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Si acudes a un puesto ambulante de mercado, por ejemplo a comprar queso, y vas acompañado de tu hijo (o un amigo sin interés sexual alguno por tu culo), el quesero simpaticote y cordial os saludará efusivamente:
¡Hola guapos!
Da por supuesto que sois una pareja de maricas.
A mí me importa una mierda lo que piense y tampoco lo voy a desengañar. Y menos tan cruelmente ante la alegría con la que nos saluda, no quisiera que se pusiera a llorar por una tontería.
Sin embargo, es muy llamativo que un padre y un hijo o dos amigos, sean ya por norma un par de maricas (o transexuales) en la conciencia infantil, cortita y accesible de la chusma, en ese pensamiento tan sectario y limitado del cabestro tipo de esta sociedad homosexual.
Por lo tanto, si una mujer compra sola, se la supone tortillera.
Si un hombre compra solo, es maricón.
Si compra una pareja de mujeres, o son tortilleras o transexuales.
Y si compra un menor de edad, el quesero sarasa se verá en un aprieto para no parecer pederasta o poco sensible a la sexualidad indefinida (porque por mucho que parezca hembra o macho, nunca se sabe) del joven cabestro que le pide los doscientos gramos de tierno cortado fino.
Tiene la chusma votante tal conciencia de homosexualidad, que no cabe otra opción más que ser maricón, tortillera o transexual. No existe ninguna otra relación social desde que definitivamente se implantó la dictadura nazi homosexual carcelaria española, mediante la infección por coronavirus o covid 19.
Han asimilado del catecismo nazi homosexual que entre dos hombres, dos mujeres o padres e hijos adultos, amistad es darse por culo o meterse cosas.
Sí, definitivamente en esta sociedad nazi homosexual, no está bien visto ser biológica y sexualmente sano o heterosexual, es una falta de educación imperdonable.
Cuando nos vendió el queso a precio de diamante puro, sí que comentamos lo muy pintoresco y frívolo que era el cordial y julandrón quesero; a pesar de la desinhibida estocada en el precio de las cuñas de queso.
Luego, caminando entre los diversos puestos no dejamos de oír el “holaguapos” como si fuera una canción de Rosalía por lo repetido. Y definitivamente nos sentimos transportados a Mariconiland City, ciudad feliz y julandrona donde las haya.
Hay que nacer para ello, a mí no me sale saludar a un par de tíos con un “holaguapos”. Me sentiría incómodo, me picarían las palmas de las manos nerviosamente.
No consigo sentirme maricón por muchos dogmas que me venda el Estado Fascista Maricón Carcelero Clima-sanitario Español.
Soy así de hermético. Llamadme puerco si queréis, que me suda la polla.

