Posts etiquetados ‘Pablo López Albadalejo’

Si no existe dios, no existe el diablo. Y no existe la bondad ni la maldad.
Y todo queda en una broma, en un chiste, en un tatuaje romántico que evoca fantasía en lugar de la asfixiante mediocridad que me envenena.
La prueba de la inexistencia de dios y la bondad, es que yo estoy vivo. No tengo maldad; pero soy malo, el tatuaje lo indica, es alarde y vanidad.
Aunque a estas alturas de la vida apenas existo también.
Y bueno, mejor malo que mediocre.

Dicen los actuales sofistas, captadores carroñeros del voto oportunista (populista, de moda) que la transexualidad no es una enfermedad.
Oradores de mierda, de cerebro corrupto y ambición desmedida y farisea.
¿Cómo se debe llamar a la desesperación, depresión y tristeza que una mente sufre por estar encerrada en un cuerpo que no quiere? ¿Cómo se ha de considerar física y mentalmente a quien necesita y desea someterse a agresivas y lesivas cirugías y tratamientos químicos de por vida?
¿Cómo se debe considerar a quien pierde una parte de su vida en cambiar su cuerpo de forma tan drástica?
Están sanísimos los transexuales ¿verdad, buitres sofistas?
Hay tanta degeneración, tanta ignorancia, tanta cobardía e ingenuidad infantil en la sociedad acomodada, que más que preocupante, es repugnante.
La humanidad como especie, está ahora pagando con semejantes enfermedades y taras el error cometido al intervenir en el orden natural: muchas parejas no deberían haber tenido hijos, y las fertilizaron artificiosamente. Y por lo tanto, muchos hijos y nietos no deberían haber nacido.
Hay trastornos y errores que no se dan en el medio natural. Y la humanidad empieza a estar seriamente dañada por una mierdosa mutación que lleva a la “zombignorancia” y a una sonrisa generalizada de deficiente mental.
Demasiadas madres y padres que no deberían serlo, bebés que no deberían haber nacido…
No, no hay enfermedad en el fondo; solo ignorancia, estupidez y usurpación.
Idos a la mierda sofistas asquerosos, hijos idiotas.

 

ic666 firma
Iconoclasta

En Telegramas de Iconoclasta.

No sé si hoy las vacas están contentas o molestas: mugen mucho y muy fuerte.
Y pensando en la puta y ya folclórica tradición social de la ciber comunicación, se me ocurre que con toda probabilidad debe ser su día de orgullo vacuno.
Todos los seres de este mundo tenemos derecho a gozar de nuestro vanidoso día y sentir con feliz ingenuidad que toda la humanidad nos respeta y admira.
¿Las vacas tuitean nerviosas con sus grandes pezuñas? ¿Y también retuitean?
¿Hay un día del orgullo macho? Si no, ¿para cuándo?
¿Y día del orgullo gordo? Porque soy macho y gordo.
Me río con los chistes de gordos; pero son muy crueles. Lo juro…
¿Ser macho es delito? Es posible que alguien haya tuiteado una ley de mierda penalizando ser macho y otra para adorar obscenamente a las hembras.
Es una gran responsabilidad ser un tolerante mierdoso.
Buen sexo a las vacas que mugen despreocupadamente tuiteando aburridas.

