Este titular es una cochina mentira de tantas del Nuevo y Normal Fascismo Español del Coronavirus.
La prensa española (toda aquella que publica en la península ibérica y otras que tienen prostituidas a través de internet), no solo apoyan al gobierno fascista (de carácter estalinista; está bien, si prefieren al genocida Stalin antes que a Franco, que se metan a ambos por el culo), sino que ensalza todas y cada una de sus medidas de acoso, represión y prisión. Incluso se erigen en tribuna para solicitar más medidas de privación de libertad.
No existe razón alguna para que el Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español “ataque” a la prensa fascista española y sus sucedáneos de internet.
Nunca en la historia la prensa y el fascismo español habían formado un equipo tan perfecto, compacto y sincronizado para ejecutar un robo genocida de las libertades más elementales del individuo.
Pudiera ser que EEUU se sienta celoso de tan perfecta simbiosis y ansían poder ser tan fascistas como los españoles. O bien, el propio Gobierno Fascista Español del Coronavirus y su prensa puta, se hayan inventado semejante mentira para la aliviar la vergüenza y la indignidad del periodismo español. Un titular que es un lavado de cara de la prensa farisea, cómplice, enfermiza y doctrinal de un golpe asesino a las libertades.
Y yo que no puedo parar de reír…😀 Ayer, cuatro mil cabestros corriendo hacia el estadio a por la vacuna… Eso sí que es un verdadero encierro (sí, ya sé “corriendo” es pura retórica, debía ser lo más parecido a una prueba paralímpica)😃. Y si el bulo hubiera consistido en que se repartían trocitos de papel higiénico usado por el caudillo (el actual), hubieran acudido triplicando el número de pringaos o cabestros.. Si es que la cobardía, la indignidad y el adocenamiento son las más frecuentes y valoradas virtudes españolas de la Nueva y Normal España Fascista del Coronavirus. Los que inventaron el bulo además de ser unos grandes conocedores de la especie humana (al menos la raza española), deberían también hacer el videojuego del bulo. Qué risa, coño…😃😃
El problema surge cuando has viajado y conocido otros lugares con tiempo, comprendiendo donde te encuentras y lo que ves. Lo más probable es que pienses que al fin y al cabo, donde naciste no es tan bueno y perfecto, no se come “como en ningún otro sitio” y no tiene tanta cantidad de climas como para convertirse en el paraíso de mierda que los patriotas o nacionalistas dicen que es. Si no eres un mediocre con el coco adoctrinado por patriotismos, nacionalismos u otros fascismos, acabas concluyendo que no tuviste muy buena suerte con tu lugar de nacimiento. Y eso ocurre cuando tienes ciertas inquietudes por conocer y saber, y así desarrollas inevitablemente el asco por el lugar que te mantiene prisionero. Los patriotismos destruyen todo tipo de libertad, adoctrinan basura y tergiversan la historia a su favor. Más que una nación, hoy día los países se han convertido en sectas, en facciones radicalizadas por las redes sociales que a la velocidad de la luz, hacen correr sus mentiras y podredumbres. Sectas formadas por analfabetos funcionales aptos para trabajar y ser estafados en su trabajo y aceptándolo todo de sus amos, a los que han votado, con mansedumbre. Llevan bozales y padecen miedo crónico como si formara parte de su ADN. El resto vivimos cada día más asqueados de ese fascismo que pretende inculcar sus ideas sucias, su indignidad y una mansedumbre digna de reses en un camión al matadero. Los patriotas de mierda te quieren joder como individuo y convertirte en un trozo de mierda que haga lo que le dicen. Los países y sus patriotas son granjas y cerdos, nada más. Los gobiernos solo son criadores o ganaderos de porcino. La patria podría ser un supositorio en mi recto aliviándome de un estreñimiento, porque es lo que me provoca la devoción patriótica: cagar. Fuera de sus propiedades terapéuticas, el nacionalismo es un estiércol venenoso para la libertad y el conocimiento. El ejemplo más obvio es España, sus taifas y su decadente pánico y mansedumbre.
