Archivos de la categoría ‘Conclusiones’

He visto a un gordo corriendo por un parque solitario, con sus vibrantes mantecas subiendo y bajando como gelatina y con una mascarilla negra en el hocico.
He pensado de una forma natural e instantánea: si el obeso cobarde hubiera oído que cubriéndose el morro con excrementos, estaría a salvo del coronavirus; ahora vería trotar al cerdito con tres trozos de cagarro: uno para cada agujero de la nariz y otro en la boca.
Y quien dice el gordo, lo mismo ocurre con esas patéticas familias multimascarilla (tan felices, que parecen estar protagonizando un anuncio risueño de compresas o tampones) que pasean con sus hocicos cubiertos con mucha dignidad; ejemplos vivientes de ciudadanos ejemplares.
No he conocido una época más indigna que la actual. Tres o cuatro décadas de una educación, formación y cultura venenosas han creado los auténticos cabestros que hoy han llorado en sus casas por miedo al coronavirus y aplaudido a su caudillo y secuaces. La política del analfabetismo ha dado sus frutos que, han florecido ahora como gordas y podridas manzanas sin cerebro.
No solo ha sido una docencia siniestra y pútrida. Internet ha sido decisiva para propagar la ignorancia y las mentiras institucionales. La velocidad con la que han entrado en los cerebros lisos de esas ovejas con mascarillas ha sido el gran triunfo tecnológico en lo que va de siglo. El sueño dorado y cumplido de los jefes de estado actuales, esos que han brillado fosforescentemente como nadie en la historia con una cobardía nauseabunda.
Y como a lomos de la ignorancia cabalga el miedo, ahora las ovejas tiemblan a pesar de sus mascarillas.
Sí, se ha creado un nuevo carácter psicológico en la especie humana: el miedo analfabeto.
De una cosa estoy más convencido cada día: es necesaria una violencia sin precedentes, una guerra mundial con sangre y balas reales para que la especie humana se renueve.
Para que no corran gordos con el morro cubierto con un pedazo de papel por los parques solitarios.
Ya es cuasi insoportable la vida en sociedad para alguien que tenga un pensamiento libre, crítico e independiente de cualquier medio de comunicación doctrinal actual.
Un conflicto bélico con millones de personas muertas es la única esperanza para una especie, la humana, inmersa en un grave proceso degenerativo mental y físico.
¿Y si fabricaran las mascarillas con veneno? Eso ayudaría; pero no sería suficiente. Las balas matan más rápidas y mejor.
Además, como la especie humana es plaga, en pocos meses (al igual que las ratas) nuevas generaciones nacerían inmunes al veneno.
Y ante todo no olvidar a los actuales responsables y redactores de los medios de comunicación y “periodísticos” que han vendido sus culos a los tiranos que han emergido como bolitas de mierda flotantes junto al coronavirus.
El coronavirus, necesita refuerzos urgentemente o la humanidad está acabada.

Iconoclasta

No quisiera alardear; pero si un perro guardián me da un latigazo, le arranco los pulmones a puñetazos a falta de balas y pistola para pegarle un tiro en la cara.

El coronavirus no es la enfermedad, es solo el catalizador de la mezquindad humana.

A ver si en un siguiente rebrote mueren los que deben, esos perros que colaboran con el poder desde ventanas y balcones y esos indiacos con látigos que se creen el puto poder legislativo de mierda.

Cuanto más pobres más idiotas, tal vez el hecho de ser idiotas los ha hecho pobres. Que si el huevo, que si la gallina…