Paseando por la Cataluña rural y profunda este primer domingo de julio, he encontrado un lugar en el que se celebraba no sé qué cojones y había la hostia puta de mucha gente.
Ya estoy acostumbrado a las desdichas de ser esclavo, salir poco de viaje y si sales, que lo encuentres todo podrido de tanta chusma.
A veces, desearía volver rápidamente a mi tranquilo departamento de control de calidad en la fábrica de condones cuando veo estas aglomeraciones de pobres; pero sonrientes.
Cientos de tiendas de campaña y rostros legañosos a las 11 de la mañana moviéndose en grupos de cuatro o cinco cabezas hacia los meaderos y aseos comunitarios.
Yo no podría. Cagar requiere cierta intimidad.
Y por otra parte no estoy interesado en ver como defeca otro ser humano, aunque tenga las mejores tetas del mundo y el coño más terso y lustroso.
De todos es conocida esa paranoia sexual o parafilia: la escatología, el “arte” de follar y cagarse encima del follado o embadurnarse la mierda por el cuerpo.
Mi cerebro no está podrido como el de esos fetichistas escatos y meones.
Aunque si la puta que pago bebe cosas sanas y no tiene infección en las vías urinarias, no me importa verla mear de pie sobre el colchón a tres o cuatro metros de distancia y masturbarme elegantemente ante ella para que se sienta mujer de verdad.
Lo del mear está bien si no me salpica. Al fin y al cabo, Dios se mea en el Papa, éste en sus secuaces y éstos en forma de bautismo en los crédulos.
Sinceramente, a mí no me mea ni Dios.
Tengo mis gustos, no soy un santo (lo digo con orgullo). Una fusta, un consolador rudo y un trapo negro para los ojos, son complementos muy apreciados en el cuarto de follar. Junto a una navaja muy afilada.
Hace tiempo, a mi santa (no solo follo con putas) le corté suavemente la piel del muslo con una navaja de afeitar, muy cerca del coño (cuando se lo lamía) y se me corrió como pocas guarras he visto. Es mi mujer y la amo por estas cosas obscenas y porque limpia la casa y cocina bien.
Siempre es más higiénica la sangre que la mierda o los meados.
Me gusta a veces jugar duro y dejar las mariconadas como Sombras y Greys para las amas de casa mal folladas, esas que desean encontrarse con un hombre como yo de una vez por todas.
Seguiré paseando a ver si acaba ya el puto domingo.

 

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Iconoclasta

 

Si fuera marica no celebraría el día del orgullo homo y lesbiano (incluyo a los trans, que en definitiva son lo mismo). Aunque me jodiera.
Sinceramente, todos los colectivos me provocan una seria irritación cerebral.
Lo cierto es que nunca perteneceré a ningún grupo social, secta, religión o corporación.
Hablando en plata: a ningún rebaño de mierda de ninguna especie de mierda.
Por otra parte, los maricas son demasiado chillones, son demasiado alegres y desbocados, como si sufrieran una neurosis aguda.
Hoy tocaba ser incorrecto y todas esas cosas.
Hay que joderse.
Porque si yo me jodo, ¿qué de malo tiene que se jodan los demás?
Hay personas queridas y otras simplemente invisibles o absolutamente despreciables.
Yo soy un despreciable, porque sinceramente, me importa una mierda lo que les ocurra a muchos. Exactamente igual que lo que les importa a muchos lo que ocurra conmigo.
Celebraciones son las cosas que distraen a las bestias que no tienen un intelecto suficientemente desarrollado para ofender y defenderse por sus propios medios, normalmente es una cuestión de cobardía.
El día del orgullo gay y el del trabajador… Son ejemplos de la celebración de la cobardía y de la absoluta ausencia de individualismo que se come esta puta sociedad ladrona de identidad y creación.
A la mierda… Los orgullos son vanidades coloridas hasta el asco, injustificadas, culos al aire que bailan al son de la cobardía y la indecencia de la colectividad, cáncer de la libertad.
Maricas, tortilleras, trabajadores y otras hierbas.
¡Qué cansinos, qué deprimentes, qué decadentes!
Y yo un perfecto cabrón.
Me parece bien.

En Telegramas de Iconoclasta.

En algún momento de la historia de la humanidad, dos hijos de puta cerraron un trato que se llamó con el tiempo pacto o contrato social.
Uno de los cerdos le propuso a otro cerdo que le vigilara las tierras, lo cosechado y que negociara con extraños y enemigos para no ser robado; a cambio le pagaría con parte de sus productos.
Y desde ese mismo momento, pagamos por tan solo nacer.
Aquel hijo de puta cobarde prefirió someterse a la autoridad de otro que lo protegiera.
Y el otro hijo de puta que aceptó, se convirtió automáticamente en el primer rey y corrupto. Porque tenía que ser ambicioso hasta la náusea.
Es la base de la actual sociedad, donde unos pocos mandan y crean leyes para gobernar a millones.
¿De verdad alguien puede pensar que hay que luchar por mejorar esta sociedad?
Si está podrida desde su puto nacimiento, con aquel primer pacto social de cobardía y ambición.
La sociedad actual debe ser destruida, arrasada. Y crear otra de nuevo. Que mueran cuantos deban morir; pero si se firma otro pacto social, que sea entre valientes con cierta ética. Hay pocos, pero los hay; por alguna ley planetaria, siempre sale alguna flor entre los excrementos.