Archivos de la categoría ‘Reflexiones’

Los médicos de hoy son incapaces de dar un diagnóstico, ni siquiera como posibilidad informativa al paciente, si no tienen una imagen o un análisis entre las manos que les diga lo que le está ocurriendo. Y si supieran algo de medicina, tampoco diagnosticarían por simple dejadez o para evitar un error que los pudiera poner en evidencia, o por sacarse al paciente de encima rápidamente. Si los médicos de antaño hubieran actuado como los presentes, la especie humana estaría extinta al fin.
Los profesores omiten y tergiversan hechos históricas y éticas practicando un oscurantismo disfrazado de tolerancias dogmáticas impuestas por un gobierno fascista bajo su decorado democrático.
En la universidad, con dinero compras una titulación en cualquier carrera.
Los políticos son auténticos analfabetos que propagan machaconamente su ignorancia entre los habitantes del país que saquean (o pretenden) y cuyos votantes no entienden nada de lo que está perorando el charlatán. Cuando alguien no se entera de lo que dice un político, no se debe a la riqueza ni al academicismo del vocabulario del político; se debe a que el propio timador no entiende lo que le han escrito en el papel y así lo transmite a la chusma que lo escucha con caras de murciélagos colgados de un techo.
Los padres son incapaces de educar a sus hijos porque ellos mismos no fueron educados en la madurez y la ética.
Los hijos crecen débiles, dependiendo de un teléfono, encerrados en grandes granjas (ciudades y pueblos) y viviendo sedentariamente. Recibiendo los mensajes de un televisor que se entromete con sus decretos y dogmas en la intimidad familiar.
La esperanza, la gran esperanza de futuro para esta sociedad decadente, es que los hijos sean directivos de empresas, políticos, científicos importantes, filósofos o yutubers.
Los trabajos manuales o mecánicos, no son una opción para los hijos, ya que los padres no podrían alardear con sus amigos de que sus hijos acaban de entrar a trabajar en una empresa y ya los han nombrado consejeros delegados.
Decir que un hijo es electricista o albañil, es tan vergonzoso como llevar el teléfono móvil prendido del cinturón del pantalón. El analfabetismo funcional y una vanidad irracional y desproporcionada es una mezcla letal para la ética y el coraje.
Nadie se pronuncia en contra de la opinión de otro con firmeza. Se habla despacio, buscando muy bien las palabras (pobreza de léxico), con un tono de voz tirando a susurro para no parecer beligerante y actitud sonriente y tolerante para ponerse en el pellejo del otro.
Se le dice al contrario que comprende su opinión y que la respeta; incluso que tiene la razón, si pretende ser muy molón y amigable.
Es esa falta de determinación y valor, con la que los padres impregnan a sus hijos de la mediocridad que los docentes de los colegios no han acabado de inducirles.
Fumar puede ser un vicio asqueroso; pero si en lugar de tabaco los hijos fuman marihuana, “está bien si no abusas”. Emborracharse los fines de semana es incluso necesario, ya que ayuda a desahogar la tensión de la esclavitud del estudio y la poca trascendencia propia. Y así, miles de universitarios, varias veces al año se concentran por millares en un único rebaño para celebrar que se han rasurado esa mañana al despertar los genitales.
Y así es como al final, una sola persona, con toda probabilidad un inmigrante; realiza el trabajo de veinte.
La sociedad actual ya no puede absorber más mediocridad, se ha colmatado de ella. Y de hipocresía y banalidad.
Y de una cobardía que asesina libertad, coraje y entendimiento.
Los borregos se dejan hacer, comen sin dudar lo que su fascista amo les proporciona y se meten obedientes en el redil cuando se les ordena dejando paso a las brigadas nocturnas que recogerán sus excrementos y entre ellos, su libertad para procesarla en comida rancia de nuevo.
Esta sociedad es una inmensa corporación de ganadería humana.
Y cuando hay que sacrificar a las reses, éstas aceptan el designio con aplausos y cariño hacia su matarife: el analfabeto político que ha impuesto mediante decreto a unos ignorantes veterinarios o curanderos para envenenarlos.

