Hay que ser un mísero humano para aceptar con docilidad y servidumbre las imposiciones de la dictadura impuesta por el Régimen Español de Sánchez e Iglesias. Por lo que veo y oigo, puedo concluir que donde vivo (España) es un país de castrados mansurrones enfermizos que no solo se alegran de estar en casita, sino que además, se rompen las manos aplaudiendo a sus carceleros y acosadores policías. Por no de decir que volverían a votar a su salvador y padre celestial, el caudillo generalísimos Sánchez y su banda de pervertidos funcionarios y ministros. Los castrados habitantes de España, en cantidades pornográficas e indignas, son incapaces de no aplaudir lo que las televisiones les dicen. Nada nuevo bajo el sol, es que la cantidad de cobardes, sí que representa una grave epidemia que podría acabar con el ser humano y convertirlo en un rumiante con la nalgas sucias de mierda. La historia, al final, aburre por iteración. Pero que nadie se olvide de una cosa: puedo ser tan bestia como cualquiera. Podría darse el caso de que algún acosador del Régimen Español se lleve una seria sorpresa, un disgusto del que no habrá marcha atrás. Con o sin mascarilla, la violencia no es un virus y una mascarilla no filtrará un balazo, un tajo o un martillazo.
Solo contigo quiero vivir en el paraje de la Inmensa Soledad. No aceptaría a nadie más. ¿Te has fijado, amor? Es un caos de libertad. La soledad más hermosa grita con furia su grandiosa libertad inquebrantable de precisos y sólidos matices indestructibles. Hay una senda infinita a un horizonte aún por descubrir, por la que nadie más caminará. Te quiero avanzando hacia mí con esa voluptuosidad tan tuya, con esa sonrisa que ilumina el universo. Sin que nada te detenga. Ven a mis brazos abiertos, a mi rostro que exhibe una sonrisa feliz y cansada. Ha costado tanto tiempo crear este lugar, cielo… Por favor… Sé que es mucho pedirte habitar esa inmensa soledad. Perdóname. A veces no pienso en lo poco que valgo; pensar en ti me hace valioso. Es inevitable. No tengo derecho a pedirte semejante soledad. Solo es una muestra de deseo, cielo. No puede hacer daño. Ahí, en el centro de la soledad, no puedo dejar de pensarte. Lo llenas todo. Y sueño tenerte sin más consideraciones. Como si por una vez en la vida algo fuera fácil. No me siento solo. Estoy bien, amor. Simplemente te necesito en cualquier universo. Pudiera ser que en esa soledad me eternizara y no debiera preocuparme el tiempo que pasa y no tenerte. No sé… Amarte me hace confuso a mí mismo. Solo contigo, cielo; es en esencia lo que quería decirte por enésima vez.
Una vaca come pasto a mis espaldas y de vez en cuando tose como lo haría yo, cosa que me incomoda un poco: ¿Es la vaca la que se parece a mí o yo a ella? Como no tengo otra cosa que hacer, la fotografío. Y de pronto, en el prado de enfrente una vaca muge fuerte y prolongadamente. La vaca deja de pacer y me mira con sus grandes ojos bobos. Como si me preguntara por que mujo. ¡Qué susceptible! Y yo le digo: ¿Y a ti qué te pasa, te parezco de las tuyas? Qué tiempos de mierda… El Régimen Español del coronavirus del caudillo Sánchez, consigue estresar hasta el ganado.
Uno se acostumbra enseguida a vivir bajo una dictadura: cosas como sonreír o dar las gracias a un policía acosador y pensar al mismo tiempo: “Hijo de puta”, sale de una forma natural. O dar la razón a un vecino cobarde sobre lo bueno del encarcelamiento de la población y el uso de la puta mascarilla y pensar: “Así te mueras, cabrón”. Te acostumbras a hacer rutas diferentes todos los días para evitar encontrarte con la bofia a menudo, aunque sea en el horario o por las razones permitidas… Incluso tiene su romanticismo vivir bajo una dictadura, acabas sintiéndote como un guerrillero y piensas en atacar, agredir, sabotear… Cosas de esas que se ven en las películas contra los gobiernos déspotas. Y ya al final, acabas soñando que al final no te irás solo, que si te quieren joder, te llevarás a uno de ellos contigo. Qué ardor guerrero. Me gut-ta…🤤🤤🤤
He visto al Sol salir de su escondite. Asoma feroz, tiñendo el cielo de color naranja, como una sangre rara… Y lo he fotografiado antes de que me pudiera dejar ciego. Se esconde tras una pequeña montaña el muy traidor. Y cuando ves el cielo naranja, no te agaches para anudar los zapatos porque cuando te enderezas de nuevo, ya ha salido. Es rápido… Y arrasa con sus rayos los bosques, las montañas y los pueblos. Y revela tu ser secreto y oscuro con impunidad, sin poder protegerte. Ese ser que nace de mis pies y se extiende por el suelo y las paredes durante lo que dura el día. Toda esa iniquidad y hostilidad que soy. Preciso discreción para poder actuar y el Sol es un delator de mierda.