Para no herir sensibilidades racistas o nacionalistas, por raza española léase también raza ibérica, en referencia a la península geográfica como hábitat o ecosistema.
Con solo leer un par de comentarios en las redes “suciales” sobre los políticos amados y odiados de cada cual (tras los dos primeros te aburres), basta para atisbar el nivel de vacío cerebral y la dependencia de los cabestros hacia sus amos. La España de hoy es la misma que describe Miguel Delibes en Los santos inocentes, a excepción de que los “santos inocentes” de la novela no usaban teléfono móvil.
En todo el mundo es más o menos es igual; pero yo tuve la mala suerte de nacer en España donde estas cosas son mucho más acentuadas.
La chusma vive volcada a sus líderes fascistas de izquierdas, derechas y a los nacionalistas o racistas. Porque de eso se trata, de elegir tu facha preferido.
En las pasadas elecciones de julio del 2023, se ha podido ver a cabestros tremendamente estresados porque su Caudillo en funciones les ha ordenado votar, tanto que han perdido su propio tiempo, humor y dinero, incluso en votar por correo.
En un momento de inocencia pueril, pensé que harían como yo: “Va a ir a votar la puta de tu madre”; pero no. Se puede decir que votaron todos los españoles y muchos más, porque el Caudillo logrará sacar votos del PSOE ocultos, ya que ha caído oportunamente en la cuenta de que a los presidentes de las mesas electorales y a los carteros se les pasó por alto contabilizar “sus” votos.
Se pelea la chusma en las redes “suciales” por sus fascistas preferidos (aquellos que con más gracia y paternalismo los confina y prohíbe respirar), chupándole la polla a su líder y denigrando al amo del otro; pero ambos adoran y esperan tener un amo que los humille, “confine” y arruine.
La política se desarrolla en función de la ambición y la codicia del político, es básico saber de esta constante universal para reconocer que el andoba que más amas y deseas te asfixiará; su función es robar tu tiempo y los beneficios de tu esclavitud para engordar su cuenta bancaria. Para ello, te meterá sus genitales en la boca y el culo si pudiera.
El arribismo del actual Caudillo (ahora en funciones) Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario, es un ejemplo de esencia política española llevada al extremo de la ambición y la codicia. Y en ese extremo, la mitad de las reses españolas o ibéricas jalea con devoción a su Caudillo y la otra media, quiere otro Caudillo igual de “confinador”; pero con otra forma, otra cara y gafas en lugar de guayabera, el típico atavío de los dictadores hispanoamericanos.
La ciudadanía española o ibérica no quiere libertad, quiere que le dé por culo, arruine, “confine” y humille el tiparraco fascista y delincuente favorito de su colección de cromos. La española es una raza especialmente buena para soportar largas dictaduras y ostentar marcas de longevidad nazi imbatibles en la historia. Ella misma se autoafirma en su imbecilidad, no es nada raro aún hoy en día, que exprese su simpleza con: “¿Para qué quiero yo libertad? Lo importante es que no falte un plato en la mesa”. Es el pensamiento español vacuno y ovino por excelencia desde tiempos inmemoriales. Mientras puedan comer paja, todo lo demás es secundario, sobre todo la cultura y el conocimiento.
Respecto a la libertad, tienen razón, no sabrían que hacer con ella. La libertad es la del pensamiento propio y está desligada de todo líder y sus ideologías. Un concepto para el que la raza española o ibérica no tiene suficientes aptitudes intelectuales para comprender; por ello es tan fácilmente “confinable” por cualquier gitano que les regale cuentas o abalorios dorados.
La raza española o ibérica es ideal para las dictaduras si no hay dos hijoputas peleándose por el poder; el pueblo llano sólo quiere verse libre de esa molesta libertad de elegir entre un nazi u otro. Con uno solo, ya sin dolores de cabeza, se mete en la boca la polla de Franco (por generalizar) y a mamar como angelicales bebés de cerebro en blanco durante medio siglo o lo que haga falta.
El único que los sodomiza, se lleva la admiración, festejos y aplausos y aparece en la televisión todos los días, o en el viejo NO-DO de los cines de Franco.
España es un pueblo de millones de cabras fácilmente “confinables” y un único cabrero. Dos cabreros irritan tanto a las bestias que se olvidan, incluso, de dar leche. El estrés las lleva a confundir los agujeros y se la meten o las meten en sitios por los que únicamente (salvo perversiones) son solo de salida (¡Para cagar, lelos!).
Y así podría seguir rajando sin parar de las virtudes de la raza humana española o ibérica; pero tengo que ir a fumar y no me gusta teclear con el humo empañando mis precisos y preciosos ojos verdes.

No quiero ver la lluvia tras la ventana, soy parte del paisaje.
Un accidente más.
Mejor fuera que dentro.
(No aplicable a su coño)
Fuera también puedo alardear de melancolía observando a las nubes devorar las lejanas cimas. Y cuando el cielo se despeje ¿seguirán allí? Temo con cierta tristeza pueril.
El toro se ha acercado a la alambrada y muge: quiere estar tras la ventana.
Lo entiendo, el agua me corre por la espalda.
No todas las bestias compartimos los mismos gustos.
Me da paz que no estemos condenadas a tener un único y mierdoso pensamiento global.
Ha descendido asaz la temperatura, me emociona sosegadamente, sin dramas. Es un saludo lejano del otoño, somos viejos conocidos y me pregunta con guasa:
– ¿Estarás por aquí dentro de un mes?
–No seas astuto –le respondo–. Morir no es banal, solo habitual.
Escucho el rumor de un trueno lejano, no me ha oído.
Observo las gotas bombardear los charcos y pienso en las bombas e Hiroshima.
Una idea no del todo incruenta.
Supongo que el temporal crea interferencias y no puedo imaginar qué hace ella en este instante.
Más que solo, estoy aislado.
Otra vez…
Bueno, soy un elefante viejo en el oficio que con la trompa se tapa el orificio.
Es lo único que puedo hacer, errar con una serena desesperanza.
Así que aprovechando que tengo los pies mojados y el alma gélida, me detengo en un charco a fumar. No me puedo mojar más, no son necesarios los remilgos.
Soy un paisaje desde lejos, desde el interior de las ventanas. Un tronco melancólico de ramas quedas.
La melancolía que otros miran tras el vidrio perlado de gotas.
Es una cuestión de elección.
La libertad tiene estas cosas.
El ala del sombrero gotea, observo con innecesaria y pedante poética; reflexionando en lo rápido que se consume el cigarrillo a pesar del agua.
¿Por qué insiste la chusma en que deje de fumar? A mí me importa una mierda si viven o mueren.
La banalidad es también una compañera guasona con sus sorprendentes sinsentidos.

