Archivos para junio, 2019

“Por el calor os ponéis ropa fresquita y bebéis con frecuencia”. Las instituciones han agotado su imaginación para hacer a las cobardes ovejas más estúpidas y dependientes. Lo siguiente será decirle a sus lelos votantes: “Y no os olvidéis de respirar, nenas”.
Deben tener unos baremos estadísticos sobre la idiotez de la población para mearse de risa.

Cordón sanitario es uno de los eufemismos más lelos de la actual política española. Es vergonzoso que los políticos que deberían demostrar calidad y claridad en el lenguaje, y sobre todo sobria determinación, se dediquen a buscar eufemismos por bloqueo, aislamiento o mejor aún: boicot u obstrucción.
Los políticos, sobre todo los españoles, padecen un serio problema de lenguaje. Tienen sobre todo, una forma paternalista y “dulce” de expresarse para no estresar a sus votantes que, nace de una espantosa hipocresía. Como una madre y un padre estúpidos que buscan mil maneras de explicarle a su hijo cosas de la forma más suave para no crearle un trauma y malcriarlo y convertirlo así en una oveja dócil y de voz meliflua.
Cordón sanitario es la máxima expresión de una sociedad pobre, cobarde e indecisa.
Es lo más patético que he oído en muchos años, algo así como el lenguaje pseudo protector y paternalista de los más puercos dictadores.
Incluso me salen sarpullidos en las palmas de la mano (como estigmas divinos) cada vez que un orador imbécil pronuncia “cordón sanitario” como si fuera un médico de mierda.
Es que me jode hasta la sola voz de estos políticos basura.
No es odio, es asco lo que les tengo.

Todo ser humano al nacer es recibido con honores de aristócrata y prodigio para morir anodino.
Es por esa manía de sobrevalorar al neonato y celebrar que sus genes serán tan potentes como los de mamá y papá, e incluso mejores (si el niño despide chorros de inteligencia láser, papá y mamá algo tendrán que ver ¿no?).
Y luego está la otra manía, que al final es la que cuenta: la de ir creciendo y con ello, haciéndose más mediocre hasta conseguir la invisibilidad absoluta.
Hay excepciones; pero lo único que cuenta son las estadísticas. Como en las elecciones.
No es de extrañar que se hayan inventado tantas cosas de Jesucristo (él incluido). Llegando incluso, a prostituir la historia con esas ridículas coletillas de “A.C. y D.C.”, y no me refiero a la banda de heavy metal australiana, genios.
Lo que sí es cierto y un efectivo prodigio de táctica digna de admirar es aquello de “una mentira mil veces contadas, se hace verdad”.

Parece mentira que gente con cierto nivel intelectual se preste al debate sobre algo tan claro y sencillo como la esencia, la idiosincrasia de jueces y magistrados. Es una ridícula ingenuidad discutir sobre esa parte del poder que es más de lo mismo, solo que ostentan una impunidad absoluta y los sitúa en la cúspide de la cima social depredadora.
Aunque estoy seguro de que no es ingenuidad, se trata de dinero, de llenar espacios en los que poder insertar publicidad y que la gente piense en la colonia que le gusta tanto cuando escucha el resultado de una sentencia en televisión o la lee en la prensa.
Me refiero a ese debate infantil sobre los capos de la legalidad y su independencia de las modas sociales (moralidad) del momento y la respetabilidad de sus criterios.
Para escribir “respetabilidad” de jueces y magistrados, he tenido que mear para no tener una súbita incontinencia.
Jueces, magistrados y toda esa parafernalia legal, son tan vulgares, incapaces, zotes, iletrados y holgazanes como cualquier otro trabajador de la fauna urbana.
Sus sentencias dependen del humor con el que se han despertado, si han follado, si el café tenía el punto de azúcar que les gusta y si acusados y demandantes son gordos, feos o idiotas.
Carece de respetabilidad alguna jugar a los dados y decidir. Alguien les regaló un título. Alguien muy importante que luego, los colocó allí donde es necesario tener este tipo de gente.
Ante las sentencias judiciales, no se requiere respeto a menos que seas absolutamente imbécil. Se requiere paciencia y cerrar con fuerza los puños.
Tengo una toalla bordada con la palabra “respeto” que uso para secarme exclusivamente las ingles (iba a decir la polla; pero me siento lírico).
Dejando de lado todas estas deficiencias y taras de los capos del sistema legal, comprar un juez o magistrado siempre es una inversión segura.
Si ya sé que requiere mucho dinero; pero en un par de juicios se suele amortizar lo invertido, es mucho más beneficioso que la inversión inmobiliaria.
Lo malo es que los artículos de lujo, como es sabido, solo están al alcance de unos pocos selectos.
Hay quien cometería el peor error de todos: comprar un político.
No podría ser peor inversión, los políticos son absolutamente idiotas a full time y su función es meramente ornamental.
El objetivo del político es hacer creer a los ciudadanos que viven en una sociedad justa que los protege (justo todo lo contrario para lo que fueron redactadas todas las leyes).
Lo dicho, tontos del culo.
Los políticos ni tocarlos, es tirar el dinero.
Los jueces son una fauna peligrosa y mala; pero eficaces al ostentar el verdadero poder.

Iconoclasta

En Telegramas de Iconoclasta.

El reportero se debía encontrar en una encrucijada: redactar y documentar la noticia sobre el presidente mexicano, o bien inmortalizar un hombre con una pesada carga en su vientre luchando por mantener el capó de su tartana abierto.
Se requiere mucha dosis de sarcasmo e inquina para quitar protagonismo al busto de Obrador (si fuera verdad que lo es) y ensalzar la silueta del embarazado con chanclas y pantaloncito corto.
La prensa es tan cruel…
Solo resta desear que el embarazado, tenga un feliz parto.
Y que feisbuc no censure sus pezones.
Y que Obrador pida que la prensa se disculpe también.