Los dos mejores y más importantes inventos en la historia de la humanidad, han sido los cigarrillos y la cocacola. Todo lo demás ha sido de puta pena y lo único que ha provocado en la población mundial es mariconización del ser humano, su servilismo y mansedumbre. Y el peor momento para la chusma o masa humana, llegó cuando dejaron de quemar “brujas”, “brujos” y “judíos demoníacos” en las plazas de pueblos y ciudades. La chusma pasó centenares de años deprimida hasta que al fin se inventó el fútbol televisivo y luego el tenis. YO, por mi parte no puedo más que alegrarme de no haber nacido en aquellos putos y repugnantes tiempos sin marlboro y sin cocacola. Sudo copiosamente sin ningún tipo de excitación sexual ni alegría tan solo al imaginar mi existencia sin ellos.
No la echan por las tetas. ¡Qué va! Es que es un monstruo más feo que pegarle a una madre con un calcetín sucio a la puerta de una iglesia. Es que incluso parece carnívoro. Sería muy embarazoso sentarse a su lado. ¿Y si luego viene el novio o la novia y resulta ser de su especie? Menudo viajecito… Cada cual ha de ser consecuente con lo que hace y si se convierte en monstruosidad, es muy posible que tengan que ponerle un cártel en las tetas que diga: “Prohibido dar de comer al bicho”. La ambición de notoriedad, la ambición desmedida, tiene estas cosas de rechazo sin más malicia. Las tetas serán grandes, pero el resultado es de puta pena. Pobre mujer, está como un cencerro.
Cometer pequeños actos de rebeldía contra el evangelio del medio ambiente como no tirar (también conocido como “depositar” porque “tirar” suena muy duro para los oídos de una sociedad blandita y beata) las baterías en putos de recogida específicos, no hace daño al planeta y calma esa comezón anal que se hace tan irritante al no haber descanso día tras día de las homilías que predican lo urgente que es que te arruines y vendas a tus hijos desnudos por internet, para dar todo el dinero que puedas al estado y que salve el clima del planeta. Pequeñas rebeldías inocuas que no molestan a nadie y sin embargo, te hacen sentir más humano y menos res de pastoreo y luego matadero. Pequeñas rebeldías que restauran tu nivel de dignidad; algo muy importante, tal vez lo más importante en el cómputo de satisfacciones que te pueda dar la vida. Hay que cuidar la dignidad propia. Los jerarcas y burócratas que gobiernan usan aviones para ir de putas o a la playa. ¿Qué son un par de pilas AAA y cuatro alcalinas AA tiradas en la papelera o la bolsa de la basura, comparadas con las toneladas de combustible que queman miles de aviones cada día en viajes oficiales de miles de burócratas y jerarcas, militares y turistas dejando esas preciosas estelas que duran densas en el cielo, incluso horas? Por no hablar de los residuos químicos y nucleares, medidos en metros cúbicos de los que se despreocupan con una autorización aburrida sin sentirse especialmente delincuentes de nada? No pierdas ni malgastes energía caminando hacia un punto de recogida, hace calor y te puede dar un golpe. Y por otra parte suelen estar lejos y te miran mal si entras y no compras. Tíralas allá donde te sea más cómodo. No pierdas un tiempo de vida que es más valioso que la de quienes forman el estado, el gobierno. Tú vivirás poco y mal y ellos mucho y exquisitamente, sin tener que bajar del avión con las pilas en el bolsillo para dejarlas en un punto de recogida. Por ello, porque tu vida es escasa, como ocurre con las cosas pocas, es también muy valiosa. Y dejémonos de monsergas, tu vida es la más valiosa del mundo porque sencillamente es tuya, qué cojones. No la gastes en gestiones de basuras, que además ya pagas por ellas con impuestos que son auténticos delitos de usura y extorsión. Impuestos que te roban el esfuerzo y la salud. Que recojan mierda ellos con la boca si tanto les gusta, los jerarcas y burócratas. Son ellos quienes lo estropean y ensucian todo, incluso tu vida. Te creen imbécil, es inevitable; pero no te lo creas tú ni actúes como tal, pringao. Y además, sabes muy bien que millones de obedientes y buenos ciudadanos, orgullosos y fervorosos creyentes de ese evangelio que los hace mortificados pecadores y culpables del cambio climático, se dedican a clasificar sus inmundicias laboriosamente y casi con primor se dirigen con sus mini bolsitas a los distintos contenedores de basura, jugando a hacer parejas con colores, o bien pareciera que archivan documentos importantes que depositan con cuidado. Ergo el planeta está a salvo porque otros con fervor religioso, lo cuidan. Tómate un descanso con las putas pilas. No emplees un tiempo de la poca y valiosa vida que tienes mientras el estado lo usa en meterse largas rayas y limpiarse por frotamiento los piños con los restos de farlopa.