Gracias al coronavirus los cobardes han salido del armario después de haber estado escondidos meses en sus casas, atentos a las consignas televisadas del Régimen Español. Lo han hecho sin ningún tipo de pudor y alardeando con absoluto orgullo de su cobardía. Como si de danzarines y vanidosos travelos, maricas y tortilleras se tratara en su señalado día.
Es tan decadente la sociedad española que ha llegado al extremo de alabar la cobardía como virtud con un vergonzoso “quédate en casa y no hagas nada, cabestro”. La ignorante población española mayoritariamente ha aceptado sin rechistar, con sumisión total las consignas del Régimen Fascista del Coronavirus.
La represión ha sido ampliamente aceptada por una sociedad estática y pusilánime que básicamente se siente bien en cualquier prisión siempre y cuando tenga televisor, teléfono y además, forme parte de un gran número de reses en la misma situación.
Nunca un país ha sido tan indigno como España y sus españoles confinados y aplaudiendo cuando así lo exigía la autoridad dictatorial.
Y ahora, con el organismo débil por la inmovilidad solo se atreven a salir a la calle con un bozal, para enfermarse aún más. Usan en masa sus mascarillas aunque tengan a su alrededor veinte kilómetros libres de “distancia social”.
España no tiene una “nueva normalidad”, se trata de una “subnormalidad enfermiza y cobarde”.
Y la vejez, pegada todo el día a su nuevo oráculo sagrado imbécil (la televisión prostituta del Régimen Español), no ha podido caer más bajo en sus niveles de dignidad.
Ojalá se hicieran epidemiológicos los tumores cerebrales y que solo decapitando a los idiotas, se pudiera evitar su transmisión; pero tumores rápidos que mataran en treinta horas a lo sumo. Sería ideal para evitar que se reprodujeran mientras se les administra morfina para bien morir o hasta que les toca turno para una piadosa lobotomía.

Esto es otro ejemplo del periodismo español del coronavirus.
Lo mucho que se ha tenido que prostituir la prensa al Régimen de los Caudillos Sánchez e Iglesias para redactar semejante noticia.
Es como si el puto o puta periodista acudiera a unos aseos públicos para explicar y documentar como se limpian el culo los españoles cobardes con mascarilla.
Es de risa, y si no hubiera tanta ignorancia y cobardía, a más de uno le dolerían los ojos de leer semejante mierda.

Porque ningún experto de mierda en coronavirus, ni la doctrinal y prostituta televisión española me dice a quién y a quién no debo abrazar. Ni dónde ni cómo.
Hago lo que me sale de la polla y los consejos e instrucciones que se los metan por el culo; junto con las mascarillas para cabestros.

Los peores y más mortíferos microbios se desarrollan en España, ya que, la población es tan débil y pusilánime que encuentran el hábitat perfecto para reproducirse, engordar y evolucionar.
En España los virus tienen un tamaño cinco veces superior a los italianos, los franceses o los alemanes. Son auténticos perdigones, por eso matan tanto.
España no es diferente, es ignorante y por tanto cobarde.
No tardará mucho para que los íberos se dediquen de nuevo a quemar brujas.
No solo se trata de una sociedad decadente; es una sociedad degenerada que aún cree estar entre los países más democráticos de Europa. Ningún camello ve su propia giba.
Actualmente, si eres español y te preguntan por la nacionalidad, mejor carraspea.

España, su gobierno golpista fascista liderado por los Caudillos Sánchez e Iglesias y la cobardía de su sociedad decadente y endogámica; a pesar de la férrea represión y encarcelamiento de la población, ha sido uno de los primeros países con más muertes por índice demográfico.
La cobardía y paralización por pánico del gobierno y su población, ha servido para crear un ambiente tóxico y unos habitantes débiles y enfermizos por el prolongado encarcelamiento domiciliario. Han conseguido crear un coronavirus más activo y peligroso, gracias a ese miedo paranoico, enfermizo e indigno de los españoles y los dictadores a los que les votaron.
La tiránica cobardía española, ha batido récord Guinness en insalubridad y mezquindad.

