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Ahora llega el momento de las apuestas: ¿quién y de que bando será el primer muerto de la guerra de independencia de Cataluña contra España?
Siento una insana curiosidad al ser un testigo contemporáneo de la creación de un nuevo martirologio.
Dado lo aburrido y poco irreverente de las estupideces que se cuentan en las redes sociales y por lo tanto causan en mí un ostentoso bostezo, espero con ilusión la cosas cruentas, cruentas de verdad.
Si se instaura un nuevo circo romano con sus luchas mortales de gladiadores, leones comiendo a cristianos o carreras mortales de cuadrigas, tendríamos una sociedad más higiénica y digna.
Y bueno, no habría que esperar con impaciencia a que se estrenara una buena película violenta para auténticos adultos, que solo ocurre cada cinco o siete años.

Recuerdo que uno de los más graves problemas teológicos y morales que predicaba la sucia y mentirosa educación franquista en aquellas oscuras clases, era el remordimiento de conciencia. O sea, reconocer la culpabilidad de un mal acto y sentirse atormentado por haber faltado a las leyes divinas/civiles o a la moral de moda.
Puedo asegurar con total autoridad y rigor que no existe el remordimiento de conciencia, puesto que soy culpable (a ojos ajenos, claro) de muchas cosas y me siento orgulloso de ello.
Razón por la cual entiendo, que hasta el más hijoputa de los genocidas o asesinos en serie, deban ser decapitados porque cometerán sus faltas o pecados con la misma devoción con la que se masturban con las bragas sucias de su abuela como máscara.
Ese no es mi caso, mis “culpabilidades” (las que otros creen que lo son), me hacen más simpático, independiente, seguro de mí mismo, atractivo y sensual sin caer en el narcisismo.
Por otra parte, mi vasta cultura me convierte en un actor indispensable en esta sucia sociedad ignorante y deficiente intelectualmente.
¡Ah! Quien no haya visto Joker, que no se sienta mal, al final la verá quiera o no, como ocurre con las pelis de Shrek, Gru, Avatar o 2012.

N. del A.: Si vives en Barcelona, la verás con retardo porque la secta de los Ingenuos Independentistas Catalanes con toda probabilidad, ha hecho hogueras con sus propios excrementos ante las entradas de metros, restaurantes y cines. Lo único limpio son algunas tumbas intrascendentes de la mitología política catalana.

Cojones… Es como leer en la prensa una reflexión de Bambi en versión YMCA.

Precioso de verdad.

Lo entiendo, cuando veo la mierda que me pagan, también pienso que estoy en el cuerpo equivocado; solo que yo adoro mi cuerpo con sus testículos y pene incluidos.

El problema no es el cuerpo: es un cerebro bastante estropeado.

Aun así, que cada cual haga lo que le salga del coño o la polla antes de perderlos.

Es que me parto con Bambigay transexual.

Es habitual que al despertar de la siesta escuche un silbido, como el de una tubería dejando escapar por un poro fluido a presión.

Con más precisión se asemeja al chirrido de acoplamiento que hace un altavoz cuando se acerca demasiado un micrófono.

Dicen que estos ruidos, son acúfenos y suelen ser síntoma de sordera. Sin embargo, hacerse viejo es hacerse sordo.

Y aún escucho con aceptable calidad para entender, me refiero a que no es una de mis taras más notables.

Ocurre solo cuando duermo durante el día. En el sueño nocturno y silencioso, raramente escucho en mis oídos ese silbido.

Mis oídos no están excesivamente estropeados.

No son acúfenos.

Ocurre que el mundo y yo nos rechazamos, más concretamente la humanidad y yo.

Y un otólogo no puede curar estas cosas.

Algo extraño se filtró entre la cópula de madre y padre, la que me concibió.

Y soy por tanto una mutación, un extraño entre la humanidad.

En algún momento, un espermatozoide y un óvulo se contaminaron y absorbieron algo ominoso, y el resultado es la aberración que soy.