(Como poseo un estilo literario fastuoso, fascinante, sabio, sarcástico, cómico, trágico, académico y realista que podría llevar a pensar que narro hechos reales o bien apologizo sobre cosas feas, he de decir que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia y no puedo parar de reír por una alergia casual que volaba por aquí. Iconoclasta, el hombre definitivo)
Pues ni en Seven fue tan malote. Es como el Mike Tyson de los maricas. Qué bestia, menuda pegada tiene… Y yo digo, que debían ser unos homos enanos para dejarse agredir ¿no? De esos de tamaño pocket o para llevar en el bolso. La verdad, sé que debería social e hipócritamente horrorizarme; pero es que esta risa es una hijaputa.
La peor muerte que existe es la del aburrimiento, no hay nada más desesperante que encender un televisor o que empiece la proyección y que las cosas que se deberían mover y hablar no avancen, convirtiéndose siempre en la exhibición de la misma postal durante años, sin ningún tipo de alegría. Y no es que exija alegría o fuertes emociones, simplemente me conformo con algo que despierte un mínimo de interés. Sé que es pedir demasiado en esta época de banalidad y mojigatería paterno fascista; pero insisto en no perder la esperanza. Y bueno, las pelis viejas, viejas son. No voy a comer siempre los mismos frutos secos rancios, coño. El cine más adulto y de calidad técnica se cometió (siempre hay basura, no soy un lelo) entre 1990 y 2010, a partir de aquí, comenzó a flojear con la censura y se convirtió en una saga estéril para todísimos los públicos de los héroes Marvel/Disney/DC Cómics y así, asqueados hasta el presente que, nos hace vomitar a los que no acabamos de sentirnos bien con cosas infantiles tras avanzar por la vida la hostia puta de años. Han censurado el lenguaje, la violencia, el consumo de “droga” como el tabaco (salvo el de alcohol, marihuana, caballo, ácidos, crack y farlopa) y han promocionado en cada uno de los ladrillos que se producen anualmente, la tortillería y el mariconismo como las grandes virtudes para medrar en esta sociedad. Muy de tarde en tarde realizan algo que pueda tener un mínimo de interés; pero los realizadores han de luchar (no siempre son dados a chupársela a los funcionarios del estado) contra la censura fascista que no permite las calificaciones a las películas que superen la recomendación de “a partir de 7 años”, y ese interés se queda por debajo de lo que te pueda importar un teletubi. Pura mediocridad. No hay más que ver la histeria de sensiblería que provocó un villano con cierta deficiencia mental, cuyo valor máximo lo consigue cuando baja unas escaleras callejeras mal bailando; pero payasamente vestido. Porque para ser un insano villano, cometió una sola maldad y muy breve, no fuera a darse el caso que el público infantil se me mareara con la sangre. El resto de la peli, es como Historia de un fantasma, puedes ir a mear sin perderte algo importante de la proyección. Aquel Joker le descerrajó un tiro en la sien al cine de adulto y claro, ya muerto, solo le queda pudrirse. Y su hedor. Ahora mirando aquellas películas del Clint Eastwood y su antiMarvel Harry sucio, fuerte y ejecutor, me doy cuenta de que las tipas que salían en sus películas tenían unas tetas de nivel extraterrestre, absolutamente adoratrices, follatrices y lamibles. Me he masturbado tanto que no recuerdo si con aquellas pelís lo hice; pero debería haberlo hecho sin pudor alguno y que mi mamá se sintiera orgullosa de su pequeño Iconoclasta. Gástate el dinero en putas, porque en cosas inteligentes, ya no hay. Y date prisa, porque quieren convertir a las putas en santas a las que rezar en la iglesia, en su capillita, al ladito mismo de los travelos que también tendrán su capillita. No chupan nada ni se abren de patas, pero llegan a mortificar lo suyo con su absoluta asepsia. Tal vez, cuando te castigues con el mea culpa, podrías bajar con cuidado hacia la zona genital para seguir sintiéndolo; pero ya es puro fetichismo y no me va ese rollo; a mí los coños me gustan sin cosas raras, a los sumo rasurados. Aunque se me da bien y me siento mejor rasurándolos yo mismo, masajeando con esa crema blanca que se mezcla con la deliciosa viscosidad de su humor carnal y luego llega el premio de lamerlo y sus gemidos que me la… Perdón, ya estaba divagando llevado por la emotividad del texto.