He visto una pareja en tándem, él delante, ella detrás.
¿Se alternarán la posición al pasear? ¿O siempre tendrá alguno delante de sus narices la triste espalda del otro negándose una visión libre y amplia?
El tándem es un vehículo indigno, una reafirmación de la autoridad del que lleva la dirección o el mando y el poco valor de quien va detrás chupando culo todo el recorrido. ¿Sus relaciones sexuales serán así, basadas en la dominación y humillación?
Y los pedos que se tire el delantero ¿qué? ¿eh? Se los come todos el que va atrás.
Precioso…
Pudiera ser que la de atrás montara sin pedalear, dejando que el guía protector y jefe se ocupe de ello él solito. Sería genial; pero creo con absoluto convencimiento en la capacidad de auto humillación humana. Estoy seguro de que el de atrás pedalea con más fuerza para ganarse una caricia de su amo, el de delante (lo aclaro porque me da miedo que la peña se disperse leyendo mis geniales elucubraciones y no sepa de quien hablo en la posición del tándem).
Otra cosa sería que el de atrás fuera ciego…
Que nadie se engañe, no es cuestión de ceguera, es cuestión de conformismo ir detrás. Conformismo y sometimiento; pero ante todo, idiotez.
No quiero decir que los que van en tándem sean todos masoquistas, depravados humilladores y humillados o tontos del culo simplemente; pero sí una buena cantidad, la suficiente para que yo luzca jocosamente mi ingenio y reflexiones sobre el tema.
En la foto, la de atrás es tan feliz que hace el avioncito. No os lo creáis, es pura publicidad chunga para que montéis en tándem y el de delante haga de pantalla anti-coronavirus.

Amar es una tarea banal producto de una sociedad acomodada.
No estoy seguro de que en tiempos de supervivencia exista el amor; en el mejor de los casos reproducción.
Creo sinceramente que en las sociedades prehistóricas no existía el concepto de amar.
No tenían tiempo para ello.
Ni para el arte.
En cambio, sí creo que dedicaban tiempo a rezar, el miedo siempre es más fuerte que el amor.
A los dioses no se les ama, solo se les pide cosas y blasfema.
La enfermedad y su dolor dan una repentina fe religiosa al enfermo.
Y la riqueza deja en la cuneta a los dioses. Para que eso no ocurra se inventaron brujos, chamanes, santones, ulemas, rabinos, monjes, sacerdotes, curanderos, etc… Para que los ricos pagaran a los dioses sus honorarios a pesar de no necesitarlos.
La homosexualidad como forma habitual de amar llega cuando la sociedad acomodada alcanza la decadencia. Aparece cuando los humanos ya ignoran que un día fueron comida para otras bestias y potenciales cazadores.
Yo escribo porque me sobra tiempo. No sabría cazar, no podría sobrevivir sin dinero; solo con suerte. Y si hay algo que tengo claro, es que no soy afortunado.
Aunque si matar es sobrevivir…
Me conforta la posibilidad.

Iconoclasta

El hecho de que una sociedad haya entrado en un pánico tan inmovilizador como para que les impida realizar sus actividades más básicas de supervivencia, indica la degradación, el grado de decadencia tan peligroso en la que vive. Es inadmisible para cualquier especie del planeta sufrir semejante cobardía paralizadora.
El coronavirus no es nada comparado con la peste neumónica. Hay cosas peores, mucho peores; so cobardes.
Una sociedad cobarde (aunque sea la cobardía de su gobierno) está abocada a su destrucción o caer bajo el gobierno de naciones o gobiernos con determinación y valentía. Enfermedades y epidemias han existido siempre. Los africanos viven con ellas de forma habitual y no se pueden permitir esconderse y no hacer lo posible para comer, para vivir en definitiva.
Tal vez sea un país africano el que tenga fuerza y determinación para ocupar una nación cobarde como España, por ejemplo.
Es el momento perfecto para guerras invasivas entre naciones.
Es fascinante observar en vivo el colapso de pánico en el que han caído las reses humanas en muchos lugares del mundo. Por supuesto, los más cobardes han sido los representantes de los gobiernos e instituciones. Incluso los militares y fuerzas policiales represoras se han cagado por la pata abajo.
Los cobardes no solo merecen ser esclavizados e invadidos por otras sociedades: deben ser severamente controlados y sometidos sin contemplaciones.
Los países valientes y activos, con determinación de vivir; tienen la responsabilidad de cuidar de la pureza y el vigor de la especie humana: controlando las sociedades acobardadas, incluso evitando su reproducción para evitar más sucias líneas genéticas como las que hoy abundan.
Solo una violencia sin límite que supere en mucho a las muertes provocadas por cualquier epidemia, puede resultar un escarmiento a las decadentes sociedades de la tecnología de las redes sociales. Es la única forma posible de erradicar la podredumbre sobre la que duermen las reses humanas de las actuales sociedades occidentales, tan indignamente decadentes.

Iconoclasta