Archivos de la categoría ‘Maldito romanticismo’

Estamos perdidos en un puñado de kilómetros cuadrados de estrecho e insignificante horizonte.
Abandonados entre cientos de miles de seres anodinos cuyas vidas o muertes no importan.
Es un mal lugar para amarte y desearte. Un estercolero donde a duras penas conseguimos encontrarnos, mi amor.
Es el peor lugar y momento de entre todos los que podría haber nacido.
Toda esa basura hacinada que teme y babea, estropea y obstaculiza amarte como yo quisiera.
Nos roban el espacio, el tiempo y el aire.
No hay mayor tragedia que amarte aquí y ahora; y no puedo evitarlo: desearte con la fuerza de una bala.
Te amo entre colonias de imbéciles, cobardes e ignorantes.
No te lo mereces, no tendrías que estar aquí.
Ni siquiera yo a pesar de lo que soy.
Hay mundos tan hermosos, mi amor…
¿Entiendes el porqué de estos tremendos deseos de llorar y maldecir que de repente me roban el aplomo y el ánimo?
Maldigo a mis padres y a los tuyos. ¿No pudieron elegir mejor tiempo y lugar para parirnos?
Ellos tienen su parte de culpa en nuestra tragedia de amor.
Nos escupieron aquí y no me gusta.
No puedo ni quiero dejar de amarte y desearte, en el estercolero o en un lugar hermoso donde esplendieras única, sin basura que nos rodeara.

Tan solo vivo porque existes…
Está todo mal, cielo.
Estamos perdidos en este estercolero, mi amor.
Lo siento; no puedo, no tengo tiempo ya para reparar el error.
Lo siento tanto…

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta

Cuando aparecen negras nubes es como si llegaran en mi ayuda los guerreros oscuros dispuestos a exterminar la luz y su banalidad.
Cuando cubren el sol y traen consigo el aire frío, se podría decir que vivo un momento de profundo y violento misticismo.
Nadie ha inventado ni lo hará, una celebración lo suficientemente importante como para que pueda emocionarme.
Yo sí he creado mis celebraciones, como las de las negras nubes.
Y las santifico a mi naturaleza oscura y hostil.

Lo más repugnante de la esencia humana surge cuando un peligro amenaza a un gran número de reses o bestias humanas.
Atemorizados, acobardados y llorando; exigen solidaridad y cargan contra el individuo libre su ponzoñosa cobardía forzándolo a ser responsable por el bien del rebaño.
Si has pasado por malos momentos económicos o de salud, sabes perfectamente que ese rebaño cobarde ni ha hecho, ni hará nada jamás por ayudarte.
Y lo cierto es que no siento deseos de ser mártir o joderme por la chusma.
Igualito que la chusma ha hecho por mí.
Sin ninguna clase de respeto a los gusanos y sin ningún prejuicio moral de mierda, haré todo lo que deba o quiera con independencia de si es bueno o malo para ese colectivo, comunidad o sociedad mierdosa, cobarde e hipócrita.
Cuando conoces perfectamente el insecto humano, cualquier daño o consecuencia que pueda padecer o disfrutar es intrascendente, ergo indiferente.
La mascarilla bien podría asfixiarlos a todos y yo sentir que todo está bien, aunque sea solo por una puta vez en la vida.
Por lo demás, a estas alturas de la reflexión, todo aquel que sepa leer, ya sabrá para quien creo que es necesaria la mascarilla.
La puta mascarilla.

La imagen puede contener: una o varias personas

He visto dos águilas siguiéndose en vuelo bajo por un prado, en un cortejo.
Como si jugaran; pero querían follar. ¡Ja!
Una pequeña serpiente ha reptado a unos centímetros de mis zapatos. Muy pequeña…
Daban ganas de preguntarle: ¿Dónde vas tan sola a estas horas por el bosque? ¿Y tus padres?
Luego no he sonreído, he pensado que si alguien me prohibiera vivir estos momentos, le parto el corazón clavándole mi cuchillo en el pecho.
No sé en qué momento ha sido; pero me he dado cuenta de que acariciaba la navaja.
Y he pensado en aquel romanticismo de que la libertad con sangre se gana.
Está bien, matar por la libertad es la forma más noble de asesinar y no es pecado. Es legal.
Y pura ética.

