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Pues ni en Seven fue tan malote.
Es como el Mike Tyson de los maricas.
Qué bestia, menuda pegada tiene…
Y yo digo, que debían ser unos homos enanos para dejarse agredir ¿no? De esos de tamaño pocket o para llevar en el bolso.
La verdad, sé que debería social e hipócritamente horrorizarme; pero es que esta risa es una hijaputa.

El principio activo por el que (en este caso) el Estado Penitenciario Fascista Español acosa y extorsiona a los fumadores y el tabaco, y no carga contra otras drogas narcóticas, se debe a la libertad que conlleva su uso y consumo. Fumar es una elección, y se trata de una libertad lúcida y reflexiva, una de esas libertades cuya rebeldía no se puede disculpar con “Déjalo, está borracho”, “Déjalo, está colgao”. La libertad debe ser siempre feroz, certera y clara; sin balbuceos ni titubeos; como dar una profunda calada a un cigarro y echarle el humo a la cara al hijo de puta que nos roba todo, incluso el aire imponiendo un bozal para pudrir libertad, comunicación y la respiración misma.
Todo aquel placer que no causa narcosis o simplemente es reproductivo, es perseguido por el estado. Y lo debe prohibir rigurosamente para evitar críticas de los intelectuales (si los hubiera, si no los hubieran censurado) a la sociedad y sus gobiernos tal y como ocurría durante las décadas de los 50, 60 y 70 del siglo pasado. Hoy día y con la inmediatez tecnológica con la que corren las ideas, serían catalogados como auténticos apologistas terroristas aquellos intelectuales que aparecían en tertulias en blanco y negro televisivas o entrevistas, fumando cada vez que les apetecía.
Además, hay que añadir esa envidia mezquina y obscena (sobre todo en la venenosa España, de donde se extiende hacia todo el planeta) que se genera en todo aquel cabestro adaptado y fervoroso de la dictadura que rige su vida más íntima, hacia aquel que fuma y opina con natural libertad, libre de dogmas. Porque todo aquel que usa su libertad, pone en evidencia la esclavitud intelectual de los mansos obedientes que votan con fe religiosa a sus líderes nazis destructores del libre pensamiento y el individuo. Si se elimina la libertad, se elimina a falta de comparación con los que tienen inquietudes de libertad, la calificación de pobres y mezquinos serviles a los que no saben qué hacer si los dejaran actuar libremente (no digo ya pensar porque no pueden, solo obedecen); tal y como ocurría cuando Franco asesinaba a cientos de personas y el pueblo español en general decía: “Que no hubieran hablado de política”.
La globalización propuesta por el Neonazismo Mundial del Coronavirus pasa por hacer de la humanidad un enorme termitero (socialista, por supuesto) con un único pensamiento corriendo como una señal eléctrica en los cerebros atrofiados e inoperantes de la población.
Toda esta persecución a la libertad de fumar y acoso al fumador, que no se da en ningún otro consumo de drogas, es una gran mierda de un nazismo sanitario que se alza como una peligrosa secta destructiva de razón y libertad, creando la sombra de un enorme excremento humano en un vasto territorio del planeta, que enturbia la luz y la razón, la ética y la lógica, y la libertad y al individuo.
El Neonazismo actual (al igual que el comunismo soviético) solo se sostiene con los delirios de los yonquis o alucinados que babean repetidamente las consignas del estado en sus casas y puestos de trabajo, como oraciones y mantras de una fe sagrada en su venenoso y genocida estado que creyeron haber elegido “democráticamente”.
No hay expertos de nada en un estado neonazi, solo son corruptos burócratas en busca de dinero y acoso (poder, porque se escribe realmente con “j”).

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Es jodido que alguien no lea la prensa neonazi española y no acate sus dogmas y decretos de prohibición sectaria; porque así es como se descontrola la gente, no escuchando catequesis nazi, también conocida como prensa, información o redes sociales.
Es por ello que el neonazismo dice temer (como Hitler temía a los judíos, claro) al Juan Carlos I y a cualquier otro organismo que circule libre por el mundo sin que ellos puedan imponer a semejante individuo sus decretos de extorsión, privación de libertad y derechos biológicos.
Y no digo que sea un tipo legal, digo que entre delincuentes anda el juego. Como las luchas de los cárteles del narcotráfico, por ejemplo. Algo así, porque el neonazismo, puede ser cualquier cosa, menos honesto y ético.