Me gusta tu silencio. Me gusta tu color, el de los labios de las mujeres sensuales y voluptuosas. Me gusta tu presencia elegante y altiva. Me consuela del mundo indigno en el que habito sin poder escapar. Me gusta como te cierras cuando se aproxima la noche, tu graciosa forma de dejar al mundo afuera. Buenas noches, amapola.
El caudillo del Régimen Español, el excelentísimo y generalísimo Pedro Sánchez, en sus habituales verborreas, ha insistido con orgullo nazional, que España ha sido el país que con más represión y acoso ha llevado a cabo el encierro de sus habitantes para luchar contra el coronavirus. Se equivoca en lo de luchar, el Régimen Español solo ha esperado arruinando el país a que la enfermedad se agote por sí sola. Y en sus discursos para mentalidades infantiles de entre seis y diez años, ha chantajeado a esa oposición que es solo un teatrillo de títeres, diciendo que si pierde el poder supremo de España, acabará con las ayudas a los arruinados económicamente. Desde su púlpito, toda la mierda que ha soltado en horas, se reduce en esencia en dos minutos: quiero mi poder y soy el mejor dictador al que jamás nunca le ha temblado la mano. La razón decisiva para que Sánchez e Iglesias hayan instaurado su dictadura y además sea duradera, es gracias a que la oposición política, es tan cobarde y negligente como el gobierno mismo. También gracias a la lealtad de su oscuro y poderoso ministro de Interior amo y señor de todas las fuerzas armadas, el carnicero Marlaska. En España no hay oposición, solo la complicidad y esperanza de que un día ellos también sean partícipes del botín proveniente del estado de alarma y represión que sus caudillos decretaron. En definitiva, el Régimen Español y su mano que no tiembla pero no hace nada, lo único para que le sirve es para decretar más prisión y alentar a los borregos presos en sus madrigueras para que les sigan aplaudiendo todas las tardes de mierda. Esa mano que le sirve además, para aferrarse al poder de su dictadura decretada con alevosía y paternalismos para un pueblo eminentemente analfabeto y cobarde. Como es un gobierno, es el pueblo. No hay nada peor en el mundo que los cobardes ambiciosos. Y España es primer país productor mundial en dictaduras y analfabetos. Cuando una importante cantidad de borregos siente con fe ciega que encerrados en sus cuadras están a salvo, es que la sociedad ha tocado fondo en una indigna y decadente cobardía. Héroes escondidos cobardemente en sus casas. Héroes… No jodas, es lo más repugnante que he visto y oído en mi puta vida de mierda. Y estos analfabetos cobardes (ministros, presidentes, y chusma en general), son incapaces de imaginar en su infantilismo de deficiencia mental que, el coronavirus mata mucho menos que los filos y las balas. La chusma cobarde, con sus mascarillas y sus guantecitos de ratón Mickey, ya tiene suficiente para distraerse hasta que los maten (es muy recomendable para preservar la especie humana). Solo hay que ver a muchos viejarros que al caminar parecen enfermos pusilánimes, sintiéndose víctimas merecedoras de lástima y piedad. Nunca los viejos han sido más repulsivos y mezquinos. Concluyo: es necesaria una guerra que extinga esta denigrante sociedad española del coronavirus. Virus que lo más repugnante, peligroso y mortal, es que inflama los verdaderos tumores malignos: la mezquindad, la cobardía, el analfabetismo y la ambición humanas. Y mientras llega la guerra con su pureza y eficacia, la dictadura española acumula meses de prisión incondicional con aplausos. Y se enriquece con grandes sobornos. Es horrible la impaciencia por que llegue ya la solución final.
No hay otra cosa que hacer más que esperar que la bofia del Régimen Español haga su ronda de mierda para bajar a la sucia calle. Es el hastío de la dictadura del coronavirus. Jamás he salido para aplaudir, solo para fumar y tirar la colilla y otros desperdicios a la puta calle. Y la calle me necesita para tener color y personalidad. Una calle sin mí es una ruina por donde solo deambulan las grises ratas de dos y cuatro patas. Soy un héroe que lucha contra la grisentería.
Debería decir los prolegómenos de amor, cariño, ternura, deseo y bla, bla, bla… Que si te necesito, que si estás especialmente hermosa… Pero es que me duele tanto ahí abajo, hay tanta sangre bombeando e hinchando el bálano sin piedad, que solo puedo gritar que te la quiero meter. Que estoy desesperadamente caliente. Luego te beso, te cojo de la mano caminando por alameda y te diré eso que tanto te gusta: morir contigo, cerca de ti. Y mientras ocurre, tomar cada amanecer un café frente a ti. Ahora, te arrancaré las putas bragas. Y no te rías, es culpa tuya. ¡Puta! Como tú ya te tienes…