Iconoclasta

España debería celebrar con desfiles militares su medio aniversario del Nuevo y Normal Toque de Queda Marcial del Nuevo y Normal Fascismo Español del Coronavirus, porque ya lleva robando la libertad casi seis meses. Y bueno, como va a durar posiblemente otros cuarenta años, pues no deja de ser un poco preocupante esta asfixia y acoso fascista.
Estar en un estado policial/militar como el español, sobre todo si tienes que vivir en las taifas más represivas como Cataluña, es lo peor que te puede pasar si no eres un mediocre cobarde castrado sin inquietudes culturales y de libertad.
A propósito, las putas ONGs, no denuncian el fascismo que asfixia la más mínima libertad (como en otros países de Europa que me sudan la polla), no denuncian ni por error el régimen policial/militar al que se ha sometido a los españoles, sean de la taifa que sea.
Y eso se debe a que las ONG, son ni más ni menos también, que el reflejo de una sociedad cobarde y capada; son una mediocridad con bozal asustados hasta el ridículo.
El coronavirus del fascismo español ha hecho de la cobardía toda una virtud. Es tan grotesco…
Pues eso, feliz medio aniversario de acoso fascista, de las negras noches españolas, más concretamente las peores: las catalanas.
Que los jodan por hijos de puta.
Me cago en el puto Dios.
Bona i puta nit de merda (en fascista catalán, el original, todo lo fascista se entiende perfecto, no problem -también se inglés, aunque me gusta más que me hagan el francés, una tía, of course; ser acosado por el régimen español no me hace maricón-).

No creo que sea del cielo su voluntad ser tormenta. Es muy posible que mi poderosa mente le ordene a la atmósfera en qué momento ser Apocalipsis.
No soy bueno, la piedad es un sentimiento que apenas me lleva una décima de segundo tramitar y resolver, lo que tarda en caer el devastador rayo.

Tú no lo puedes ver porque no has entrenado suficientemente la visión; pero en el aire flotan las almas de billones de muertos; es nuestro alimento más vital.
Y es por esto que cuando respiras agua te mueres; en el agua solo hay restos de cadáveres descompuestos. La mierda en la que se convierten los seres humanos.
Las almas no son buenas ni malas, si acaso tontas; porque no tienen vida. Son el vapor que emerge de la tierra. Son solo eso, alimento sutil y vital ese punto que nos hace humanos, un milímetro distintos de las ratas.
Antes pensaba que si comía veneno mi alma sería venenosa, me ilusionaba pensar que podría servir de algo al morir. Porque ya sabes cómo odio este lugar infecto donde me parieron, si no fuera por tu amor, esto sería mierda en bote de la buena.
Pero no es así, joder… No aportaría veneno a la humanidad porque la descomposición hace que los venenos se filtren al subsuelo y deja las almas limpias, como destiladas para que me entiendas.
Muchos no se lo pueden ni imaginar; pero han esnifado a sus hijos muertos, o a sus padres, a los que han asesinado, etc…
Quién iba a decirlo.
Es gracioso que al final, seamos caníbales de almas. Esos indios pendejos antropófagos no saben bien por dónde van los tiros y se comen la mierda pensando que se llevan el alma a su cerebro imbécil.
Las almas de los animales son solo para animales, las humanas no tienen ningún valor nutricional para ellos.
Y ahora, cielo, te he degollar. Estoy a falta de almas, siento como una anemia vital. Es por culpa del bozal, que al filtrar el aire me quita la alegría de vivir.
Una vez desangrada y muerta, te arrancaré los pezones a bocados, ya sabes lo mucho que me gustan. Te adoro.
¿Ves? De alguna forma tenía que conseguir tu belleza más íntima (que no está en tu coño, boba).
No lo sientas, cielo.
¿Te acuerdas cuando murió mi hijo en aquella montaña? Le arranqué el alma a cuchilladas, se la saqué por el puto corazón. Y lo tiré por un barranco, a una sima insondable.
No dolerá mucho, la navaja tiene un cuidado filo y además estaré contigo para que no te sientas sola. Aspirándote… ¡Ñam!

Iconoclasta

Y una mierda nueva variante del coronavirus.
Simplemente ha ocurrido que la madre del que escribe la mentira, ha ido a Uganda, se ha tirado a un negro bastante sucio y le ha contagiado a su hijo la gonorrea después de usar el cagadero.
Y ya que le ha encargado el fascismo español escribir una mentira más para que la gente corra a vacunarse en masa a los centros veterinarios, el pseudo periodista ha aprovechado las molestias de su infección venérea para inventarse una nueva variante de lacovid que ha nacido en sus pelotas.