De pequeño le decía a mi madre que oía crujidos en mis oídos. Mis dolores más frecuentes y temidos eran los de oídos, y lo son. De hecho, cualquier malestar o daño, repercute siempre en mis putas orejas. Una noche, muy adulto ya, dejé sangre en la almohada y no me extrañó, solo quería que dejara de doler de una puta vez. Y aquel silbido que no me dejaba escuchar mi propio pensamiento…

La humanidad provoca un rugido molesto y caníbal. Solo cuando me oculto en mi madriguera, consigo bajar el volumen a un agudo silbido.

Y loco no estoy porque identifico con absoluta nitidez los que deberían morir y los que no importa que sigan viviendo.

Solo la frecuencia de su voz me da paz, cuando ella habla, yo callo para que no deje de decir.

No son acúfenos, son ruidos reales que provocan los humanos en mí, es una infección.

Recuerdo el molesto eco de la voz de un sacerdote en la iglesia, cuando hice la primera comunión. A los sacerdotes les encanta la teatralidad de orar y demostrar que con su potente eco resonando en las paredes, tienen un trato directo con dios. Un par de veces que ya de mayor, inevitablemente he asistido a una misa, no han conseguido rebajar esa incómoda sensación acústica que sentí de niño.

Temo que si fuera sordo, serían mis ojos los que con aberraciones ópticas, pondrían de manifiesto mi rechazo a los humanos y sus cosas.

Del constante olor a mierda, ya reflexionaré en otro momento.

Y no estoy loco, solo cuando la follo y el único sonido que escucho es el líquido chapoteo de los sexos y los gemidos y jadeos; siento que pertenezco aquí a este lugar poblado de humanos, abarrotado, atestado, asfixiante…

Gracias a esta bella espécimen que amo sorda y únicamente, gozo de momentos de armonía. Lo que dura un polvo. Y he de reconocer que no soy un gran follador que bombea durante horas sin cesar. Es humillante confesar estas cosas, lo efímero que a veces puedo ser para lo mejor.

Alguien insistiría en que algo huele a podrido en Dinamarca cuando mira mi cerebro, está bien; psiquiatras y psicólogos necesitan ganar dinero, es lógico.

Hay ocasiones que imagino que ese silbido es la vida que se me está escapando por los poros de la piel, y cada vez con más caudal y presión.

Temo que un día la muerte haga sonar su trompeta pegada en mi oído para despertarme y sacarme de aquí.

Morir con el arrebato de un sórdido solo de trompeta…

Es bonito; pero una vergonzosa ingenuidad facilona y tonta por mi parte.

Todo son malas noticias.

No se me puede reprochar ser un odiador profesional.

No, no son acúfenos y unos audífonos lo empeoraría amplificando el ruido del mundo hasta lo insoportable.

Me pegaría un tiro.

Estoy seguro, de que si vivo lo suficiente para quedarme sordo, ese silbido lo seguiré escuchando. Ese chirrido que me provoca la cercanía de la humanidad.

Y ella tiene que hacer sus cosas, mi amor no puede estar ahí siempre protegiéndome y dándome paz. Por otra parte, soy muy orgulloso. No necesito ni quiero cuidados de nadie. Sé joderme con la boca cerrada, con cojones. Y si tiene que doler, que duela.

Necesito urgentemente unas vacaciones, apagar ya el sonido de la vida; con su conclusión lógica.