Jamás en mi madurez había vivido una época de un fascismo, de una dictadura dura como la que se instauró o decretó el año pasado por medio de su coronavirus, el de ellos, el que les otorga el cetro de la tiranía. La libertad solo se puede recuperar con violencia, porque hay que matar al dictador. Mientras el cerdo viva, jamás estaremos a salvo de caminar con libertad. Siempre existirá la posibilidad de que vuelva a apresarnos, a obligarnos a respirar mierda con bozal. Es un hecho, la libertad es plena cuando el que te la roba muere. La violencia te dará la tranquilidad de que ya no existe el cerdo y sentirás que le has devuelto el daño que te ha hecho cuando mees en su tumba. Que pague el cerdo por la noches y días de prisión a las que te ha sometido por su capricho y ambición. Prisión con sangre se paga, con la del opresor, sea cual sea el coste personal. Cualquier otra consideración es una merma constante de la dignidad y tirar los años de vida a la basura para luego, morir con un “cobarde” escrito en la lápida. Nunca me habían robado la libertad de ir adonde quisiera. Nunca había tenido que vigilar a la policía para evitar que me robara mi libertad de respirar como quiera. Ya nadie mata a nadie por su libertad y deberán hacerlo si son humanos y no cerdos de granja. La sociedad está muerta y podrida. Y las reses humanas nunca han sido tan desechables. Tan sacrificables en mataderos automatizados. La libertad es enfermedad, adoctrinan los fascismos surgidos con su coronavirus; la chusma asiente; están convencidos. La cárcel a cambio de vida es el lema de los nuevos fascismos de días y noches de prisión, días y noches de bozal, como el nuevo y normal fascismo español adoctrina sin descanso en radio, televisión, internet y prensa. En épocas de asesinos tiranos, la violencia es la única cura que sanará y repondrá la libertad. No hay otra solución a la asfixiante cárcel fascista. La sociedad está podrida de decadencia, su indolencia, cobardía e ignorancia. Y cuando llegue el hambre, llegará la guerra. Habrán perdido un tiempo precioso y se habrán debilitado, morirán más en la guerra por ello. Que muera quien deba, me parece bien. Es mejor que pudrirse en la cárcel cada noche, cada día. Aunque me joda yo también.
¿Cómo puede llevar la cobardía a asfixiar a tu mascota, a tu compañera? Los cobardes son peligrosos para los demás, incluso malignos para sus seres “queridos” a los cuales miran con mezquina desconfianza. Pobre perro… Obligado a llevar un bozal asfixiante por la puta de su dueña.
Es que no se enteran de una mierda. Yo los veo cada día; a los cobardes caminar, correr e ir en bici con bozal por la montaña y el campo. Es una sociedad tan decadente y por tanto tan cobarde, que se han aferrado a las consignas de sus amos fascistas y se han calzado en tropel y sin escrúpulo alguno el bozal en el hocico con absoluta ignorancia del coste de salud que conlleva. Todo, absolutamente todo el mundo, camina con el culo prieto y corrigiendo neuróticamente la posición del bozal en su hocico. Es vergonzosa la cobardía, pero yo no puedo parar de reír. El virus no se ha hecho más fuerte, los cagones y cagonas que no se quitan en todo el día su bozal, han empobrecido su sistema inmunológico y debilitado los pulmones al respirar continuamente su propio aire viciado y pobre a través de ese bozal. Y por otra parte, han dejado de suministrar a los pulmones el grado de humedad necesario y los antibióticos, vitaminas y anticuerpos de los que está formado el aire respirable. Porque deberían saber todos los niños en el colegio y los idiotas de sus padres, que el aire no está formado solo por gases, imbéciles. Si les hubieran dicho que colgándose de la nariz un trozo de excremento, evitarían el coronavirus, llevarían mierda columpiándose de sus narices muy dignos ellos, como muy dignos y seguros se sienten con su perfil de perro enmascarillado. Cuando pasen los años, otras gentes ajenas a esto, se preguntarán como pudo ser la chusma tan imbécil; de la misma forma que ahora tenemos claro y una demostración en vivo, de como un subnormal como Hitler pudo ser democráticamente elegido presidente. Y por ello, el nuevo y normal fascismo español del coronavirus, debería ser juzgado por genocidio, si no fuera porque todos los países se han globalizado (no hay jueces honestos si alguna vez los hubo) para imponer la dictadura del miedo, la estafa, la ruina y la sumisión haciendo débil y cobarde a una población que, durante años se han preocupado además, de hacerla absolutamente ignorante y de una cobardía que podría ser incluso, supersticiosa.