A Ghost Story, 2017 es un película que necesita una hora y media para explicarte que si eres un pasmado o lelo, cuando mueras serás un fantasma lelo, punto. Para amenizar el ladrillo, te muestra una kilométrica escena de la viuda, sentada en el suelo de la cocina comiéndose una tarta entera y luego, como no podía ser de otro modo, la vomita. Si durante la peli te dan ganas de cagar, no te preocupes y lee las noticias sentado cómodamente en el váter como yo hice. Por mucho que tardes en salir del cagadero, verás exactamente la misma escena. Yo digo que el director de dicho ladrillo incluyó un avance tecnológico: la Pausa Inteligente (PI). Podría haber aplicado la “I” de “inteligente” e “interés” en alguna parte de la película; pero nada es perfecto y no ocurrió así. ¿Sabéis de esos marcos digitales para adornar el salón que pasan una foto cada dos horas o algo así? Pues eso es la película, pero la suerte es que solo dura esa hora y media. Hora y media que debió ser el regalo de cumpleaños de un ejecutivo de unos estudios cinematográficos a su hijo de seis años, que hizo sus gracias con una videocámara. Y ya, que me da dolor de cabeza.
Las producciones de películas y series de webs de internet se fabrican en tal cantidad para llenar espacios en blanco en los servidores, que ya no existe ni siquiera la probabilidad de encontrar algo decente a pesar de los cientos y cientos de grabaciones caseras que tienen en catálogo. En lo más que se esmeran, es en el reparto; debe aparecer en algunas ocasiones algún viejo y famoso actor ya decadente que sirva de anzuelo para los ingenuos suscriptores del portal de “streaming”. Estas productoras de “streaming”, hacen de las películas de universitarios gilipollas estadounidenses (divertidas, toscas, sin interés intelectual alguno; pero matan el tiempo), por ejemplo; auténticas novelitas rosas aptas para niños de dos años hasta para tortugas centenarias por lo absolutamente blancas y aburridas que son. Literalmente, acabas rascando el culo de un vaso para distraerte de toda esa mediocridad que escupe la pantalla. Incluso las amas de casa (si existe alguna todavía) curtidas y acostumbradas a las horrendas telenovelas hispanoamericanas, bostezarán ostentosamente pintándose las uñas de colores que no puedan confundirlas con actrices porno, por supuesto. De este tipo de películas han eliminado hasta el humor, incluso la tosquedad. Observar algo así, como por ejemplo la que últimamente ha incluido en su catálogo Prime Video: ¡Emergencia!, 2022; es lo mismo que abrir el envoltorio de una gasa o apósito estéril: no ofrece absolutamente nada más que un blanco trozo de tela sin ninguna gracia. Así de triste. Ni siquiera tiene la emoción de la misa televisada los domingos a la mañana. He de confesar mi satisfacción al no ver, como ya es habitual en toda película, a dos maricas o dos tortilleras (aunque las tortilleras me ponen) dándose el filetazo en las dichosas fiestas de las fraternidades universitarias; sin embargo, en el momento de escribir esto, aún no he acabado de ver el ladrillo. Pudiera ser que dicha escena de homos, se me hubiera pasado mirando como corren los segundos en el cronómetro del teléfono móvil, no sé… El guion ha sido escrito, sin duda alguna, por alguna monitora de niños de guardería, cuando dormían la siesta y la dejaban tranquila. Es tan aburrida que consigue cabrearme, estoy tentado por apagar la tele. La peor película de mi vida que he visto en los últimos quince minutos. Rebuscando en mis registros mentales, no encuentro momento más humillante que el actual, tanta vida perdida para esta mierda. Sé que podría haber apagado la televisión y a tomar por culo la mierda; pero necesito llenarme de angustia vital para dar mayor dramatismo al texto, hijoputas. Y al final, lo que no podía ser peor: un mal actor negro mal llorando en una lacrimógena mala escena que no sé cómo coño la han colado en la mala comedia. Como si en un vestido de gala negro hubieran zurcido un remiendo de color rosa motel/burdel mexicano, así de llamativo, en la zona del culo. Siempre digo que el cine ha muerto con el neonazismo y su puritanismo. Lo apuñalaron con el cine infantil masificado de ideología del servilismo, beatitud y conformismo, y del tipo Dwayne Johnson-Marvel-Disney; y ahora huelo su descomposición.