Es increíble, absolutamente absurda la fe de la cobardía. Les han robado la libertad más básica, la del movimiento; los han encarcelado en sus propias casas, les obligan a usar un bozal que les cubre el hocico y han dicho amén a la ruina económica. Incluso han dejado entrar mezquinamente la desconfianza y la cobardía en sus casas, entre su familia y amigos. Es increíble, absolutamente absurda la fe de la cobardía que, ha accedido a prostituir su libertad de respirar libremente para nada. Son incapaces en su cobardía de ver la estafa y el ansia de control de los tiranos que votaron. Ni siquiera con la rotundidad matemática de la duplicación y triplicación del coronavirus, son capaces de razonar que todo ese control, prisión y dominación que ha decretado el nuevo fascismo de las democracias, ha servido para duplicar y triplicar muertos y contagios. Aunque muertos, no; porque cada vez quedan menos vivos susceptibles de morir por coronavirus. Es una purga. Sus mesías políticos no han conseguido frenar la enfermedad, la han hecho más virulenta porque por ignorancia y ambición de poder, han minado el organismo de los habitantes que han aceptado debilitarse por una cobardía injustificada. La imagen de las ovejas amontonadas entre ellas, ofreciendo sus cuartos traseros a los lobos es la verdad de esta sociedad que algunos pocos hemos tenido la mala fortuna de ver, oír y sentir. Es fascinante en su sordidez observar la fe de la chusma que, a pesar del engaño obvio y en presente, siguen llevando con fe indigna su bozal de moda, creyendo que pueden morir si respiran con decencia y dignidad. Es fascinante en su sordidez la fe de la chusma, en sus políticos electos, estafadores y dictadores que ven como auténticos mesías y padres salvadores. Y se dejarán inyectar el veneno de la mezquindad con agradecimiento y reverencia. Ni siquiera es necesario esperar un tiempo para tener una perspectiva histórica de esta decadencia político social. Es tan patente ahora que vuelve a ser increíble, absolutamente absurda la fe de la cobardía. Es sucio incluso de escribirla; y no hay un gel, filtro de aire o vacuna que cure la mezquindad y la cobardía, estoy abandonado… Nunca como ahora, los límites entre ganadería y política, veterinaria y medicina, nazismo y democracia, voto y sumisión, oscurantismo y educación, y madurez e infantilismo; han sido tan confusos y difusos. Tal vez, el gran visionario que haya conocido la humanidad en toda su historia, fuera Kafka.
He decidido, en vista de que el nuevo y normal fascismo del coronavirus parece que va a durar cuarenta franquistas años más, sacrificar mi alma al diablo por un bien para mí mismo. Y de rebote, desgraciadamente, que os libere a vosotros, ¡oh gandules y decadentes seres! Soy tan asquerosamente generoso, que mi propia conciencia me insulta.
Siempre asqueado de esta sociedad: Iconoclasta, el hombre.
En estas entrañables fiestas navideñas del Año de los Hijoputas del Fascismo del 2020, deseo que los que intentan robar y controlar mi libertad mueran entre fuertes dolores, vomitando sangre por la boca con las vísceras en descomposición. A saber quiénes: Así deseo que mueran reyes, presidentes y ministros; y así mismo sus seres queridos, familia y amigos. Así deseo que mueran los altos funcionarios; y así mismo sus seres queridos, familia y amigos. Así deseo que mueran los médicos y periodistas que propagan las mentiras que intentan robar mi libertad; y así mismo sus seres queridos, familia y amigos. Así deseo que mueran jueces, militares, bofia y serenos de las noches negras, carceleros de la libertad; y así mismo sus seres queridos, familia y amigos. Así deseo que mueran vecinos acusadores y confidentes; y así mismo sus seres queridos, familia y amigos. Y que a los cobardes se les seque la sangre en las venas. Mi alma (si la tuviera) será tuya cuando haya muerto todo aquel aquí designado. Solo pretendo ver morir hasta el último mono y sentirme en paz. ¡Oh Mi Negro Señor de Maldad y Muerte! Mi sangre te pertenece, con ella pacto ante vos, el pago por mis deseos cumplidos. Que la sangre de los que deben morir en estas entrañables fiestas, forme ríos visibles desde el profundo espacio. ¡Oh Mi Negro Señor de Maldad y Muerte!
