cualquier porquería que pisas en la calle.
Demasiada banalidad para mi gusto. No hay selección natural.

Las divagaciones de un ateo

Yo sé que no existes, pero a veces desespero en este mundo sin magia ni dioses, necesito a alguien a quien responsabilizar de mis errores y lo que pago de los ajenos.
Porque vivir en este planeta que tú creaste, es patear los excrementos que dejan los otros a medida que caminan. No puedes dar un paso sin ensuciarte los pies.
El hombre se procuró calzado por esa razón. Alguien tenía que tener el sentido de la higiene que a ti te falta.
Te has equivocado, Dios. No tienes sentido de la equidad, no tienes un ápice de ética.
Tus errores, son nuestro tormento, angustia y frustración.
Tengo un rosario de cuentas de mierda que hago bailar entre mis dedos en honor a ti.
Siempre me das en el mismo lado de la cara, tu sentido del equilibrio es nulo.
¿O simplemente eres malo sin más?
¿Es posible que mi podrida mente haya creado algo tan repugnante como tu divino misterio?
Joder, Dios, no me das descanso. ¿Tal vez sea que me sobrevaloras? ¿Crees que podré resistir hasta la hora de morir tu negligencia como ser superior? ¿Me quieres obsequiar otro tumor, otras venas secas, otros huesos infectados? Tengo la sangre dulce y apenas me quedan dedos en los pies que cortar.
Eres un puerco…
Ya está bien ¿no? No soy un Dios, no puedes joder a alguien que es tan poca cosa como yo, no tiene mérito. Eres un Dios apático, sin inquietudes. Un Dios que como una mala ramera, se conforma con cualquiera que le dé unas monedas.
Solo que tú, no necesitas prostituirte. Entiendo tu perversión y el placer que sacas de ella; pero si yo fuera tú, sería el puto Dios al que todos aman y admiran. No te golpearía cada día, ni te llevaría lejos, al lado contrario del amor.
Soy soberbio y vanidoso. Soy lo que tú no has sido nunca, por eso nos odias. A ella y a mí.
Te daría unas monedas para que desayunaras bien un día, luego te arrancaría el corazón; pero alternaría entre la alegría y la tristeza. A los perros les damos carne entre tanta croqueta seca.
Tú no… Tienes que acabar con quien te propones, hasta que cague sangre oscura.
¿Te masturbas allá arriba o a mi alrededor? A veces soy yo el que se masturba y desearía dejarte ciego con mi semen, que acertara en tu gran ojo de párpado triangular, estúpidamente triangular.
Ese ojo que todo lo ve, que todo estropea.
Sumas penas a otras penas, hilvanas costuras de soledades y lejanías, tejes una telaraña de desesperanzas y eliges a tres o cuatro idiotas a los que dar toda la alegría que a mí me niegas.
Eres un hijo puta.
Nos niegas a dos seres insignificantes, una simple esperanza.
Nos haces la vida tan larga que pedimos a gritos la muerte.
¿No la ves? Está sola, está cansada, como yo. No hagas nada, mi Dios de mierda, simplemente mira a otro lado, deja que nos acerquemos despacio, con esperanza. Moriremos antes de llegar.
¿A ti que más te da, mi piojoso Dios?
Si tuvieras algo de decencia, crearías un cáncer en los testículos de ese vecino idiota que no sirve para nada. Yo lo jodería así y ayudaría a un buen hombre a cambio. Es mucho pedir para ti ¿verdad?
Tú no buscas dormir tranquilo, sonriendo por esos pobres diablos que al fin se han besado.
Es más excitante para tu gran pene sagrado ver como la piel de unos niños se pega a sus huesos y sus ojos son los abrevaderos de cientos de moscas. Te conozco Dios, no sirves, eres un gran error que se retroalimenta de volubles designios, que son inescrutables porque simplemente no existes. Te creamos los desesperados de la ilusión. Te creamos los ateos ante la frustración de vivir cada día aquí, en este lugar que creaste sin existir.