En este momento y lugar obtienes dos buenos trofeos si no eres indecentemente cobarde: la libertad y la soledad. Si ejerces aunque sea un mínimo de libertad en estos tiempos de la cobardía institucionalizada y adoctrinada por el fascismo impuesto por el coronavirus, te ganas la soledad con una facilidad que nunca hubieras imaginado. Porque desde el mismo momento en que ejerces tu libertad, te quedas solo. Es algo que no admite discusión alguna. Te encuentras rogando que por favor, la enfermedad continúe hasta que te mueras. La soledad sí que es bendición. La libertad te da un aire exclusivo que provoca recelo y envidia en los cabestros y sus pastores, y una valentía que provoca incluso, el odio. Es lo que te lleva directo y veloz a la soledad. Es lógico que se me ponga dura la polla en esos momentos de revelación. En definitiva, ejercer la libertad en tiempos de cobardía y sus llantos te hace épico. Hay momentos en los que tienes que ir a comprar tabaco y no queda más remedio que meterte el bozal en el hocico; pero dura poco. Nada es perfecto, qué mierda…
Los franceses no son como los españoles o pobladores de la península ibérica, no les gusta que se les robe su libertad. Esta es la razón de lucir el ejército y no la mierdosa mentira de realizar maniobras militares ante una hipotética guerra contra otro país. El presidente gabacho saca al ejército para avisar a los franceses: “Vosotros, hijos de puta, os vais a meter en vuestra puta casa cuando yo diga. Y llevaréis la puta mascarilla hasta enfermar y debilitaros al nivel que yo diga u os mato a todos, hijos de puta”. Quien quiera entender otro mensaje melifluo o edificante de mierda, o creer la noticia tal como se lee, es que de verdad necesita un dictador para que le enseñe lo que debe pensar y lo que debe decir. Y sobre todo, que le diga cuando debe ir a dormir o meterse en su casa. España y su nuevo y normal caudillo del coronavirus hace lo mismo; pero como es infinitamente más pobre, ha vuelto a sacar los serenos franquistas para perpetuar sus noches oscuras de prisión y la mascarilla para enfermar, debilitar y acobardar a los españoles crédulos, y ante todo mansos añorantes del franquismo, su “seguridad”, su semana santa ortodoxa y su represión analfabeta. Toda la mentira completa de la noticia en: https://www.lavanguardia.com/internacional/20210330/6616738/fuerzas-armadas-francesas-preparan-guerra-alta-intensidad.html
Se acabó, si no tienes un blog no podrás ejercitar la literatura con las palabras que elijas sin castrar tu obra. Todas las redes sociales, con especial hincapié en tuiter y feisbuc son las guardianas del nuevo fascismo que ha surgido como una infección paralela con el coronavirus (en caso de no haber sido el coronavirus la herramienta para robar cualquier asomo de libertad individual). Toda palabra que consideren malsonante sea en el contexto que sea (no importa si es literatura de ficción, humor o ensayo) será censurada. Las redes sociales se han colocado en primera fila para acabar con cualquier libertad de expresión y juzgan qué palabra les gusta y cual no. Me parece bien, es su puta casa. Yo en mi casa hago lo que me sale de la polla. Así que a la mierda con los “me gusta”. Mientras tenga humor servirán las “suciales” redes para llenar mi espacio con los enlaces de lo que publico en mis blogs; cosa que más pronto que tarde, me aburrirá. Cualquiera con un nivel medio de capacidad lectora sabe que el fascismo se apoya en una ignorancia y una espantosa falta de creatividad e imaginación. El fascista no tiene de esas cosas. Es simplemente un imbécil (sea comunista o capitalista) envidioso que odia