Acúfenos…

Y una mierda, estoy más sano que un pedo.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Aún me pregunto cómo han dejado entrar en la ONU y otras sedes oficiales internacionales a una niña participante de un teleconcurso. No me lo pregunto, es retórica.
Todo el mundo sabe y si no mi gato os lo explica que, si Greta (que cada día le encuentro más parecido con Gollum, incluso coinciden las iniciales) no entra en la sede oficial de alguna entidad internacional, seguramente los adolescentes aborregados y de pocas luces que la siguen, tuiteros y feisbuqueros crédulos como niños de tres años, entrarían en crisis de histeria y serían capaces de tirarse ellos mismos gas pimienta en los ojos manifestándose desnudos y bailando algún perreo hortera de marcado carácter infra cultural en algún vertedero.
Por otra parte, además de fea como un Diablo de Tasmania, la Thunberg es terrorífica. Con ella podrían hacer El Exorcista Reloaded, en la que natural e inevitablemente interpretaría a Regan, la niña posesa (Trump sería el figurante gordo que va comiendo un perrito caliente con la barriga asomando por la cintura del pantalón y una camiseta llena de manchas de grasa y ketchup).
Respecto a sus lágrimas, es fea, es antipática y un monstruo de la telebasura; pero eso no quita que a su edad reconozca el nivel de imbecilidad de la humanidad en general y tenga la habilidad de llorar con un mal disimulado histrionismo, por el que sus padres han debido pagar un dineral en una escuela de actores.

¿Veis? Miles de barceloneses que han recorrido miles de veces la calle Vía Layetana (ayer domingo se llamó Real Cañada Vía Layetana) y varias veces por semana, acuden como ganado bien adiestrado sin apenas pastores. Conocen bien sus vías ganaderas.
Y así todas las ciudades, y así todos los vulgares, y así siempre.
O sea, estás hasta el coño/cojones de la puta cárcel que es una ciudad como Barcelona y pierdes un día de fiesta paseando por la misma mierdosa calle que has visto toda tu mediocre vida porque te dicen que no hay coches este domingo e ilusionado y obediente te vas a dar un baño de multitud de carne sudorosa en tan pequeño espacio para nada.
Espero que los borregos al final, tengan un trato humano al ser sacrificados; que antes del degüello sean aturdidos para evitar demasiado sufrimiento y su estrés.
Es un deseo puramente cortés, realmente me importa una mierda si los aturden o no.

-¿A quién quieres más: a papá o a mamá?
-Es que mamá está que te cagas de buena. Haced lo que queráis con papá.

Me jode la cantidad de videos que corren por todos los sitios de internet sobre gatos haciendo genialidades.
Los gatos tienen un cráneo muy pequeño, por lo tanto su cerebro es poco más que la nuez de Homer Simpson; y aunque útil para su naturaleza vanidosa y destructora, no juegan al ajedrez ni desafían a Einstein con teorías revolucionarias.
Murf ha intentado cazar con decisión paranoide la mariposa tras la ventana.
Y ahora pienso en esos supergatos de yutup, feisbuc y otras páginas de video-mentiras y lo mucho que me toca los cojones que al igual que tantos hijos que nacen superdotados hoy día, también ocurre lo mismo con los gatos. Porque raro es el gato o hijo que no es superdotado y que requieren escuelas muy caras para educarlos, ya que los padres no son tan listos como debieran.
Todo lo que sale en videolandia, es magnífico o súper emocionante y súper triste.
Pues mi gato tiene un cerebro pequeñito y es muy capaz de pasar tres horas así de feliz él y así de aburrido yo.
No es que lo quiera menos por ello, sé lo que es un gato con su cerebro microscópico; pero no le voy a prestar atención cuando me explique sus desvaríos sobre las teorías filosóficas de Kierkegard.

Pues a mí me importaría el rabo de la vaca que Mandela se pintara de blanco marfil, incluso de rosa maricón.
Son tan idiotas que tienen la obsesiva parafilia de hacerse mártires de sí mismos por un insano masoquismo.
Eso y querer ganar más votos y simpatías en las redes mierdasociales.
El Trudeau debería ser presidente de una casa de putas, y que deje la política para hombres y mujeres con carácter y carisma.
Esta sociedad amariconada necesita algo de eficiencia y menos likes de mierda.
Porque está más que probado, que un idiota llama a más idiotas, incluso los multiplica como Jesusito multiplicaba panes y peces en su particular paranoia.

Incertezas

Publicado: 17 septiembre, 2019 en Humor, Manuscritos