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La sociedad no se ha polarizado políticamente, todos votan a la misma mierda, solo eligen la retórica de los timadores que pretenden gobernar y el “me gusta” al tuit que más les emociona, siempre y cuando no exceda de las cuatro palabras y lleve foto o dibujito.
El coronavirus ha puesto de manifiesto, como jamás había ocurrido, a los dos bandos humanos que existen desde tiempos inmemoriales:

Mansos y creadores.
Esclavos y luchadores.
Crédulos y soñadores.
Mediocres y únicos.
Mezquinos y nobles.
Cobardes y despreocupados.
Rumiantes y carnívoros.
Indignos y humanos.
Reproductores y folladores.

Todos los que comienzan por mayúscula son de un bando. Los de los adjetivos en minúscula o segunda columna son el otro bando.
El bando de las mayúsculas es invencible, está formado por tantos millones de reses que los del segundo bando, el de las minúsculas, no tienen oportunidad alguna; morirán asfixiados por la mezquindad y la mediocridad.
Los del primer bando, el de las mayúsculas, gozarán de vacuna y un pasaporte veterinario sanitario. A los del segundo bando les importa una mierda morir de gripe o de cáncer; hacen lo que deben aunque se deban convertir en los proscritos de una sociedad farisea; no nacieron para comer forraje frente al culo de otra vaca en fila india.
Los del primer bando se subirán al camión que los llevará al matadero con pancartas que dirán “Todo irá bien”.
Los del segundo bando deberán ser abatidos a tiros porque no subirán al puto camión.
El bando indigno ganará, eso lo saben los dignos. Saben que hay exterminio contra el individuo, que la masa borreguil odia no ser como ellos y si se elimina lo envidiado, pasa desapercibida la propia mediocridad
La sociedad de los borregos se ha extendido como un hongo por todo el planeta (la globalización ha culminado), un hongo que exhibe su pasaporte veterinario sanitario que certifica su imbecilidad y mansedumbre, el pinchazo de una vacuna y su respiración pobre y sucia de un bozal formado por capas de cobardía e ignorancia en el hocico.
Ha llegado el fin de la especie humana, lo que quedará en breve, es solo una mutación amorfa y sin identidad de lo que era.

Iconoclasta

¡Qué asco!
Ya puede llover, haya terremoto, huracán, manifestación de maricas, tortilleras y transformers, que no haya nadie cerca de ellos en medio kilómetro a la redonda, incluso que la bofia esté muerta; que no se quitan el bozal del hocico ni para comerle la polla al marido o el coño a la parienta.
Que la obediencia servil es pura cobardía, lo supe ya de muy pequeño cuando mis compañeros obedecían y yo fumaba porque me salía de mis cojones a los doce años. En lo único que me he equivocado, ingenuo de mí; es en calcular a la baja la desmesurada densidad demográfica de los ejemplares de cabestros serviles.
Hay un buen y humanitario remedio para la agonía de los serviles. Cientos de películas no pueden estar equivocadas: el tiro de gracia. El que se les da a los caballos cuando se rompen una pata y no cesan de relinchar provocando jaqueca porque sufren asaz.
Yo puedo cooperar humildemente comprando las graciosas balas, ya que dispongo siempre de una módica cantidad de euros para dedicar a caridad o beneficencia.
Y conste en acta (que para eso cobra una pasta el cabrón del notario) que un bozal que debilita y enferma al cabestro portador, es mucho más cruel, no tienes más que oírlos respirar y hablar.
Además que oculta la belleza de las tías buenas. Uno se cansa ya de mirarles siempre las tetas y la entrepierna, a ver si hay suerte y llevan el pantalón tan ajustado como mi profesora en los años 70, que lo llevaba harto metido en el coño. Ahora llevan mallas, cosa que da esperanza conejil; pero bueno, si no puedes imaginar sus labios haciéndote una mamada, es una mierda también.
Salir a pasear en tiempos fascistas coronavirianos es asistir continuamente y sin esperanza de escape, a un certamen canino.
Tanto de lo mismo (bozal y mezquindad) es vomitivo (emético para los más habilidosos con el idioma).
Y ciertamente dan miedo, con ese fanatismo servil parecen talmente una secta de davidianos o cosas de esas que el FBI tiene a bien exterminar de cuando en cuando. Hay sectas que se suicidan colectivamente y eso también mola, que se quemen en grupo; de la misma forma que la leyenda urbana cuenta que de tiempo en tiempo,los lemings se lanzan por los barrancos noruegos al mar en un suicidio colectivo por el bien del ecosistema; como si no hubieran comido yerba de la risa.
Es horrible el asunto de la reencarnación: ¿no hay renovación? ¿corremos algunos pocos el riesgo de encontrarnos a muchísimos de los mismos subnormales en otras vidas con otras formas?
La misma imbecilidad repetida hasta el infinito. Es pura desolación imaginarlo.
Si al menos el imbécil se reencarnara en una mosca, te saldría gratis matarlo.
¿O tal vez al tener un grado de disminución deben reencarnarse por pelotas y no tener así el paraíso lleno de tarados? Si fuera así, ya mismo le beso los huevos al cristo en la cruz. Yo a follar en paraíso y los tarados a reencarnarse en mierda de pato o lo que quiera que tengan suerte de ser.
No… Es demasiado complicado, un buen tiro de gracia y a evolucionar como toda especie decente, coño. Es lo mejor, creedme.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