Solo eres una conciencia colectiva, una pantalla de autocine.
Una simple abeja reina que lanza sus feromonas indiscriminadamente, sin voluntad, sin inteligencia.
¿No ha habido bastante dolor? Mira, hay mucha gente a la que matar, a la que enfermar, los hay a millones. Gente que se lo merece de verdad, te lo digo yo.
Deja de mirarnos, no somos nada, no importamos más que a nosotros mismos.
Deja que nos aproximemos, no puede hacer daño a nadie. Nos duele todo el cuerpo… Nuestras vidas están ya muy avanzadas o castigadas, puedes llamarlo como te salga de la polla; pero búscate otra distracción.
Yo la beso, la abrazo y tú miras a otro lado o matas a un bebé durante esos instantes, no importa.
Simplemente no nos prestes atención. No somos peligrosos, puto Dios.
Como me gustaría cortarte el cuello y que la sangre caiga sobre la humanidad, crear con tu sangre diosa una plaga de dimensiones cósmicas.
Tengo mis sueños, tengo a mi amor tan lejos en tiempo y distancia, que ya no sé si es amor o una locura de mi mente apaleada. De mi ánimo cansado de tu aceite hirviendo goteando encima de mí.
Tal vez sea el agobiante peso de tus designios lo que me hace pensar que alguien me pueda querer solo un poco. Que alguien me pueda estar esperando. Porque tú no das tregua, si por ti fuera, comería cristales rotos todos los días, todas las horas. A veces me oculto de ti, por eso sigo vivo.
No creo en ti, no existes; pero deberías ser. Alguien tiene que ser responsable de todo esto, de mi cuerpo, de mi cansancio, de mi boca seca, de mis lágrimas que son legañas puntiagudas como erizos anclados en mis lagrimales.
¿Estarás contento si consigo llorar sangre? Déjame ciego y que ella me guíe.
No te pido nada, solo pido, Dios de la mierda, que me ignores. Que la ignores a ella, porque mi sufrimiento lo puedo sobrellevar; pero el de ella… Es algo que me pudre las entrañas. Me duele ella más que yo mismo en llamas.
Que niegue tu existencia es lo mínimo que puedo hacer, porque yo sí que tengo algo de dignidad. Necesito devolverte todo el mal que nos has hecho.
Fíjate en esa mala mujer, haz que de su coño nazcan hijos muertos cada vez que mee. Céntrate en la asquerosa, se lo merece. Y dale así un respiro a mi amor. Déjala que se levante, ya se ha arrastrado bastante. Déjanos llegar con vida al abrazo ansiado.
Eres un hijo de puta, a los buenos destrozas y la idiotez premias.
No lo haces expresamente, Dios imbécil, solo haces lo que puedes. Eres un accidente del universo, algo aleatorio. Alguien te matará desde una galaxia lejana, alguien que sepa de tu podrida inexistencia.
Alguien disparará una andanada de ondas quarkianas y mi cabeza estallará y morirás.
No te creas tan Dios.
Solo vives en mi mente cansada de tanta banalidad y envidia.
Solo eres una moneda lanzada al aire con un pulgar torpe.
Aún así, eres responsable ante mí y ante ella de nuestro cansancio vital y de unas lágrimas excesivas.
No creo en ti, pero te odio y desprecio tan profundamente como a ella la amo.

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Iconoclasta

Arpía de la ciénaga urbana

Arpía de la ciénaga urbana, clávame tus sucias garras de miseria y aceite quemado de coches ruinosos.
Desgárrame el pecho y el vientre.
Y más abajo, si quieres. Estoy cansado.
Inféctame de la misma porquería que a ti te deja dormir tan profundamente sin que el aroma de tu podredumbre te robe el descanso.
Que mis ojos se hagan negros para evitar la sucia luz en la que flota el polvo y pieles quemadas.
Vacía mi cerebro como lo está el tuyo.
Una mutación o una maldición por una noche de descanso… Es buen negocio, Arpía de la ciénaga urbana, puedes desgarrar lo que quieras de mí.
Si tuviera alma, te la daría.

Solo carnes mini

Solo carnes.