Archivos de la categoría ‘Maldito romanticismo’

Cuando sienta que voy a morir haré un último esfuerzo por llegar a la montaña, sea de noche o de día. Tengo cojones para eso.
No avisaré a nadie, no dejaré nota alguna.
Y me dejaré morir en el bosque duela lo que duela.
Porque si algo sé, es que sabes con certeza cuando toca morir. Lo sé de una forma tan rotunda como el respirar.
Y sé que duele.
Morir duele un millón.
Lo único que me preocupa es que no me dé tiempo de llegar a lo profundo del planeta.
Y una vez que encuentren mi cadáver, que se busquen la vida. Si morir tiene alguna ventaja, es la impunidad. No pagas consecuencia alguna por tu acto.
Que se jodan.
¡Bye, vida de mierda! Jode a otro, hija de puta.

Ellos sí que pueden sentirse orgullosos de controlar, reprimir y castigar a los ciudadanos.
Con sus cojones, controlando en la plaza del ayuntamiento, con severidad y ferocidad que todo el mundo lleve su bozal de mierda; y unos meses atrás, que cada paseante tuviera un recibo que justificara porque está en la puta calle que es de ellos, de la policía de la nueva normalidad española de mierda.
Policías con cojones para agredir al ciudadano, cobardes como ratas para detener delincuentes.
Qué orgullo de policía fascista, el orgullo de sus amos los políticos, claro.
Porque no acabo de sentir admiración por ningún perro policía que me acosa y deja libre al asesino.
Puta normalidad de putos policías, de putos políticos.
De cobardes jefes de estado y cobardes policías y ejércitos.
Como es un pueblo, son sus amos y extorsionadores.
Siempre ha sido así el fascismo, muchos cojones con los inocentes y chupársela a los delincuentes.
Ya se pueden ir metiendo las próximas urnas de puta democracia por el culo.
Si fuera la bofia como la de la foto, me dejaría esposar; pero nada más lejos de la realidad y la puta nueva normalidad.

Estamos perdidos en un puñado de kilómetros cuadrados de estrecho e insignificante horizonte.
Abandonados entre cientos de miles de seres anodinos cuyas vidas o muertes no importan.
Es un mal lugar para amarte y desearte. Un estercolero donde a duras penas conseguimos encontrarnos, mi amor.
Es el peor lugar y momento de entre todos los que podría haber nacido.
Toda esa basura hacinada que teme y babea, estropea y obstaculiza amarte como yo quisiera.
Nos roban el espacio, el tiempo y el aire.
No hay mayor tragedia que amarte aquí y ahora; y no puedo evitarlo: desearte con la fuerza de una bala.
Te amo entre colonias de imbéciles, cobardes e ignorantes.
No te lo mereces, no tendrías que estar aquí.
Ni siquiera yo a pesar de lo que soy.
Hay mundos tan hermosos, mi amor…
¿Entiendes el porqué de estos tremendos deseos de llorar y maldecir que de repente me roban el aplomo y el ánimo?
Maldigo a mis padres y a los tuyos. ¿No pudieron elegir mejor tiempo y lugar para parirnos?
Ellos tienen su parte de culpa en nuestra tragedia de amor.
Nos escupieron aquí y no me gusta.
No puedo ni quiero dejar de amarte y desearte, en el estercolero o en un lugar hermoso donde esplendieras única, sin basura que nos rodeara.

Tan solo vivo porque existes…
Está todo mal, cielo.
Estamos perdidos en este estercolero, mi amor.
Lo siento; no puedo, no tengo tiempo ya para reparar el error.
Lo siento tanto…

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta

Cuando aparecen negras nubes es como si llegaran en mi ayuda los guerreros oscuros dispuestos a exterminar la luz y su banalidad.
Cuando cubren el sol y traen consigo el aire frío, se podría decir que vivo un momento de profundo y violento misticismo.
Nadie ha inventado ni lo hará, una celebración lo suficientemente importante como para que pueda emocionarme.
Yo sí he creado mis celebraciones, como las de las negras nubes.
Y las santifico a mi naturaleza oscura y hostil.

