Archivos para abril, 2022

Se ratifica que cualquiera aprueba el bachillerato impunemente y que se trata básicamente de clases de catequesis de ideología socialista-consumista: biología reproductiva y sociología gitana, obediencia religiosa a los jerarcas del nuevo régimen penitenciario español, bozales y sus virtudes, aberraciones sexuales múltiples de la decadencia española, calentamiento climático y su pasión paranoica, llanto emotivo por la guerra de Ucrania al inicio y final de clase, y unas pocas nociones de historia debidamente pervertida y censurada, tal y como ocurre con la prensa europea.
😷😥🥶🤏👈🧮👙🩱🩲🧸🪅♀️♂️⚧️🚬😋🤝🤮🥳😎🥲
Cualquier tirado va a ser licenciado aunque no sea capaz de aprobar el llamado bachillerato (una especie de enseñanza primaria de primer ciclo en cuanto a conocimientos). 😋
Se preparan unas buenas generaciones de médicos, abogados e ingenieros.
¡Qué miedo! 😬
Y qué mierda. 😃

Y por supuesto, en vez de comer carne, a alimentarse con mierda para ser más herbívoros, como vacas mansas.
Lo muy divertido es que los todoterrenos resulta que también calientan tanto como los aviones que los políticos y otros millonarios usan a diario para moverse por el mundo.
No jodas, con la noticia/amenaza climática para retrasados mentales…
Hay que ver que fanatismo le echa al asunto climático la prensa prostituida a los regímenes neonazis instaurados por medio del coronavirus en las viejas y decadentes democracias occidentales.
Ni los libelos del siglo XIX…

Te puedes preguntar si has pasado en coma ocho meses y tras abandonarte en un paraje cualquiera, has despertado en un nuevo invierno. Y de paso, golpearte las sienes para asegurarte que el cráneo está lleno.
Puedes preguntarle a la irritada comadreja temblona si le ha pasado lo mismo que a ti.
Y la única explicación es la que recuerdo de hace unos minutos, cuando vi nevar a través de la ventana de la cocina salí de casa, de su calor y refugio. Y preferí el frío y fumar entre copos que el viento arrastra veloces, a millares; silenciosamente, como una melancolía que se deshace, deslizándose rostro abajo.
La comadreja malhumorada me dice que estoy loco. Yo le respondo que no puede hacer daño, he vivido momentos peores; pero no tan bellos.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

El viento arranca y arrastra la vida en todos los rincones del planeta. Roba el calor y por tanto la vida. Y no sé a quién se lo da.
El viento que habla con los árboles a los que no les importa que les pueda arrancar su calor, porque ellos lo obtienen de la tierra profunda, de la descomposición de los muertos y el infierno que es el centro de la tierra, allá donde el viento no puede entrar. Si algo no te puede robar la vida no debes temer. Por eso es absurdo que la simple palabra cause tanto miedo entre las bestias humanas.
No temo al viento, es mi particular y dulce eutanasia, hablo con él con los ojos entornados, escuchándolo con la cabeza ladeada en un dulce y trágico desaparecer del planeta.
No temo al viento, lucho contra él cuando me lo propongo. Si vivo gano; pero no siempre será así. Mi pellejo se seca, cada día es más fino y me hace frío como el metal.
Tarde o temprano el viento me arrastrará, me llevará a ningún lado y seré simple ráfaga.
El viento no quiere palabras, no se las lleva, no las necesita. No tiene nada que decirnos más que soplar y soplar. Nos quiere a nosotros arrastrados.
Sus grandes amigos son los seres que viven clavados en la tierra y las aves que lo montan, vuelan y juegan con él…
Sopla con fuerza en primavera para esparcir la vida y arrastrar lejos las pieles secas y restos de cadáveres. Para robar el calor y su vida a los débiles, que no se reproduzcan más.
Al final, el viento es el apocalipsis, el juicio final.
Morir es fácil, solo tienes que dejarte llevar por él. Lo difícil es vivir.

Iconoclasta

“El ser no sólo se toma en el sentido de sustancia, de cualidad, de cantidad, sino que hay también el ser en potencia y el ser en acto, el ser relativamente a la acción”.
Cometí un vanidoso acto de tenacidad y me propuse pues, en mi ánimo, leer todo el ladrillo que escribió Aristóteles.
Avanzaba en el libro y me sentía muy enfadado y aburrido “en cuanto a que la sustancia”, “en cuanto a que al ser”, “en cuanto a que la materia”, “en cuanto a que el género” y en cuanto a que Platón, no acertaba ni una según Aristóteles, el inexplicable para sí mismo. Que semejante bodrio haya pasado a la historia explica lo que hoy día tenemos que ver en la política, economía y religión: basura.
Como a continuación veréis, no soy el único que ha pensado que con párrafos (y cientos y cientos de páginas) como este que inicia esta reflexión, Aristóteles demostraba que estaba muy, muy, muy enfermo por algún accidente vascular en el cerebro o simplemente nació así.
Bertrand Russell en su libro Historia de la filosofía occidental fue absoluta y justamente cruel con la “lógica” aristotélica de mierda y llegó a decir en La perspectiva científica:
“Aristóteles ha sido una de las grandes desgracias de la raza humana”.
Estoy de acuerdo con el bueno de Rusell aunque la raza humana no se merezca nada mejor; porque Metafísica, peor no puede ser.
Y yo, cándido de mí, pensaba que tras leer El Castillo de Kafka, no podría tropezar con algo peor en mi vida…

Tiene una luxación del pensamiento, se ha doblado demasiado imaginando tiempos mejores, lugares sin tanta mediocridad.
Como un codo al revés, como un testículo lleno de intestinos por una hernia.
Así duele, así mata la frustración; como una enfermedad.
La enfermedad sea mental o física (siempre acabará siendo mental también), siempre comporta desesperación y un dolor insoportable de vivir.
No lamento dar malas noticias, ya hay demasiados predicadores y telepredicadores para las cosas amables de mierda.