O es una verdad o una mentira de la prensa del fascismo español para poder seguir cortando libertad con total impunidad, encarcelando a la gente y obligándola a respirar mierda a través del bozal.
Si es verdad, la vacuna se la pueden pinchar en el blanco de los ojos los enfermeros, los médicos, el caudillo, sus caciques y sus ministros. Que la disfruten, so putas.
¿Para qué cojones sirve una vacuna que no vacuna?
¿De verdad que políticos, prensa y sanitarios son tan subnormales? A ver si Hitler iba a tener razón con practicar la eugenesia en algunos grupos sociales, sobre todo los privilegiados de mierda.
Es que me dan unos disgustos… Ser inteligente es lo menos relajante que te puede ocurrir en estos tiempos de estafas y coronavirus decretados.

Ya lo digo yo, que se pueden ir metiendo su democracia de mierda junto con sus putas leyes y decretos por el bullate, por el ojete, por el ojo del culo; que les encanta meterse cosas.
Las serpientes no solo no se envenenan entre sí, sino que se apoyan cosa mala.
Así el cerdo protege al cerdo (ambos ricos, poderosos y sobre todo políticos).
Y el cerdo aplasta al pobre o ciudadano.
Que para eso existen las leyes, para proteger al cerdo y sus intereses y hundir al inocente de cualquier delito. Al ciudadano.
No seré al único que alguna vez la puta democracia le embargó el jornal, por en tiempo de crisis, no poder pagar los autónomos. Sin putos indultos de mierda, so hijoputas.
Los indultos solo son para puercos y entre puercos.
Que un mal ébola los mate a todos, a los que están fuera y dentro, que caguen sangre; esta es mi voluntad.

Está bien, no puede ser más cara la tontería que viajar a La Luna o soñar con llegar vivos a Marte.
Son cosas que pueden hacer con el dinero que no se destina a la pobreza, banalidades propias de quienes más que trabajar, cobran por pasarlo lo mejor posible con el mínimo esfuerzo.
Ciertamente, donde nació el arribista y lameculos de reyes, el tal Colón, me importa lo mismo que el rabo de la vaca si está limpio, sucio o si sigue o no pegado a su culo.

Encima de estar extinguidos, los dinosaurios tienen que soportar que les metan cosas en sus fosilizadas tripas.
Más que pasión por los dinosaurios, se trata de una auténtica fobia que pretende extinguir lo que ya está extinto. En España no hay inteligencia, pero tienen voluntad por hacer las cosas, independientemente de si saben o no hacerlas y si las hacen bien o mal.
Como el nuevo fascismo chino español ha censurado los toros porque tiene que ver con el valor y la determinación (cosas absolutamente prohibidas en la nueva, normal y fascista España), hay que joder a los pobres dinosaurios rellenándolos de cosas tóxicas y otras podredumbres.

