Qué importa ya serlo absoluta e indisimuladamente. El rey de España y venezolano por devoción Sánchez I el Arribista, a punto de comprarle a los políticos delincuentes unos cuantos años en su poltrona venezolana-española, pierde ya la paciencia con el capo delincuente y traficante de votos y le regala la impunidad total, como si también fuera un rey como él y por supuesto, un buen colchón de millones de euros como indemnización por haber soportado el acoso del sistema legal español, obsequiándole además con cuantos jueces pida el capo delincuente político para que haga con ellos lo que guste. Y así de orgulloso y feliz lo expone a la prensa de la narco dictadura brasileña, que oficialmente nadie sabe qué hace en Brasil; pero oficiosamente todo el mundo sonríe pensando que siempre se junta culo y mierda. Vamos, que está como en su casa el CENPHOCS.
GENPHOCS: Gobierno Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario CENPHOCS: Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario
Los putos “expertos” del nazismo español del coronavirus también miraban por su negocio, sus comisiones. De ahí que aconsejaran al CENPHOCS que la casta paria asalariada calzara en el hocico el bozal (mascarilla en jerga narco fascista) a cielo abierto, o en el argot nazi español: en exteriores. Debían tener mucha mierda en existencias y por ello extorsionar a la población para que pudriera su respiración y salud, para que se metieran bozales hasta en el culo a cielo abierto. Y vaya si la gestapo española vigilaba que todo inofensivo asalariado calzara su bozal de mierda por la calle. Incluso se apostaba la pasma armada y hostil en plazas y calles por parejas. Trabajo fácil ¿eh? 😋
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Resulta que tras su prédica no sólo no es corrupta, es mártir. En la misma maratoniana homilía televisiva de ayer para negar su colaboración en la estafa de los bozales nazis del coronavirus (mascarillas en jerga nazi), la jerarca del GENPHOCS realizó el acto de autobeatificación y acto seguido se canonizó. No existe ser humano en España ni el mundo entero más íntegro, honrado, piadoso y filántropo que ella, lo jura por los dos rabos de Snoopy. Y si fallara algo en su canonización siempre quedan espacios en blanco en la Amnistía Corrupta del narco Estado Español para poner su nombre y seguir así jodiendo en las cortes la democracia y la honradez esta “tercera autoridad” como pomposamente se llama a sí misma. Por ello, por ser ahora santa y mártir, no dimite para seguir manteniendo esta narco dictadura española que es un dechado de honradez, libertad, democracia y ética. Seguramente la “tercera autoridad” querrá entregar personalmente la Amnistía Corrupta y Mafiosa con un fastuoso acto y traductores por todas partes, para indemnizar, agasajar y dar la libertad a los delincuentes políticos que trafican con sus votos para que ella, el CENPHOCS y los ministros del GENPHOCS (numeroso como un gobierno soviético) puedan seguir en sus mafiosas poltronas. Una Amnistía Corrupta de la cual es coautora con el asesoramiento de los jueces prevaricadores y abogados que la defienden, que también son de su propiedad (como los bozales que almacena en Baleares para la próxima pandemia de resfriado o coronavirus) o enchufados corruptamente en sus cortes, que para eso son suyas y es la “tercera autoridad” de la España profunda y secularmente dictadora. Con los nuevos delincuentes amnistiados, galardonados y elevados a jerarcas del Estado, España será el primer estado de la UE gobernado por una asociación mafiosa o banda criminal, el auténtico orgullo del tercer mundo. España está podrida gracias a su constitución deliberada y burdamente redactada para proteger, enriquecer e inmunizar legalmente a sus corruptos políticos y funcionarios. Así como segregar, humillar y arruinar a la casta asalariada. No tardaremos en ver controles militares en todos los distritos de las ciudades y en los pueblos como en toda genocida narco dictadura hispanoamericana. Como se dice festivamente: ¡Esto es la guerra!
