¿No es precioso que un conocido actor sea detenido por la Gloriosa Guardia Civil del Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español? Y tan oportuno y edificante como Jesucristo fabricando panes a toda hostia de velocidad para unos cuantos muertos de hambre. Si es que los fascismos no destacan por su ingenio, y mucho menos por su sutilidad e ironía. Y es que los cabestros políticos que están cobrando impunemente más que nadie, no es por una cuestión de valía, es cuestión de suerte. A todos los tontos se les aparece la virgen de la misma forma que al conocido actor se le aparece oportunamente un batallón de guardia civiles ferozmente armados para que pague por su maldad contra el régimen español. Qué puta mierda de cerebros.
Siento vergüenza ajena, incluso se me pone dura por ello. No entiendo como pueden escribir esas mentiras infantiles y luego no suicidarse por una imbecilidad mórbida.
Tras unos años de remodelación, el vertedero que es España y sus taifas, tan afanosamente excavado por Franco, vuelve a operar a pleno rendimiento para Europa y el norte de África. Los cerdos del nuevo y normal fascismo español querían más y ahora ya casi lo han conseguido todo. Es tan triste como repugnante.
¿Hasta cuánto tiempo aguantarán las reses sorbiendo su propio aire pobre y viciado respirando a través del bozal? Aguantarán hasta morir envenenados de si mismos. No hay nada que indique de que el bozal los incomode. Tienen una absoluta, leal y ciega fe de que el bozal les está salvando la vida. Esa fe que les llevará a dejarse marcar el lomo con un hierro al rojo vivo como vacas, para seguir bajo la protección del fascismo o democracia del coronavirus. Otra cosa muy cómica, es cuando una rata corretea por la calle con el bozal bajo la papada y está próxima a cruzarse con otra; con gesto mezquino se colocará el bozal en el hocico haciendo alarde de una cobardía e indignidad que a mí me avergonzaría. Son tiempos difíciles y no por una epidemia de gripe que han creado, si no por la ofensiva faz de la miseria humana que ha dejado al descubierto la gripe. Tal vez, algunos también usen el bozal para ocultar su mísera cobardía. Pasear hoy día por las calles del fascismo y su enfermedad, es igual que caminar bajo una lluvia de excrementos. Es de libro de jardín de infancia: la cobardía de un dirigente político baja hacia las capas sociales aumentando exponencialmente; y así se encuentra que la clase votante u obrera (la más baja de las clases o castas sociales), es veinte veces más cobarde que su presidente o caudillo. Si a ello le sumamos un analfabetismo intelectual y una decadente indolencia, nos encontramos ante el perfecto e inagotable alimento para grandes felinos, orcas y tiburones y otros depredadores que sí se merecen seguir viviendo en el planeta.
Ya no me queda más que ser tu nocturnidad. La luz no me permite ser la piel que te cubre. No me queda más remedio que ser un aire que te ama cuando el mundo cierra los ojos, cuando cierras tus ojos. Deambulo por los campos oscuros conjurándome a mí mismo. Elaborando un amarre nocturno con flores lilas que he recogido con los últimos rayos del sol en una esquina del horizonte y ramas de zarzamoras erizadas de púas para protegerlas de la maldad del día que me condena a vivir sin ti. No es perfecto, porque algunos pétalos se han manchado de sangre; pero les da un aire de hermosa tragedia. A mí no me duele y a ellas tampoco, no hay ningún mal en ello. Nadie me puede llamar vampiro por unas gotas caídas al azar de la desesperación. Seré un siseo sensual y nocturno en tus labios, en tu oído; un frescor en tus muslos. Lo que la luz me quita, se lo robaré en la oscuridad. Tengo mis recursos amatorios. No será fácil que alguien o algo evite que llegue a ti. No será tan fácil, amor. En la oscuridad de todas las noches, me convierto en una sombra más, en un invisible que una noche por fin, el amarre desesperado convertirá en aliento nocturno en tu boca. Dicen que los encantamientos no existen, si ese es el caso, deberán llamarlos de alguna forma que permita su existencia; porque no conseguirán encontrar mi cadáver, ni en los días ni en las noches, cuando mi conjuro me lleve a ti y me deslice siendo niebla por tus pechos, como oscuramente camino frente a las negras montañas nocturnas con el universo negando la posibilidad de cualquier magia. Cuando ocurra, no me confundas con un murciélago ¿eh? Si no te arranco una sonrisa es que soy un mierda, cielo.