Lo más repugnante de la esencia humana surge cuando un peligro amenaza a un gran número de reses o bestias humanas.
Atemorizados, acobardados y llorando; exigen solidaridad y cargan contra el individuo libre su ponzoñosa cobardía forzándolo a ser responsable por el bien del rebaño.
Si has pasado por malos momentos económicos o de salud, sabes perfectamente que ese rebaño cobarde ni ha hecho, ni hará nada jamás por ayudarte.
Y lo cierto es que no siento deseos de ser mártir o joderme por la chusma.
Igualito que la chusma ha hecho por mí.
Sin ninguna clase de respeto a los gusanos y sin ningún prejuicio moral de mierda, haré todo lo que deba o quiera con independencia de si es bueno o malo para ese colectivo, comunidad o sociedad mierdosa, cobarde e hipócrita.
Cuando conoces perfectamente el insecto humano, cualquier daño o consecuencia que pueda padecer o disfrutar es intrascendente, ergo indiferente.
La mascarilla bien podría asfixiarlos a todos y yo sentir que todo está bien, aunque sea solo por una puta vez en la vida.
Por lo demás, a estas alturas de la reflexión, todo aquel que sepa leer, ya sabrá para quien creo que es necesaria la mascarilla.
La puta mascarilla.

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He visto dos águilas siguiéndose en vuelo bajo por un prado, en un cortejo.
Como si jugaran; pero querían follar. ¡Ja!
Una pequeña serpiente ha reptado a unos centímetros de mis zapatos. Muy pequeña…
Daban ganas de preguntarle: ¿Dónde vas tan sola a estas horas por el bosque? ¿Y tus padres?
Luego no he sonreído, he pensado que si alguien me prohibiera vivir estos momentos, le parto el corazón clavándole mi cuchillo en el pecho.
No sé en qué momento ha sido; pero me he dado cuenta de que acariciaba la navaja.
Y he pensado en aquel romanticismo de que la libertad con sangre se gana.
Está bien, matar por la libertad es la forma más noble de asesinar y no es pecado. Es legal.
Y pura ética.

Si pudiera les arrancaría los ojos y les dejaría caminar por el borde de un acantilado con una mascarilla en el puto culo desgarrado con un hierro oxidado.
Sí, ya saldrá el optimista de turno que diga: si quieres puedes.
Y una puta mierda, para arrancarle los ojos a un macho adulto necesitas equipamiento, como un martillo (para golpearle el cráneo hasta que babee), cuchillo para el trabajo ocular, el hierro oxidado para realizar el anal intruder, algo de papel para la limpieza de útiles y de manos; y tiempo de acoso hasta dejarlo cerca del coma para poder acuchillarle los ojos con precisión. Y si además has de matar a otra gente como policías o ciudadanos de mierda dispuestos a ayudar a la víctima, te pueden dar las tantas de la noche y aún no has conseguido ni un par de ojos.
Creo que no podría, por mucho que quisiera, arrancar los ojos de más de cuatro imbéciles por día (siendo muy optimista de mierda), es como vaciar el mar con un cubo de playa.
Así que menos mierda de optimismo de autoayuda de usuarios de facebook fracasados y depresivos.

Lo malo de algunos fabricantes de relojes, es que escriben pequeñas cosas fascinantes en las esferas. Y no es malo, es mágico.
Cada vez que miro la hora no puedo leer otra hora que las 666 en punto, siempre es la misma esperanzadora hora.
Mi personaje y yo nos encontramos en todo lugar, en todo momento. Si no lo busco yo, él me encuentra. Y yo lo acepto.
Y me gusta…
Qué bueno es todo lo que nada tiene que ver con la realidad.
Con la asfixiante y mediocre realidad.

QEPD ICONOCLASTA

Publicado: 7 julio, 2020 en Maldito romanticismo, Reflexiones
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Insisto, el «distanciamiento social» y esa mierda de «nueva normalidad», me causa hasta erecciones por la cantidad de espacio libre que crea. ¿Para cuándo Coronavirus Reloaded?