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Estas son las alucinantes y paranoicas portadas de prensa de cualquier medio informativo español. Estos titulares amontonados de fascismo y corrupción son la tan cacareada por el CENPHOCS “la nueva normalidad” que se instauró por medio del coronavirus con el golpe de estado de los “estados de alarma” nazis. Y mientras montan estas llamativas orgías “informativas”, mediocres y tristes, pero llamativas, los jerarcas fascistas del GENPHOCS sudan mierda para formalizar la Amnistía Corrupta para sus traficantes de votos y dar visos de vitalicio al rey español Sánchez I el Arribista. Más adelante los titulares mostrarán como agasajan a los políticos delincuentes, los indemnizan, y les dan un cargo importante en alguna institución del Estado Español con el aval de ser mártires y pobres víctimas. Los optimistas o sesudos pseudo intelectuales dicen que hoy día no se puede dar un guerra. Yo digo que se lo digan a los rusos y ucranianos. Sí que puede y debe haber una guerra civil en España, porque no es bueno ni gratificante que al narco Estado Español le salga gratis su corrupción, humillación y segregación de la casta paria asalariada. La narco dictadura se la tiene que ganar con derramamiento de sangre y se deben destruir cosas valiosas que les origine gasto y por ello, menos dinero a robar.
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Y aquí tenemos a otra de las típicas petardas prostituidas, en este caso, al rey español Sánchez I el Arribista, y por lo que dice el titular, guarra profesional. En toda narco dictadura de corte hispanoamericano como España, los idiotas endogámicos son los más beneficiados, porque son como muñequitas a pilas que caminan hacia quien sea con la misma cara imbécil de alegría, les cierras un interruptor en el culo y caminan plásticamente hacia su amo y castigador. Cinco mil euros la mamada no está nada mal ¿eh? El GENPHOCS a sus secuaces y hagiógrafos paga y paga bien con el dinero público sin ningún rubor. En fin, margaritas a las cerdas y mamadas a los cerdos.
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En España, como se ha podido comprobar, el aparato judicial está especializado en proteger a la corrupción y hundir a todo asalariado no funcionario. Hay mil formas de perdonar a los corruptos delincuentes y una única para tratar al infame asalariado: humillación. El “estado español de pleno derecho” es un ingrediente con el que cortan la farlopa de consumo para políticos, jueces y abogados.
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Este ladrillo de película es sólo uno de esos telefilmes de tarde de domingo para que duerman relajadamente los que ven que su libertad acaba y que en unas horas volverán a sus puestos de explotación. Es puro hastío, una película aburrida hasta la blasfemia, apáticos los actores, apático el guion, apático el director, apática la fotografía. Una absoluta aridez que ni siquiera tiene la gracia del sarcasmo. Una de esas películas pretenciosas y petulantes, exclusivamente para quien le gusta el cine idiota y que realizan los que jamás deberían haberse acercado al cine, y sin embargo la prensa del nazismo del coronavirus y sus pseudo democracias ensalza porque así de corrupto e imbécil es todo fascismo. Es una auténtica mierda, la cima de la mediocridad de las cobardes sociedades decadentes consumistas, un continuo e ininterrumpido descenso a un hastío que nunca acaba. Absolutamente ridícula.
Ivana Cardenal es una mujer construida a sí misma, con todo detalle, con toda su fortuna. Consejera delegada de la cosmética Divina Piel fundada por su padre ya muerto, tiene apenas cuarenta años. Su belleza tallada y depurada al milímetro con bisturí, al admirarla por primera vez inspira una especie de ternura ante su aparente fragilidad, es una muñeca perfecta, con algo más de uno sesenta de estatura, una veinteañera universitaria pija de rostro dulce en la larga distancia. Frente a mí, follándola aquel primer día, una de las mujeres más regias y lujuriosas que pudiera imaginar. Y un poco más allá en el tiempo, una perversa y subyugante amante. Hoy, una alienígena del dolor y el placer. No puedo creer que haya en el planeta otro ser como Ivana. Soy su número cuatro. Porque pronunciar mi nombre me hace vulgar. Estoy de acuerdo.