Si pudiera les arrancaría los ojos y les dejaría caminar por el borde de un acantilado con una mascarilla en el puto culo desgarrado con un hierro oxidado.
Sí, ya saldrá el optimista de turno que diga: si quieres puedes.
Y una puta mierda, para arrancarle los ojos a un macho adulto necesitas equipamiento, como un martillo (para golpearle el cráneo hasta que babee), cuchillo para el trabajo ocular, el hierro oxidado para realizar el anal intruder, algo de papel para la limpieza de útiles y de manos; y tiempo de acoso hasta dejarlo cerca del coma para poder acuchillarle los ojos con precisión. Y si además has de matar a otra gente como policías o ciudadanos de mierda dispuestos a ayudar a la víctima, te pueden dar las tantas de la noche y aún no has conseguido ni un par de ojos.
Creo que no podría, por mucho que quisiera, arrancar los ojos de más de cuatro imbéciles por día (siendo muy optimista de mierda), es como vaciar el mar con un cubo de playa.
Así que menos mierda de optimismo de autoayuda de usuarios de facebook fracasados y depresivos.

Lo malo de algunos fabricantes de relojes, es que escriben pequeñas cosas fascinantes en las esferas. Y no es malo, es mágico.
Cada vez que miro la hora no puedo leer otra hora que las 666 en punto, siempre es la misma esperanzadora hora.
Mi personaje y yo nos encontramos en todo lugar, en todo momento. Si no lo busco yo, él me encuentra. Y yo lo acepto.
Y me gusta…
Qué bueno es todo lo que nada tiene que ver con la realidad.
Con la asfixiante y mediocre realidad.

QEPD ICONOCLASTA

Publicado: 7 julio, 2020 en Maldito romanticismo, Reflexiones
Etiquetas:, ,

Insisto, el «distanciamiento social» y esa mierda de «nueva normalidad», me causa hasta erecciones por la cantidad de espacio libre que crea. ¿Para cuándo Coronavirus Reloaded?

El vacío que dejan los humanos cuando no existen o están, es fascinante: sus posibilidades
Se crean mundos extraños que barren toda la vulgaridad de tantos siglos y siglos de su presencia ensuciadora.
Los mundos que sueño cuando ellos no están, son extraños, son angustiosos, son hermosos, o son decididamente temibles.
Pero amo ese vacío y cada una de las luces y formas que puede crear.
Tal vez una epidemia haya conseguido hacer realidad un mundo que siempre he soñado, donde la injerencia ajena en mi pensamiento sea igual a cero.
No soy un ingenuo de mierda, durará poco, yo busco los lugares y los momentos de vacío humano, diríase que no tengo otra cosa que hacer.
Es una forma de asear el planeta.
Y ser hiriente se me da bien de una forma natural.

Ayer tuve una teofanía durante uno de mis paseos asilvestrados.
Dios me preguntó si necesitaba algo: dinero, salud, amor, sexo o suerte.
Le dije que no, nasti de plasti. Aunque estuve tentado de pedirle unas gafas de sol molonas dada la potencia lumínica de su manifestación.
El muy zorro es malo como la peste; los favores los cobra con usura y podrías pasar los próximos doscientos mil millones de años pagando su favor de mierda.
Es mejor comprarse un coche de lujo con tu salario de mierda, financiado a precio de prostitución infantil que, pedirle a Dios una mísera cura de un dolor de uña.
Se sintió un poco molesto de que una de sus creaciones no se hincara de rodillas frente a él para hacerle una mamada. Soy un tipo experimentado en psicología de supervivencia y mediocridad.
Me preguntó por la familia y le dije que “Los que no has matado, están vivos ¡psé! Y supongo que bien”.
Y se alegró, aunque un tanto descolocado, seguramente porfiando por mi tono.
Le dije que no era para tirar cohetes, no todo es salud de mierda.
Aumentó un poco su potencia lumínica y entendí que tenía unos grandes deseos de incinerarme. Yahvé es un dios celoso y furioso.
Así que le dije con voz humilde: “Oye, me estoy meando. Luego hablamos ¿vale?”.
“Si tienes problemas de próstata te curo ya mismo”, se ofreció solícito.
“¿Qué cojones me está preparando este cabrón?” me pregunté ya alarmado.
Así que me saqué la polla y me puse a mear delante mismo de sus rayos foto-divinos, tuve que apretar fuerte el culo para que el chorro fuera potente y no sospechara de mi próstata y la urgente necesidad de curarla.
Se le escapó un rayo como un pedo y dejó caer una gran tormenta sobre mí y apagó su luz de mierda.
Esperé que se me apareciera el diablo (ambos son culo y mierda) para pedirle ropa seca, sus intereses por intervención sobrenatural son mucho más bajos; pero tras esperar veinte largos segundos no apareció, y eso que miré atentamente entre la maleza a ver si se arrastraba siseando una asquerosa serpiente hacia mí; pero nada.
Y como soy un cauto optimista, me dirigí mojado a casa; pero a salvo de la ruina y mi polla ilesa.
Dejo foto de la teofanía.
No todo en internet es mentira.
Me refiero a no todo lo que YO escribo, lo demás es para pedirle a Dios que te limpie el culo con ello.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.