El fascismo en España ya ha dado un giro duro y categórico hacia el despotismo ilustrado.
Durante el encarcelamiento del año pasado, cuando condenaron a toda la población, todos los que morían por no operarlos de las afecciones graves que sufrían, morían oficialmente por coronavirus. A los que se les negó la diálisis y tratamientos oncológicos, murieron también oficialmente por coronavirus. A los que les negaron asistencia médica por infartos o ictus, murieron oficialmente por coronavirus.
Los que murieron por infecciones o accidentes laborales o de tránsito, también oficialmente murieron por coronavirus.
Y ahora que muere alguien tras la vacuna, resulta que no muere por coronavirus y mucho menos por la vacuna. Solo se ha tratado de mala suerte que coincidiera el aneurisma con el pinchazo. Además las estadísticas de la Sanidad Fascista Española son categóricas todos los muertos son por coronavirus. Nadie murió durante el primer encarcelamiento del Nuevo y Normal Fascismo Español por trombosis, aneurismas o lo que cojones digan. Eso son enfermedades que no ocurren en la España del Coronavirus.
Pues pudiera ser que al redactor de la noticia se le caiga el pelo; porque decir en España que alguien muere por algo distinto al coronavirus, puede ser sino un delito, sí una traición al Nuevo y Normal Fascismo Español.
En definitiva, el despotismo español, te dice que no importa si mueres o no; pero ve a que te chuten su mierda, porque es su puto decreto.

Si Dios se me manifestara como una puta y me ofreciera una mamada de diez euros, le diría:
“Yo no pago por follar. Anda guarra, busca un poco más que cerdos no faltan, lo llenaste todo de ellos, so puta.”.

Viñetas 1 y 2: Una nada sutil amenaza de próximo encarcelamiento para la población española y sus correspondientes taifas. Se acercan vacaciones de semana santa y alguna fiesta; por ello hay que joder, para que se note la mano que no le tiembla al fascismo. Siempre hay grandes peligros de contagios cuando llegan fiestas. Es lógico por su oportunidad y por su desmesurado fascismo, claro.
Viñeta 3: “El drama” de tomar a los viejos por idiotas. Es muy buena… Como debía de ser el hijo puta del hijo para que el padre lo enviara a la mierda.
Viñeta 4: Traducción: todo lo que se pueda hacer por un buen amigo, es poco.

Bueno, es de chiste, porque solo imaginar que pudiera ser tan imbécil como para pedir permiso al fascismo o a cualquier otra institución para suicidarme; me rajaba ahora mismo la venas con una cuchara aunque fuera.
Vamos a ver, yo hago lo que me sale de la polla con mi vida y con mi muerte.
No a lugar pedir permiso de mierda. Qué estupidez…
Es una ley imbécil, absolutamente imbécil.
Es extraordinario el grado de decadencia y puerilidad de esta sociedad maricona.
Y con la de cosas que hay hacer, se pasan el tiempo creando leyes inservibles y cambiando de lugar cadáveres de rancios y tóxicos dictadores.
Tienen una obsesión patológica por el control de todo, pretenden incluso autorizar la muerte.
Hijo putas…
Porque además, no quedará ni dinero para pagar el veneno de las eutanasias.
Y espero dejar inmensas deudas para cuando muera, que se jodan.

¿Por qué cojones van con mascarilla si piden eutanasia? ¿De verdad son tan tontos?

He aprendido que la muerte y el dolor van a horcajadas de la alegría.
Es un hecho tan previsible como inevitable. Tan trascendente como aciago.
Porque no puede haber alegría sin dolor.
Sin embargo, sí que hay dolor sin alegría.
No es pesimismo, no hay una sola brizna de depresión o angustia vital en mí. Es la pura comprensión de la vida.
En el lomo de la muerte no monta nada, asusta incluso al dolor. Al menos no engaña a nadie, salvo a quien pretenda ser estúpido hasta en su último latido.
Que también los hay: los que se están muriendo y dicen que todo irá bien.