Con la boca pequeña, con un hilo de voz, el fascismo dice que si tienes suficiente fuerza para realizar una actividad física, si tus pulmones están fuertes y ejercitados; no es necesario usar mascarilla en espacios abiertos. Porque simplemente puedes combatir el coronavirus, y tal vez, ni siquiera contagiarte.
El coronavirus es el precio que ha pagado una sociedad sedentaria y estabulada, que se mueve de casa al coche, del coche al bar y de nuevo del bar al coche. Es pura enfermedad de la decadencia.
Llegados a este punto, lo malo no es el virus, lo malo es el ganado humano debilitado por una forma de vida perezosa y de un aburrido consumismo que se ha tomado como deber de fin de semana. Esos pulmones no pueden soportar una gripe.
Es el gran “secreto” del coronavirus.
El nuevo y normal fascismo surgido de la cobardía y el ansia de poder con el coronavirus, ha encarcelado (confinado, dicen los hipócritas fascistas paternalistas) a gente que no debía, asesinado ancianos y negado el tratamiento a enfermos graves por un pornográfico deseo de dominación y la misma ignorancia que la del pueblo que acosa, encarcela y arruina.
Nadie debería llevar mascarilla si no quiere, es básica la libertad de respirar; obligar a una pobre e insalubre respiración y a un confinamiento salvaje, son crímenes de lesa humanidad porque atentan contra la salud del individuo y su sustento. Lo que ha hecho el nuevo fascismo ha sido crimen, crimen nacido de la ignorancia, ambición y corrupción.
Han encarcelado y acosado a quien no debían porque conocen la envidia de sus mezquinos votantes. Como si fuera el puto rey Salomón, el nuevo y normal gobierno fascista español ha decretado mierda indiscriminadamente para todos y así de paso, sentirse Generalísimos, Caudillos; son unos hijoputas. Han dado gusto a los más miserables de la sociedad (mayoría votante): “¿Por qué él no lleva mascarilla y yo sí?”, se preguntan los cabestros cobardes con sus piojosos bozales bien ceñidos en los hocicos.
Los nuevos fascismos surgidos con y por el coronavirus, son una banda de criminales ignorantes, corruptos e imbéciles.
Y este tipo de gobierno debe ser masacrado. Es algo que destruir porque va la vida de mucha gente en ello. Y gente que vale la pena que respire decentemente, hijoputas cobardes.
Los que tengáis miedo, no os quitéis el bozal, a nadie le importa una mierda, nadie os envidia, gilipollas miserables.

Iconoclasta

A veces aparento tranquilidad, pero que nadie se fie. Soy un experimentado y discreto misántropo. Y fumar es bueno, lo recomiendo a grandes y pequeños. Y si además lo combinan con licores, serán gente de pro y ciudad-anos de primera, en verdad os digo.

Eso es morir por nada.
Es para arrancarse los ojos al verlo. No puede ser peor, no es decente morir por tanta banalidad. La decadencia de una sociedad debería medirse también (si alguien se preocupara de ello) por la estupidez de sus muertes, no solo por la mental.

La mujer no tenía por qué usar bozal trabajando si no hay un material tóxico para su salud. Y cuando trabajas de verdad, no puedes ir con el puto bozal toda la jornada. A menos que seas el puto encargado que no hace nada en la puta jornada o jefe de un equipo de limpieza y denuncies como un hijo de puta a una trabajadora.
Eso sí que es grave, ser un cabrón en una empresa de mierda y colaboracionista con el puto gobierno fascista español
El juez no sabe lo que dice: “la conducta de la mujer fue grave”. ¿Grave de qué, cabrón?
Al menos ha dictado una sentencia buena, aunque haya sido por error.