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Has hecho de mí una puta de tu harén. Mi rabo despellejado sólo obtiene consuelo de tus manos y boca. Estoy enganchado a ti como el yonqui al caballo. Soy una natural consecuencia de tu existencia. Tienes mi pene en tu puño y tú me gobiernas. No pienso, no decido. Eres mi paz. Y mi animalidad simple y brusca. No hay sumisión en mí, ser tuyo no requiere ninguna humillación, es un estilo de vida natural. No necesito más. Me maltrato la polla herida y enrojecida para que la cures durante más tiempo. El bálano dilata el prepucio irritado intentando emerger, buscando la entrada de tu coño. Está tan devastado el pellejo, que parece rasgarse. Estoy a la espera de tu auxilio. Quiero correrme en el algodón y tus dedos. En las gasas y tus dedos. En tu boca y las tetas. Hubiera sido mejor que te gustara la mermelada o el helado; pero no importa. El chocolate caliente y espeso como la cera, cuando hace su trabajo, doler, me arrastra a una eyaculación sin caricias, sin tocarme. Y el chiste está en que es chocolate con leche el que lamerás. Es algo que tenías previsto… Antes de la cura, antes de follarme como a una puta descerebrada, me masajeas los huevos para estimular la producción de leche y su calidad como si fuera un cerdo semental. Lo sabes todo… Soy tu macho de establo, tu animal de monta.
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Dos años atrás la conocí en un restaurante, La Aguja, en el centro de V. Entró y el camarero le dijo que no había mesas libres, excepto la mía, una pequeña para dos. El camarero se acercó y me preguntó con discreción si me molestaría compartir la mesa con la señorita. Le respondí que no había problema. Y se dirigió de nuevo a la entrada para guiarla cortésmente hasta la mesa. No era un restaurante de lujo, sólo de moda. Casi adocenado; pero con una carta bien equilibrada en calidad y precio. Le espeté muy serio, cuando el camarero le sirvió un vermut, que no estaba dispuesto a cederle mi sitio a su novio que muy astutamente la esperaba fuera. Y rio como si no fuera dueña de una empresa, como si no fuera espectacularmente hermosa y voluptuosa. Una diosa petite… Le comenté que era mecánico fresador y que había ahorrado todo el año para poder pagar la comida de hoy en el restaurante. Ella con sincera indiferencia dijo que era la consejera delegada de Divina Piel, o sea, la dueña. En ese momento puntualicé, que además de mecánico era un mierda y escupió en el vaso parte del vermut que estaba tomando. No se le borró su sonrisa perfecta y multimillonaria del rostro, sobre todo cada vez que me atendía cuando le hablaba de alguna banalidad. Tras la comida y un breve paseo por la avenida Cervantes, donde tomamos algo refrescante en una terraza a la sombra de un toldo, me condujo en su deportivo a su piso-palacio, en la zona alta. Literalmente me folló, no me dejó iniciativa alguna, sacó lo mejor y lo peor de mi con su coño, boca y dedos, casi con agresividad; la llamé “puta zorra millonaria” cuando se corría porque todo en ella me decía que debía ser bruto. Su vagina estaba diseñada y remodelada para que entre los recortados labios, el clítoris asomara salvaje y brillante sin pudor desde un prepucio también reducido. Era tan fácil rozarlo… El coño abrazaba con perfección el pene, untándolo de sí misma en una visión hipnótica. Un foco de luz inteligente iluminaba la cópula. Estoy seguro de que caminando debía padecer orgasmos con el roce de la braga. Los pechos estaban tallados con simétrica precisión, forjados sin una sola imperfección, pesados y densos. Los pezones al excitarlos entre los labios, se hicieron duros rápidamente en mi boca y asombrosamente grandes. “Hazme daño” me ordenó jadeando. Y mordí ligeramente. Con la mano, empujó mi barbilla arriba para que cerrara más los dientes. Su coño desflorado se oprimía contra mi muslo y derramaba su humedad y calidez; la enloquecedora presión del endurecido clítoris, perfecto, grande y brillante como una perla bañada aceite, me follaba la pierna. Las areolas se habían diseñado artificialmente grandes y del color de un café con leche pálido. Resbalaba la lengua en ellas como si hubieran sido pulidas. Exuberante en extremo para su talla, aquel busto le confería una autoridad añadida a su actitud agresivamente dominante