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Publicado: 23 junio, 2019 en Absurdo, Conclusiones, Maldito romanticismo, Manuscritos
Etiquetas:aire, desear, fumar, hastío, Iconoclasta, manuscrito, Pablo López Albadalejo, reptar, tierra, tocar, Ultrajant, volar
Cumple años Erica Durance
Publicado: 21 junio, 2019 en Sin categoríaEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant
La desinhibida crueldad periodística
Publicado: 20 junio, 2019 en Sin categoríaEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

El reportero se debía encontrar en una encrucijada: redactar y documentar la noticia sobre el presidente mexicano, o bien inmortalizar un hombre con una pesada carga en su vientre luchando por mantener el capó de su tartana abierto.
Se requiere mucha dosis de sarcasmo e inquina para quitar protagonismo al busto de Obrador (si fuera verdad que lo es) y ensalzar la silueta del embarazado con chanclas y pantaloncito corto.
La prensa es tan cruel…
Solo resta desear que el embarazado, tenga un feliz parto.
Y que feisbuc no censure sus pezones.
Y que Obrador pida que la prensa se disculpe también.
Palomas y cojos
Publicado: 19 junio, 2019 en Sin categoríaEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

Si fueran inteligentes y menos perezosas, las palomas deberían huir de los humanos; pero parecen perros que se acercan a cualquier lisiado como yo para mendigar algo de comida.
En cambio, unos metros más allá y en vertical, hay un río en el que los patos graznan como enfadados y no dejan de meter la cabeza en el agua en busca de comida.
En la naturaleza hay de todo, como verdaderos vividores y sufridos currantes, como en la humanidad.
Yo solo soy un lisiado, no picoteo cosas.
Entre vagos y tullidos de todas las especies nos entendemos y conocemos.
La estupidez vende
Publicado: 19 junio, 2019 en Chusma, ConclusionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

¿No es cómico y una aparente contradicción que las empresa tecnológicas inviertan tanto dinero en fomentar la ignorancia y la estupidez con el sectario empeño de hacer de todos los individuos una piña, un colectivo unido con un solo pensamiento por el bien de la humanidad (tal y como son de sectarias sus relaciones laborales con sus obreros)?
Y no es una contradicción: cuanto más idiotas son los consumidores, mayor necesidad tienen de comprar tecnología que les haga fácil entender las cosas.
Ya no se necesita escribir para dar una orden a un aparato electrónico, y en un tiempo no lejano, leer será algo esporádico.
Ok, Google: Masturbación.
¿No es precioso?
(A ver, para esos que están respirando con la boca abierta en el gallinero: esporádico no tiene nada que ver con las esporas, significa ocasional. Ya podéis cerrar la boca)
Los odiosos israelíes y los benditos palestinos
Publicado: 18 junio, 2019 en Chusma, Conclusiones, Histéricas, ReflexionesEtiquetas:cobardía, determinación, ensayo, guerra, hipocresía, Iconoclasta, Israel, judíos, occidente, Pablo López Albadalejo, Palestina, Ultrajant, valor