Esto funcionará así: la tan cacareada comisionada de la ONU pasará unos días comiendo y metiéndose en el cuerpo y en el bolso lo que haga falta y luego, como siempre, llegará a la conclusión de que la China Genocida tiene algún defectillo que pulir; pero sus jerarcas y millones de burócratas parasitando al pueblo son buena gente en general y pueden seguir disfrutando de sus poltronas bien pagadas en la ONU.

Como ya es habitual en todo jerarca hispanoamericano para no dar un palo al agua y distraer la atención del populacho sobre su absoluta incapacidad para trabajar y sus habilidades como estafador y extorsionador, se dedica a llorar por lo que ocurrió hace seiscientos años.
Precisamente lo que ellos están cometiendo, para mayor inri: abuso, corrupción, extorsión, pobreza, miseria…
Menos mal que estoy yo aún que vivo para decir cosas importantes y la verdad sobre los ladrones lloricones (que rima con maricones) para distraer de sus delitos a su plebe humillada y hambrienta.

Ya te digo que el tabaco no atonta lo suficiente, la cuestión de la prohibición no es salud ni su ecología de mierda.
Es que necesitan imbecilizar a la población para que siga aplaudiendo los decretos nazis de mansedumbre, indolencia, ruina, encarcelamiento, bozal y vacunación para nada más que llenar sus cuentas bancarias personales. Y como son tantísimos ministerios, necesitan las veinte próximas generaciones babeando como subnormales en sus puestos de trabajo.

La mariconez en España es incluso jocosa.
Aunque no se sepa la identidad del árbol muerto o caído, se decreta luto oficial anticipado y sine die en los parques madrileños. Descanse en paz el hermano árbol, quien quiera que sea, donde quiera que esté. ¡Heil, Caudillos!

La fiebre nazi en España por prohibirlo todo, al cabo de dos años de dictadura de coronavirus es ya un clásico. La democracia está pegada en los papeles de limpiarse el culo que usaron los políticos, sobre todo los del estado, flotando aún en las alcantarillas.

Lo que tampoco entiendo es qué cojones hacen los servicios de jardinería, contratados por gobiernos y ayuntamientos ¿solo prohibir también porque el nazismo se contagia? Deberían trabajar, conservar y reparar sus putos jardines y parques de mierda en lugar de limitarse a prohibir; que para eso nos roban con los impuestos de usura, estafadores de mierda.

No sé que es Alcarrás (suena a pueblo, con sus fuertes reminiscencias fonéticas rurales); pero el cine, tanto independiente como dependiente, es ya historia y se ha convertido también en un continuo catecismo fascista que aburre a las ovejas (nunca mejor dicho) que balan las pobres, desesperadas. Lo mató el coronavirus al propagar el neonazismo por todo el planeta y contagiar a todas las falsas democracias de mierda, a las de corte occidental con especial ferocidad.

Las narco autonomías o Caciquerías Autonómicas que hablan catalán o algún sucedáneo como el valenciano o mallorquín, ibicenco, etc… Por alguna oscura razón, coinciden en su irracional y desbocado nazismo robando libertades y arruinando a la población con sus impuestos de extorsión y usura. Es como si fueran una especie de confederación mafiosa fascista (creada en los primeros meses del coronavirus de marzo 2020 para contener todo tipo de libertad portadora del dichoso virus), que cada día que pasa, consiguen crear nuevas extorsiones y estafas.
Es lógico que la peña sienta neurosis, incluso que ante la posibilidad de no poder escapar de sus extorsionadores y su negro futuro de prisión ideológica y recoger colillas para sobrevivir, se me vuelven locos o ansiosos.
Seguramente en el País Vasco también existe esta mafia fascista; pero la prensa, como es lógico, es reticente a jugarse el pellejo aludiendo al nazismo de esta caciquería.

No sé porque; pero se me hace muy desagradable esa imagen e imaginar como ha llegado hasta ahí el enano.
Deberían leer las instrucciones antes de usar los juguetes.
Me pasa a mí y me muero, eso sí, sin chistar. No me atrevería jamás a confesar semejante cosa.