y depredadoramente sexual. Pero solo fue un aperitivo, nos dimos un descanso y tras encender un par de pitillos de maría, puso a calentar chocolate en la cocina. Sus poderosos glúteos se movían pesados cimbreando obscenos con cada paso que daba. Los muslos retocados, daban una buena perspectiva de la preciosa vagina. Le dije que aún no tenía hambre y respondió que no era para comer. Y cuando me ordenó lo que debía soportar, lo hice. Era imposible negarle nada. Antes, me dejó limpiar con los labios la sangre del pezón izquierdo. Luego… Nunca me había brotado el semen con un orgasmo negro, el del dolor. Mientras curaba con habilidad profesional (había contratado a un dermatólogo para que la instruyera en las curas y cuidados necesarios) las lesiones del pene y los testículos, manifestó que lo que más disfrutó de crearse a sí misma, fueron las prolongadas y dolorosas cirugías en los puntos más sensibles de su anatomía. No había asomo de sarcasmo en sus palabras. Si ella pudo soportar aquello, sus machos también debían soportarlo; sentenció besándome la boca con el puño cerrado en mi polla vendada. Quedó satisfecha y me compró. No pude negarme a ser de su propiedad, ni siquiera lo sopesé. Compró un lujoso chalé en una elitista urbanización a treinta kilómetros de V, una pequeña casa de dos pisos entre frondosos robles y abetos imponentes, a medio kilómetro de la casa más cercana del vecindario, montaña arriba. Ivana me llama cuatro, porque soy el número cuatro de su harén de machos. No es por orden de importancia, es por orden de adquisición. No tiene ningún favorito y no puede prescindir de ninguno. Nunca nos conoceremos entre nosotros, porque simplemente no queremos saber nada los unos de los otros. Sólo importa follar con ella, el fin de semana o la noche o el día. Cuando quiera. Los nombres provocan emociones, evocan recuerdos más allá de la persona y por ello, a ninguno de sus machos los llama por su nombre. La última vez que me llamó Carlos, fue antes de que me follara en su casa. Con ella, dentro de ella, entre sus manos, entre sus órdenes y deseos. Mi semen deslizándose por la cara interna de sus muslos y sus pechos agitados por los últimos jadeos de la explosión de placer… Mi pene herido, los testículos atormentados… Eso es lo que espero, el resto del tiempo tengo mis aficiones. Me siento amado y deseado. Y ser propiedad de lo que amas es tan indigno como ser el presidente o amo de una nación, por ejemplo. Cobro yo más que su CEO o director general de Divina Piel. Una de sus exigencias fue eliminar completa y definitivamente el vello genital y del culo, ella pagaría el tratamiento. Le respondí: Vale.
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Y otra vez la doliente erección y ese cíclope ciego e idiota hinchándose de sangre, poniendo a prueba la integridad de la ahora frágil y elástica piel que lo cubre. Aprieto los dientes ante la proximidad del pornográfico dolor y temo mirar todo ese concentrado de dolor en forma de piel tierna reciente. Amarte es doloroso, ha sido doloroso este mes estéril sin meterme en ti como un parásito. Tiene sentido que tu coño sea un lugar frío y húmedo, confortable por decir lo mínimo. Me dijiste al conocerte: La forma más elevada del placer llega tras un prolongado y elaborado dolor. Veo la lógica en ello. Aunque hasta entonces nunca había pensado en esos términos de lesiva y estudiada crueldad. Mi placer era una vulgaridad más. Correrse tras un dolor profundo y cultivado es liberación absoluta. Trascender descendiendo a las más atávicas emociones de la especie humana. Tras haber lamido el chocolate ya frío desde los cojones hasta el capullo y descubrir las quemaduras, untas vaselina en la piel herida y también en tu ano. Acuclillada sobre mi vientre manejas dolorosamente el pene llevando el glande hasta ese esfínter musculoso que es una compuerta inviolable, que duele forzar. Apenas tengo sensibilidad en el escroto, has clavado tantas agujas atravesando la piel que parece un erizo, púas que me arañan los muslos. Es un misterio cómo puedo mantener la erección. “Te la arrancaré si no empujas” mascullas clavando las uñas y doliéndome un millón de unidades. Y empujo, el esfínter cede y se traga con aspereza la polla hiriéndola más. Te quejas como una puta hambrienta y colocada. Tu intestino