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Prólogo.
Epicuro dijo: Vive oculto.
Et Iconoclasta respondiole: No me dejan.

Los filósofos y los dioses todos son una inagotable fuente de afirmaciones imposibles, confusas e inescrutables. Afirmaciones que de ser algunas posibles, sería vivir asfixiado en un mundo nauseabundo en su perfección. En vez de follar libarían y en vez de morir les saldrían putas alas de mariposa del ano.
Yo pienso que si eso fuera posible, tanta perfección y tanta bondad, los humanos deberían vivir no más de cuatro días (como algunos insectos) para no amontonarse unos encima de otros, ya que jamás se asesinarían entre ellos. Con todo este rollo quiero decir: los humanos, cuanto más viven, peor para todos e incluso para ellos mismos, sean malos o buenos.
Y como todos lloran: hombres, mujeres, heteros, homos, trans, minorías, mayorías, ciudadanos de gran carga patriótica y ciudadanos apóstatas de patriotismos; yo me meto mi pierna podrida en los huevos y pedaleo sin que me importe quién pueda morir o reír. Fumo y cargo a la sociedad con un (otro) posible cáncer sin ningún problema. Yo he pagado y tengo que pagarles a todos por sus vicios y aficiones, así que me deben miles porque soy uno solo contra todos.
Desde la montaña, Iconoclasta filosofando.

El consejo.
El único consejo vacacional que puedo dar (y el único que existe): salid siempre a pasear y visitar las horteradas (lugares, cosas o personas adocenadas, tópicos o vulgaridades de cualquier país elegido al azar) cuando prensa y televisión anuncien una gran ola de calor y aconsejen no hacer mucha actividad a las horas de más sol para evitar los posibles golpes de calor tan famosos y tan temidos por los más pusilánimes, serviles y obedientes ciudadanos. En esos días encontraréis que hay un 65 % menos de borregos entre ociosos indígenas autóctonos de la región y guiris (turistas, en gitano, en el original).
Tranquilos, no os preocupéis, no pasa nada. Por mucho que se escondan, el que debe morir morirá por calor, por frío, o haciéndole una mamada a su jefa/e para que le autorice un día libre de asuntos personales al inicio o final de un periodo vacacional o puente festivo.
Alabados sean aquellos que mueren por un golpe de calor, porque de ellos será el reino de las noticias cansinas, las bendiciones y los pésames de feisbuc.

Un montón de unos pocos idiotas no justifica la imbecilidad humana.
Son millones y millones los que la están justificando.
Observando al azar desde cualquier rincón del planeta, encontrarás muchos de ellos con facilidad y sin temor a equivocarte. Son formidables reproductores (cuantitativamente), como sus directos competidores los roedores.
Dios es una picadora de carne y la carne, los idiotas.

Con absoluta dignidad y una connatural soberbia gatuna, Murf observa la televisión casi con desdén.
A mi me dice de vez en cuando que no me crea más que él.
Nunca lo he hecho; pero a veces se juega peligrosamente su ración de mousse de salmón diaria.
Es un supremacista irritante; pero mucho más simpático que los cerdos de dos patas.

Una nube curiosa se asoma por encima de los verdes hombros de una montaña.

No sabría decir qué piensa.

Yo pienso que es bonita.

Y graciosa.

Le pediría que me lloviera, que tengo calor y la vida me agota un poco; pero temo que se deshaga haciéndose lluvia.

Ahí está preciosa.

Bye, pequeña.

Buenas hembras reproductoras, veloces, coloridas y sugerentes.
Está bien, reproductoras en el momento que estén paradas. Si eso es posible.
Porque así a la carrera no hay quien folle.
Correr, correrse…
Maldita semántica…

Nada duele tanto como no tener lo que amas.
Nada duele tanto como ser solo posibilidad.
Nada duele tanto como ser ilusión y morir siéndolo.
Nada duele tanto como un abrazo vacío y un beso que se deshace en el aire.
Nada duele tanto como oírla y no acariciar su piel de oscuro y terso bronce.
Nada duele tanto como el cortante y quirúrgico filo de amarte.
Nada duele tanto como de repente saber que murió, que no volverá.
Y sin todo ese dolor la vida no es posible.
Nada duele tanto como una lluvia sin ti.

 

ic666 firma
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

Si no existe dios, no existe el diablo. Y no existe la bondad ni la maldad.
Y todo queda en una broma, en un chiste, en un tatuaje romántico que evoca fantasía en lugar de la asfixiante mediocridad que me envenena.
La prueba de la inexistencia de dios y la bondad, es que yo estoy vivo. No tengo maldad; pero soy malo, el tatuaje lo indica, es alarde y vanidad.
Aunque a estas alturas de la vida apenas existo también.
Y bueno, mejor malo que mediocre.

No sé si hoy las vacas están contentas o molestas: mugen mucho y muy fuerte.
Y pensando en la puta y ya folclórica tradición social de la ciber comunicación, se me ocurre que con toda probabilidad debe ser su día de orgullo vacuno.
Todos los seres de este mundo tenemos derecho a gozar de nuestro vanidoso día y sentir con feliz ingenuidad que toda la humanidad nos respeta y admira.
¿Las vacas tuitean nerviosas con sus grandes pezuñas? ¿Y también retuitean?
¿Hay un día del orgullo macho? Si no, ¿para cuándo?
¿Y día del orgullo gordo? Porque soy macho y gordo.
Me río con los chistes de gordos; pero son muy crueles. Lo juro…
¿Ser macho es delito? Es posible que alguien haya tuiteado una ley de mierda penalizando ser macho y otra para adorar obscenamente a las hembras.
Es una gran responsabilidad ser un tolerante mierdoso.
Buen sexo a las vacas que mugen despreocupadamente tuiteando aburridas.

«Soy un cowboy del espacio azul eléctrico.
A dos millones de años luz de mi casa estoy.
Quisiera volver, no termina nunca esta misión.
Me acuerdo de ti como un cuento de ciencia ficción.»

(Canción Llamando a La Tierra, de M-Clan. Versión de Serenade, de Steve Miller).