¿Cuál es la razón por la que los palestinos tienen tantos simpatizantes en las sociedades occidentales de los países desarrollados?
No se trata de razones humanitarias, las sociedades occidentales de los países desarrollados, son auténticas granjas de gallinas. La decadencia de esas sociedades lleva al conformismo, a la sensiblería barata y la capacidad para no tener reparos en vivir y pensar indignamente.
La hipocresía y un activismo cobarde de red social es su forma de responder al terrorismo.
Hace años que no han visto sangre abundante y se marean al ver unas gotas.
Israel es una sociedad occidental; pero no se ha domesticado como los europeos, estadounidenses o incluso como en algunos países de Centro y Sur de América. Los israelíes llevan una vida cotidiana cargada de violencia y amenazas, están rodeados de enemigos por todas partes.
Y como occidentales que son, los occidentales europeos y americanos sienten vergüenza de ser tan decadentes; pero sobre todo tienen miedo de que por culpa de esos “malditos judíos de Israel”, el islam un día se pueda cebar en todos ellos que son inocentes.
No hay razones humanitarias por parte de las gallinas occidentales para apoyar a los terroristas islámicos de Palestina. Las razones son de envidia hacia un pueblo que tiene el valor de vivir en una constante guerra en la que por ejemplo, sus mercados han sido mil veces masacrados por terroristas suicidas. Y no cesan los ataques diarios.
Si en Palestina hay agua en las casas y verduras frescas, tras siglos y siglos de aridez y hambre hasta para las pocas cabras que hay, es gracias a Israel.
El judaísmo además de una religión es una férrea disciplina de aprendizaje y formación desarrollando mentes analíticas y fortaleciendo los valores de estudio, valentía y determinación. El cristianismo y el islam, fortalecen los valores de esclavitud y obediencia ciega. Borreguismo puro, rebaños humanos con caminos muy señalizados hacia el matadero. Todo lo cristiano e islámico tiene un tufo de servilismo que insulta la dignidad.
Por estas razones, muchos son los judíos con dotes y empuje para crear empresas y negocios rentables. El judaísmo es estudio continuo, incluso asfixiante a ojos de las acomodadas gallinas geográficamente occidentales.
Gracias a los israelíes, no hay más atentados en occidente. Si el islam venciera a Israel, las hipócritas y blanditas gallinas occidentales cambiarían en pocos meses sus iglesias por mezquitas en señal de buena fe y de su respeto a todas las razas y religiones por putas que sean.
Y los musulmanes los matarían en pago a su tolerancia.
¿De verdad se cree alguien que el islam no es un enemigo?
La ingenuidad de esta puta sociedad decadente es repugnante.
A los israelíes se les tiene por los malos y por los fascistas, por miedo a que un día el islam pudiera extenderse más por Europa y Estados Unidos y el consecuente miedo a la guerra.
Hay que madurar, no existe ni un solo ser humano bondadoso, ni buenas intenciones tras ningún gobierno judío, cristiano, budista o islámico.
Solo hay malos y menos malos.
Hay que agradecer y admirar a Israel.
Porque tras las emotivas hondas que lanzan piedras, hay decenas de individuos cargados de cobardes y miserables explosivos para reventar gente inocente por su religión, su ignorancia y su servilismo hacia un dios que les dice que son vacas y se han de sacrificar a sí mismas.
Churchill dijo: “Pudieron elegir entre el deshonor y la guerra, eligieron el deshonor y por tanto la guerra”. Y no hace muchos años de esto, y en este punto de indignidad se encuentran gran parte de ciudadanos occidentales que lloran por el valor de una influencer de Instagram, de abofetear a un soldado israelí. Idiotas…
Cuando alguien te amenaza, has de actuar; no lamer sus genitales, cobardes.
(Una alusión a Palestina en un post (18/06/19) de mi amiga María María en Facebook, me ha llevado a reflexionar sobre este tema de nuevo, por enésima vez.)

Iconoclasta

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Publicado: 18 junio, 2019 en Humor, Manuscritos, Reflexiones
Etiquetas:gente, Humor, Iconoclasta, manuscrito, Pablo López Albadalejo, ruido, silencio, superpoder, Ultrajant
Menú de la semana
Publicado: 18 junio, 2019 en Chusma, Histéricas, HumorEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

Rosalía con pimientos.
Rosalía a la brasa.
Rosalía a la fuerza.
Fritura de Rosalía.
Ensaladilla de Rosalía con Rosalía.
Rosalía empanada.
Albóndigas de Rosalía.
Rosalía por pelotas.
Postres:
Gambas Rosalía caramelizadas en vainilla y chocolate.
Chipirones con cebolla y trufa helada en salsa de Rosalía.
A los 100 primeros comensales se les obsequiará con unas legañas de Rosalía en salsa cojones como entrante.
Ambientación musical a cargo de Coldplay.
No la sueño
Publicado: 17 junio, 2019 en Sin categoríaEtiquetas:Amor cabrón, deseo, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, paranoia, pasión, realidad, sueño, tristeza, Ultrajant