arde y siento que me van a estallar los huevos. Pienso que de alguna forma has aspirado la vaselina por el culo para que me duela, que tienes esa maldita habilidad. Noto tu dolor, los espasmos de tu esfínter intentando sacar todo eso que tienes clavado y estrangula mis venas. Y no soy capaz de saber si estoy soltando leche o sangre en tu tripa. Estoy sangrando, el prepucio se ha rasgado. Otra vez… Padeces un placer paranoico y oculto entre el dolor, mi polla y la mierda que amasas agitando las nalgas y aplastándome alevosamente los cojones. Y sé que gozas el triunfo del depredador, de tenerme inmovilizado y listo para la ejecución. Eres la reina de asesinos… Lo sé porque tu coño, a pesar del culo dolorido, desprende filamentos de densa humedad y tus dedos se mojan en él al golpearte el clítoris. Amarte es fácil y follarte tan complejo como un ritual de transmigración aún en vida. El brillo sanguíneo de tu mirada es característico de tu fiera y devastadora sensualidad. Te elevas sin cuidado y siento que parte de mi pellejo se queda entre tu acerado ano. No puedo evitar gruñir, tal vez gritar de dolor. No sé… Y te clavas a mí de nuevo llenando tu coño resbaladizo y asombrosamente tibio. Me dices: “Si te anestesiara, tu semen frío cerraría mi coño”. Me encantan tus lecciones de técnica de fluidos, en serio. “Deja que te duela”, sentencias corriéndote. Y es como si me succionaras también la sangre, siento dolor en los conductos seminales por la velocidad con que corre hacia tu coño el semen. La vagina y ese ano acerado, inyectan en el glande un amor que se extiende por todo mi cuerpo. Amar duele, es literal. Y no quiero que deje de doler nunca. He pasado unos segundos en blanco y estás entre mis muslos. Me muestras en tus manos, con una sonrisa vanidosa, la aguja y el hilo de sutura esperando que el pene quede lacio. Suturas el prepucio rasgado sin miramientos, a la tercera puntada pierdo el conocimiento. Y despierto cuando tu lengua lame los puntos antes de aplicar yodo. Cuando vendas el pene provocas un placer relajante, y lames la gota de semen desleído, como un calostro que brota del meato sin mi permiso: “Mi número cuatro, no se rinde a pesar de estar hecho una mierda”, bromeas. Dejas en la mesita la caja de antibióticos: “Cada ocho horas los cuatro primeros días. Y los puntos los quitaré yo, no los toques”. Sacas las agujas del escroto, la docena que lo cubren, algunas las extraes con rapidez y en otras te recreas mirando mi rostro tenso. Aplicas pomada antibiótica y ya sí que no puedo evitar que mis ojos se cierren, estoy cortocircuitado. Despertaré con el pene vendado, tratado con pomada para quemaduras y antibiótica, sin ti de nuevo, con los cojones también oprimidos con gasas. Y observaré esos quinientos euros sobre la mesita que evocarán lo pasado y apretaré los dientes temiendo una erección que tensará los puntos recientes. Es tu juego, te gusta pagarme para hacerme sentir cosa. No podré masturbarme evocándonos al menos en tres semanas y con cuidado. Somos cuatro tus propiedades, porque cuatro semanas es el tiempo prudencial para que sanen las lesiones y usarnos de nuevo. En un mes mi rabo estará operativo de nuevo y me llamarás desde tu despacho, para concertar otra cita, sonriendo divertida. Llegarás a casa como si yo no fuera la puta que soy y tú mi ama: “Hola maridito cuatro”. Y cuando empiece a hervir el chocolate, me estiraré en la cama alzando las piernas sobre los estribos de acero, para que el chocolate haga su trabajo en profundidad. No sé cuanto pierdo de mí dentro de ti cuando me follas, pero no importa. Yo elegí y tú no tienes piedad. Es perfecto.
Por lo visto, también se han repartido en la prensa títulos y puestos de “periodistas” a amiguetes aficionados a los blogs y memes breves. Porque llamar “fake” a mentira, estafa, robo, timo, prevaricación, corrupción o basura, es una forma muy provinciana y ridícula de adjetivar una cosa o hecho. El español es demasiado rico en sinónimos como para meter esta “inglesada” dirigida a un público o población infantilizada y analfabetizada que se asusta con las palabras precisas y rigurosas, ya tan habituada a la retórica fascista maricona del narco Estado Español liderado y prostituido por el GENPHOCS y su adorado CENPHOCS.
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