Foto de Iconoclasta.

Una vez hayas descubierto tu vida antes de conocer el amor; porque el amor quieras que no, te da cierta perspectiva de tu vida anterior de la que carecías. Y si tenías alguna, estaba equivocada.
Pues eso, cuando sepas como eras antes de conocer el amor, echarás de menos aquella inocencia de sentirte felizmente ignorado. Y no habrá vuelta atrás, el oráculo habrá profetizado y mejor no pienses demasiado en los tiempos felices.
Os pasa a casi todos.

Alguien divagó que bien podría (la humanidad) ser el sueño de un gigante.
Está bien, es original; pero prefiero ser más preciso, ya puestos a rajar tonterías.
En esta vida de mierda, mi lugar y tiempo; llena de prejuicios, censuras, prohibiciones, y admiración por el trabajo adocenado o en equipo; yo soy el sueño de un loco, de un tipo que tiene el cerebro enfermo, podrido. Y se pasa el día en su celda dando cabezazos contra la bisagra de la puerta que es lo único que no está acolchado.
O tal vez sea un retrasado mental al que se le cae la baba haciendo rayas con una tiza en el suelo.
Incluso, también un gigante; pero además, con mongolismo.
Conviene proponer varias opciones por si un ignorante copia y pega alguna ocurrencia freudiana o jungiana.
Sólo algo así explicaría esta mierda de vida cuyo caudal ya me ensucia los cojones.
Un tarado soñando…

Fueras mujer u hombre, en los 40 del siglo pasado, no era ni peligroso ni irreverente fumar.
Fumar es peligroso hoy en cualquiera de las pseudo democracias del planeta que ha abrazado ya para siempre el nazismo penitenciario homosexual clima-sanitario que se instauró con el coronavirus o covid-19.
En esas democracias (la puntera en ello es España, líder en estado penitenciario y extorsión a la respiración libre contra la población trabajadora) todo habitante suele ser un cabestro obediente que odia el tabaco por orden de su amo Caudillo y dice que la marihuana es más sana. En estas pseudo democracias de la mascarilla y la vacuna (como actos de fe y comunión nazis) todo cabestro se ha habituado tanto a las dictaduras, que acaban haciendo como sus amos políticos: prohibir y pedir que se prohíba todo. Incluso que les prohíban a ellos ser ellos (la cosa más fácil del mundo, por cierto).
Básicamente estas pseudo democracias se basan en la mezquina envidia con la que los cabestros no pueden soportar que otro ejercite su libertad cuando ellos son unos obedientes serviles.
Y fumar es en estos estados nazis un gran estigma social porque al no ser un hábito narcótico, como el alcohol o las drogas duras, no le sirve al Estado Nazi, de ningún país.
Por eso, la fumadora, carece de mérito alguno salvo ser guapa.
Otra cosa es que se hubiera atrevido a posar fumando para una revista en la actualidad: la hubieran ejecutado.
Pero no se puede negar que la gente que fuma es gente guapa y con clase…
No como estos pringaos que votan socialismo y luego se enteran de que su voto lo ha regalado su partido a unos chorizos o terroristas.

Siempre se repite el mismo patrón, por lejos que estén los lugares unos de otros o por mucho que pase el tiempo.
Cuando gana la izquierda, el votante de derechas (comúnmente conocido como facha por los de izquierdas) exclama cabreado: “¡Mierda, hay que joderse!”. Como bueyes cabreados.
Cuando gana la derecha, el votante de izquierdas (comúnmente conocido como comunista y/o progre por los de derechas) exclama con gran desánimo y teatralidad: “¡Moriremos todos! ¿Cómo ha podido pasar algo así?”. Como pajaritos mojados…
Este estereotipo se repite en el espacio-tiempo de forma matemática, sean blancos, negros o amalillos.
Es lo único que me divierte de las elecciones, las jetas de los votantes perdedores.
Y lo mejor de todo, es que se lo creen, que han ganado los votos de unos.
Son completamente ajenos (no sé si por una cultivada ingenuidad) a la corrupción, como si no existiera.
Y luego ya, cuando los de derechas hacen pactos con la izquierda para conseguir un ministerio; las caras de los que votaron a la derecha no tienen precio: llaman a sus votados políticos de derechas hijos de puta, sin cuota alguna de decoro de género sean hembras o machos. Y los de izquierdas son comprensivos y tolerantes buscando razones en voz baja para la hijoputería.