El nuevo y normal fascismo español del coronavirus ha hecho retroceder social y económicamente a su población a las décadas franquistas del siglo pasado. Como resultado de su asfixiante represión, ha resurgido una especie mezquina de la que muchos de sus especímenes quedaron impunes de sus actos de envidia que, causaron encarcelamiento, tortura, muerte y un expolio de bienes del que se vieron beneficiados en la dictadura franquista. Colaboracionistas que denunciaban a sus vecinos por una razón de envidia y ambición eran premiados por el régimen franquista con una caricia en la cabeza o bien con parte del botín que la piara formada por Franco y sus secuaces, robaban sin ningún pudor. Con alegría. Esos informantes, chivatos, confidentes y mierdas más; los que por envidia llevaban a la prisión, tortura e incluso a sellar la pena de muerte para sus vecinos (España está plagada de barrios, pueblos y ciudades donde viven sus descendientes que eran legión) son los que se asoman a las ventanas corriendo un poco las cortinas, para denunciar a gente que usa su libertad y recibir, como con Franco, las caricias; ya sea de los perros policía o de sus amos los fascistas normales españoles del coronavirus que llevan a cabo la gran estafa social y económica. El fascismo español ha dedicado grandes titulares a denunciar que la juventud ha propagado el coronavirus, y el resto de la población se lo cree. España está llena de mierdas analfabetas, de auténticos pedazos de mierda, sean machos o hembras. En España, el analfabetismo de la síntesis y la comprensión lectora, ha llevado a millones de personas a creer que arruinándose, empobreciendo su salud y humillando su libertad; conseguirán que el virus se marche al espacio exterior en busca de otros cuerpos que invadir. Y el nuevo fascismo normal español del coronavirus, ha comprado toda la prensa posible y convertido a todos los periódicos españoles o agencias informativas, en la Hoja del Lunes del franquismo. La Hoja del Lunes, era un diario publicado por el régimen franquista exclusivamente los lunes, ya que los censores no trabajaban en fin de semana (era pecado y estaba prohibido trabajar en domingo) y los periódicos por ello, no podían publicar en lunes. Era por gente como aquellos mierdas confidentes, que los crímenes del fascismo se extendieron durante casi medio siglo en el tiempo. Los mismos que ahora lamen los genitales de las fuerzas del orden púbico para ganarse algún favor o sacar a pasear a su puto perro un par de veces más al día durante el encarcelamiento que imponen los caudillos Sánchez e Iglesias por su necesidad de enfermar y arruinar a la población para sacar más dinero de los fondos de la Unión Europea por esa gripe llamada coronavirus. Cuando murió el cerdo (Franco) aquellos mezquinos confidentes (y aún vivos unos cuantos), lloraron porque no sabían que hacer sin aquel mierda en el poder. Y en aquel instante se encuentra ahora España, sin necesidad aún de torturas (aunque nunca se sabe, mantienen un férreo control de la prensa y ahora quieren, al igual que sus amos chinos, controlar internet) y fusilamientos. En ese instante de una libertad robada y estafada hasta la pobreza y la enfermedad, con el tácito beneplácito de una población cobarde, decadente y degenerada en su endogamia. El nuevo y normal fascismo español condena la violencia. Necesita para ejercer su estafa y prolongar su tiranía durante años, que los cabestros habitantes sean sumisos; aduciendo que si obedecen, les salvarán la vida. Lo gracioso es que los están matando, están cometiendo genocidio con gente verdaderamente enferma a la que han negado sus tratamientos vitales. Pero como el fascismo no se alimenta precisamente de inteligencia, se equivocan. Franco consiguió dominar a millones de españoles tras exterminar a más gente que la peste. La guerra en sí no fue larga. Lo que se prolongó fue el sistemático asesinato de todo sospechoso de no ser afín al régimen; solo así se consigue implantar el terror en la población, para su obediencia y control. Franco y sus secuaces dedicaban meses a la depuración de todo pueblo o ciudad a la que llegaban las tropas; que no avanzaban hasta haber matado todo lo que debían. El nuevo y normal fascismo español, si quiere durar como Franco, va a tener que masacrar a mucha gente para seguir en el poder. No lo ha hecho. Y ahí radica