¿Qué tipo de ambigüedad puede haber en la película 300 y la relación tan escalofriante que tienen aquellos dos soldados espartanos: el sonriente y rijoso Stelios (que protagoniza Fassbender) y Astinos (el de la melenita negra y recién alaciada, hijo del capitán de Leónidas) y al que afortunadamente descabezan para acabar ya el deprimente romance de marcada actitud homosexual para nada ambigua? Y es que si solo hay ambigüedad en 300 ¿por qué llegué a sentirme tan realmente incómodo en la butaca con esa parejita que constantemente se tiraban los tejos en una pantalla, tan panorámica como inconsolable ya que no podía escapar de aquellas escenas tan homoambiguas? No he pasado jamás momentos tan embarazosos viendo una película ¿No podía ser simplemente una película de acción, violencia y ya? Merde… Yo no digo que esté mal, por mí como si hacen el trenecito con el jorobado Efialtes (que por cierto acabó chupándosela a Jerjes, en el momento en el que se postró ante sus altos genitales); pero no hay ambigüedad alguna con los personajes en cuestión, son absoluta e imperdonablemente maricas. La mariconería es tan nítida y patente que parece filmada con óptica espacial desde un satélite a medio metro del plató. Yo le decía a Leónidas: ¿pero es que no ves que los julandrones no paran? Diles algo coño, eres el puto rey; pero Leo, ni caso, por lo visto estaba tan acostumbrado a la mariconería que ni siquiera le incomodaba un poquito y se dedicaba a comer alguna manzana podrida que encontraba por la playa.
Como si no fuera bastante con soportar al fascismo y sus cobardes, se aproxima el cambio de horario a verano, para que las gallinas tengan más horas de luz para poner más huevos. Porque la cuestión del ahorro, es la mentira más vieja desde que se empezó a medir la historia por antes y después de Cristo, oficializando que el cuento era real. Da risa; pero todo lo relacionado con el fascismo del coronavirus en España, deja sabor a mierda en la boca por mucha mascarilla que uno lleve. La puta hora de adelanto y la de atraso, pueden metérselas ya por sus culos de sodomitas. Hay días que no ganas para disgustos.
Algo así como esas que los amos les pegaban a sus esclavos negros.
Así se debe tratar a los delatores, sobre todo si son afectos al nuevo y normal fascismo español.
Sangre con sangre se paga.
Por lo demás, la noticia tiene todas las probabilidades de ser una mentira pagada por el fascismo español, para ejemplificar conductas y toda esa mierda que tanto les gusta adoctrinar como parábolas de mierda.
De cualquier forma, cualquier chivato, se merece una buena paliza.
El problema, la cuestión no es solo amarte, no es tan sencillo. No sé si las cosas bellas residen en ti, o realmente eres la Guardiana de las Cosas Más Bellas. Y aunque te ame en secreto, no tengo consuelo. Porque no hay cosas bellas sin ti. Si no te abrazo, no puedo acceder a lo excelso. El destino es una trampa diabólica. Exijo reparación, exijo la alegría que me corresponde. Te exijo a ti. La opción a no tenerte es la nada, por mucho que te ame, por mucho que te susurre las obscenas confidencias de los amantes. Sin ti se me acaba el mundo y temo caer por el borde, donde los mares se vacían en el espacio. ¿Entiendes ahora que insista en mi necesidad de ti? Lo platónico me pudre y mi pene es una necrosis que envenena la sangre. Tú dices que es paranoia. Y yo digo que no me doblaría agarrándome el vientre si la vida no doliera. Y te digo que te amo, Paranoia mía. Besos desde el limbo, amor. Donde las bestias caemos al frío espacio arrojadas por los mares que mueren, flotando lejos de las Cosas Más Bellas. Tan lejos de ti…