el arte o el ingenio que otros pueden tener. A ver si va a resultar ahora, que el cochino Franco era un premio nobel de mierda; cuando su innombrable libro debería estar en los cagaderos de los burdeles para limpiarse el culo con sus hojas en caso de emergencia, como en tiempos franquistas se usaban los listines telefónicos en los bares. Las redes sociales han regulado su nivel de expresión, al nivel de la ignorancia de sus usuarios, promoviendo y acelerando la castración intelectual; tal y como ha ocurrido con el cine, que lo han convertido en un espectáculo siempre para adultos menores de cinco años mentales. Afortunadamente aún quedan Netflix y Amazon Video creando cosas serias para adultos formados. No sé cuánto durará; pero mientras tanto, mis respetos para estas dos compañías. El cine murió antes que la literatura, porque era más visual y enganchaba a mayor número de cabestros. Leer es algo más marginal si pretendes algo bueno. Porque catedrales del mar, pilares de la tierra, crepúsculos, sinsajos, potteres, etc… No es literatura, es adoctrinamiento puro para conducir a los borregos a la ignorancia más elemental. Se trata de manuales de superación tipo: “Consiga ser un perfecto mediocre en 15 días”. Nadie me puede prohibir escribir “maricón”, “puta”, “follar”, “tortillera” o cualquier otra lindeza que se me ocurra. Si existen las palabras, las uso y si no, las invento. El lenguaje es lo más sagrado de la comunicación, cualquier censura sobre el mismo, es el mortífero veneno contra la imaginación, la creatividad y por supuesto, la más esencial libertad: la de expresión. Los arribistas políticos, jueces, policías, militares, editoriales, cadenas televisivas y plataformas sociales en internet, se han erigido en los máximos censores de las palabras. En las dictaduras fascistas o comunistas de siglos pasados se quemaban y prohibían libros. Los nuevos fascismos van directamente a por las palabras. Y la RAE, dando entrada a ridículas nuevas voces y regulando los parámetros ortográficos a la ignorancia imperante, se ha constituido en la gran puta de todos los censores. Que descanse en paz la literatura, el arte y la historia. Ha llegado la extinción de la inteligencia, la intelectualidad y la libertad creadora; pero ante todo, ha desaparecido todo asomo de ética y honestidad. Todo se ha prostituido a la cobardía y al servilismo de un rebaño de tarados mentales en plena fase de muerte por decadencia. La cobardía rige el nivel de expresión y los fascismos del oscurantismo (actual ignorancia) son los que plasman el sello de “Censurado” en cada palabra. Si alguien hoy quisiera escribir y publicar una novela como La Naranja Mecánica o realizar un corto como Un Perro Andaluz (“perro” no se permitiría, ni siquiera en Francia donde se realizó), serían obras censuradas y masacradas por las redes sociales, los ministerios de inCultura, los políticos, las editoriales, los curas, los militares, los policías, los alcaldes y los ignorantes profesores de escuela. En serio, el cine murió hace una década y ya no puedes comprar un solo libro que tenga la categoría mínima para no ofender tu inteligencia.
Y además, están excavando en Jerusalén para encontrar un evangelio apócrifo que hable de la peligrosidad del coronavirus y la obligación de los cabestros a triplicar el número de bozales que llevan el hocico y ofrecer sus futuras pensiones para el bien y gloria del nuevo régimen normal y fascista español del coronavirus. Los caciques autonómicos dan gracias a Dios elevando también sus manos repletas de billetes al cielo gritando ¡Hosanna, Hossana! (estribillo del reguetón fascista español).