Jamás he soñado con ella, nunca la he besado mientras duermo.
Cuando duermo, no existe el mundo ni ella. Ni siquiera yo.
Todo es irreconocible.
Todas mis ilusiones, deseos, carencias y tristezas de amarla las vivo despierto, las sueño con los ojos abiertos desdoblando en dos hemisferios la realidad.
No puedo dejar de pensarla cuando soy consciente. Incluso temo irritarla a pesar de que mis divagaciones son mudas.
Así adquiere sentido que dormir sea un descanso tan necesario para la mente como para el cuerpo.
Debe ser por esto que mi cerebro rechaza el mundo al dormir; pero sobre todo a ella que consume tanta energía durante el día que lo deja exhausto. Y se protege negándola durante el sueño.
O se repone o se rompe de tanto amarte, cielo.
A veces consigo despertar del profundo coma de la noche para pensarla, preguntarme dónde estará, qué pensará. Y si al día siguiente habrá un momento de intimidad para susurrarle algunas palabras de amor.
Luego duermo profundamente un poco más tranquilo. Otras veces me es imposible cerrar los ojos a su presencia y fumo para cauterizar heridas internas de tristezas y ansias, hasta que los ojos se cierran solos y el cigarrillo hace crepitar dolorosamente la piel de mis dedos.
Nunca has sido parte de mis sueños, siempre has sido mi realidad.
No es alarde ¿sabes, cielo? Simplemente es algo que no puedo evitar, es algo que me ocurre, como una bendita enfermedad.
No sé si es más romántico soñarla; pero no puedo elegir.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.
Amar en secreto
Publicado: 15 junio, 2019 en Amor cabrón, Maldito romanticismoEtiquetas:absurdo, Amor cabrón, amor secreto, demencia, deseo, Iconoclasta, incongruencia, irracional, locura, Pablo López Albadalejo, protección, soledad, trascendencia, Ultrajant

Amarte silenciosamente es lo mejor que me podía ocurrir.
Porque el amor no se deteriora cuando se mantiene secreto, en silencio.
Está a salvo de malentendidos y de mis vergonzosas limitaciones y carencias este amor que oculto y que guardo tan silenciosa y sigilosamente.
Nunca sabrá nadie la brutalidad de mi amor.
No lo pretendo; pero es una consecuencia lógica que este secreto te proteja de mí mismo y de mi existencia al no interferir con la tuya. Todo encaja ¿verdad, cielo?
Amarte silenciosa y caligráficamente es mi privilegio. Forma parte de mi escorada naturaleza.
No necesito tu permiso, ni compartir mis inquietudes y emociones con un amigo confidente.
Sé con certeza que cuando el amor deja de ser secreto, se autodestruye en cinco, cuatro, tres, dos… Estalla mediocremente, sin grandes aspavientos y ni cadáver deja para poder visitar su tumba y llorarlo al evocarlo.
Al evocarte a ti.
Sé de una forma natural, que ambos seremos felices con este amor, porque no sentiré la pesada carga al besarte, de no ser lo que me gustaría.
Sé que algo está deteriorado en mi cerebro.
La cuestión es que no hay remedio, ni lo quiero.
Es tarde, o tal vez, destiempo.
No es para ti esta carta, amada mía.
Es para este amor que palpita oscura y silenciosamente en mis sienes.
¿Te das cuenta de la trascendencia que amarte le da a mi vida? Gracias, mi amor.
La belleza de escribir solitariamente, de amarte sin límites ni gravedad. Poderosamente…
Es delirante, e incluso hace añicos el real concepto del amor.
Suelo romperlo todo, nací disconforme, enfadado con todo.
Así que escribo este secreto para dar peso, tamaño y tacto a este extraño amarte y situarlo como un jalón en mi historia.
Podrías pensar, si supieras de qué forma te amo, que estoy loco.
Claro que sí, no puedo rebatirlo; pero no ocurrirá. Moriré y nunca se sabrá, ni dolerá, ofenderá, ni asombrará.
Y lo mejor de todo, no me avergonzará jamás.
Temo al ridículo como al veneno.
Puedo reconocer mi locura porque este acto, estas palabras no me resultan extrañas. Son connaturales en mí por lo que soy y por lo que sé.
En otro momento, te escribiré de nuevo, no puedo olvidarte, cielo.
Te follaría ahora mismo, con la pluma en la mano…

Iconoclasta
Imagen de Iconoclasta.