la equivocación: la violencia es tan necesaria como inevitable para ganar una libertad robada. Y por lo tanto, el fascismo durante un tiempo va a perder mucho dinero que ha robado para atajarla. Hay una violencia para agredir y otra para defender; pero tras una sola batalla de la guerra por la libertad, solo existe la violencia agresora. Los cuchillos no solo sirven para cortar bistecs y embutidos, son igualmente útiles para cortar carne humana; un bate de béisbol, además de golpear una pelota, sirve para romper huesos. El fuego no solo sirve para cocinar y tener calor en invierno, también sirve para incinerar a los hijos de puta. Quiero decir, que no es suficiente para evitar la violencia, la prohibición de la posesión de armas de fuego; es algo ya experimentado. Afortunadamente, vivimos rodeados de objetos que pueden herir, matar, defender nuestra libertad y dignidad, etc… Objetos con los que se puede defender el simple derecho a caminar por donde y cuando quieras. Muchos cobardes morirán por inanición y debilidad orgánica que causa el nuevo y normal fascismo español del coronavirus. Y unos pocos vivirán lo suficiente para intentar devolver el mal que se les ha hecho. Mientras tanto, aquellos serenos (vigilantes nocturnos del franquismo que disponían de las llaves de las porterías de los barrios que rondaban para controlar quien salía, quien entraba; e interrogar a donde iba y de donde venía la gente cuando comenzaba a la noche el toque de queda eterno, de las 22:00 a las 06:00, y que se prolongó durante décadas) ya vuelven a arrastrarse por las calles como peligrosas alimañas a las que no les importa matar o asfixiar a nadie. Bienvenidos de nuevo al siglo pasado de una España enferma y mezquina. Y no es una broma, la dictadura franquista ha sido la más larga y sangrienta de la historia, tienen ese honor los españoles. Y ahora llega otra mierda igual.
Escuchar un discurso del Caudillo del Régimen Español, el generalísimo Sánchez, es tan aburrido como lo era soportar las largas peroratas de Fidel Castro. Ambos tienen en común que sus discursos son pura masturbación; y como ningún camello se ve su propia giba creen ser la hostia puta de la retórica, unos escritores natos (a sabiendas de que los discursos los escriben sus respectivos jefes de propaganda doctrinal). Pues no hace mucho, el Caudillo español habló de la desescalada del estado de alarma y encarcelamiento ciudadano por coronavirus (desescalada es un eufemismo torpe por devolver las libertades que robó y usurpó a los ciudadanos españoles con el pretexto cobarde de la epidemia). De esa basura de la “desescalada” dijo literalmente: “Será gradual. ¿Y qué quiere decir gradual? Que se hará poco a poco por etapas. Y será asimétrica. ¿Qué quiere decir asimétrica? Que no será igual en todas las comunidades.” Es real, es literal. YO lo escuché en el mismo instante en el que soltó su lección de vocabulario for dummys. Ocurrió que “gradual” y “asimétrica” eran términos que acababa de aprender hacía unas horas y estaba impaciente por lucir sus recientes conocimientos ante los españoletos. Y como el idiota piensa que todos lo son, creyó acertado dar su lección semanal de Barrio Sésamo con estas dos palabras. Hay que señalar que el Régimen Español, en sus lecciones de Barrio Sésamo, suele cantar habitualmente la canción del cinco de Barrio Sésamo versión infantil: Uno, dos, tres, cuatro y cinco, las abejas trabajan con mucho ahínco. Sin embargo, hay en el Régimen Español una frecuencia oculta en sus discursos; la versión adulta que jamás se emitiría en Barrio Sésamo: Uno, dos, tres, cuatro y cinco, en el culo te la hinco. El mantra que el Caudillo canta para sus adentros mientras se hace la paja en público (declama su discursito). Los países europeos con cierto y engañoso nivel “democrático” (el coronavirus ha tirado por tierra a todas las democracias y el respeto que se tenían a si mismas como formas de gobierno), gracias al Caudillo Sánchez están convencidos de que España es el cotolengo europeo y africano; el asilo adonde van a parar todos los tontos de los dos continentes. Vamos, como un campo de refugiados para imbéciles Es normal que España sea un país cobarde, va de la mano de la ignorancia y la dejadez, abulia, vagancia, desidia o pereza (toma vocabulario) (Foto de un episodio de Barrio Sésamo y el gag habitual de Epi y Blas)