Hay toda clase de peligros y precauciones que tomar.
Incluso la gente que no dispone de un traje anti fuego se queda en casa esperando buenas nuevas del gobierno que nos encarceló, acosó, segregó, pudrió la respiración y enfermó con vacunas que no vacunan hace menos de un par de años.
Lo de llevar agua cuando vas a pasear en verano… Pasa como con la teta de tu madre, la mamas sin que nadie te enseñe.
Vamos, si no te falta algún tornillo.
Debería haber muchos más días de pico de calor, es todo un placer no cruzarse con nadie… Es una gozada que roza lo sexual. Quiero decir para los que no se enteran allá arriba en el gallinero: Que se me pone dura quiera que no.
Es un asco cremoso ser tan macho.
Un paseo vacío de gente es como aquella tarjeta bancaria que se anunciaba: no tiene precio.
😀😎😀😷😀😀😀
Y si disfrutas del día con un cigarro de la risa bien cargado o unos gramitos de coca por cada agujero de la napia, vas a ver un día infernal fascinante y precioso. De película.

Pareciera caótico el título de este ensayo; pero tiene una lógica encadenación de acontecimientos. Una lógica aplastante, tanto como deprimente; aunque no pueda dejar de reír.
Y bueno, la mierda arrastra mierda. Y todo va a peor.
Vamos a deslizarnos por la sucia miseria de la actual sociedad.
Con la creación informática de los efectos especiales en el cine, se ha formado una avalancha de malas películas de aficionados caseros que ni siquiera usan actores, se juntan un grupo de amigos y mal graban lo que quiera que hagan.
Y claro, ahí están las voraces compañías de contenido audiovisual de pago por internet como Netflix, Prime Video, HBO, Filmín, Disney +, etc… Dispuestas a comprar toda la basura que se realiza para engordar su catálogo de ofertas a los suscriptores y futuros primos.
La chusma, la mediocridad que es mayoría en votar lo mismo y comer mierda, solo quiere que algo se mueva en la pantalla del móvil o el televisor. Y es algo que las compañías de series y películas saben y han experimentado durante ya muchos años.
Y es por ello que por días baja el nivel cultural del público y las compañías cobran un dineral por unas películas y series que diez años atrás nadie las vería ni gratis, ni colocados de farlopa.
Alimentar la mediocridad es destruir la cultura, conocimiento y arte.
No será extraño que alguien ponga de moda hacer muñequitos con excrementos humanos cocidos al horno y esmaltados como dijes para colgar del cuello; y miles y miles de tetudas culonas al ridículo estilo botero, luzcan su trozo de mierda entre las tetas.
Como lo lucirán también los tontos del culo que no salen de su cochecito, que tanto dinero les ha costado, durante el fin de semana y que les sirve para que las putas borrachas de discoteca o antro de sábado noche, les hagan alguna mamada a cambio de un paseo con derrape.
Y el máximo clímax de esta sociedad ridícula, palurda e ignorante será cuando los teléfonos dejen de fabricarse con teclado y así no se vean en el embarazoso aprieto de enviar algunas palabras analfabetas y dejar en evidencia su patológico analfabetismo.
La sociedad global está devorando su propio cerebro, y con la actual tasa de reproducción de la especie humana idiota, de frecuencia ratonil, y su evolución tan rápida hacia la imbecilidad; no tardará en nacer el primer bebé humano vivo sin cerebro, con el cráneo vacío.
A partir de ahí los monos dominarán La Tierra y criarán seres humanos para procesarlos como cortes de res (costilla, lomo, pechuga…), hamburguesas, casquería y huesos para el caldo.
Y no sería extraño así, que volviera a resurgir el conocimiento, el arte y la dignidad en una nueva especie.
Panda de tarados…

Iconoclasta